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Salmos 1
1 Bienaventurado el hombre que no anda según el consejo de los impíos, ni
se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los
burladores.
2 Más bien, en la ley de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día
y de noche.
3 Será como un árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto
a su tiempo y cuya hoja no cae. Todo lo que hace prosperará.
4 No sucede así con los impíos, que son como el tamo que arrebata el
viento.
5 Por tanto, no se levantarán los impíos en el juicio, ni los pecadores en
la congregación de los justos.
6 Porque Jehovah conoce el camino de los justos, pero el camino de los
impíos perecerá.
Salmos 2
1 ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos traman cosas vanas?
2 Se presentan los reyes de la tierra, y los gobernantes consultan unidos
contra Jehovah y su ungido, diciendo:
3 "¡Rompamos sus ataduras! ¡Echemos de nosotros sus cuerdas!"
4 El que habita en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.
5 Entonces les hablará en su ira y los turbará en su furor:
6 "¡Yo he instalado a mi rey en Sion, mi monte santo!"
7 Yo declararé el decreto: Jehovah me ha dicho: "Tú eres mi hijo; yo te
engendré hoy.
8 Pídeme, y te daré por heredad las naciones, y por posesión tuya los
confines de la tierra.
9 Tú los quebrantarás con vara de hierro; como a vasija de alfarero los
desmenuzarás."
10 Y ahora, oh reyes, sed sabios; aceptad la corrección, oh gobernantes de
la tierra.
11 Servid a Jehovah con temor y alegraos con temblor.
12 Besad al hijo, no sea que se enoje y perdáis el camino; pues se
enciende de pronto su ira. ¡Bienaventurados todos los que en él se
refugian!
Salmos 3
1 (Salmo de David compuesto cuando huía de su hijo Absalón) ¡Oh Jehovah,
cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos son los que se levantan
contra mí.
2 Muchos dicen acerca de mí: "¡Dios no lo librará!" (Selah)
3 Pero tú, oh Jehovah, eres escudo alrededor de mí; eres mi gloria y el
que levanta mi cabeza.
4 Con mi voz clamé a Jehovah, y él me respondió desde su santo monte.
(Selah)
5 Yo me acosté y dormí. Desperté, porque Jehovah me sostuvo.
6 No temeré a las decenas de millares del pueblo que han puesto sitio
contra mí.
7 ¡Levántate, oh Jehovah! ¡Sálvame, Dios mío! Porque a todos mis enemigos
has golpeado en la mejilla, y has quebrantado los dientes de los impíos.
8 De Jehovah viene la salvación. ¡Sobre tu pueblo sea tu bendición!
(Selah)
Salmos 4
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Salmo de David) ¡Respóndeme cuando
clamo, oh Dios de mi justicia! Tú que en la angustia ensanchaste mi
camino, ten misericordia de mí y oye mi oración.
2 Oh hijos del hombre, ¿hasta cuándo convertiréis mi honra en infamia,
amaréis la vanidad y buscaréis el engaño? (Selah)
3 Sabed que Jehovah ha apartado al piadoso para sí; Jehovah oirá cuando yo
clame a él.
4 Temblad y no pequéis. Reflexionad en vuestro corazón sobre vuestra cama
y estad en silencio. (Selah)
5 Ofreced sacrificios de justicia y confiad en Jehovah.
6 Muchos dicen: "¿Quién nos mostrará el bien?" Haz brillar sobre nosotros,
oh Jehovah, la luz de tu rostro.
7 Tú has dado tal alegría a mi corazón que sobrepasa a la alegría que
ellos tienen con motivo de su siega y de su vendimia.
8 En paz me acostaré y dormiré; porque sólo tú, oh Jehovah, me haces vivir
seguro.
Salmos 5
1 (Al músico principal. Para Nejilot. Salmo de David) Escucha, oh Jehovah,
mis palabras; considera mi suspiro.
2 Atiende a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré.
3 Oh Jehovah, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré ante ti y
esperaré.
4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la perversidad; la maldad
no habitará junto a ti.
5 Los arrogantes no se presentarán ante tus ojos; aborreces a los que
obran iniquidad.
6 Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador
abomina Jehovah.
7 Pero yo, por la abundancia de tu gracia, entraré en tu casa y en tu
temor me postraré hacia tu santo templo.
8 Guíame, oh Jehovah, en tu justicia, a causa de mis enemigos. Endereza tu
camino delante de mí.
9 Porque no hay sinceridad en su boca; sus entrañas están llenas de
destrucción. Su garganta es un sepulcro abierto, y con su lengua hablan
lisonjas.
10 Decláralos culpables, oh Dios; caigan por sus propios consejos. Echalos
por la multitud de sus rebeliones, porque se rebelaron contra ti.
11 Se alegrarán todos los que confían en ti; para siempre gritarán de
júbilo, pues tú los proteges. Los que aman tu nombre se regocijarán en ti,
12 porque tú, oh Jehovah, bendecirás al justo; como un escudo lo rodearás
con tu favor.
Salmos 6
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Sobre Seminit. Salmo de David) Oh
Jehovah, no me reprendas en tu furor, ni me castigues con tu ira.
2 Ten misericordia de mí, oh Jehovah, porque desfallezco. Sáname, oh
Jehovah, porque mis huesos están abatidos.
3 También mi alma está muy turbada; y tú, oh Jehovah, ¿hasta cuándo?
4 Vuelve, oh Jehovah; libra mi alma. Sálvame por tu misericordia,
5 porque en la muerte no hay memoria de ti; ¿quién te alabará en el Seol?
6 Me he agotado de tanto gemir. Toda la noche inundo mi cama y con mis
lágrimas empapo mi lecho.
7 Mis ojos están debilitados por el pesar; se han envejecido a causa de
todos mis adversarios.
8 Apartaos de mí, todos los que obráis iniquidad, porque Jehovah ha oído
la voz de mi llanto.
9 ¡Jehovah ha escuchado mi ruego! ¡Jehovah ha aceptado mi oración!
10 Todos mis enemigos se avergonzarán y se aterrarán. Retrocederán y de
repente serán avergonzados.
Salmos 7
1 (Sigayón de David, que cantó a Jehovah con respecto a las palabras de
Cus el benjaminita) Oh Jehovah, Dios mío, en ti me he refugiado. Sálvame
de todos los que me persiguen y líbrame.
2 No sea que arrebaten mi alma como el león que despedaza, sin que haya
quien libre.
3 Oh Jehovah, Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos
iniquidad,
4 si recompensé mal al que estaba en paz conmigo, si despojé sin razón a
mi adversario,
5 entonces persiga el enemigo a mi alma, y que la alcance; pise en tierra
mi vida, y mi honor eche por tierra. (Selah)
6 ¡Levántate, oh Jehovah, con tu furor! Alzate contra la ira de mis
angustiadores, y despierta el juicio que has ordenado para mí.
7 Entonces te rodeará la congregación de los pueblos, y hacia ella
vuélvete en lo alto.
8 Jehovah juzgará a los pueblos; júzgame, oh Jehovah, de acuerdo con mi
justicia y mi integridad.
9 Acábese ya la maldad de los impíos, y establece al justo; pues el Dios
justo pone a prueba los corazones y las conciencias.
10 Mi escudo está en Dios, quien salva a los de recto corazón.
11 Dios es el que juzga al justo; es un Dios que emite sentencia cada día.
12 Si el impío no se arrepiente, afilará su espada; ha dispuesto su arco y
lo ha preparado.
13 También ha alistado para sí armas de muerte y ha hecho incendiarias sus
flechas.
14 He aquí que gesta maldad, concibe afanes y da a luz mentira.
15 Cava un pozo y lo ahonda; pero en la fosa que hace caerá.
16 Su afán se volverá contra su propia cabeza; y la violencia que ha
practicado recaerá sobre su coronilla.
17 Pero yo alabaré a Jehovah por su justicia, y cantaré al nombre de
Jehovah el Altísimo.
Salmos 8
1 (Al músico principal. Sobre Guitit. Salmo de David) Oh Jehovah, Señor
nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria
sobre los cielos.
2 De la boca de los pequeños y de los que todavía maman has establecido la
alabanza frente a tus adversarios, para hacer callar al enemigo y al
vengativo.
3 Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas
que tú has formado,
4 digo: ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes; y el hijo de
hombre, para que lo visites?
5 Lo has hecho un poco menor que los ángeles y le has coronado de gloria y
de honra.
6 Le has hecho señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto
debajo de sus pies:
7 ovejas y vacas, todo ello, y también los animales del campo,
8 las aves de los cielos y los peces del mar: todo cuanto pasa por los
senderos del mar.
9 Oh Jehovah, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Salmos 9
1 (Al músico principal. Sobre Mut-laben. Salmo de David) Te alabaré, oh
Jehovah, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.
2 Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo.
3 Cuando mis enemigos volvieron atrás, cayeron y perecieron ante ti.
4 Porque has defendido mi juicio y mi causa; te has sentado en el trono
del Juez de justicia:
5 Reprendiste a las naciones; destruiste a los impíos; el nombre de ellos
has borrado para siempre.
6 El enemigo ha sucumbido para siempre; sus ciudades has destruido; con
ellas pereció su recuerdo.
7 Pero Jehovah permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para
juicio.
8 El juzgará al mundo con justicia; hará juicio a los pueblos con
rectitud.
9 Jehovah será un alto refugio para el oprimido, un refugio en los tiempos
de angustia.
10 En ti confiarán los que conocen tu nombre; pues tú, oh Jehovah, no
abandonaste a los que te buscaron.
11 Cantad a Jehovah, que habita en Sion; contad en los pueblos sus hechos.
12 Porque el Vengador de la sangre se acordó de ellos; no se olvidó del
clamor de los pobres.
13 Ten compasión de mí, oh Jehovah. Mira la aflicción que me han causado
los que me aborrecen; tú, que me levantas de las puertas de la muerte,
14 para que cuente todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sion y
me goce en tu salvación.
15 Las naciones se hundieron en la fosa que hicieron; en la red que
escondieron fue atrapado su pie.
16 Jehovah se dio a conocer por el juicio que hizo; los impíos fueron
atrapados en la obra de sus propias manos. (Higayón, Selah)
17 Los impíos serán trasladados al Seol, todas las naciones que se olvidan
de Dios.
18 Porque el necesitado no será olvidado para siempre, ni la esperanza de
los pobres perecerá eternamente.
19 ¡Levántate, oh Jehovah! ¡Que no prevalezca el hombre! Sean juzgadas las
naciones delante de ti.
20 Infúndeles pánico. Que sepan las naciones que no son más que hombres.
(Selah)
Salmos 10
1 Oh Jehovah, ¿por qué te mantienes lejos, y te escondes en los tiempos de
angustia?
2 Con arrogancia el impío persigue al pobre. ¡Sean atrapados en los
artificios que han maquinado!
3 Porque el impío se gloría del apetito de su alma y el codicioso maldice
y desprecia a Jehovah.
4 El impío, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no está Dios en
ninguno de sus pensamientos.
5 En todo tiempo son torcidos sus caminos; tus juicios están muy por
encima de su vista, y a todos sus adversarios desprecia.
6 Dice en su corazón: "No seré movido; de generación en generación nunca
estaré en infortunio."
7 Su boca está llena de maldición, engaño y fraude; debajo de su lengua
hay vejación e iniquidad.
8 Pone emboscadas a las aldeas; en los escondrijos mata a los inocentes;
sus ojos vigilan a los desdichados.
9 Acecha desde un escondite, como el león desde la espesura. Acecha para
arrebatar al pobre; arrebata al pobre atrayéndolo a su red.
10 Se agacha, lo aplasta; y en sus fuertes garras caen los desdichados.
11 Dice en su corazón: "Dios se ha olvidado. Ha ocultado su rostro; nunca
lo verá."
12 ¡Levántate, oh Jehovah Dios; alza tu mano! No te olvides de los pobres.
13 ¿Por qué desprecia el impío a Dios? En su corazón piensa que tú no lo
llamarás a cuenta.
14 Ciertamente tú ves la vejación y la provocación; las miras para dar la
recompensa. A tus manos se acoge el desdichado; tú eres el amparo del
huérfano.
15 Quebranta el brazo del impío y del malo; castígalos por su perversidad,
hasta que desistan de ella.
16 ¡Jehovah es Rey para siempre! De su tierra desaparecerán las naciones.
17 El deseo de los humildes escuchas, oh Jehovah; tú dispones sus
corazones y tienes atento tu oído,
18 para juzgar al huérfano y al oprimido, a fin de que el hombre de la
tierra no vuelva más a hacer violencia.
Salmos 11
1 (Al músico principal. Salmo de David) En Jehovah me he refugiado. ¿Por
qué, pues, decís a mi alma: "Escapa cual pájaro al monte"?
2 Pues he aquí, los impíos han preparado su arco y han colocado las
flechas en la cuerda, para atravesar en oculto a los rectos de corazón.
3 Si son destruidos los fundamentos, ¿qué podrá hacer el justo?
4 Jehovah está en su santo templo; Jehovah tiene su trono en los cielos.
Sus ojos ven; su vista examina a los hijos del hombre.
5 Jehovah prueba al justo, pero su alma aborrece al impío y al que ama la
violencia.
6 Sobre los impíos hará llover brasas; fuego, azufre y vientos huracanados
serán la porción de la copa de ellos.
7 Porque Jehovah es justo y ama la justicia; los rectos contemplarán su
rostro.
Salmos 12
1 (Al músico principal. Sobre Seminit. Salmo de David) Salva, oh Jehovah,
porque se han acabado los piadosos. Han desaparecido los fieles de entre
los hijos del hombre.
2 Cada uno habla falsedad con su prójimo, con labios lisonjeros; hablan
con doblez de corazón.
3 Jehovah destruirá todos los labios lisonjeros, la lengua que habla
grandezas.
4 Dijeron: "Por nuestra lengua prevaleceremos. Si nuestros labios están a
nuestro favor, ¿quién más se hará nuestro señor?"
5 Dice Jehovah: "Por la opresión de los pobres, por el gemido de los
necesitados me levantaré ahora. Los pondré a salvo del que se ensaña
contra ellos."
6 Las palabras de Jehovah son palabras puras, como plata purificada en
horno de tierra, siete veces refinada.
7 Tú, oh Jehovah, los guardarás. Guárdalos para siempre de esta
generación.
8 Los impíos andan alrededor, pero tú desprecias a los hijos del hombre.
Salmos 13
1 (Al músico principal. Salmo de David) ¿Hasta cuándo, oh Jehovah? ¿Me
olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
2 ¿Hasta cuándo tendré conflicto en mi alma, y todo el día angustia en mi
corazón? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
3 ¡Mira; respóndeme, oh Jehovah, Dios mío! Alumbra mis ojos para que no
duerma de muerte.
4 No sea que mi enemigo diga: "¡Lo vencí!" Mis enemigos se alegrarán, si
yo resbalo.
5 Pero yo confío en tu misericordia; mi corazón se alegra en tu salvación.
6 Cantaré a Jehovah, porque me ha colmado de bien.
Salmos 14
1 (Al músico principal. Salmo de David) Dijo el necio en su corazón: "No
hay Dios." Se han corrompido; han hecho cosas abominables. No hay quien
haga el bien.
2 Jehovah miró desde los cielos sobre los hijos del hombre para ver si
había algún sensato que buscara a Dios.
3 Pero todos se habían desviado; a una se habían corrompido. No había
quien hiciera el bien; no había ni siquiera uno.
4 ¿Acaso todos los que obran iniquidad no saben que comen a mi pueblo como
si fuera pan, y que a Jehovah no invocan?
5 Allí temblarán de espanto, porque Dios está con la generación de los
justos.
6 Del consejo del pobre os habéis mofado, pero Jehovah es su refugio.
7 ¡Quién hiciera que de Sion viniese la salvación de Israel! Cuando
Jehovah restaure de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob; se
alegrará Israel.
Salmos 15
1 (Salmo de David) Oh Jehovah, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién
residirá en tu santo monte?
2 El que anda en integridad y hace justicia, el que habla verdad en su
corazón,
3 el que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni hace
agravio a su vecino;
4 aquel ante cuyos ojos es menospreciado el vil, pero que honra a los que
temen a Jehovah; aquel que a pesar de haber jurado en perjuicio suyo, no
por eso cambia;
5 aquel que no presta su dinero con usura ni contra el inocente acepta
soborno. ¡El que hace estas cosas no será movido jamás!
Salmos 16
1 (Mictam de David) Guárdame, oh Dios, porque en ti me he refugiado.
2 Oh alma mía, dijiste a Jehovah: "¡Tú eres el Señor! Para mí no hay bien
aparte de ti.
3 Para con los santos que están en la tierra, y para con los íntegros, es
toda mi complacencia."
4 Se multiplicarán los dolores de quienes se apresuran tras otro dios. Yo
no ofreceré sus libaciones de sangre, ni con mis labios mencionaré sus
nombres.
5 Oh Jehovah, porción de mi herencia, y mi copa, ¡tú sustentas mi destino!
6 Los linderos me han tocado en lugar placentero; es hermosa la heredad
que me ha tocado.
7 Bendeciré a Jehovah, que me aconseja; aun en las noches me corrige mi
conciencia.
8 A Jehovah he puesto siempre delante de mí; porque está a mi mano
derecha, no seré movido.
9 Por tanto, se alegró mi corazón, y se gozó mi lengua. También mi cuerpo
descansará en seguridad.
10 Pues no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea
corrupción.
11 Me mostrarás la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud de gozo,
delicias en tu diestra para siempre.
Salmos 17
1 (Oración de David) Escucha, oh Jehovah, una causa justa; atiende a mi
clamor. Presta oído a mi oración que es de labios sin engaño.
2 Proceda de tu presencia mi vindicación; vean tus ojos la rectitud.
3 Tú has examinado mi corazón; me has visitado de noche. Me has probado y
nada infame has hallado, porque me he propuesto que mi boca no se exceda.
4 En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios me he
guardado de las sendas de los violentos.
5 Mis pasos se han mantenido en tus caminos, para que mis pies no
resbalen.
6 Yo te invoco, porque tú oirás, oh Dios. Inclina a mí tu oído; escucha mi
palabra.
7 Muestra tus maravillosos actos de misericordia, tú que a los que confían
libras con tu diestra de los que se levantan contra ti.
8 Guárdame como a la niña de tu ojo; escóndeme bajo la sombra de tus alas
9 de la vista de los impíos que me oprimen, y de mis enemigos mortales que
me rodean.
10 Ellos están protegidos con su propio sebo; con su boca hablan con
soberbia.
11 Han rodeado nuestros pasos; sobre nosotros ponen sus ojos para echarnos
por tierra.
12 Se parecen al león que anhela la presa, o al cachorro de león que se
agacha en secreto.
13 ¡Levántate, oh Jehovah! ¡Hazle frente! ¡Somételo! Con tu espada libra
mi alma de los impíos.
14 Oh Jehovah, líbrame con tu mano de los hombres, de los hombres de este
mundo, cuya parte está en esta vida; cuyos vientres llenas con tus
tesoros, cuyos hijos se sacian y aun dejan para sus pequeños.
15 En cuanto a mí, en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando
despierte a tu semejanza.
Salmos 18
1 (Al músico principal. De David, siervo de Jehovah, quien dirigió a
Jehovah las palabras de este cántico, el día que Jehovah le libró de mano
de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. El dijo:) Te amo, oh Jehovah,
fuerza mía.
2 Jehovah es mi roca, mi fortaleza y mi libertador. Mi Dios es mi peña; en
él me refugiaré. El es mi escudo, el poder de mi liberación y mi baluarte.
3 Invocaré a Jehovah, quien es digno de ser alabado, y seré librado de mis
enemigos.
4 Me rodearon los dolores de la muerte, y los torrentes de la perversidad
me atemorizaron.
5 Me rodearon las ligaduras del Seol; me confrontaron los lazos de la
muerte.
6 En mi angustia invoqué a Jehovah y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde
su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
7 La tierra se estremeció y tembló; se conmovieron los cimientos de las
montañas. Se estremecieron, porque él se airó.
8 Humo subió de su nariz; de su boca salió fuego consumidor, y carbones
encendidos saltaban de él.
9 Inclinó los cielos y descendió; una densa oscuridad había debajo de sus
pies.
10 Cabalgó sobre un querubín y voló; se remontó sobre las alas del viento.
11 Puso tinieblas alrededor de sí como su morada secreta; su cubierta es
oscuridad de aguas y densas nubes.
12 Por el resplandor de su presencia fueron atravesadas las nubes, por el
granizo y los carbones de fuego.
13 Jehovah tronó en los cielos; el Altísimo dio su voz: granizo y carbones
de fuego.
14 Envió sus flechas y los dispersó; arrojó relámpagos y los desconcertó.
15 A tu reprensión, oh Jehovah, por el soplo del aliento de tu nariz, se
hicieron visibles los lechos de las aguas, y se descubrieron los cimientos
del mundo.
16 Envió desde lo alto y me tomó; me sacó de las aguas caudalosas.
17 Me libró de mi poderoso enemigo y de los que me aborrecían, pues eran
más fuertes que yo.
18 Se enfrentaron a mí el día de mi desgracia, pero Jehovah fue mi apoyo.
19 El me sacó a un lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.
20 Jehovah me ha pagado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de
mis manos me ha recompensado.
21 Porque he guardado los caminos de Jehovah, y no me he apartado
impíamente de mi Dios.
22 Porque delante de mí han estado todos sus juicios, y no he apartado de
mí sus estatutos.
23 Fui íntegro para con él, y me guardé de mi maldad.
24 Por tanto, Jehovah me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme
a la limpieza de mis manos ante sus ojos.
25 Con el misericordioso te muestras misericordioso, e íntegro con el
hombre íntegro.
26 Con el limpio te muestras limpio, y eres sagaz con el perverso.
27 Salvas al pueblo humilde, y humillas los ojos altivos.
28 Ciertamente haces que mi lámpara alumbre. Jehovah, mi Dios, ilumina mis
tinieblas.
29 Contigo desbarataré ejércitos; con mi Dios saltaré murallas.
30 Perfecto es el camino de Dios; probada es la palabra de Jehovah. El es
escudo a todos los que en él se refugian.
31 Porque, ¿quién es Dios fuera de Jehovah? ¿Quién es Roca aparte de
nuestro Dios?
32 Dios es el que me ciñe de vigor, y hace perfecto mi camino.
33 Hace que mis pies sean ágiles como los del venado, y me mantiene firme
sobre mis alturas.
34 Adiestra mis manos para la batalla; así mis brazos pueden tensar el
arco de bronce.
35 Me has dado el escudo de tu salvación; tu mano derecha me ha
sustentado, y tu condescendencia me ha engrandecido.
36 Tú has ensanchado mis pasos debajo de mí, para que no tiemblen mis
tobillos.
37 Perseguí a mis enemigos y los alcancé; no volví sino hasta acabarlos.
38 Los golpeé, y no pudieron levantarse; cayeron debajo de mis pies.
39 Me ceñiste de poder para la batalla; doblegaste a mis enemigos debajo
de mí.
40 Hiciste que mis enemigos me dieran las espaldas, y destruí a los que me
aborrecían.
41 Clamaron, pero no hubo quien los salvase. Clamaron a Jehovah, pero él
no les respondió.
42 Los desmenucé como polvo ante el viento; los deshice como lodo de la
calle.
43 Tú me libraste de las contiendas del pueblo, y me pusiste como jefe de
las naciones. Aun los pueblos que yo no conocía me sirvieron.
44 Apenas oían de mí, me rendían obediencia. Los hijos de los extranjeros
me adulaban.
45 Los hijos de los extranjeros se desvanecían y salían temblando de sus
escondrijos.
46 ¡Viva Jehovah! ¡Bendita sea mi Roca! Sea ensalzado el Dios de mi
salvación,
47 el Dios que ejecuta mi venganza; sujeta a los pueblos debajo de mí
48 y me libra de mis enemigos. Tú me has enaltecido sobre mis adversarios,
y me has librado del hombre violento.
49 Por eso te confesaré entre las naciones, oh Jehovah, y cantaré salmos a
tu nombre.
50 El engrandece las victorias de su rey y muestra misericordia a su
ungido: a David y a sus descendientes, para siempre.
Salmos 19
1 (Al músico principal. Salmo de David) Los cielos cuentan la gloria de
Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
2 Un día comunica su mensaje al otro día, y una noche a la otra declara
sabiduría.
3 No es un lenguaje de palabras, ni se escucha su voz;
4 pero por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus
palabras. En ellos puso un tabernáculo para el sol;
5 y éste, como un novio que sale de su dosel, se alegra como un valiente
que emprende la carrera.
6 En un extremo del cielo está su salida, y en el otro está su punto de
retorno. ¡Nada hay que se esconda de su calor!
7 La ley de Jehovah es perfecta; restaura el alma. El testimonio de
Jehovah es fiel; hace sabio al ingenuo.
8 Los preceptos de Jehovah son rectos; alegran el corazón. El mandamiento
de Jehovah es puro; alumbra los ojos.
9 El temor de Jehovah es limpio; permanece para siempre. Los juicios de
Jehovah son verdad; son todos justos.
10 Son más deseables que el oro, más que mucho oro fino. Son más dulces
que la miel que destila del panal.
11 Además, con ellos es amonestado tu siervo; en guardarlos hay grande
galardón.
12 ¿Quién entenderá los errores? ¡Líbrame de los que me son ocultos!
13 Asimismo, guarda a tu siervo de los arrogantes, que ellos no se
enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y limpio de gran rebelión.
14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante
de ti, oh Jehovah, Roca mía y Redentor mío.
Salmos 20
1 (Al músico principal. Salmo de David) Jehovah te responda en el día de
angustia; el nombre del Dios de Jacob te defienda.
2 El te envíe ayuda desde su santuario, y te sostenga desde Sion.
3 Tenga él memoria de tus ofrendas y acepte tu holocausto. (Selah)
4 El te dé conforme a tu corazón, y cumpla todos tus planes.
5 Nosotros nos alegraremos por tu salvación, y en el nombre de nuestro
Dios alzaremos bandera. Cumpla Jehovah todos tus anhelos.
6 Ahora reconozco que Jehovah da la victoria a su ungido; le responderá
desde su santo cielo con la fuerza liberadora de su diestra.
7 Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; pero nosotros confiamos
en el nombre de Jehovah nuestro Dios.
8 Ellos se doblegan y caen, pero nosotros nos levantamos y estamos firmes.
9 ¡Salva, oh Jehovah! ¡Que el Rey nos oiga el día en que le invoquemos!
Salmos 21
1 (Al músico principal. Salmo de David) ¡Oh Jehovah, el rey se alegra en
tu poder! ¡Cuánto se goza en tu salvación!
2 Le has concedido el deseo de su corazón, y no le has negado la petición
de sus labios. (Selah)
3 Le has salido al encuentro con las mejores bendiciones; corona de oro
fino has puesto sobre su cabeza.
4 Te pidió vida, y se la concediste; vida extensa, eternamente y para
siempre.
5 Gloria grande halla en tu liberación; honra y esplendor has puesto sobre
él.
6 Porque le has dado bendiciones para siempre, y le has colmado con la
alegría de tu rostro.
7 Por eso el rey confía en Jehovah; por la misericordia del Altísimo no
será removido.
8 Tu mano alcanzará a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que
te aborrecen.
9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo en que te presentes.
Jehovah los destruirá en su furor, y el fuego los consumirá.
10 Destruirás el fruto de ellos en la tierra; sus descendientes, de entre
los hijos del hombre.
11 Porque se volvieron contra ti para hacerte daño; idearon maquinaciones,
pero no prevalecerán.
12 En la cuerda de tu arco alistarás las flechas contra sus caras;
ciertamente les harás volver las espaldas.
13 ¡Enaltécete, oh Jehovah, con tu poder! Cantaremos y alabaremos tu
poderío.
Salmos 22
1 (Al músico principal. Sobre Ayélet ha-sájar. Salmo de David) ¡Dios mío,
Dios mío! ¿Por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi
salvación y de las palabras de mi clamor?
2 Dios mío, clamo de día, y no respondes; clamo de noche, y no hay sosiego
para mí.
3 Pero tú eres santo. ¡Tú, que habitas entre las alabanzas de Israel!
4 Nuestros padres esperaron en ti: Esperaron, y tú los libraste.
5 Clamaron a ti y fueron librados; confiaron en ti y no fueron
defraudados.
6 Pero yo soy un gusano y no un hombre, objeto de la afrenta de los
hombres y despreciado del pueblo.
7 Todos los que me ven se burlan de mí. Estiran los labios y mueven la
cabeza diciendo:
8 "En Jehovah confió; que él lo rescate. Que lo libre, ya que de él se
agradó."
9 Pero tú eres el que me sacó del vientre; me has hecho estar confiado
desde que estaba a los pechos de mi madre.
10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú
eres mi Dios.
11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca, y no hay quien
ayude.
12 Muchos toros me han rodeado; fuertes toros de Basán me han cercado.
13 Contra mí abrieron sus bocas, como león voraz y rugiente.
14 Soy derramado como el agua; todos mis huesos se han desarticulado. Mi
corazón está como cera y se ha derretido en medio de mis entrañas.
15 Mi vigor se ha secado como un tiesto, y mi lengua se ha pegado a mi
paladar. Me has puesto en el polvo de la muerte.
16 Los perros me han rodeado; me ha cercado una pandilla de malhechores, y
horadaron mis manos y mis pies.
17 Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y me observan.
18 Reparten entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echan suertes.
19 Pero tú, oh Jehovah, no te alejes. Fortaleza mía, apresúrate para
ayudarme.
20 Libra mi alma de la espada; libra mi única vida de las garras de los
perros.
21 Sálvame de la boca del león y de los cuernos de los toros salvajes. ¡Me
has respondido!
22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te
alabaré.
23 Los que teméis a Jehovah, alabadle; glorificadle, todos los
descendientes de Jacob. Temedle vosotros, todos los descendientes de
Israel.
24 Porque no despreció ni desdeñó la aflicción del afligido, ni de él
escondió el rostro. Más bien, le oyó cuando clamó a él.
25 Tuya es mi alabanza en la gran congregación. Mis votos pagaré delante
de los que le temen.
26 Los pobres comerán y serán saciados. Alabarán a Jehovah los que le
buscan. ¡Que viva vuestro corazón para siempre!
27 Ellos se acordarán y volverán a Jehovah de todos los confines de la
tierra. Delante de ti se postrarán todas las familias de las naciones.
28 Porque de Jehovah es el reino, y él se enseñoreará de las naciones.
29 Ciertamente ante él se postrarán todos los ricos de la tierra. Se
doblegarán ante él todos los que descienden al polvo, los que no pueden
conservar la vida a su propia alma.
30 La posteridad le servirá; esto le será referido al Señor por
generaciones.
31 Vendrán y anunciarán su justicia a un pueblo que ha de nacer: "¡El hizo
esto!"
Salmos 23
1 (Salmo de David) Jehovah es mi pastor; nada me faltará.
2 En prados de tiernos pastos me hace descansar. Junto a aguas tranquilas
me conduce.
3 Confortará mi alma y me guiará por sendas de justicia por amor de su
nombre.
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque
tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5 Preparas mesa delante de mí en presencia de mis adversarios. Unges mi
cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi
vida, y en la casa de Jehovah moraré por días sin fin.
Salmos 24
1 (Salmo de David) De Jehovah es la tierra y su plenitud, el mundo y los
que lo habitan.
2 Porque él la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos.
3 ¿Quién subirá al monte de Jehovah? ¿Quién permanecerá en su lugar santo?
4 El limpio de manos y puro de corazón, que no ha elevado su alma a la
vanidad ni ha jurado con engaño.
5 El recibirá la bendición de Jehovah, y la justicia del Dios de su
salvación.
6 Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro,
oh Dios de Jacob. (Selah)
7 ¡Levantad, oh puertas, vuestras cabezas! Levantaos, oh puertas eternas,
y entrará el Rey de gloria.
8 ¿Quién es este Rey de gloria? ¡Jehovah, el fuerte y poderoso! ¡Jehovah,
el poderoso en la batalla!
9 ¡Levantad, oh puertas, vuestras cabezas! Levantaos, oh puertas eternas,
y entrará el Rey de gloria.
10 ¿Quién es este Rey de gloria? ¡Jehovah de los Ejércitos! ¡El es el Rey
de gloria! (Selah)
Salmos 25
1 (Salmo de David) A ti, oh Jehovah, levantaré mi alma.
2 ¡Dios mío, en ti confío! No sea yo avergonzado. No triunfen sobre mí mis
enemigos.
3 Ciertamente ninguno de los que confían en ti será avergonzado. Serán
avergonzados los que se rebelan sin causa.
4 Muéstrame, oh Jehovah, tus caminos; enséñame tus sendas.
5 Encamíname en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi
salvación. En ti he esperado todo el día.
6 Acuérdate, oh Jehovah, de tu compasión y de tu misericordia, que son
perpetuas.
7 No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis rebeliones.
Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehovah.
8 Bueno y recto es Jehovah; por eso él enseñará a los pecadores el camino.
9 Encaminará a los humildes en la justicia y enseñará a los humildes su
camino.
10 Todas las sendas de Jehovah son misericordia y verdad para con los que
guardan su pacto y sus testimonios.
11 Por amor de tu nombre, oh Jehovah, perdona también mi iniquidad, porque
es grande.
12 ¿Qué hombre es el que teme a Jehovah? El le enseñará el camino que ha
de escoger.
13 Su alma reposará en bienestar, y sus descendientes heredarán la tierra.
14 El secreto de Jehovah es para los que le temen; a ellos hará conocer su
pacto.
15 Mis ojos están siempre puestos en Jehovah, porque él sacará mis pies de
la red.
16 Mírame y ten misericordia de mí, porque estoy solitario y afligido.
17 Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.
18 Mira mi aflicción y mis afanes; perdona todos mis pecados.
19 Mira cómo se han multiplicado mis enemigos, y con odio violento me
aborrecen.
20 Guarda mi alma y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti me he
refugiado.
21 La integridad y la rectitud me guarden, porque en ti he esperado.
22 Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Salmos 26
1 (Salmo de David) Hazme justicia, oh Jehovah, porque yo en mi integridad
he andado. Asimismo, he confiado en Jehovah; no vacilaré.
2 Examíname, oh Jehovah, y pruébame. Purifica mi conciencia y mi corazón;
3 porque tu misericordia está delante de mis ojos, y camino en tu verdad.
4 No me he sentado con los hombres falsos ni tengo tratos con los
hipócritas.
5 Aborrezco la reunión de los malhechores; nunca me he sentado con los
impíos.
6 Lavaré mis manos en inocencia, e iré alrededor de tu altar, oh Jehovah,
7 para proclamar con voz de agradecimiento y contar todas tus maravillas.
8 Oh Jehovah, he amado la habitación de tu casa, el lugar de la morada de
tu gloria.
9 No recojas mi alma junto con los pecadores, ni mi vida con los hombres
sanguinarios,
10 en cuyas manos hay infamia, y cuya mano derecha está llena de soborno.
11 Pero yo andaré en mi integridad; redímeme y ten misericordia de mí.
12 Mis pies se han afirmado en suelo llano; en las congregaciones te
bendeciré, oh Jehovah.
Salmos 27
1 (Salmo de David) Jehovah es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
Jehovah es la fortaleza de mi vida; ¿de quién me he de atemorizar?
2 Cuando se acercaron a mí los malhechores, mis adversarios y mis
enemigos, para devorar mis carnes, tropezaron y cayeron.
3 Aunque acampe un ejército contra mí, mi corazón no temerá. Aunque contra
mí se levante guerra, aun así estaré confiado.
4 Una cosa he pedido a Jehovah; ésta buscaré: que more yo en la casa de
Jehovah todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de
Jehovah, y para inquirir en su templo.
5 Porque en su enramada me esconderá en el día del mal; me ocultará en lo
reservado de su tabernáculo; me pondrá en alto sobre una roca.
6 Ahora levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y en su
tabernáculo ofreceré sacrificios de júbilo. Cantaré y entonaré salmos a
Jehovah.
7 Escucha, oh Jehovah, mi voz con que clamo a ti. Ten misericordia de mí y
respóndeme.
8 Mi corazón ha dicho: "Buscad su rostro." ¡Tu rostro buscaré, oh Jehovah!
9 No escondas de mí tu rostro; no apartes con ira a tu siervo. Tú has sido
mi ayuda; no me dejes ni me desampares, oh Dios de mi salvación.
10 Aunque mi padre y mi madre me dejen, con todo, Jehovah me recogerá.
11 Enséñame, oh Jehovah, tu camino; guíame por sendas de rectitud a causa
de los que me son contrarios.
12 No me entregues a la voluntad de mis adversarios, porque contra mí se
han levantado testigos falsos que respiran violencia.
13 ¡Oh, si yo no creyese que he de ver la bondad de Jehovah en la tierra
de los vivientes!
14 Espera en Jehovah. Esfuérzate, y aliéntese tu corazón. ¡Sí, espera en
Jehovah!
Salmos 28
1 (Salmo de David) A ti clamaré, oh Jehovah; Roca mía, no te hagas sordo
para conmigo. No suceda que por quedarte en silencio ante mí, yo llegue a
ser semejante a los que descienden a la fosa.
2 Escucha la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos
hacia tu lugar santísimo.
3 No me arrastres junto con los impíos, con los que hacen iniquidad, los
cuales hablan de paz a su prójimo, pero la maldad está en su corazón.
4 Dales conforme a sus hechos y conforme a la maldad de sus actos. Dales
conforme a la obra de sus manos. ¡Dales su recompensa!
5 Porque no atendieron a los hechos de Jehovah, ni a la obra de sus manos,
él los derribará y no los volverá a edificar.
6 Bendito sea Jehovah, que oyó la voz de mis ruegos.
7 Jehovah es mi fuerza y mi escudo; en él esperó mi corazón. Fui ayudado,
y se gozó mi corazón; con mi canción le alabaré.
8 Jehovah es la fuerza de su pueblo, la fortaleza de salvación para su
ungido.
9 Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; pastoréalos y enaltécelos para
siempre.
Salmos 29
1 (Salmo de David) Dad a Jehovah, oh hijos de los fuertes; dad a Jehovah
la gloria y el poder.
2 Dad a Jehovah la gloria debida a su nombre. Adorad a Jehovah en la
hermosura de la santidad.
3 Voz de Jehovah sobre las aguas: ¡Truena el Dios de gloria! ¡Es Jehovah
sobre las caudalosas aguas!
4 Voz de Jehovah con poder; voz de Jehovah con gloria.
5 Voz de Jehovah que quiebra los cedros; Jehovah despedaza los cedros del
Líbano.
6 Los hace saltar como terneros; al Líbano y al Sirión hizo saltar como
crías de toros salvajes.
7 Voz de Jehovah que aviva las llamas de fuego.
8 Voz de Jehovah que estremece al desierto. Jehovah estremece al desierto
de Cades.
9 La voz de Jehovah estremece las encinas y desnuda los bosques. Y en su
templo todos los suyos proclaman su gloria.
10 Jehovah se sentó ante el diluvio; Jehovah se sentó como rey para
siempre.
11 Jehovah dará fortaleza a su pueblo; Jehovah bendecirá a su pueblo con
paz.
Salmos 30
1 (Salmo. Cántico para la dedicación del templo. De David) Te glorificaré,
oh Jehovah, porque me has levantado y no has dejado que mis enemigos se
alegren de mí.
2 Oh Jehovah, Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.
3 Oh Jehovah, tú has hecho subir mi alma del Seol; me has dado vida para
que no descienda a la fosa.
4 Cantad a Jehovah, vosotros sus fieles; celebrad la memoria de su
santidad.
5 Porque su ira dura sólo un momento, pero su favor dura toda la vida. Por
la noche dura el llanto, pero al amanecer vendrá la alegría.
6 Yo dije en medio de mi tranquilidad: "No seré movido jamás."
7 Tú, oh Jehovah, por tu buena voluntad estableciste mi monte con poder.
Pero escondiste tu rostro, y quedé turbado.
8 A ti, oh Jehovah, invocaré; al Señor suplicaré:
9 "¿Qué provecho hay en mi muerte, cuando descienda a la sepultura? ¿Te
alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
10 Escucha, oh Jehovah, y ten misericordia de mí; Jehovah, sé tú mi
ayudador."
11 Has convertido mi lamento en una danza; quitaste mi vestido de luto y
me ceñiste de alegría.
12 Por eso mi alma te cantará y no callará. Oh Jehovah, Dios mío, te
alabaré para siempre.
Salmos 31
1 (Al músico principal. Salmo de David) En ti, oh Jehovah, me he
refugiado; no sea yo avergonzado jamás. Líbrame en tu justicia.
2 Inclina a mí tu oído; líbrame pronto. Sé tú mi roca fuerte, mi fortaleza
para salvarme.
3 Porque tú eres mi roca y mi fortaleza, por amor de tu nombre me guiarás
y me encaminarás.
4 Sácame de la red que han escondido para mí, porque tú eres mi fortaleza.
5 En tus manos encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehovah,
Dios de verdad.
6 Aborrezco a los que esperan en los ídolos vanos, pero yo en Jehovah he
confiado.
7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción.
Has conocido mi alma en las angustias
8 y no me entregaste en mano del enemigo. Hiciste que mis pies se posasen
en lugar espacioso.
9 Ten misericordia de mí, oh Jehovah, porque estoy en angustia. Mis ojos,
mi alma y mis entrañas se han debilitado por el pesar.
10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar. Mi
fuerza me falla a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han debilitado.
11 Para todos mis enemigos he sido objeto de oprobio. He sido objeto de
horror para mis vecinos, y de miedo para mis conocidos. Los que me veían
huían de mí.
12 He sido olvidado en sus corazones como un muerto; he venido a ser como
un objeto inútil.
13 Porque he oído la calumnia de muchos; el terror está por todas partes,
mientras traman unidos contra mí, y planean quitarme la vida.
14 Pero yo he confiado en ti, oh Jehovah. He dicho: "Tú eres mi Dios;
15 en tus manos están mis tiempos." Líbrame de la mano de mis enemigos y
de mis perseguidores.
16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu
misericordia.
17 Oh Jehovah, no sea yo avergonzado, ya que te he invocado. Sean
avergonzados los impíos; desciendan en silencio al Seol.
18 Enmudezcan los labios mentirosos que hablan insolencias contra el
justo, con soberbia y desprecio.
19 ¡Cuán grande es la bondad que has guardado para los que te temen, que
has obrado para los que en ti se refugian contra los hijos del hombre.
20 En el refugio de tu presencia los esconderás de la conspiración del
hombre. En un tabernáculo los guardarás de las contiendas de la lengua.
21 ¡Bendito sea Jehovah! Porque ha hecho maravillosa su misericordia para
conmigo en ciudad fortificada.
22 En mi apresuramiento yo dije: "¡Cortado soy de tu presencia!" Pero
cuando clamé a ti, oíste la voz de mis ruegos.
23 Amad a Jehovah, todos vosotros sus santos. A los fieles guarda Jehovah,
pero retribuye en abundancia al que actúa con soberbia.
24 Esforzaos, todos vosotros los que esperáis en Jehovah, y tome aliento
vuestro corazón.
Salmos 32
1 (Salmo de David. Masquil) Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido
perdonada, y ha sido cubierto su pecado.
2 Bienaventurado el hombre a quien Jehovah no atribuye iniquidad, y en
cuyo espíritu no hay engaño.
3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir, todo el día.
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; mi vigor se
convirtió en sequedades de verano. (Selah)
5 Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: "Confesaré mis
rebeliones a Jehovah." Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah)
6 Por eso orará a ti todo fiel en el tiempo en que puedas ser hallado.
Ciertamente en la inundación las caudalosas aguas no llegarán a él.
7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia y con cánticos de
liberación me rodearás. (Selah)
8 "Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar. Sobre ti
fijaré mis ojos.
9 No seáis sin entendimiento, como el caballo, o como el mulo, cuya boca
ha de ser frenada con rienda y freno; de otro modo, no se acercan a ti."
10 Muchos dolores tendrá el impío; pero la misericordia cercará al que
espera en Jehovah.
11 Oh justos, alegraos en Jehovah y gozaos; cantad con júbilo, todos los
rectos de corazón.
Salmos 33
1 Alegraos, oh justos, en Jehovah; a los rectos es hermosa la alabanza.
2 Dad gracias a Jehovah con lira; cantadle con arpa de diez cuerdas.
3 Cantadle un cántico nuevo; hacedlo bien, tocando con júbilo.
4 Porque recta es la palabra de Jehovah, y toda su obra ha sido hecha con
verdad.
5 El ama la justicia y el derecho; de la misericordia de Jehovah está
llena la tierra.
6 Por la palabra de Jehovah fueron hechos los cielos; todo el ejército de
ellos fue hecho por el soplo de su boca.
7 El junta como un montón las aguas de los mares, y guarda en depósitos
los océanos.
8 Tema a Jehovah toda la tierra; témanle todos los habitantes del mundo.
9 Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió.
10 Jehovah hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las
maquinaciones de los pueblos.
11 El consejo de Jehovah permanecerá para siempre, y los pensamientos de
su corazón, por todas las generaciones.
12 ¡Bienaventurada la nación de la cual Jehovah es Dios, el pueblo al cual
escogió como posesión suya!
13 Jehovah ve desde los cielos; mira a todos los hijos del hombre.
14 Desde el lugar de su morada observa a todos los habitantes de la
tierra.
15 El que formó el corazón de todos ellos comprende todas sus obras.
16 El rey no es librado por la multitud del ejército; el valiente no
escapa por su mucha fuerza.
17 Vano es el caballo para la victoria, y a pesar de su gran fuerza, no
podrá librar.
18 El ojo de Jehovah está sobre los que le temen, sobre los que esperan en
su misericordia,
19 para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempos de
hambre.
20 Nuestra alma espera en Jehovah: El es nuestra ayuda y nuestro escudo.
21 Por eso, nuestro corazón se alegra en él, porque en su santo nombre
hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehovah, sobre nosotros, según lo esperamos de
ti.
Salmos 34
1 (Salmo de David, cuando cambió su conducta ante Abimelec, y éste lo
echó, y él se fue) Bendeciré a Jehovah en todo tiempo; su alabanza estará
siempre en mi boca.
2 En Jehovah se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán.
3 Engrandeced a Jehovah conmigo; ensalcemos juntos su nombre.
4 Yo busqué a Jehovah, y él me oyó, y de todos mis temores me libró.
5 Los que a él miran son iluminados; sus rostros no serán avergonzados.
6 Este pobre clamó, y Jehovah le escuchó y lo libró de todas sus
angustias.
7 El ángel de Jehovah acampa en derredor de los que le temen, y los libra.
8 Probad y ved que Jehovah es bueno. ¡Bienaventurado el hombre que se
refugia en él!
9 Temed a Jehovah, vosotros sus santos, porque nada falta a los que le
temen.
10 Los leones tienen necesidades y sufren hambre, pero los que buscan a
Jehovah no tendrán falta de ningún bien.
11 Venid, oh hijos, escuchadme; el temor de Jehovah os enseñaré:
12 ¿Quién es el hombre que desea vida? ¿Quién anhela años para ver el
bien?
13 Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.
14 Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela.
15 Los ojos de Jehovah están sobre los justos; sus oídos están atentos a
su clamor.
16 El rostro de Jehovah está contra los que hacen mal, para cortar de la
tierra su memoria.
17 Clamaron los justos, y Jehovah los oyó; los libró de todas sus
angustias.
18 Cercano está Jehovah a los quebrantados de corazón; él salvará a los
contritos de espíritu.
19 Muchos son los males del justo, pero de todos ellos lo librará Jehovah.
20 El guardará todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
21 Al impío le matará la maldad, y los que aborrecen al justo serán
desolados.
22 Jehovah redimirá el alma de sus siervos. No serán desolados cuantos
confían en él.
Salmos 35
1 (Salmo de David) Contiende, oh Jehovah, con los que contienden contra
mí; combate a los que me combaten.
2 Echa mano de escudo y defensa; levántate en mi ayuda.
3 Saca lanza y jabalina al encuentro de mis perseguidores. Di a mi alma:
"Yo soy tu salvación."
4 Sean avergonzados y afrentados los que buscan mi vida; vuelvan atrás y
sean humillados los que planean hacerme daño.
5 Sean como el tamo ante el viento, y acóselos el ángel de Jehovah.
6 Sea su camino tenebroso y resbaladizo, y persígalos el ángel de Jehovah.
7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa
pusieron trampa para mi vida.
8 Alcáncele la destrucción que no imagina, y préndale la red que él mismo
escondió. Caiga él en aquella destrucción.
9 Entonces mi alma se gozará en Jehovah, y se alegrará en su salvación.
10 Todos mis huesos dirán: "Oh Jehovah, ¿quién hay como tú? Libras al
pobre del más fuerte que él; al pobre y necesitado, del que lo despoja."
11 Se han levantado testigos falsos, y me interrogan de lo que no sé.
12 Me han pagado mal por bien. ¡Desolación para mi alma!
13 Sin embargo, cuando se enfermaron, yo me vestí de aflicción. Me afligí
a mí mismo con ayuno, y mi oración se volvía a mi seno.
14 Como por mi compañero, como por mi hermano actuaba; como el que hace
luto por una madre, enlutado me humillaba.
15 Pero cuando yo tropecé, ellos se alegraron y se reunieron. Se reunieron
contra mí los calumniadores, sin que yo lo supiera. Me despedazaban y no
cesaban.
16 Con impiedad se dedicaron al escarnio; crujieron sus dientes contra mí.
17 Oh Señor, ¿hasta cuándo consentirás esto? Rescata de sus destrucciones
mi alma; libra mi única vida de los leones.
18 Te confesaré en la gran congregación; te alabaré en medio de un pueblo
numeroso.
19 No se alegren de mí los que sin razón son mis enemigos, ni guiñen el
ojo los que me aborrecen sin causa.
20 Porque no hablan paz, y contra los mansos de la tierra traman engaños.
21 Ensanchan contra mí sus bocas, diciendo: "¡Ajá, ajá, nuestros ojos lo
han visto!"
22 Tú lo has visto. Oh Jehovah, no calles; oh Señor, no te alejes de mí.
23 Despierta y levántate para hacer justicia a mi causa, Dios mío y Señor
mío.
24 Oh Jehovah, Dios mío, hazme justicia conforme a tu rectitud. Que no se
alegren de mí,
25 ni digan en su corazón: "¡Ajá, esto es lo que queríamos!" Ni digan:
"¡Lo hemos devorado!"
26 Sean avergonzados y humillados a una los que se alegran de mi mal.
Vístanse de vergüenza y confusión los que se engrandecen contra mí.
27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan
siempre: "¡Sea ensalzado Jehovah, que se complace en el bienestar de su
siervo!"
28 Mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza, todo el día.
Salmos 36
1 (Al músico principal. Salmo de David, siervo de Dios) La transgresión
habla al impío dentro de su corazón; no hay temor de Dios delante de sus
ojos.
2 Por eso se lisonjea en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea
aborrecimiento.
3 Las palabras de su boca son maldad y engaño; ha dejado de ser sensato y
de hacer el bien.
4 Sobre su cama piensa iniquidad; está en un camino que no es bueno y no
desprecia el mal.
5 Oh Jehovah, hasta los cielos alcanza tu misericordia; y hasta las nubes,
tu fidelidad.
6 Tu justicia es como las montañas de Dios; y tus juicios, como el gran
océano. Oh Jehovah, que conservas al hombre y al animal,
7 ¡cuán preciosa es, oh Dios, tu bondad! Por eso los hijos del hombre se
refugian bajo la sombra de tus alas.
8 Se sacian de la abundancia de tu casa; les das a beber del torrente de
tus delicias.
9 Ciertamente contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la
luz.
10 Extiende tu bondad a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de
corazón.
11 Que no venga contra mí el pie de la soberbia, ni me mueva la mano de
los impíos.
12 Entonces caerán los que obran iniquidad; serán derribados y no podrán
levantarse.
Salmos 37
1 (Salmo de David) No te impacientes a causa de los malhechores, ni tengas
envidia de los que hacen iniquidad.
2 Porque como la hierba pronto se secan, y se marchitan como el pasto
verde.
3 Confía en Jehovah y haz el bien. Habita en la tierra y apaciéntate de la
fidelidad.
4 Deléitate en Jehovah, y él te concederá los anhelos de tu corazón.
5 Encomienda a Jehovah tu camino; confía en él, y él hará.
6 El exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.
7 Calla delante de Jehovah, y espera en él. No te alteres con motivo de
los que prosperan en su camino, por el hombre que hace maldades.
8 Deja la ira y abandona el enojo; de ninguna manera te apasiones por
hacer lo malo.
9 Porque los malhechores serán destruidos, pero los que esperan en Jehovah
heredarán la tierra.
10 Dentro de poco no quedará el impío. Contemplarás su lugar, y no
aparecerá.
11 Pero los mansos heredarán la tierra y se deleitarán por la abundancia
de paz.
12 El impío maquina contra el justo y cruje sus dientes contra él.
13 El Señor se reirá de él, porque ve que viene su día.
14 Los impíos desenvainan la espada y entesan el arco para derribar al
pobre y al necesitado, para matar a los de recto proceder.
15 Pero la espada de ellos entrará en su propio corazón, y su arco será
roto.
16 Mejor es lo poco del justo que las riquezas de muchos impíos.
17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados; pero es Jehovah quien
sostiene al justo.
18 Jehovah conoce los días de los íntegros, y la heredad de ellos será
para siempre.
19 No serán avergonzados en el tiempo malo; en los días de hambre serán
saciados.
20 Pero los impíos perecerán, y los enemigos de Jehovah serán consumidos
como el sebo de los carneros; se disiparán como el humo.
21 El impío toma prestado y no paga, pero el justo tiene compasión y da.
22 Los que él bendiga heredarán la tierra, y los que él maldiga serán
eliminados.
23 Por Jehovah son afirmados los pasos del hombre, y él se complacerá en
su camino.
24 Si cae, no quedará postrado, porque Jehovah sostiene su mano.
25 Yo he sido joven y he envejecido; pero no he visto a un justo
desamparado, ni a sus descendientes mendigando pan.
26 En todo tiempo tiene compasión y presta, y su descendencia es para
bendición.
27 Apártate del mal y haz el bien, y vivirás para siempre.
28 Porque Jehovah ama la rectitud y no desampara a sus fieles. Para
siempre serán guardados, pero la descendencia de los impíos será
exterminada.
29 Los justos heredarán la tierra y vivirán para siempre sobre ella.
30 La boca del justo expresará sabiduría, y su lengua proferirá juicio.
31 La ley de su Dios está en su corazón; por eso sus pasos no vacilarán.
32 El impío acecha al justo y procura matarlo.
33 Jehovah no lo dejará caer en su mano, ni dejará que lo condenen cuando
sea juzgado.
34 Espera en Jehovah y guarda su camino. El te exaltará para heredar la
tierra, y cuando los impíos sean destruidos, tú lo verás.
35 Yo he visto al impío enaltecido, que se levantaba como un cedro del
Líbano.
36 Pero pasó y ya no apareció. Lo busqué, y no fue hallado.
37 Considera al íntegro y mira al justo; que la posteridad de ese hombre
es paz.
38 Pero los transgresores serán todos juntos destruidos; la posteridad de
los impíos será eliminada.
39 La salvación de los justos proviene de Jehovah; él es su fortaleza en
el tiempo de angustia.
40 Jehovah les ayudará y los librará; les librará de los impíos y los
salvará, porque en él se han refugiado.
Salmos 38
1 (Salmo de David. Para conmemorar) Oh Jehovah, no me reprendas en tu
furor, ni me castigues en tu ira.
2 Porque tus flechas han penetrado en mí, y sobre mí ha descendido tu
mano.
3 No hay parte sana en mi cuerpo a causa de tu ira; no hay paz en mis
huesos a causa de mi pecado.
4 Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; como carga pesada me
agobian.
5 Hieden y supuran mis heridas a causa de mi locura.
6 Estoy encorvado y abatido en gran manera; ando enlutado todo el día.
7 Porque mis espaldas están inflamadas, y no hay parte sana en mi cuerpo.
8 Estoy debilitado y totalmente molido; gimo a causa de la conmoción de mi
corazón.
9 Oh Señor, delante de ti están todos mis deseos, y mi gemido no te es
oculto.
10 Mi corazón palpita fuertemente, y mi vigor me ha abandonado. Aun la luz
de mis ojos ya no está conmigo.
11 Mis amigos y compañeros se han apartado de mi plaga; mis parientes se
han mantenido alejados.
12 Los que buscaban mi vida armaron trampas, y los que procuraban mi mal
profirieron amenazas. Maquinaban fraudes todo el día.
13 Pero yo, como si fuera sordo, no escuchaba, y era como un mudo que no
abre la boca.
14 Actué como un hombre que no oye, y en cuya boca no hay amonestación.
15 Pues en ti, oh Jehovah, he esperado; tú responderás, oh Jehovah, Dios
mío.
16 Porque dije: "No sea que se alegren de mí, y cuando resbale mi pie, se
enaltezcan sobre mí."
17 Porque yo estoy a punto de caer, y mi dolor está delante de mí
continuamente.
18 Por eso confesaré mi iniquidad; me acongojaré por mi pecado.
19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes; se han aumentado los que me
aborrecen sin motivo.
20 Los que pagan mal por bien me son hostiles, por seguir yo lo bueno.
21 No me desampares, oh Jehovah. Dios mío, no te alejes de mí;
22 apresúrate a socorrerme, oh Señor, salvación mía.
Salmos 39
1 (Al músico principal. A Jedutún. Salmo de David) Yo dije: "Cuidaré mis
caminos para no pecar con mi lengua. Guardaré mi boca con freno, en tanto
que el impío esté frente a mí."
2 Enmudecí, quedé en silencio; me callé aun respecto de lo bueno, pero mi
dolor se agravó.
3 Mi corazón se enardeció dentro de mí; fuego se encendió en mi suspirar,
y así hablé con mi lengua:
4 Hazme saber, oh Jehovah, mi final, y cuál sea la medida de mis días.
Sepa yo cuán pasajero soy.
5 He aquí, has hecho que mis días sean breves; mi existencia es como nada
delante de ti. De veras, sólo vanidad es todo hombre en su gloria. (Selah)
6 En la oscuridad deambula el hombre; de veras, en vano se inquieta por
acumular, y no sabe quién lo recogerá.
7 Ahora, oh Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
8 Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por burla del insensato.
9 Enmudecí; no abrí mi boca, porque tú eres quien lo hizo.
10 Aparta de mí tu plaga; por el movimiento de tu mano soy consumido.
11 Con castigos por el pecado corriges al hombre, y deshaces como polilla
su hermosura. Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah)
12 Escucha mi oración, oh Jehovah; oye mi clamor y no calles ante mis
lágrimas. Porque forastero soy para ti, un advenedizo, como todos mis
padres.
13 Aparta de mí tu mirada, de modo que me alegre antes que me vaya y deje
de ser.
Salmos 40
1 (Al músico principal. Salmo de David) Pacientemente esperé a Jehovah, y
él se inclinó a mí y oyó mi clamor.
2 Y me hizo subir del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso. Puso
mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.
3 Puso en mi boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Muchos
verán esto y temerán, y confiarán en Jehovah.
4 Bienaventurado el hombre que pone su confianza en Jehovah, y no vuelve
la mirada a los soberbios, ni a los que se enredan con la falsedad.
5 Oh Jehovah, Dios mío, tú has multiplicado tus maravillas y tus
pensamientos para con nosotros. No hay nadie comparable a ti. Si intentara
referirme y hablar de ellos, serían demasiados como para ser contados.
6 El sacrificio y la ofrenda no te agradan; tú has abierto mis oídos.
Holocaustos y sacrificios por el pecado no has pedido.
7 Entonces dije: "He aquí, yo vengo. En el rollo de pergamino está escrito
acerca de mí:
8 'El hacer tu voluntad, oh Dios mío, me ha agradado; y tu ley está en
medio de mi corazón.'"
9 He anunciado justicia en la gran congregación; he aquí, no he detenido
mis labios. Oh Jehovah, tú lo sabes.
10 No he encubierto tu justicia dentro de mi corazón; he proclamado tu
fidelidad y tu salvación. No he ocultado tu misericordia ni tu verdad en
la gran congregación.
11 Tú, oh Jehovah, no detengas de mí tu compasión; que tu misericordia y
tu verdad me guarden siempre.
12 Porque me han rodeado males incontables; me han alcanzado mis
iniquidades, y no puedo levantar la vista. Son más numerosos que los
cabellos de mi cabeza, y mi corazón me ha fallado.
13 ¡Ten a bien, oh Jehovah, librarme! ¡Oh Jehovah, apresúrate a
socorrerme!
14 Sean avergonzados y humillados a una los que buscan mi vida para
cortarla.
15 Vuelvan atrás y sean confundidos los que desean mi mal. Sean desolados
a causa de su vergüenza los que dicen: "¡Ajá, ajá!"
16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan. Digan siempre los
que aman tu salvación: "¡Jehovah sea engrandecido!"
17 Aunque yo sea pobre y necesitado, Jehovah pensará en mí. Tú eres mi
ayuda y mi libertador; ¡Oh Dios mío, no te tardes!
Salmos 41
1 (Al músico principal. Salmo de David) ¡Bienaventurado el que se preocupa
del pobre! En el día malo lo librará Jehovah.
2 Jehovah lo guardará y le dará vida, para que sea feliz en la tierra. No
lo entregará a la voluntad de sus enemigos.
3 Jehovah lo sustentará en el lecho de dolor. En su enfermedad, tú
transformarás su postración.
4 Yo dije: "Oh Jehovah, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque
contra ti he pecado."
5 Mis enemigos hablan mal de mí y preguntan: "¿Cuándo se morirá, y
perecerá su nombre?"
6 Si alguien viene a verme, habla mentira. Su corazón acumula iniquidad
para sí, y saliendo afuera, lo divulga.
7 Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; contra mí traman
el mal.
8 "Algo abominable se ha derramado sobre él. El que cayó en la cama no se
volverá a levantar."
9 Aun mi amigo íntimo, en quien yo confiaba y quien comía de mi pan, ha
levantado contra mí el talón.
10 Pero tú, oh Jehovah, ten misericordia de mí; haz que me levante, y les
daré su merecido.
11 En esto conoceré que de mí te has agradado: en que mi enemigo no cante
victoria sobre mí.
12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, y me haces estar
delante de ti para siempre.
13 ¡Bendito sea Jehovah Dios de Israel, desde la eternidad hasta la
eternidad! Amén y amén.
Salmos 42
1 (Al músico principal. Masquil de los hijos de Coré) Como ansía el venado
las corrientes de las aguas, así te ansía a ti, oh Dios, el alma mía.
2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo iré para presentarme
delante de Dios?
3 Mis lágrimas han sido mi alimento día y noche, mientras me dicen todos
los días: "¿Dónde está tu Dios?"
4 Recuerdo estas cosas y derramo mi alma dentro de mí: cuando pasaba con
la muchedumbre, guiándolos hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de
acción de gracias de la multitud en fiesta.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera a
Dios, porque aún le he de alabar. ¡El es la salvación de mi ser,
6 y mi Dios! Mi alma está abatida dentro de mí. Por esto me acordaré de ti
en la tierra del Jordán y del Hermón, en el monte de Mizar.
7 Un abismo llama a otro por la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus
olas han pasado sobre mí.
8 De día, mandará Jehovah su misericordia; y de noche, su canción estará
conmigo, la oración al Dios de mi vida.
9 Diré a Dios: "Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué he de
andar enlutado por la opresión del enemigo?"
10 Mientras mis huesos se quebrantan, mis enemigos me afrentan diciéndome
cada día: "¿Dónde está tu Dios?"
11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar. ¡El es la salvación de mi ser,
y mi Dios!
Salmos 43
1 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa. Líbrame de una nación impía, del
hombre de engaño e iniquidad.
2 Siendo tú el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué
he de andar enlutado por la opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán. Ellas me conducirán a tu
monte santo y a tus moradas.
4 Llegaré hasta el altar de Dios, a Dios, mi alegría y mi gozo. Te alabaré
con arpa, oh Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar. ¡El es la salvación de mi ser,
y mi Dios!
Salmos 44
1 (Al músico principal. De los hijos de Coré. Masquil) Oh Dios, con
nuestros oídos hemos oído; nuestros padres nos han contado de la obra que
hiciste en sus días, en tiempos antiguos.
2 Con tu mano echaste a las naciones para plantarlos a ellos; abatiste a
los pueblos y los arrojaste.
3 No se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino
tu diestra, tu brazo, y la luz de tu rostro; porque tú los favorecías.
4 Tú, oh Dios, eres mi Rey; manda liberación a Jacob.
5 Por medio de ti embestiremos a nuestros enemigos; en tu nombre
pisotearemos a los que se nos oponen.
6 No confiaré en mi arco, ni mi espada me librará;
7 pues tú nos libras de nuestros enemigos y avergüenzas a los que nos
aborrecen.
8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y alabaremos su nombre para
siempre. (Selah)
9 Sin embargo, nos has desechado y nos has confundido; ya no sales con
nuestros ejércitos.
10 Nos has hecho retroceder ante el enemigo, y los que nos aborrecen nos
han saqueado.
11 Nos has puesto como ovejas para el consumo, y nos has esparcido entre
las naciones.
12 Has vendido de balde a tu pueblo, y ningún provecho has ganado con su
precio.
13 Nos has puesto como afrenta ante nuestros vecinos, por burla y ridículo
ante los que están a nuestro alrededor.
14 Nos has puesto como refrán en medio de las naciones, y como objeto de
burla en medio de los pueblos.
15 Cada día mi confusión está delante de mí, y mi cara se cubre de
vergüenza,
16 por la voz del que injuria y deshonra, por causa del enemigo y del
vengativo.
17 Todo esto nos ha venido, pero no nos hemos olvidado de ti, ni hemos
faltado a tu pacto.
18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni tampoco nuestros pasos se han
apartado de tu camino,
19 para que nos abatas en el lugar de los chacales y nos cubras con densa
oscuridad.
20 Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios o alzado nuestras
manos a un dios extraño,
21 ¿no averiguaría esto Dios, quien conoce los secretos del corazón?
22 Más bien, por tu causa nos matan cada día; somos tratados como ovejas
para el matadero.
23 Despierta; ¿por qué duermes, oh Señor? Despierta; no nos abandones para
siempre.
24 ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestra aflicción y
opresión?
25 Nuestra alma está agobiada hasta el polvo; nuestro vientre está pegado
a la tierra.
26 Levántate, socórrenos y redímenos por tu misericordia.
Salmos 45
1 (Al músico principal. Sobre Sosanim. Para los hijos de Coré. Masquil.
Canción de amor) Mi corazón rebosa de palabras buenas; dedico al rey mi
canto. Mi lengua es como pluma de un veloz escriba.
2 Tú eres el más hermoso de los hijos del hombre; la gracia se ha
derramado en tus labios. Por eso Dios te ha bendecido para siempre.
3 Ciñe tu espada sobre tu muslo, oh valiente, en tu gloria y majestad.
4 En tu majestad cabalga y triunfa por causa de la verdad, de la humildad
y de la justicia. Tu mano derecha te mostrará cosas asombrosas.
5 Pueblos caerán debajo de ti; tus flechas agudas penetrarán en el corazón
de los enemigos del rey.
6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el
cetro de tu reino.
7 Has amado la justicia y aborrecido la injusticia; por eso te ha ungido
Dios, el Dios tuyo, con aceite de gozo, más que a tus compañeros.
8 Mirra, áloe y casia exhalan todas tus vestiduras; en palacios de marfil
te han recreado los instrumentos de cuerda.
9 Hijas de reyes hay en tu corte de honor; la reina está de pie a tu
derecha con oro de Ofir.
10 Oye, hija, y mira; inclina tu oído: Olvida tu pueblo y la casa de tu
padre.
11 El rey desea tu hermosura; inclínate hacia él, porque él es tu señor.
12 Las hijas de Tiro vienen con presentes, y los ricos del pueblo imploran
tu favor.
13 Toda gloriosa está la hija del rey; de perlas engastadas en oro es su
vestido.
14 Con vestido bordado será llevada ante el rey. Vírgenes irán detrás de
ella; sus compañeras serán traídas a ti.
15 Serán traídas con alegría y con gozo, y entrarán en el palacio del rey.
16 En lugar de tus padres estarán tus hijos, a quienes harás príncipes en
toda la tierra.
17 Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, por lo
cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
Salmos 46
1 (Al músico principal. De los hijos de Coré. Sobre Alamot. Cántico) Dios
es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las
tribulaciones.
2 Por eso no temeremos aunque la tierra tiemble, aunque los montes se
derrumben en el corazón del mar,
3 aunque sus aguas rujan y echen espuma, y se estremezcan los montes por
su braveza. (Selah)
4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario,
morada del Altísimo.
5 Dios está en medio de ella; no será movida. Dios la ayudará al clarear
la mañana.
6 Las naciones se conmocionan, se tambalean los reinos. El emite su voz, y
se derrite la tierra.
7 Jehovah de los Ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios
de Jacob. (Selah)
8 Venid y ved los hechos de Jehovah, quien ha causado desolaciones en la
tierra.
9 Hasta los confines de la tierra hace cesar las guerras; quiebra el arco,
rompe la lanza y quema los carros en el fuego.
10 "Estad quietos y reconoced que yo soy Dios. Exaltado he de ser entre
las naciones; exaltado seré en la tierra."
11 Jehovah de los Ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios
de Jacob. (Selah)
Salmos 47
1 (Al músico principal. De los hijos de Coré. Salmo) ¡Pueblos todos,
aplaudid! ¡Aclamad a Dios con voz de júbilo!
2 Porque Jehovah, el Altísimo, es temible, gran Rey sobre toda la tierra.
3 El someterá los pueblos a nosotros, las naciones debajo de nuestros
pies.
4 Porque él ha elegido nuestra heredad, el orgullo de Jacob, al cual amó.
(Selah)
5 Subió Dios en medio de aclamación; Jehovah, con sonido de corneta.
6 ¡Cantad a Dios, cantad! ¡Cantad a nuestro Rey, cantad!
7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra, cantad con entendimiento.
8 ¡Dios reina sobre las naciones! ¡Dios se ha sentado sobre su santo
trono!
9 Se han reunido los gobernantes de los pueblos con el pueblo del Dios de
Abraham, porque de Dios son las defensas de la tierra. ¡El es muy
enaltecido!
Salmos 48
1 (Cántico. Salmo de los hijos de Coré) ¡Grande es Jehovah y digno de
suprema alabanza, en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su
santuario!
2 ¡Qué hermosa altura! El gozo de toda la tierra es el monte Sion por el
lado norte, la ciudad del Gran Rey.
3 Dios es conocido por refugio en sus palacios.
4 Porque, he aquí, los reyes se han aliado; han avanzado juntos.
5 Pero viéndola así, se quedaron atónitos; se turbaron y se dieron prisa a
huir.
6 Allí se apoderó de ellos el estremecimiento; tuvieron dolor como de
mujer que da a luz.
7 Con el viento del oriente rompes las naves de Tarsis.
8 Como lo oímos, así lo hemos visto en la ciudad de Jehovah de los
Ejércitos, la ciudad de nuestro Dios: Dios la afirmará para siempre.
(Selah)
9 Oh Dios, hemos pensado en tu misericordia, en medio de tu templo.
10 Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu alabanza hasta los confines de
la tierra. Tu diestra está llena de justicia.
11 Se alegrará el monte Sion; las hijas de Judá se regocijarán a causa de
tus juicios.
12 Id alrededor de Sion y rodeadla; contad sus torres.
13 Observad detenidamente su muro exterior; examinad sus palacios, para
que lo contéis a la generación venidera.
14 Porque Dios es nuestro Dios eternamente y para siempre; por siempre nos
guiará.
Salmos 49
1 (Al músico principal. Salmo para los hijos de Coré) Oíd esto, todos los
pueblos; escuchad, todos los habitantes del mundo,
2 tanto la gente común como la gente notable, el rico juntamente con el
pobre:
3 Mi boca hablará sabiduría; y el pensamiento de mi corazón, inteligencia.
4 Inclinaré a los proverbios mi oído; expresaré con el arpa mi enigma.
5 ¿Por qué habré de temer en los días de la adversidad, cuando me rodee la
iniquidad de mis opresores?
6 Los que confían en sus posesiones y se jactan de la abundancia de sus
riquezas,
7 ninguno de ellos puede redimir a su hermano, ni pagar a Dios por su
rescate.
8 La redención de su vida es muy costosa; se ha de abandonar para siempre
el intento
9 de vivir eternamente y jamás ver corrupción.
10 Cuando él los mira, los sabios mueren; contempla al necio y al torpe, y
ellos perecen y dejan a otros sus riquezas.
11 De los que llaman sus tierras con sus nombres, sus tumbas son sus casas
para siempre, y sus moradas de generación en generación.
12 Pero el hombre no permanecerá en sus riquezas; más bien, es semejante a
los animales que perecen.
13 Este camino suyo es necedad. No obstante, sus seguidores se complacen
en sus dichos. (Selah)
14 Como ovejas que fueron apartadas para el Seol, los pastorea la muerte;
los rectos se enseñorearán de ellos. Al amanecer se desvanecerá su buen
aspecto, y el Seol será su morada.
15 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, porque me llevará
consigo. (Selah)
16 No temas cuando alguno se enriquece, cuando aumenta la gloria de su
casa.
17 Porque al morir no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria.
18 Aunque su alma lo bendiga mientras vive, y reconozcan que ella le
prospera,
19 entrará en la generación de sus padres, y nunca más verá la luz.
20 El hombre que vive con honores, pero sin entendimiento, es semejante a
los animales que perecen.
Salmos 50
1 (Salmo de Asaf) Jehovah, el Dios de dioses, ha hablado; ha convocado a
la tierra desde donde sale el sol hasta donde se pone.
2 Desde Sion, perfección de la hermosura, Dios ha resplandecido.
3 Nuestro Dios viene y no callará. Fuego consumidor le precede, y
alrededor de él hay gran tormenta.
4 Convoca a los cielos en lo alto; y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5 "Reunidme a mis fieles, los que han hecho conmigo pacto mediante
sacrificio."
6 Los cielos proclamarán su justicia, porque Dios es el Juez. (Selah)
7 "Escucha, oh pueblo mío, y hablaré; testificaré contra ti, oh Israel. Yo
soy Dios, el Dios tuyo.
8 No te reprocharé con respecto a tus sacrificios, ni por tus holocaustos,
que siempre están delante de mí.
9 No tomaré toros de tu casa, ni machos cabríos de tus rediles;
10 porque míos son todos los animales del bosque, los millares del ganado
en mis montes.
11 Conozco todas las aves de las alturas, y las criaturas del campo son
mías.
12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su
plenitud.
13 ¿He de comer la carne de los toros? ¿He de beber la sangre de los
machos cabríos?
14 ¡Sacrifica a Dios acciones de gracias! ¡Paga tus votos al Altísimo!
15 Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me
glorificarás."
16 Pero al impío Dios le dijo: "¿Por qué tienes tú que recitar mis leyes y
mencionar mi pacto con tu boca?
17 Tú detestas la instrucción y echas a tus espaldas mis palabras.
18 Si ves a un ladrón, te complaces con él, y tu parte está con los
adúlteros.
19 Con maldad das rienda suelta a tu boca, y tu lengua urde engaño.
20 Tomas asiento y hablas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre
arrojas infamia.
21 Estas cosas has hecho, y yo he callado. Ciertamente pensabas que yo
sería como tú, pero yo te reprenderé y las pondré ante tus ojos.
22 "Entended pues esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que yo os
arrebate sin que nadie os libre.
23 El que ofrece sacrificio de acción de gracias me glorificará, y al que
ordena su camino le mostraré la salvación de Dios."
Salmos 51
1 (Al músico principal. Salmo de David, cuando el profeta Natán fue a él,
después que David tuvo relaciones con Betsabé) Ten piedad de mí, oh Dios,
conforme a tu misericordia. Por tu abundante compasión, borra mis
rebeliones.
2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de
mí.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo ante tus ojos.
Seas tú reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio.
5 He aquí, en maldad he nacido, y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú quieres la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho
comprender sabiduría.
7 Quita mi pecado con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que
la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría, y se regocijarán estos huesos que has
quebrantado.
9 Esconde tu rostro de mis pecados y borra todas mis maldades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón puro y renueva un espíritu firme dentro
de mí.
11 No me eches de tu presencia, ni quites de mí tu Santo Espíritu.
12 Devuélveme el gozo de tu salvación, y un espíritu generoso me sustente.
13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se
convertirán a ti.
14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación, y con regocijo
cantará mi lengua tu justicia.
15 Señor, abre mis labios, y proclamará mi boca tu alabanza.
16 Porque no quieres sacrificio; y si doy holocausto, no lo aceptas.
17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón
contrito y humillado no desprecias tú, oh Dios.
18 Haz bien a Sion, con tu benevolencia; edifica los muros de Jerusalén.
19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u
ofrenda del todo quemada. Entonces se ofrecerán becerros sobre tu altar.
Salmos 52
1 (Al músico principal. Masquil de David cuando Doeg el edomita fue y le
informó a Saúl diciendo: "David ha ido a la casa de Abimelec.") ¿Por qué
te jactas, oh poderoso, de la maldad contra el piadoso? Todo el día
2 tu lengua maquina agravios; como navaja afilada produce engaño.
3 Has amado el mal más que el bien; la mentira, más que el hablar
justicia. (Selah)
4 Has amado toda palabra perversa, oh lengua engañosa.
5 Por eso Dios te derribará para siempre; te aplastará y te arrancará de
tu morada. El te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah)
6 Los justos lo verán y temerán. Se reirán de él diciendo:
7 "¡Ved al hombre que no puso a Dios como su fortaleza, sino que confió en
sus muchas riquezas y se refugió en su maldad!"
8 Pero yo seré como un olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia
de Jehovah confiaré eternamente y para siempre.
9 Por siempre te daré gracias por lo que has hecho. En presencia de tus
fieles esperaré en tu nombre, porque es bueno.
Salmos 53
1 (Al músico principal. Sobre Majalat. Masquil de David) Dijo el necio en
su corazón: "No hay Dios." Se han corrompido y han hecho abominable
maldad. No hay quien haga el bien.
2 Dios miró desde los cielos sobre los hijos del hombre, para ver si había
algún sensato que buscara a Dios.
3 Pero cada uno se había descarriado; a una se habían corrompido. No había
quien hiciera el bien; no había ni siquiera uno.
4 ¿Acaso los que obran iniquidad no saben que comen a mi pueblo como si
fuera pan, y que a Dios no invocan?
5 Allí donde no hubo nada que temer, temieron grandemente; porque Dios
esparció los huesos de los blasfemos. Los avergonzaste, porque Dios los
rechazó.
6 ¡Quién hiciera que de Sion viniese la salvación de Israel! Cuando Dios
restaure de la cautividad a su pueblo, se gozará Jacob; se alegrará
Israel.
Salmos 54
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Masquil de David, cuando fueron los
de Zif y dijeron a Saúl: "¿Acaso no está David escondido entre nosotros?")
Oh Dios, sálvame por tu nombre y defiéndeme con tu poder.
2 Oh Dios, escucha mi oración; atiende las palabras de mi boca.
3 Porque los extraños se han levantado contra mí, y los violentos buscan
mi vida. No toman en cuenta a Dios. (Selah)
4 He aquí, Dios es quien me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi
vida.
5 El hará volver el mal contra mis enemigos. ¡Destrúyelos por tu verdad!
6 Te ofreceré sacrificios voluntarios. Daré gracias a tu nombre, oh
Jehovah, porque es bueno;
7 porque me has librado de toda angustia. Mis ojos han visto la derrota de
mis enemigos.
Salmos 55
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Masquil de David) Atiende, oh Dios,
mi oración; no te escondas ante mi súplica.
2 Escúchame y respóndeme. En mi pensar estoy deprimido y turbado
3 por la voz del enemigo, por la presión de los impíos que me inculpan de
iniquidad y me odian con furor.
4 Mi corazón se estremece dentro de mí; terrores de muerte me han caído
encima.
5 Temor y temblor me han sobrevenido, y me cubre el espanto.
6 Dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría y hallaría reposo.
7 Ciertamente huiría lejos y pasaría las noches en el desierto. (Selah)
8 Me apresuraría a buscar refugio del viento tempestuoso, de la tempestad.
9 Destrúyelos, oh Señor, y confunde sus lenguas; porque violencia y
rencilla he visto en la ciudad.
10 Día y noche hacen rondas sobre sus muros, y la maldad y el abuso están
adentro.
11 Agravio hay en medio de ella; el fraude y el engaño no se apartan de
sus plazas.
12 Si un enemigo me hubiera afrentado, yo lo habría soportado. Si el que
me aborrece se hubiera levantado contra mí, yo me habría ocultado de él.
13 Pero fuiste tú, un hombre igual a mí, mi compañero, mi íntimo amigo;
14 que juntos compartíamos dulcemente los secretos, y con afecto nos
paseábamos en la casa de Dios.
15 Que la muerte los sorprenda y desciendan vivos al Seol. Porque el mal
está en sus moradas, instalado en medio de ellos.
16 No obstante, yo clamaré a Dios, y Jehovah me salvará.
17 Al anochecer, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré; y él oirá mi
voz.
18 Ha rescatado en paz mi alma de la guerra que han desatado en contra de
mí, aunque son muchos los que han estado contra mí.
19 Dios oirá, y luego los humillará: ¡El, que permanece desde la
antigüedad! (Selah) Porque no cambian de actitud ni temen a Dios.
20 Más bien, aquél extiende sus manos contra sus propios aliados, y viola
su pacto.
21 Ellos ablandan su boca más que mantequilla, pero en su corazón hay
contienda. Suavizan sus palabras más que el aceite, pero son como espadas
desenvainadas.
22 Echa tu carga sobre Jehovah, y él te sostendrá. Jamás dejará caído al
justo.
23 Tú, oh Dios, harás descender a aquéllos al pozo de la destrucción. Los
hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días,
pero yo confiaré en ti.
Salmos 56
1 (Al músico principal. Sobre "La paloma silenciosa de la lejanía". Mictam
de David compuesto cuando los filisteos lo apresaron en Gat) Ten
misericordia de mí, oh Dios, porque me pisotea el hombre; me oprime
combatiéndome todo el día.
2 Todo el día me pisotean mis enemigos, porque muchos son los que me
combaten con altanería.
3 El día en que tengo temor, yo en ti confío.
4 En Dios, cuya palabra alabo, en Dios he confiado. ¡No temeré lo que me
pueda hacer ningún mortal!
5 Todo el día pervierten mis palabras; contra mí son todos sus
pensamientos, para mal.
6 Ellos conspiran; se ocultan. Observan atentamente mis pasos en acecho de
mi vida.
7 ¿Escaparán ellos por su iniquidad? ¡Oh Dios, derriba los pueblos con tu
furor!
8 Mis andanzas tú has contado: Pon mis lágrimas ante ti. ¿Acaso no están
escritas en tu libro?
9 El día que yo clame a ti, mis enemigos retrocederán. Esto sé: que Dios
está a mi lado.
10 En Dios, cuya palabra alabo, en Jehovah, cuya palabra alabo,
11 en Dios he confiado. No temeré lo que me pueda hacer el hombre.
12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te pagaré sacrificios de acción de
gracias.
13 Porque has librado mi vida de la muerte y mis pies de la caída, para
que ande delante de Dios en la luz de la vida.
Salmos 57
1 (Al músico principal. Sobre "No destruyas". Mictam de David compuesto
cuando huyó de Saúl a la cueva) Ten misericordia de mí, oh Dios; ten
misericordia de mí, porque en ti ha confiado mi alma. En la sombra de tus
alas me ampararé, hasta que pasen las calamidades.
2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.
3 El enviará desde los cielos y me librará de la infamia del que me
oprime. (Selah) ¡Dios enviará su misericordia y su verdad!
4 Mi vida está entre leones; estoy tendido entre hombres que devoran. Sus
dientes son lanzas y flechas, y su lengua es como espada afilada.
5 ¡Seas exaltado sobre los cielos, oh Dios; y sobre toda la tierra, tu
gloria!
6 Una red han tendido ante mis pasos para doblegar mi alma. Una fosa han
cavado delante de mí, y en medio de ella han caído ellos mismos. (Selah)
7 Mi corazón está firme, oh Dios; está firme mi corazón. Cantaré y
entonaré salmos.
8 ¡Despierta, oh alma mía! ¡Despertad, oh arpa y lira! Despertaré al alba.
9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; a ti cantaré salmos entre las
naciones.
10 Porque grande, hasta los cielos, es tu misericordia; y hasta las nubes,
tu verdad.
11 ¡Seas exaltado sobre los cielos, oh Dios; y sobre toda la tierra, tu
gloria!
Salmos 58
1 (Al músico principal. Sobre "No destruyas". Mictam de David) Oh
magistrados, ¿en verdad pronunciáis justicia? ¿Juzgáis rectamente a los
hijos del hombre?
2 Más bien, con el corazón obráis iniquidad en la tierra y a la violencia
abrís camino con vuestras manos.
3 Los impíos se alienaron desde la matriz; se descarriaron desde el
vientre, hablando mentira.
4 Tienen veneno como veneno de serpiente; son como una cobra sorda que
tapa sus oídos
5 y no oye la voz de los encantadores, aun del más experto encantador.
6 Oh Dios, rompe sus dientes en sus bocas; quiebra, oh Jehovah, los
colmillos de los leones.
7 Escúrranse como aguas que se pierden; que cuando apunten con sus
flechas, éstas queden despuntadas.
8 Pasen como la babosa que se deshace; y como un abortivo de mujer, no
vean el sol.
9 Antes que sus espinos produzcan espinas, con su ira los arrebatará cual
vendaval.
10 El justo se alegrará cuando vea la venganza, y lavará sus pies en la
sangre del impío.
11 Entonces dirá el hombre: "Ciertamente el justo tiene frutos;
ciertamente hay un Dios que juzga la tierra."
Salmos 59
1 (Al músico principal. Sobre "No destruyas". Mictam de David, compuesto
cuando Saúl mandó que ellos acecharan la casa para matarlo) Líbrame de mis
enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2 Líbrame de los que hacen iniquidad; sálvame de los hombres sanguinarios.
3 Porque he aquí, acechan mi vida; los prepotentes me atacan, no por
transgresión o por pecado mío, oh Jehovah.
4 Sin que yo sea culpable, corren y se preparan. Despierta para venir a mi
encuentro y mira.
5 Tú, oh Jehovah Dios de los Ejércitos, Dios de Israel, despierta para
castigar a todas las naciones. No tengas misericordia de ningún inicuo
traidor. (Selah)
6 Vuelven al anochecer, aúllan como perros y rodean la ciudad.
7 He aquí, profieren con sus bocas; espadas hay en sus labios. Porque
dicen: "¿Quién oye?"
8 Pero tú, oh Jehovah, te reirás de ellos; te burlarás de todas las
naciones.
9 Fortaleza mía, en ti esperaré; porque Dios es mi alto refugio.
10 Mi Dios misericordioso me saldrá al encuentro. Dios me hará ver mi
deseo cumplido en mis enemigos.
11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide. Hazles andar errantes,
por tu poder. Abátelos, oh Jehovah, escudo nuestro.
12 Por el pecado de sus bocas, por la palabra de sus labios sean presos;
por su soberbia, por la maldición y por la mentira que profieren.
13 Acábalos con furor; acábalos de modo que dejen de existir. Que se sepa
que Dios domina en Jacob, hasta los confines de la tierra. (Selah)
14 ¡Que vuelvan al anochecer y aúllen como perros! ¡Que rodeen la ciudad!
15 Ellos andan errantes para hallar qué comer; y al no saciarse, se
quejan.
16 Pero yo cantaré a tu poder y alabaré de mañana tu misericordia; porque
fuiste para mí un alto refugio y un amparo en el día de mi angustia.
17 Fortaleza mía, a ti cantaré salmos; porque Dios es mi alto refugio, el
Dios que tiene misericordia de mí.
Salmos 60
1 (Al músico principal. Sobre "La Rosa del Testimonio". Mictam de David,
para ser enseñado. Compuesto cuando provocó la confrontación con Siria
mesopotámica y Siria de Soba, y Joab volvió y derrotó a 12.000 de Edom en
el valle de la Sal) Oh Dios, tú nos has desechado; has roto nuestras
defensas. Te has airado. ¡Vuelve a nosotros!
2 Hiciste temblar la tierra; la has agrietado. Restaura sus fallas, porque
se desmorona.
3 Has hecho ver duras cosas a tu pueblo; nos has hecho beber vino de
aturdimiento.
4 Has dado bandera a los que te temen, para que alcancen seguridad ante el
arco. (Selah)
5 Salva con tu diestra y respóndenos, de modo que sean librados tus
amados.
6 Dios ha hablado en su santuario: "¡Cómo me regocijo! Repartiré Siquem y
mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad, y mío es Manasés. Efraín es la fortaleza de mi cabeza;
Judá es mi cetro.
8 Moab es la vasija en que me lavo; sobre Edom echaré mis sandalias, y
sobre Filistea lanzaré mi grito de victoria."
9 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me conducirá hasta
Edom?
10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y que ya no sales, oh
Dios, con nuestros ejércitos?
11 Danos socorro ante el enemigo, pues vana es la liberación que da el
hombre.
12 Con Dios haremos proezas, y él aplastará a nuestros enemigos.
Salmos 61
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Salmo de David) Escucha, oh Dios, mi
clamor; atiende a mi oración.
2 Desde el extremo de la tierra clamaré a ti cuando mi corazón desmaye.
Llévame a la roca que es más alta que yo.
3 Porque tú me has sido refugio y torre fortificada delante del enemigo.
4 Que yo habite en tu tabernáculo para siempre, y me refugie al amparo de
tus alas. (Selah)
5 Pues tú, oh Dios, has oído mis votos; has dado heredad a los que temen
tu nombre.
6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación tras
generación.
7 Estará para siempre delante de Dios; designa la misericordia y la verdad
para que lo guarden.
8 Entonces cantaré salmos a tu nombre para siempre, para pagar mis votos
día tras día.
Salmos 62
1 (Al músico principal. A Jedutún. Salmo de David) Sólo en Dios reposa mi
alma; de él proviene mi salvación.
2 Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi refugio; no seré grandemente
movido.
3 ¿Hasta cuándo os ensañaréis contra un hombre? ¿Lo destrozaréis todos
vosotros como a una pared inclinada o una cerca derribada?
4 Solamente consultan cómo derribarlo de su eminencia. Se complacen con la
mentira. Con sus bocas bendicen, pero en su interior maldicen. (Selah)
5 Oh alma mía, reposa sólo en Dios, porque de él es mi esperanza.
6 Sólo él es mi roca y mi salvación; es mi alto refugio; no seré movido.
7 Dios es mi salvación y mi gloria; en Dios está la roca de mi fortaleza y
mi refugio.
8 Oh pueblos, esperad en él en todo tiempo; derramad delante de él vuestro
corazón, porque Dios es nuestro refugio. (Selah)
9 Por cierto, vanidad son los hombres comunes; mentira son los hombres
notables. Si se los pesa a todos juntos en balanza, serán menos que un
soplo.
10 No confiéis en la opresión, ni os envanezcáis con la rapiña. Aunque se
incremente la riqueza, no pongáis en ella el corazón.
11 Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: que en Dios hay fortaleza.
12 También en ti, oh Señor, hay misericordia; pues tú pagas a cada uno
según su obra.
Salmos 63
1 (Salmo de David, compuesto cuando estaba en el desierto de Judá) ¡Oh
Dios, tú eres mi Dios! Con diligencia te he buscado; mi alma tiene sed de
ti. Mi cuerpo te anhela en tierra árida y sedienta, carente de agua.
2 Te he contemplado en el santuario, para admirar tu poder y tu gloria.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
4 Por eso te bendeciré en mi vida, y en tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de sebo y de gordura se saciará mi alma; mi boca te alabará con
labios de júbilo.
6 Cuando en mi cama me acuerdo de ti, medito en ti en las vigilias de la
noche.
7 Porque tú eres mi socorro, bajo la sombra de tus alas cantaré de gozo.
8 Mi vida está apegada a ti; tu mano derecha me sostiene.
9 Los que buscan mi alma para destruirla caerán en las profundidades de la
tierra.
10 Los destruirán a filo de espada, y serán la porción de las zorras.
11 Pero el rey se alegrará en Dios. Será alabado cualquiera que jura por
él, pero será cerrada la boca de los que hablan mentira.
Salmos 64
1 (Al músico principal. Salmo de David) Escucha, oh Dios, mi voz en mi
oración; guarda mi vida del miedo al enemigo.
2 Escóndeme del consejo secreto de los malhechores, del tumulto de los que
obran iniquidad.
3 Ellos afilan sus lenguas como espadas, y disponen palabras amargas como
flechas,
4 para tirarlas a escondidas contra el inocente. De repente tiran contra
él, y no temen.
5 Se alientan unos a otros en perverso designio, y planean esconder
trampas. Dicen: "¿Quién nos ha de ver?"
6 Traman maldad, hacen un minucioso complot, hasta el íntimo pensamiento
de cada uno de ellos y lo profundo del corazón.
7 Pero Dios los herirá con sus propias flechas. De repente les
sobrevendrán sus heridas.
8 Los hará caer por sus propias lenguas; todos los que los vean moverán la
cabeza.
9 Todos los hombres temerán; anunciarán la obra de Dios y entenderán sus
hechos.
10 El justo se alegrará en Jehovah y confiará en él. Se gloriarán todos
los rectos de corazón.
Salmos 65
1 (Al músico principal. Salmo. Cántico de David) En Sion, oh Dios, te
corresponde la alabanza; a ti serán pagados los votos.
2 Tú oyes la oración; a ti acudirá todo ser.
3 Las palabras de iniquidad prevalecen contra mí, pero tú perdonarás
nuestras rebeliones.
4 Bienaventurado el hombre que tú escoges y haces que se acerque a ti,
para que habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu casa, de tu
santo templo.
5 Con hechos tremendos nos responderás en justicia, oh Dios de nuestra
salvación, esperanza de todos los confines de la tierra y de todos los
mares más distantes.
6 Tú eres el que afirmas las montañas con poder, ceñido de poderío.
7 Tú eres el que sosiegas el estruendo de los mares, el estruendo de las
olas y el tumulto de los pueblos.
8 Por eso los habitantes de los confines de la tierra tienen temor de tus
maravillas. Tú haces cantar de júbilo a las salidas de la mañana y de la
noche.
9 Visitas la tierra y la riegas; en gran manera la enriqueces. El río de
Dios está lleno de aguas. Produces los trigales, porque así lo has
preparado.
10 Haces que se empapen sus surcos y allanas sus crestas. Disuelves los
terrones con aguaceros y bendices sus brotes.
11 Coronas el año con tus bondades, y tus recorridos fluyen abundancia.
12 Los pastizales del desierto fluyen abundancia, y las colinas se ciñen
de alegría.
13 Los prados se visten de rebaños y los valles se cubren de grano. Gritan
de júbilo y cantan.
Salmos 66
1 (Al músico principal. Cántico y salmo) ¡Aclamad a Dios con alegría, toda
la tierra!
2 Cantad a la gloria de su nombre; dadle la gloria en la alabanza.
3 Decid a Dios: "¡Cuán admirables son tus obras! Por tu gran poder se
someterán a ti tus enemigos.
4 ¡Toda la tierra te adorará y cantará a ti! ¡Cantarán a tu nombre!"
(Selah)
5 Venid y ved los actos de Dios, admirable en sus hechos para con los
hijos del hombre.
6 El convirtió el mar en tierra seca, y por el río pasaron a pie.
¡Regocijémonos en él!
7 Se enseñorea con su poder para siempre; sus ojos observan a las naciones
para que los rebeldes no se enaltezcan contra él. (Selah)
8 ¡Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios! Haced que se escuche la voz de su
alabanza.
9 El es quien preservó la vida a nuestra alma y no permitió que resbalasen
nuestros pies.
10 Tú nos has probado, oh Dios; nos has purificado como se prueba la
plata.
11 Nos metiste en la red, y pusiste apretura sobre nuestros lomos.
12 Hiciste que los hombres cabalgaran encima de nuestras cabezas. Pasamos
por el fuego y por el agua, pero luego nos sacaste a abundancia.
13 Entraré en tu templo con holocaustos; te pagaré mis votos
14 que pronunciaron mis labios y que mi boca prometió cuando yo estaba
angustiado.
15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados, con incienso de
carneros. Sacrificaré toros y machos cabríos. (Selah)
16 Venid; oíd, todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho por
mi vida.
17 A él invoqué con mi boca y con mi lengua lo ensalcé.
18 Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad, el Señor no me
habría escuchado.
19 ¡Pero de veras Dios me ha escuchado! El atendió a la voz de mi oración.
20 ¡Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración ni de mí su
misericordia!
Salmos 67
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Salmo y cántico) Dios tenga
misericordia de nosotros y nos bendiga. Haga resplandecer su rostro sobre
nosotros; (Selah)
2 para que sea reconocido en la tierra tu camino, y en todas las naciones
tu salvación.
3 ¡Los pueblos te alaben, oh Dios! ¡Todos los pueblos te alaben!
4 Alégrense y gócense las naciones, porque tú juzgarás a los pueblos con
equidad y guiarás a las naciones de la tierra. (Selah)
5 ¡Los pueblos te alaben, oh Dios! ¡Todos los pueblos te alaben!
6 La tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
7 Dios nos bendiga, y témanlo todos los confines de la tierra.
Salmos 68
1 (Al músico principal. Salmo de David. Cántico) Dios se levantará, y se
dispersarán sus enemigos; huirán de su presencia los que le aborrecen.
2 Como se disipa el humo, así los disiparás. Como se derrite la cera ante
el fuego, así perecerán los impíos delante de Dios.
3 Pero los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios y saltarán de
alegría.
4 ¡Cantad a Dios! ¡Cantad salmos a su nombre! ¡Preparad camino al que
cabalga sobre las nubes! Jehovah es su nombre. ¡Alegraos delante de él!
5 Padre de los huérfanos y juez de las viudas es Dios en su santa morada.
6 Es el Dios que hace habitar en familia a los solitarios y saca a los
cautivos a prosperidad, pero los rebeldes habitan en sequedales.
7 Oh Dios, cuando saliste delante de tu pueblo, cuando marchaste por el
desierto, (Selah)
8 la tierra tembló; también los cielos gotearon ante Dios. Aquel Sinaí
tembló delante de Dios, del Dios de Israel.
9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios; a tu posesión exhausta reanimaste.
10 Tu rebaño ha habitado en ella. Por tu bondad, oh Dios, has provisto
para el pobre.
11 El Señor da la palabra, y una gran hueste de mujeres anuncia la buena
nueva:
12 "¡Huyen, huyen los reyes de los ejércitos!" Y en casa las mujeres
reparten el botín.
13 Aunque os recostabais entre los rediles, las alas de la paloma se
cubrieron de plata, y sus plumas con la amarillez del oro.
14 Cuando el Todopoderoso esparció allí a los reyes, el monte Salmón se
cubrió de nieve.
15 ¡Monte de Dios es el monte de Basán! ¡Alto es el monte de Basán!
16 Oh montes de elevados picachos, ¿por qué miráis con hostilidad al monte
que Dios ha deseado como morada? Ciertamente Jehovah habitará allí para
siempre.
17 Los carros de Dios son miríadas de miríadas, y millares de millares.
¡Entre ellos el Señor viene del Sinaí al santuario!
18 Subiste a lo alto, tomaste cautivos. Tomaste tributos de los hombres,
aun de los rebeldes, para que allí habitase Jehovah Dios.
19 ¡Bendito sea el Señor! Día tras día lleva nuestras cargas el Dios de
nuestra salvación. (Selah)
20 Nuestro Dios es Dios de salvación; de Jehovah el Señor es el librar de
la muerte.
21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos; la cabelluda
coronilla del que camina en sus pecados.
22 El Señor dijo: "De Basán los haré volver; los haré volver de lo
profundo del mar,
23 para que laves tus pies en sangre, y también la lengua de tus perros en
la de tus enemigos.
24 ¡Ved las marchas triunfales de Dios, las marchas triunfales de mi Dios
y Rey, en el santuario!
25 Los cantores van delante, los músicos detrás, y en medio van las
jóvenes tocando tamboriles.
26 ¡Bendecid a Dios en la congregación! ¡Bendecid al Señor, vosotros de la
estirpe de Israel!
27 Allí está Benjamín, el más joven, dirigiéndoles. Allí están los jefes
de Judá con su multitud, los jefes de Zabulón y los jefes de Neftalí.
28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza. ¡Confirma, oh Dios, lo que has hecho en
nosotros!
29 Por causa de tu templo en Jerusalén, los reyes te traerán obsequios.
30 Reprende a la fiera del cañaveral, a la manada de toros con los
becerros de los pueblos. Atropella a los que persiguen la plata. Dispersa
a los pueblos que se complacen en las batallas.
31 Vendrán dignatarios de Egipto; Etiopía extenderá sus manos hacia Dios.
32 Reinos de la tierra, cantad a Dios; ¡cantad al Señor! (Selah)
33 Cantad al que cabalga en los cielos, los cielos milenarios; él emitirá
su voz, su poderosa voz.
34 ¡Reconoced el poderío de Dios! Sobre Israel sea su magnificencia, y su
poder en los cielos.
35 Temible eres, oh Dios, en tu santuario. El Dios de Israel es quien da
poder y vigor a su pueblo. ¡Bendito sea Dios!
Salmos 69
1 (Al músico principal. Sobre Sosanim. Salmo de David) ¡Sálvame, oh Dios,
porque las aguas han entrado hasta mi alma!
2 Estoy hundido en el lodo profundo, donde no hay suelo firme. He llegado
a las profundidades de las aguas, y la corriente me ha arrastrado.
3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido. Mis ojos han
desfallecido esperando a mi Dios.
4 Los que me aborrecen sin causa se han aumentado; son más que los
cabellos de mi cabeza. Se han fortalecido mis enemigos que me destruyen
sin razón. ¡He tenido que devolver lo que no había robado!
5 Oh Dios, tú conoces mi insensatez; mis pecados no te son ocultos.
6 No sean avergonzados por mi culpa los que esperan en ti, oh Señor
Jehovah de los Ejércitos. No sean confundidos por mí los que te buscan, oh
Dios de Israel.
7 Por tu causa he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi cara.
8 He venido a ser extraño a mis hermanos, y extranjero para los hijos de
mi madre.
9 Pues el celo por tu casa me ha consumido, y las afrentas de los que te
afrentan han caído sobre mí.
10 Me afligí a mí mismo con ayuno; también esto me ha servido de afrenta.
11 Además, me puse cilicio como vestido y llegué a servirles de refrán.
12 Hablaban contra mí los que se sentaban en el tribunal, y los borrachos
cantaban canciones contra mí.
13 Sin embargo, oh Jehovah, yo dirigía a ti mi oración en el tiempo de tu
buena voluntad. Oh Dios, respóndeme por tu gran bondad, por la verdad de
tu salvación.
14 Sácame del lodo; no sea yo sumergido. Sea yo librado de los que me
aborrecen, y de las profundidades de las aguas.
15 No me arrastre la corriente de las aguas; no me trague el abismo, ni la
fosa cierre su boca sobre mí.
16 Escúchame, oh Jehovah, porque buena es tu misericordia. Mírame conforme
a tu inmensa compasión.
17 No escondas tu rostro de tu siervo, porque estoy angustiado; apresúrate
a escucharme.
18 Acércate a mi alma y redímela; líbrame a causa de mis enemigos.
19 Tú conoces mi afrenta, mi confusión y mi oprobio. Delante de ti están
todos mis enemigos.
20 La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé que
alguien se compadeciera de mí, y no hubo quién. Busqué consoladores y no
hallé ninguno.
21 Además, me dieron hiel en lugar de alimento, y para mi sed me dieron de
beber vinagre.
22 Séales una trampa la mesa que tienen delante; lo que es para bien,
séales tropiezo.
23 Oscurézcanse sus ojos para no ver, y haz que siempre tambaleen sus
lomos.
24 Derrama tu ira sobre ellos, y el furor de tu enojo los alcance.
25 Quede desolada su casa, y en sus tiendas no haya morador.
26 Porque persiguieron a quien tú heriste, y comentan el dolor de los que
tú llagaste.
27 Añade maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.
28 Sean borrados del libro de los vivientes, y no sean contados con los
justos.
29 Yo estoy afligido y dolorido. Tu liberación, oh Dios, me ponga en alto.
30 Alabaré con cánticos el nombre de Dios; lo exaltaré con acciones de
gracias.
31 Esto agradará a Jehovah más que sacrificios de toros o de novillos que
echan cuernos y pezuñas.
32 Lo ven los humildes y se alegran. Buscad a Dios, y vivirá vuestro
corazón.
33 Porque Jehovah escucha a los necesitados; y no menosprecia a sus
prisioneros.
34 Alábenle los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en
ellos.
35 Porque Dios salvará a Sion y reedificará las ciudades de Judá.
Habitarán allí y la poseerán.
36 Los descendientes de sus siervos la heredarán, y los que aman su nombre
habitarán en ella.
Salmos 70
1 (Al músico principal. Salmo de David. Para conmemorar) ¡Ten a bien, oh
Dios, librarme! ¡Oh Jehovah, apresúrate a socorrerme!
2 Sean avergonzados y humillados los que buscan mi vida. Vuelvan atrás y
sean confundidos los que desean mi mal.
3 Vuelvan a causa de su vergüenza los que dicen: "¡Ajá, ajá!"
4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan. Digan siempre los que
aman tu salvación: "¡Dios sea engrandecido!"
5 Aunque yo sea pobre y necesitado, ¡apresúrate y ven a mí, oh Dios! Tú
eres mi ayuda y mi libertador. ¡Oh Jehovah, no te tardes!
Salmos 71
1 En ti, oh Jehovah, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.
2 Socórreme y líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído y sálvame.
3 Sé tú mi roca fuerte a donde recurra yo continuamente. Has mandado que
yo sea librado, porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
4 Oh Dios mío, líbrame de la mano de los impíos, de la mano de los
perversos y opresores.
5 Porque tú, oh Señor Jehovah, eres mi esperanza, mi seguridad desde mi
juventud.
6 Por ti he sido sustentado desde el vientre; tú eres quien me sacó del
seno de mi madre. Siempre será tuya mi alabanza.
7 Para muchos he sido objeto de asombro, pero tú eres mi fuerte refugio.
8 Esté llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.
9 No me deseches en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando mi
fuerza se acabe.
10 Porque mis enemigos han hablado contra mí, y los que acechan mi vida
consultan unidos
11 diciendo: "Dios lo ha abandonado. Perseguidlo y capturadlo, porque no
hay quien lo libre."
12 Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, apresúrate a socorrerme.
13 Sean avergonzados y desfallezcan los adversarios de mi alma. Sean
cubiertos de vergüenza y de confusión los que buscan mi mal.
14 Pero yo siempre esperaré; te alabaré más y más.
15 Mi boca proclamará tu justicia y tu salvación, todo el día, aunque no
sepa enumerarlas.
16 Celebraré los poderosos actos del Señor Jehovah; haré memoria de tu
justicia, que es sólo tuya.
17 Oh Dios, tú me has enseñado desde mi juventud; hasta ahora he
manifestado tus maravillas.
18 Aun en la vejez y en las canas, no me desampares, oh Dios, hasta que
proclame a la posteridad las proezas de tu brazo, tu poderío a todos los
que han de venir,
19 y tu justicia, oh Dios, hasta lo sumo. Porque has hecho grandes cosas.
¡Oh Dios, quién como tú!
20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme
vida, y de nuevo me levantarás desde los abismos de la tierra.
21 Aumentarás mi grandeza y me volverás a consolar.
22 Asimismo, oh Dios mío, te alabaré con la lira. Tu verdad cantaré con el
arpa, oh Santo de Israel.
23 Mis labios se alegrarán, cuando yo te cante salmos; aun mi alma, a la
cual has redimido.
24 También mi lengua hablará de tu justicia todo el día, porque fueron
avergonzados y confundidos los que procuraban mi mal.
Salmos 72
1 (A Salomón) Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del
rey.
2 El juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus pobres con rectitud.
3 Los montes producirán paz para el pueblo; y las colinas, justicia.
4 Juzgará a los pobres del pueblo; salvará a los hijos del necesitado y
quebrantará al opresor.
5 Durará con el sol y la luna, generación tras generación.
6 Descenderá como lluvia sobre la hierba cortada, como los aguaceros que
humedecen la tierra.
7 En sus días florecerá el justo; habrá abundancia de paz, hasta que no
haya más luna.
8 Dominará de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
9 Delante de él se postrarán los habitantes del desierto, y sus enemigos
lamerán el polvo.
10 Los reyes de Tarsis y de las costas del mar le traerán presentes; los
reyes de Saba y de Seba le presentarán tributo.
11 Ante él se arrodillarán todos los reyes, y le servirán todas las
naciones.
12 Librará al necesitado que suplica, y al pobre que no tiene quien le
socorra.
13 Tendrá piedad del pobre y del necesitado, y salvará las vidas de los
necesitados.
14 De la opresión y de la violencia redimirá sus vidas; la sangre de ellos
será preciosa a sus ojos.
15 Vivirá, y se le dará el oro de Saba. Se orará por él continuamente;
todo el día se le bendecirá.
16 Haya abundancia de grano en la tierra; sea copioso en las cumbres de
los montes. Su fruto brotará como el Líbano, y surgirá como la hierba de
la tierra.
17 Para siempre será su nombre; será perpetuado mientras dure el sol. En
él serán benditas todas las naciones, y lo llamarán bienaventurado.
18 ¡Bendito sea Jehovah Dios, Dios de Israel! Sólo él hace maravillas.
19 ¡Bendito sea para siempre su nombre glorioso! Toda la tierra sea llena
de su gloria. Amén y amén.
20 Aquí terminan las oraciones de David hijo de Isaí.
Salmos 73
1 (Salmo de Asaf) ¡Ciertamente bueno es Dios para con Israel, para con los
limpios de corazón!
2 En cuanto a mí, por poco se deslizaron mis pies; casi resbalaron mis
pasos,
3 porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los
impíos.
4 Pues no hay para ellos dolores de muerte; más bien, es robusto su
cuerpo.
5 No sufren las congojas humanas, ni son afligidos como otros hombres.
6 Por eso la soberbia los ciñe cual collar, y los cubre un vestido de
violencia.
7 Sus ojos se les salen de gordura; logran con creces los antojos de su
corazón.
8 Se mofan y hablan con maldad; desde lo alto planean la opresión.
9 Dirigen contra el cielo su boca, y sus lenguas recorren la tierra.
10 Por eso mi pueblo va hacia ellos, y beben de lleno sus palabras.
11 Ellos dicen: "¿Cómo sabrá Dios?" o "¿Habrá conocimiento en el
Altísimo?"
12 He aquí, estos impíos siempre están tranquilos, y aumentan sus
riquezas.
13 ¡Ciertamente en vano he mantenido puro mi corazón y he lavado mis manos
en inocencia!
14 Pues he sido azotado todo el día, empezando mi castigo por las mañanas.
15 Si yo dijera: "Hablaré como ellos", he aquí que traicionaría a la
generación de tus hijos.
16 Pensé para entender esto; ha sido duro trabajo ante mis ojos,
17 hasta que, venido al santuario de Dios, comprendí el destino final de
ellos:
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos, y los harás caer en la
decepción.
19 ¡Cómo han sido desolados de repente! Se acabaron; fueron consumidos por
el terror.
20 Como al despertar del sueño, así, Señor, al levantarte, despreciarás
sus apariencias.
21 De veras se amargaba mi corazón, y en mi interior sentía punzadas.
22 Pues yo era ignorante y no entendía; yo era como un animal delante de
ti.
23 Con todo, yo siempre estuve contigo. Me tomaste de la mano derecha.
24 Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Aparte de ti nada deseo en la tierra.
26 Mi cuerpo y mi corazón desfallecen; pero la roca de mi corazón y mi
porción es Dios, para siempre.
27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; pues tú destruirás a
todo aquel que se prostituye apartándose de ti.
28 En cuanto a mí, la cercanía de Dios constituye el bien. En el Señor
Jehovah he puesto mi refugio para contar todas tus obras.
Salmos 74
1 (Masquil de Asaf) ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre?
¿Por qué humea tu furor contra las ovejas de tu prado?
2 Acuérdate de tu congregación que adquiriste en tiempos antiguos, y
redimiste para que sea la tribu de tu heredad: este monte Sion en el cual
has habitado.
3 Dirige tus pasos hacia las ruinas perpetuas; todo lo ha destruido el
enemigo en el santuario.
4 Tus adversarios han rugido en medio de tu santuario, y han puesto sus
estandartes por señal.
5 Fueron semejantes a los que levantan el hacha contra el tupido bosque.
6 Ahora, con hachas y barras han destruido todas tus entalladuras.
7 Han prendido fuego a tu santuario; han profanado el tabernáculo de tu
nombre, echándolo a tierra.
8 Dijeron en su corazón: "¡Destruyámoslos de una vez!" Han quemado todos
los lugares de culto a Dios en el país.
9 Ya no distinguimos nuestras señales; ya no hay profeta, ni con nosotros
hay quien sepa hasta cuándo...
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos ha de afrentar el adversario? ¿Ha de
ultrajar el enemigo tu nombre perpetuamente?
11 ¿Por qué retraes tu mano, y retienes tu diestra en tu seno?
12 Sin embargo, Dios es mi Rey desde los tiempos antiguos. El es quien
obra salvación en medio de la tierra.
13 Tú con tu poder dividiste el mar; rompiste sobre las aguas las cabezas
de los monstruos acuáticos.
14 Tú machacaste las cabezas del Leviatán, y lo diste por comida a los
moradores del desierto.
15 Tú abriste el manantial y el arroyo; tú secaste los ríos inagotables.
16 Tuyo es el día, tuya es también la noche; tú estableciste la luna y el
sol.
17 Tú fijaste todas las fronteras de la tierra. El verano y el invierno,
tú los formaste.
18 Acuérdate de que el enemigo ha injuriado a Jehovah; un pueblo vil ha
blasfemado tu nombre.
19 No entregues a las fieras la vida de tu tórtola; no olvides para
siempre la congregación de tus pobres.
20 Mira el pacto; porque los tenebrosos lugares de la tierra están llenos
de moradas de violencia.
21 No vuelva avergonzado el oprimido; alaben tu nombre el pobre y el
necesitado.
22 Levántate, oh Dios; defiende tu causa. Acuérdate de cómo te injuria el
vil todo el día.
23 No olvides el vocerío de tus enemigos; constantemente sube el tumulto
de los que se levantan contra ti.
Salmos 75
1 (Al músico principal. Sobre "No destruyas". Salmo de Asaf. Cántico)
¡Gracias te damos, oh Dios; damos gracias! Porque cercano está tu nombre;
se cuenta de tus maravillas.
2 "Cuando yo establezca el tiempo, juzgaré con rectitud.
3 Cuando se derrita la tierra con todos sus habitantes, yo mismo sostendré
sus columnas. (Selah)
4 Dije a los jactanciosos: 'No os jactéis.' Y a los impíos: 'No os
enorgullezcáis.
5 No levantéis en alto vuestra frente, ni habléis con el cuello erguido.'"
6 Porque ni del oriente, ni del occidente, ni del desierto viene el
enaltecimiento.
7 Pues Dios es el Juez: A éste abate y a aquél exalta.
8 Ciertamente la copa está en la mano de Jehovah, con vino espumante
mezclado con especias. Cuando él la vacíe, todos los impíos de la tierra
beberán de ella hasta la última gota.
9 Pero yo siempre anunciaré y cantaré salmos al Dios de Jacob.
10 El quebrantará todo el poderío de los impíos; pero el poderío del justo
será exaltado.
Salmos 76
1 (Al músico principal. Con Neguinot. Salmo de Asaf. Cántico) Dios es
conocido en Judá; grande es su nombre en Israel.
2 En Salem está su enramada, y en Sion su habitación.
3 Allí quebró las ráfagas del arco, el escudo, la espada y el arma de
guerra. (Selah)
4 ¡Esplendoroso eres tú, majestuoso más que las montañas eternas!
5 Los hombres de gran valentía fueron despojados y duermen su sueño;
ninguno de los hombres de guerra pudo usar sus manos.
6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, fueron paralizados el carro y el
caballo.
7 Temible eres tú; ¿quién podrá permanecer en tu presencia cuando se
desate tu ira?
8 Desde los cielos hiciste oír el juicio. La tierra tuvo temor y calló
9 cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar, cuando te levantaste para
librar a todos los mansos de la tierra. (Selah)
10 Ciertamente la ira del hombre te traerá reconocimiento, y te ceñirás
con los sobrevivientes de las iras.
11 Haced votos y pagadlos a Jehovah, vuestro Dios; todos los que están
alrededor traerán obsequios al Temible.
12 El humillará el espíritu de los príncipes; ¡temible es a los reyes de
la tierra!
Salmos 77
1 (Al músico principal. Para Jedutún. Salmo de Asaf) Mi voz elevo a Dios y
clamo; mi voz elevo a Dios, y él me escucha.
2 A Dios busco en el día de mi angustia. Sin cesar extiendo a él mis manos
en la noche; mi alma rehúsa el consuelo.
3 Me acuerdo de Dios y gimo; medito, y mi espíritu desfallece. (Selah)
4 Tú retienes los párpados de mis ojos; estoy turbado y no puedo hablar.
5 Considero los días de antaño, los años antiguos.
6 Recuerdo mi canto en la noche. Medito en mi corazón, y mi espíritu
investiga.
7 ¿Acaso nos desechará el Señor para siempre? ¿Ya no volverá a ser
propicio?
8 ¿Se ha agotado para siempre su misericordia? ¿Se han acabado sus
promesas por generación y generación?
9 ¿Se ha olvidado de ser clemente? ¿En su ira ha cerrado su compasión?
(Selah)
10 Y pienso: Mi tristeza es que haya cambio en la diestra del Altísimo.
11 Me acuerdo de las obras de Jehovah; sí, me acuerdo de tus maravillas
del pasado.
12 Medito en todos tus hechos, y reflexiono en tus actos.
13 Oh Dios, santo es tu camino. ¿Qué Dios es grande como nuestro Dios?
14 Tú eres un Dios que hace maravillas; has hecho conocer tu poder entre
los pueblos.
15 Con tu brazo has redimido a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José.
(Selah)
16 Las aguas te vieron, oh Dios; las aguas te vieron y temblaron. Se
estremecieron los abismos.
17 Los nubarrones vertieron sus aguas; tronaron las nubes; también se
desplazaron tus rayos.
18 El tronar de tu voz estaba en el torbellino; los relámpagos alumbraron
al mundo; la tierra se estremeció y tembló.
19 Tu camino estaba en el mar, y tu sendero en las caudalosas aguas. Pero
tus huellas nadie las pudo conocer.
20 Como a un rebaño has conducido a tu pueblo por medio de Moisés y de
Aarón.
Salmos 78
1 (Masquil de Asaf) Escucha, oh pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído
a las palabras de mi boca.
2 Abriré mi boca en parábolas; evocaré las cosas escondidas del pasado,
3 las cuales hemos oído y entendido, porque nos las contaron nuestros
padres.
4 No las encubriremos a sus hijos. A la generación venidera contaremos las
alabanzas de Jehovah, y de su poder y de las maravillas que hizo.
5 El estableció su testimonio en Jacob y puso la ley en Israel. Mandó a
nuestros padres que lo hicieran conocer a sus hijos,
6 para que lo supiese la generación venidera y sus hijos que nacieran,
para que los que surgiesen lo contaran a sus hijos,
7 para que pusiesen en Dios su confianza y no se olvidaran de las obras de
Dios, a fin de que guardasen sus mandamientos;
8 para que no fuesen como sus padres: una generación porfiada y rebelde,
una generación que no dispuso su corazón, ni su espíritu fue fiel para con
Dios.
9 Los hijos de Efraín, armados con excelentes arcos, volvieron las
espaldas en el día de la batalla.
10 No guardaron el pacto de Dios y rehusaron andar en su ley.
11 Más bien, se olvidaron de sus obras, de las maravillas que les había
mostrado.
12 Delante de sus padres Dios hizo maravillas en la tierra de Egipto, en
los campos de Tanis.
13 Dividió el mar y los hizo pasar; hizo que las aguas se detuvieran como
en un dique.
14 De día los condujo con una nube, toda la noche con resplandor de fuego.
15 Partió las peñas en el desierto, y les dio a beber del gran abismo.
16 Sacó corrientes de la peña e hizo descender aguas como ríos.
17 A pesar de esto, volvieron a pecar contra él; se rebelaron contra el
Altísimo en el desierto.
18 Probaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su antojo.
19 Y hablaron contra Dios diciendo: "¿Podrá preparar una mesa en el
desierto?
20 He aquí que golpeó la peña, y fluyeron aguas; y corrieron arroyos en
torrentes. Pero, ¿podrá también dar pan? ¿Podrá proveer carne para su
pueblo?"
21 Jehovah lo oyó y se indignó; fuego se encendió contra Jacob, y la ira
descendió contra Israel.
22 Porque no creyeron a Dios, ni confiaron en su liberación,
23 a pesar de que mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los
cielos;
24 a pesar de que hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo
del cielo.
25 Pan de fuertes comió el hombre; les envió comida hasta saciarles.
26 Levantó en el cielo el viento del oriente, y trajo el viento del sur
con su poder.
27 Así hizo llover sobre ellos carne como polvo, aves aladas como la arena
del mar.
28 Las hizo caer en medio del campamento, alrededor de sus tiendas.
29 Comieron hasta hartarse; les dio satisfacción a su apetito.
30 Pero cuando no habían colmado su apetito, estando la comida aún en sus
bocas,
31 descendió sobre ellos la ira de Dios, y mató a los más distinguidos de
ellos; derribó a los escogidos de Israel.
32 Con todo, siguieron pecando y no dieron crédito a sus maravillas.
33 Por eso los consumió en la vanidad, y consumió sus años con pánico.
34 Cuando los hacía morir, entonces buscaban a Dios, y solícitos volvían a
acercarse a él.
35 Se acordaron de que Dios es su Roca; de que el Dios Altísimo es su
Redentor.
36 Pero le halagaban con la boca, y con su lengua le mentían.
37 Pues sus corazones no eran firmes para con él, ni eran fieles con su
pacto.
38 Con todo, él perdonaba misericordioso la maldad y no los destruía. En
muchas ocasiones apartó su ira y no despertó todo su enojo.
39 Se acordó de que ellos eran carne, un soplo que va y no vuelve.
40 ¡Cuántas veces lo amargaron en el desierto; lo entristecieron en la
sequedad!
41 Volvían a probar a Dios, e irritaban al Santo de Israel.
42 No se acordaron de su mano en el día que los redimió del adversario,
43 cuando impuso en Egipto sus señales y sus maravillas en los campos de
Tanis.
44 Convirtió en sangre sus canales; también sus corrientes, para que no
bebiesen.
45 Envió contra ellos enjambres de moscas que los devoraban, y ranas que
los infestaban.
46 También entregó sus productos a la oruga, y el fruto de sus labores a
la langosta.
47 Sus viñas destruyó con granizo y sus higuerales con aluvión.
48 Entregó los animales al granizo, y sus ganados a los rayos.
49 Envió sobre ellos el furor de su ira, enojo, indignación y angustia,
como delegación de mensajeros destructores.
50 Dio vía libre a su furor; no eximió sus almas de la muerte; sus vidas
entregó a la epidemia.
51 Hirió a todos los primogénitos de Egipto, primicias del vigor de las
tiendas de Cam.
52 Pero hizo que su pueblo partiera cual manada y los llevó por el
desierto cual rebaño.
53 Los guió con seguridad, para que no tuvieran miedo; y el mar cubrió a
sus enemigos.
54 Después los trajo al territorio de su santuario; a este monte que
adquirió con su diestra.
55 Arrojó a las naciones de delante de ellos, les repartió a cordel la
heredad, e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel.
56 Pero pusieron a prueba al Dios Altísimo y lo amargaron, y no guardaron
sus testimonios.
57 Más bien, se volvieron atrás y se rebelaron como sus padres. Se
desviaron como arco engañoso.
58 Lo airaron con sus lugares altos, y con sus imágenes le provocaron a
celos.
59 Dios lo oyó y se encendió en ira; en gran manera rechazó a Israel.
60 Abandonó el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los
hombres.
61 Entregó su poderío a la cautividad; y su gloria, en manos del enemigo.
62 También entregó su pueblo a la espada; se airó contra su posesión.
63 El fuego devoró a sus jóvenes; sus vírgenes no fueron alabadas.
64 Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no hicieron lamentación.
65 Entonces se despertó el Señor, a la manera del que duerme, como un
guerrero que grita excitado por el vino.
66 E hirió a sus enemigos haciéndolos retroceder, y los puso como afrenta
perpetua.
67 Desechó la tienda de José; no escogió a la tribu de Efraín.
68 Más bien, escogió a la tribu de Judá; el monte Sion, al cual amó.
69 Allí edificó su santuario como las alturas; como la tierra, a la cual
cimentó para siempre.
70 Eligió a su siervo David; lo tomó de los rediles de las ovejas.
71 Lo trajo de detrás de las ovejas recién paridas, para que apacentase a
su pueblo Jacob, a Israel su heredad.
72 Los apacentó con íntegro corazón; los pastoreó con la pericia de sus
manos.
Salmos 79
1 (Salmo de Asaf) Oh Dios, los gentiles han venido a tu heredad. Han
contaminado tu santo templo, y a Jerusalén han reducido a montones de
escombros.
2 Han dado los cuerpos de tus siervos como comida a las aves de los
cielos; han dado la carne de tus fieles a los animales de la tierra.
3 Derramaron como agua su sangre en los alrededores de Jerusalén; no hubo
quien los enterrase.
4 Somos una afrenta para nuestros vecinos, burla y ridículo ante los que
están a nuestro alrededor.
5 ¿Hasta cuándo, oh Jehovah? ¿Has de estar airado para siempre? ¿Arderá
como fuego tu celo?
6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen y sobre los reinos
que no invocan tu nombre.
7 Porque han devorado a Jacob, y han desolado su morada.
8 No recuerdes contra nosotros los pecados de nuestros antepasados. Salgan
pronto a encontrarnos tus misericordias, porque estamos muy abatidos.
9 Ayúdanos, oh Dios, salvación nuestra, por causa de la gloria de tu
nombre. Líbranos y expía nuestros pecados por amor de tu nombre.
10 ¿Por qué han de decir los gentiles: "¿Dónde está su Dios?" Sea dada a
conocer a las naciones y ante nuestros ojos la venganza de la sangre de
tus siervos, que ha sido derramada.
11 Llegue a tu presencia el gemido de los presos. Conforme a la grandeza
de tu brazo, preserva a los sentenciados a muerte.
12 Devuelve a nuestros vecinos siete veces en sus caras, la infamia con
que te han deshonrado, oh Jehovah.
13 Entonces nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, te confesaremos
para siempre; por generación y generación contaremos de tus alabanzas.
Salmos 80
1 (Al músico principal. Sobre Sosanim. Testimonio. Salmo de Asaf) ¡Oh
Pastor de Israel, escucha, tú que conduces a José como a un rebaño! ¡Tú,
que estás entre los querubines, resplandece
2 delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés! Despierta tu poderío y ven
para salvarnos.
3 Oh Dios, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4 Jehovah Dios de los Ejércitos, ¿hasta cuándo has de mostrar tu
indignación contra la oración de tu pueblo?
5 Nos has dado a comer pan de lágrimas. Nos has dado a beber lágrimas en
abundancia.
6 Nos has puesto por escarnio a nuestros vecinos; nuestros enemigos se
mofan de nosotros.
7 Oh Dios de los Ejércitos, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y
seremos salvos.
8 Trajiste una vid de Egipto; echaste a las naciones y la plantaste.
9 Limpiaste el lugar delante de ella. Hiciste que echara raíz, y llenó la
tierra.
10 Los montes fueron cubiertos por su sombra, y sus ramas llegaron a ser
como cedros de Dios.
11 Extendió sus ramas hasta el mar, y hasta el Río sus renuevos.
12 ¿Por qué has roto sus cercas de modo que la vendimien todos los que
pasan por el camino?
13 El jabalí salvaje la devasta; las criaturas del campo se alimentan de
ella.
14 Oh Dios de los Ejércitos, vuelve, por favor; mira desde el cielo,
considera y visita esta viña.
15 Su cepa que plantó tu diestra--el hijo que fortaleciste para ti--,
16 está quemada con fuego; la han cortado. ¡Perezcan por la reprensión de
tu rostro!
17 Sea tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo del hombre que
fortaleciste para ti mismo.
18 Así no nos apartaremos de ti; nos darás vida, e invocaremos tu nombre.
19 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos, ¡restáuranos! Haz resplandecer tu
rostro, y seremos salvos.
Salmos 81
1 (Al músico principal. Sobre Guitit. Salmo de Asaf) ¡Cantad con gozo a
Dios, fortaleza nuestra! Aclamad con júbilo al Dios de Jacob.
2 Entonad himnos y tocad el tamboril, la suave lira y el arpa.
3 Tocad la corneta en luna nueva; en luna llena, por nuestra solemnidad.
4 Porque estatuto es de Israel, ordenanza del Dios de Jacob.
5 En José lo instituyó por testimonio, cuando salió contra la tierra de
Egipto. Escuché un idioma que no conocía:
6 "Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos fueron apartadas del
peso de los cestos.
7 Clamaste en la calamidad, y yo te libré. Te respondí en lo oculto del
trueno. Te probé junto a las aguas de Meriba. (Selah)
8 "Escucha, oh pueblo mío, y testificaré contra ti. ¡Oh Israel, si me
oyeras...!
9 No haya dios extraño en medio de ti, ni te postres ante dios extranjero.
10 Yo soy Jehovah tu Dios, que te hice venir de la tierra de Egipto. Abre
bien tu boca, y la llenaré.
11 "Pero mi pueblo no escuchó mi voz; Israel no me quiso a mí.
12 Por eso los entregué a la dureza de su corazón, y caminaron según sus
propios consejos.
13 ¡Oh, si mi pueblo me hubiera escuchado; si Israel hubiera andado en mis
caminos...!
14 En un instante habría yo sometido a sus enemigos, y habría vuelto mi
mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen a Jehovah se le habrían sometido, y su castigo habría
sido eterno.
16 Los habría sustentado con la suculencia del trigo; con miel de la roca
te habría saciado."
Salmos 82
1 (Salmo de Asaf) Dios está de pie en la asamblea divina; en medio de los
dioses ejerce el juicio:
2 "¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y entre los impíos haréis
distinción de personas? (Selah)
3 Rescatad al necesitado y al huérfano; haced justicia al pobre y al
indigente.
4 Librad al necesitado y al menesteroso; libradlo de la mano de los
impíos.
5 "Ellos no saben ni entienden; andan en tinieblas. ¡Todos los cimientos
de la tierra son conmovidos!
6 Yo os dije: 'Vosotros sois dioses; todos vosotros sois hijos del
Altísimo.'
7 Sin embargo, como un hombre moriréis y caeréis como cualquiera de los
gobernantes."
8 ¡Levántate, oh Dios; juzga la tierra, porque tú poseerás todas las
naciones!
Salmos 83
1 (Cántico. Salmo de Asaf) Oh Dios, no guardes silencio. No calles, oh
Dios, ni permanezcas inmóvil.
2 Porque he aquí que rugen tus enemigos, y los que te aborrecen han
levantado la cabeza.
3 Contra tu pueblo han consultado astutamente; han entrado en consejo
contra tus protegidos.
4 Han dicho: "Venid y destruyámoslos, de modo que dejen de ser una nación
y no haya más memoria del nombre de Israel."
5 Han conspirado juntos, de común acuerdo; han hecho pacto contra ti.
6 Las tiendas de Edom, los ismaelitas, Moab, los hagrienos,
7 Biblos, Amón, Amalec, los filisteos con los habitantes de Tiro.
8 También los asirios se han juntado con ellos y sirven de brazo a los
hijos de Lot. (Selah)
9 Hazlos como a Madián; como a Sísara y a Jabín, en el arroyo de Quisón.
10 Perecieron en Endor, y fueron hechos abono para el suelo.
11 Pon a sus nobles como a Oreb y a Zeeb; a todos sus príncipes, como a
Zébaj y a Zalmuna.
12 Porque han dicho: "Heredemos nosotros los prados de Dios."
13 Oh Dios mío, hazlos como remolino de hojas, como paja ante el viento,
14 como fuego que quema el bosque, como llama que abrasa las montañas.
15 Persíguelos con tu tempestad; aterrorízalos con tu huracán.
16 Llena sus caras de vergüenza; y que busquen tu nombre, oh Jehovah.
17 Sean confundidos y turbados para siempre; sean afrentados y perezcan.
18 Conozcan que tu nombre es Jehovah. ¡Tú solo eres Altísimo sobre toda la
tierra!
Salmos 84
1 (Al músico principal. Sobre Guitit. Para los hijos de Coré. Salmo) ¡Cuán
amables son tus moradas, oh Jehovah de los Ejércitos!
2 Mi alma anhela y aun desea ardientemente los atrios de Jehovah. Mi
corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.
3 Hasta el pajarito halla una casa, y la golondrina un nido para sí, donde
poner sus polluelos cerca de tus altares, oh Jehovah de los Ejércitos,
¡Rey mío y Dios mío!
4 ¡Bienaventurados los que habitan en tu casa! Continuamente te alabarán.
(Selah)
5 ¡Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, y en cuyo corazón
están tus caminos!
6 Cuando pasan por el valle de lágrimas, lo convierten en manantial.
También la lluvia temprana lo cubre de bendición.
7 Irán de poder en poder, y verán a Dios en Sion.
8 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos, oye mi oración. Escucha, oh Dios de
Jacob. (Selah)
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro; pon tu vista en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios, que mil fuera de ellos. Prefiero
estar en el umbral de la casa de mi Dios, que habitar en moradas de
impiedad.
11 Porque sol y escudo es Jehovah Dios; gracia y gloria dará Jehovah. No
privará del bien a los que andan en integridad.
12 Oh Jehovah de los Ejércitos, ¡bienaventurado el hombre que confía en
ti!
Salmos 85
1 (Al músico principal. Para los hijos de Coré. Salmo) Oh Jehovah, has
sido propicio a tu tierra, has restaurado a Jacob de la cautividad.
2 Has perdonado la iniquidad de tu pueblo; has cubierto todos sus pecados.
(Selah)
3 Has dejado todo tu enojo; has desistido del ardor de tu ira.
4 Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación; haz cesar tu ira contra
nosotros.
5 ¿Estarás airado con nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de
generación en generación?
6 ¿No volverás a darnos vida, de modo que tu pueblo se alegre en ti?
7 Muéstranos, oh Jehovah, tu misericordia, y concédenos tu salvación.
8 Escucharé lo que hable el Dios Jehovah; pues él hablará paz a su pueblo
y a sus fieles, para que no se vuelvan a la locura.
9 Ciertamente cercana está su salvación para los que le temen, para que
habite la gloria en nuestra tierra.
10 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se
besaron.
11 La verdad brotará de la tierra, y la justicia mirará desde los cielos.
12 Asimismo, Jehovah dará el bien, y nuestra tierra dará su fruto.
13 La justicia irá delante de él, y hará de sus pasos un camino.
Salmos 86
1 (Oración de David) Inclina, oh Jehovah, tu oído y escúchame; porque soy
pobre y necesitado.
2 Guarda mi alma, porque soy piadoso; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo
que en ti confía.
3 Ten misericordia de mí, oh Jehovah, porque a ti clamo todo el día.
4 Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma,
5 porque tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, grande en misericordia
para con los que te invocan.
6 Escucha, oh Jehovah, mi oración; atiende a la voz de mis súplicas.
7 En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes.
8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni hay nada que iguale
tus obras.
9 Vendrán todas las naciones que hiciste y adorarán, oh Señor, delante de
ti. Glorificarán tu nombre,
10 porque tú eres grande y hacedor de maravillas. ¡Sólo tú eres Dios!
11 Enséñame, oh Jehovah, tu camino, y yo caminaré en tu verdad. Concentra
mi corazón para que tema tu nombre.
12 Te alabaré, oh Jehovah, Dios mío, con todo mi corazón; glorificaré tu
nombre para siempre.
13 Porque tu misericordia es grande para conmigo; tú has librado mi alma
de las profundidades del Seol.
14 Oh Dios, los arrogantes se han levantado contra mí, y una congregación
de violentos busca mi vida, y a ti no te toman en cuenta.
15 Pero tú, oh Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y
grande en misericordia y verdad,
16 mírame y ten misericordia de mí. Da tú fuerzas a tu siervo; guarda al
hijo de tu sierva.
17 Haz conmigo señal para bien; véanla los que me aborrecen y sean
avergonzados, porque tú, oh Jehovah, me ayudaste y me consolaste.
Salmos 87
1 (A los hijos de Coré. Salmo. Cántico) Su cimiento está sobre montes de
santidad;
2 Jehovah ama las puertas de Sion más que a todas las moradas de Jacob.
3 ¡Cosas gloriosas se cuentan de ti, oh ciudad de Dios! (Selah)
4 "Yo inscribiré a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen. He aquí
Filistea, Tiro y Etiopía. Este nació allí."
5 De Sion se dirá: "Este y aquél han nacido en ella." El mismo Altísimo le
dará estabilidad.
6 Jehovah dirá, al inscribir a los pueblos: "Este nació allí." (Selah)
7 Y tanto los que cantan como los que danzan dirán: "¡Todas mis fuentes
están en ti!"
Salmos 88
1 (Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Al músico principal. Sobre
Majalat. Para ser cantado. Masquil de Hemán el ezraíta) Oh Jehovah, Dios
de mi salvación, día y noche clamo delante de ti.
2 Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor,
3 porque mi alma está harta de males, y mi vida se ha acercado al Seol.
4 Soy contado con los que descienden a la fosa; soy como un hombre sin
fuerzas.
5 Estoy libre entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba,
de quienes ya no te acuerdas, y que han sido arrebatados de tu mano.
6 Me has puesto en la honda fosa, en lugares tenebrosos, en lugares
profundos.
7 Sobre mí reposa tu ira; me has afligido con todas tus olas. (Selah)
8 Has alejado de mí a mis conocidos; me has puesto como abominación para
ellos. Estoy encerrado; no puedo salir.
9 Mis ojos se enfermaron a causa de mi aflicción. Cada día te he invocado,
oh Jehovah; a ti he extendido mis manos.
10 ¿Acaso harás milagros para los muertos? ¿Se levantarán los muertos para
alabarte? (Selah)
11 ¿Se contará en el sepulcro acerca de tu misericordia, o de tu verdad en
el Abadón?
12 ¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, y tu justicia en la
tierra del olvido?
13 Pero a ti he invocado, oh Jehovah; de mañana sale a tu encuentro mi
oración.
14 ¿Por qué desechas mi alma, oh Jehovah? ¿Por qué escondes de mí tu
rostro?
15 Yo estoy pobre y abatido; desde mi infancia he cargado tus terrores.
¡Ya no puedo más!
16 Sobre mí ha pasado tu ira; tus terrores me han destruido.
17 De continuo me han rodeado como inundación, y al mismo tiempo me han
cercado.
18 Has alejado de mí a mis amigos y compañeros; sólo las tinieblas son mi
compañía.
Salmos 89
1 (Masquil de Eitán el ezraíta) Perpetuamente cantaré las misericordias de
Jehovah; con mi boca daré a conocer tu fidelidad de generación en
generación.
2 Diré: Para siempre será edificada la misericordia; en los mismos cielos
establecerás tu fidelidad.
3 "Yo hice un pacto con mi escogido; juré a mi siervo David, diciendo:
4 'Para siempre confirmaré tu descendencia y edificaré tu trono por todas
las generaciones.'" (Selah)
5 Los cielos celebrarán, oh Jehovah, tus maravillas; y tu fidelidad, en la
congregación de los santos.
6 Porque, ¿quién en las nubes se comparará con Jehovah? ¿Quién será
semejante a Jehovah entre los hijos de los poderosos?
7 Dios es temible en la gran asamblea de los santos; formidable sobre
todos cuantos están a su alrededor.
8 Oh Jehovah Dios de los Ejércitos, ¿quién como tú? ¡Poderoso eres, oh
Jehovah! Tu fidelidad te rodea.
9 Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; cuando sus olas se levantan,
tú las sosiegas.
10 Tú quebrantaste a Rahab como a un cadáver; con el brazo de tu poder
esparciste a tus enemigos.
11 Tuyos son los cielos, tuya es también la tierra; el mundo y su
plenitud, tú los fundaste.
12 Al norte y al sur, tú los creaste; el Tabor y el Hermón cantarán a tu
nombre.
13 Tuyo es el brazo poderoso; fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.
14 La justicia y el derecho son el fundamento de tu trono; la misericordia
y la verdad van delante de tu rostro.
15 ¡Bienaventurado el pueblo que conoce el grito de júbilo! Andarán a la
luz de tu rostro, oh Jehovah.
16 En tu nombre se alegrarán todo el día, y en tu justicia serán
enaltecidos.
17 Porque tú eres la gloria de su poder, y por tu buena voluntad exaltarás
nuestro poderío.
18 ¡Jehovah es nuestro escudo! ¡Nuestro Rey es el Santo de Israel!
19 Antaño hablaste en visión a tus piadosos y les dijiste: "Yo he puesto
el socorro sobre un valiente; he enaltecido a uno escogido de mi pueblo.
20 Hallé a mi siervo David y lo ungí con mi aceite santo.
21 Mi mano estará firme con él; también mi brazo lo fortalecerá.
22 No lo doblegará el enemigo; ningún hijo de iniquidad lo quebrantará.
23 Pero yo quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los que le
aborrecen.
24 Mi fidelidad y mi misericordia estarán con él; en mi nombre será
enaltecido su poderío.
25 Asimismo, pondré su mano sobre el mar, y su mano derecha sobre los
ríos.
26 El me dirá: 'Tú eres mi padre; eres mi Dios y la roca de mi salvación.'
27 Yo también le pondré por primogénito, más alto que los reyes de la
tierra.
28 Para siempre le confirmaré mi misericordia, y mi pacto será firme para
con él.
29 Estableceré su linaje para siempre, y su trono como los días de los
cielos.
30 Si sus hijos dejan mi ley y no caminan en mis juicios,
31 si profanan mis estatutos y no guardan mis mandamientos,
32 entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades.
33 Pero no retiraré de él mi misericordia, ni falsearé mi fidelidad.
34 No profanaré mi pacto, ni cambiaré lo que ha salido de mis labios.
35 Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David:
36 Su descendencia será para siempre; y su trono, delante de mí, como el
sol.
37 Será como la luna, que permanece firme para siempre, un fiel testigo en
medio de las nubes." (Selah)
38 Pero tú has desechado y menospreciado a tu ungido; te has airado contra
él.
39 Tú has rechazado el pacto de tu siervo, y su diadema has profanado
hasta el suelo.
40 Has roto todos sus vallados y has convertido en ruinas sus fortalezas.
41 Lo saquean todos los que pasan por el camino; es objeto de afrenta a
sus vecinos.
42 Has enaltecido la mano derecha de sus enemigos, y has alegrado a todos
sus adversarios.
43 Asimismo, has hecho volver atrás su espada y no lo levantaste en la
batalla.
44 Has hecho cesar el cetro de su esplendor, y has echado su trono por
tierra.
45 Has acortado los días de su juventud, y le has cubierto de afrenta.
(Selah)
46 ¿Hasta cuándo, oh Jehovah? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira
como el fuego?
47 Recuerda, por favor, cuán pasajero soy. ¿Por qué habrás creado en vano
a todos los hijos del hombre?
48 ¿Qué hombre vivirá y no verá la muerte? ¿Librarás su vida del poder del
Seol? (Selah)
49 Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias que por tu fidelidad
juraste a David?
50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos, el de muchos pueblos que
llevo en mi seno.
51 Porque tus enemigos, oh Jehovah, han deshonrado, han deshonrado los
pasos de tu ungido.
52 ¡Bendito sea Jehovah para siempre! Amén y amén.
Salmos 90
1 (Oración de Moisés, hombre de Dios) Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.
2 Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde la
eternidad hasta la eternidad, tú eres Dios.
3 Haces que el hombre vuelva al polvo. Dices: "¡Retornad, oh hijos del
hombre!"
4 Pues mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó. Son
como una de las vigilias de la noche.
5 Los arrasas; son como un sueño: En la mañana son como la hierba que
crece;
6 en la mañana brota y crece, y al atardecer se marchita y se seca.
7 Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados.
8 Has puesto nuestras maldades delante de ti; nuestros secretos están ante
la luz de tu rostro.
9 Pues todos nuestros días pasan a causa de tu ira; acabamos nuestros años
como un suspiro.
10 Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos,
ochenta años. La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad; pronto
pasan, y volamos.
11 ¿Quién conoce el poder de tu ira y de tu indignación, como debes ser
temido?
12 Enséñanos a contar nuestros días, de tal manera que traigamos al
corazón sabiduría.
13 ¡Vuelve, oh Jehovah! ¿Hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.
14 Por la mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos
alegraremos todos nuestros días.
15 Alégranos conforme a los días de nuestra aflicción, y a los años en que
hemos visto el mal.
16 Sea manifestada tu obra a tus siervos, y tu esplendor sobre sus hijos.
17 Sea sobre nosotros la gracia de Jehovah nuestro Dios. La obra de
nuestras manos confirma entre nosotros; sí, confirma la obra de nuestras
manos.
Salmos 91
1 El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del
Todopoderoso.
2 Diré yo a Jehovah: "¡Refugio mío y castillo mío, mi Dios en quien
confío!"
3 Porque él te librará de la trampa del cazador y de la peste destructora.
4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas te refugiarás; escudo y
defensa es su verdad.
5 No tendrás temor de espanto nocturno, ni de flecha que vuele de día,
6 ni de peste que ande en la oscuridad, ni de plaga que en pleno día
destruya.
7 Caerán a tu lado mil y diez mil a tu mano derecha, pero a ti no llegará.
8 Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.
9 Porque a Jehovah, que es mi refugio, al Altísimo, has puesto como tu
morada,
10 no te sobrevendrá mal, ni la plaga se acercará a tu tienda.
11 Pues a sus ángeles dará órdenes acerca de ti, para que te guarden en
todos tus caminos.
12 En sus manos te llevarán, de modo que tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al leoncillo y a la
serpiente.
14 "Porque en mí ha puesto su amor, yo lo libraré; lo pondré en alto, por
cuanto ha conocido mi nombre.
15 El me invocará, y yo le responderé; con él estaré en la angustia. Lo
libraré y lo glorificaré;
16 lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación."
Salmos 92
1 (Salmo. Cántico para el día de sábado) Bueno es alabar a Jehovah, cantar
salmos a tu nombre, oh Altísimo.
2 Bueno es anunciar por la mañana tu misericordia y tu verdad en las
noches,
3 con el arpa de diez cuerdas y la lira, con el tono suave del arpa.
4 Ciertamente me has alegrado, oh Jehovah, con tus hechos, grito de gozo
por las obras de tus manos.
5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehovah! Muy profundos son tus
pensamientos.
6 El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto:
7 que los impíos brotan como la hierba, y que todos los que hacen
iniquidad florecen para ser destruidos para siempre.
8 Pero tú, oh Jehovah, para siempre eres el Altísimo.
9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehovah; porque he aquí, tus enemigos
perecerán. Serán dispersados todos los que hacen iniquidad.
10 Pero tú enaltecerás mi poder como el de un toro salvaje, y sobre mí
verterás aceite fresco.
11 Mis ojos mirarán sobre mis enemigos; mis oídos oirán de los malhechores
que se levantaron contra mí.
12 El justo florecerá como la palmera; crecerá alto como el cedro en el
Líbano.
13 Plantados estarán en la casa de Jehovah; florecerán en los atrios de
nuestro Dios.
14 Aun en la vejez fructificarán. Estarán llenos de savia y frondosos,
15 para anunciar que Jehovah, mi roca, es recto, y que en él no hay
injusticia.
Salmos 93
1 ¡Jehovah reina! Se ha vestido de magnificencia. Jehovah se ha vestido de
poder y se ha ceñido. También afirmó el mundo, y no se moverá.
2 Firme es tu trono desde la antigüedad; tú eres desde la eternidad.
3 Alzaron los ríos, oh Jehovah, alzaron los ríos su sonido; alzaron los
ríos su estruendo.
4 Jehovah en las alturas es más poderoso que el estruendo de muchas aguas,
más que las recias olas del mar.
5 Tus testimonios son muy firmes. La santidad adorna tu casa, oh Jehovah,
a través de los años.
Salmos 94
1 Oh Jehovah, Dios de las venganzas, oh Dios de las venganzas,
¡manifiéstate!
2 ¡Exáltate, oh Juez de la tierra! Da su recompensa a los soberbios.
3 ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehovah, se regocijarán los
impíos?
4 Vocean, hablan insolencias y se confabulan los que hacen iniquidad.
5 A tu pueblo, oh Jehovah, quebrantan; a tu heredad afligen.
6 A la viuda y al forastero matan; a los huérfanos asesinan.
7 Han dicho: "No lo verá Jehovah, ni entenderá el Dios de Jacob."
8 Entended, torpes del pueblo; vosotros, necios, ¿cuándo seréis
entendidos?
9 El que puso el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
10 El que disciplina a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que
enseña al hombre el saber?
11 Jehovah conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
12 Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Jehovah, disciplinas y lo
instruyes sobre la base de tu ley,
13 para darle tranquilidad en los días de la desgracia; en tanto que para
los impíos se cava una fosa.
14 Porque Jehovah no abandonará a su pueblo, ni desamparará a su heredad.
15 Más bien, el derecho volverá a la justicia, y en pos de ella irán todos
los rectos de corazón.
16 ¿Quién se levantará por mí contra los malhechores? ¿Quién estará por mí
contra los que hacen iniquidad?
17 Si Jehovah no me ayudara, pronto mi alma moraría en el silencio.
18 Cuando yo decía: "Mi pie resbala", tu misericordia, oh Jehovah, me
sustentaba.
19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones
alegraban mi alma.
20 ¿Se aliará contigo el trono de maldad, el que por decreto instituye el
abuso?
21 Conspiran contra la vida del justo y condenan la sangre inocente.
22 Pero Jehovah ha sido mi refugio; mi Dios ha sido la roca de mi
confianza.
23 El hará volver sobre ellos su iniquidad, y los destruirá a causa de su
maldad. Jehovah, nuestro Dios, los destruirá.
Salmos 95
1 ¡Venid, cantemos con gozo a Jehovah! Aclamemos con júbilo a la roca de
nuestra salvación.
2 Acerquémonos ante su presencia con acción de gracias; aclamémosle con
salmos.
3 Porque Jehovah es Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses.
4 En su mano están las profundidades de la tierra; suyas son las alturas
de los montes.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo; y sus manos formaron la tierra seca.
6 ¡Venid, adoremos y postrémonos! Arrodillémonos delante de Jehovah,
nuestro Hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios; nosotros somos el pueblo de su prado, y las
ovejas de su mano. Si oís hoy su voz,
8 "no endurezcáis vuestros corazones como en Meriba; como el día de Masá,
en el desierto,
9 donde vuestros padres me pusieron a prueba; me probaron y vieron mis
obras:
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación y dije: 'Este
pueblo se desvía en su corazón y no ha conocido mis caminos.'
11 Por eso juré en mi ira: '¡Jamás entrarán en mi reposo!'"
Salmos 96
1 ¡Cantad a Jehovah un cántico nuevo! ¡Cantad a Jehovah, toda la tierra!
2 Cantad a Jehovah; bendecid su nombre. Anunciad de día en día su
salvación.
3 Contad entre las naciones su gloria, entre todos los pueblos sus
maravillas;
4 porque grande es Jehovah, y digno de suprema alabanza. El es temible
sobre todos los dioses;
5 porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero Jehovah hizo los
cielos.
6 Gloria y esplendor hay delante de él; poder y hermosura hay en su
santuario.
7 Dad a Jehovah, oh familias de pueblos, dad a Jehovah la gloria y el
poder.
8 Dad a Jehovah la gloria debida a su nombre; traed ofrendas y venid a sus
atrios;
9 adorad a Jehovah en la hermosura de la santidad; tiemble ante su
presencia toda la tierra.
10 Decid entre las naciones: "¡Jehovah reina! Ciertamente ha afirmado el
mundo, y no será movido. Juzgará a los pueblos con rectitud."
11 ¡Alégrense los cielos, y gócese la tierra! ¡Ruja el mar y su plenitud!
12 ¡Regocíjese el campo, y todo lo que hay en él! Entonces cantarán con
júbilo todos los árboles del bosque
13 delante de Jehovah, pues él viene. Porque él viene para juzgar la
tierra. Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su verdad.
Salmos 97
1 ¡Jehovah reina! ¡Regocíjese la tierra! ¡Alégrense las muchas costas!
2 Nube y oscuridad hay alrededor de él; la justicia y el derecho son el
fundamento de su trono.
3 El fuego avanza delante de él y abrasa a sus enemigos en derredor.
4 Sus relámpagos alumbran el mundo; la tierra mira y se estremece.
5 Delante de Jehovah los montes se derriten como cera, delante del Señor
de toda la tierra.
6 Los cielos anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.
7 Avergüéncense todos los que sirven a imágenes de talla, los que se
glorían en los ídolos. ¡Todos los dioses póstrense ante él!
8 Sion escuchó y se alegró; las hijas de Judá se regocijarán a causa de
tus juicios, oh Jehovah.
9 Porque tú, oh Jehovah, eres supremo sobre toda la tierra; eres muy
enaltecido sobre todos los dioses.
10 Los que amáis a Jehovah, aborreced el mal. El guarda la vida de sus
fieles; los libra de manos de los impíos.
11 La luz está sembrada para el justo, la alegría para los rectos de
corazón.
12 Alegraos, oh justos, en Jehovah; celebrad la memoria de su santidad.
Salmos 98
1 (Salmo) ¡Cantad a Jehovah un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas!
Victoria le ha dado su diestra y su santo brazo.
2 Jehovah ha dado a conocer su victoria; ante los ojos de las naciones ha
manifestado su justicia.
3 Se ha acordado de su misericordia y de su fidelidad para con la casa de
Israel. Todos los confines de la tierra han visto la victoria de nuestro
Dios.
4 ¡Cantad alegres a Jehovah, toda la tierra! Prorrumpid, estallad de gozo
y cantad salmos.
5 Cantad salmos a Jehovah con la lira; con lira y melodía de himnos.
6 Aclamad con trompetas y sonido de corneta delante del Rey Jehovah.
7 Ruja el mar y su plenitud, el mundo y los que lo habitan.
8 Aplaudan los ríos; regocíjense todos los montes
9 delante de Jehovah, porque viene para juzgar la tierra. Juzgará al mundo
con justicia, y a los pueblos con rectitud.
Salmos 99
1 ¡Jehovah reina, tiemblan los pueblos! El tiene su trono entre los
querubines; la tierra se estremece.
2 Jehovah es grande en Sion; es alto sobre todos los pueblos.
3 Alaben su nombre grande y temible. ¡El es santo!
4 Oh poderoso Rey que amas el derecho, tú has establecido la rectitud; tú
ejerces en Jacob el derecho y la justicia.
5 ¡Exaltad a Jehovah, nuestro Dios! Postraos ante el estrado de sus pies,
porque él es santo.
6 Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes; Samuel estaba entre los que
invocaban su nombre. Invocaban a Jehovah, y él les respondía.
7 En columna de nube hablaba con ellos; y ellos guardaban sus testimonios
y el estatuto que les había dado.
8 Oh Jehovah, Dios nuestro, tú les respondías; tú les fuiste un Dios
perdonador y castigador de sus malas obras.
9 ¡Exaltad a Jehovah nuestro Dios! Postraos ante su santo monte, porque
santo es Jehovah, nuestro Dios.
Salmos 100
1 (Salmo de acción de gracias) ¡Cantad alegres a Jehovah, habitantes de
toda la tierra!
2 Servid a Jehovah con alegría; venid ante su presencia con regocijo.
3 Reconoced que Jehovah es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros
mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con
alabanza. Dadle gracias; bendecid su nombre,
5 porque Jehovah es bueno. Para siempre es su misericordia, y su fidelidad
por todas las generaciones.
Salmos 101
1 (Salmo de David) De la misericordia y el derecho cantaré; a ti cantaré
salmos, oh Jehovah.
2 Daré atención al camino de la integridad. ¿Cuándo vendrás a mí? En
integridad de corazón andaré en medio de mi casa.
3 No pondré delante de mis ojos cosa indigna; aborrezco la obra de los que
se desvían. Esta no se me pegará.
4 El corazón perverso será apartado de mí; no reconoceré al malo.
5 Al que solapadamente difama a su prójimo, a ése yo lo silenciaré; no
soportaré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.
6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo. El
que anda en camino de integridad, ése me servirá.
7 No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentira
no se afirmará delante de mis ojos.
8 Por las mañanas cortaré de la tierra a todos los impíos, para extirpar
de la ciudad de Jehovah a todos los que obran iniquidad.
Salmos 102
1 (Oración de un afligido, cuando desmaya y derrama su lamento delante de
Jehovah) Oh Jehovah, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor.
2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí tu
oído. En el día en que te invoque, apresúrate a responderme.
3 Porque mis días se han disipado como humo; mis huesos arden como un
brasero.
4 Mi corazón ha sido herido y se ha secado como la hierba, por lo cual me
olvidé de comer mi pan.
5 Por la voz de mi gemido, mis huesos se han pegado a mi carne.
6 Soy semejante al búho del desierto; soy como la lechuza de los
sequedales.
7 Estoy insomne; soy como un pájaro solitario sobre el tejado.
8 Todo el día me afrentan mis enemigos; los que me escarnecen se han
conjurado contra mí.
9 Por eso he comido ceniza como pan, y mi bebida mezclo con llanto,
10 a causa de tu enojo y de tu ira. Porque me levantaste y me arrojaste,
11 mis días son como la sombra que se va. Me he secado como la hierba.
12 Pero tú, oh Jehovah, permanecerás para siempre, y tu memoria de
generación en generación.
13 Levántate, ten misericordia de Sion, porque ha llegado el tiempo de
tener compasión de ella.
14 Tus siervos aman sus piedras, y de su polvo tienen compasión.
15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehovah, y todos los reyes
de la tierra temerán tu gloria.
16 Por cuanto Jehovah habrá edificado a Sion, será visto en su gloria.
17 Habrá considerado la oración de los despojados, y no habrá desechado el
ruego de ellos.
18 Sea escrito esto para la generación venidera, y un pueblo que será
creado alabará a Jehovah.
19 Porque miró desde lo alto de su santuario, Jehovah miró desde los
cielos a la tierra,
20 para oír el gemido de los presos, para librar a los sentenciados a
muerte,
21 para contar en Sion del nombre de Jehovah, y de su alabanza en
Jerusalén,
22 cuando los pueblos y reinos se congreguen en uno para servir a Jehovah.
23 Debilitó mi fuerza en el camino y acortó mis días.
24 Dije: "Dios mío, no me lleves en la mitad de mis días. ¡Tus años duran
por generación y generación!
25 Tú fundaste la tierra en la antigüedad; los cielos son obra de tus
manos.
26 Ellos perecerán, pero tú permanecerás. Todos ellos se envejecerán como
un vestido; como a ropa los cambiarás, y pasarán.
27 Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia estará
firme delante de ti."
Salmos 103
1 (De David) Bendice, oh alma mía, a Jehovah. Bendiga todo mi ser su santo
nombre.
2 Bendice, oh alma mía, a Jehovah, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus
dolencias,
4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y de
misericordia;
5 el que sacia con bien tus anhelos, de modo que te rejuvenezcas como el
águila.
6 Jehovah es quien hace justicia y derecho a todos los que padecen
violencia.
7 Sus caminos dio a conocer a Moisés; y a los hijos de Israel, sus obras.
8 Compasivo y clemente es Jehovah, lento para la ira y grande en
misericordia.
9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha
pagado conforme a nuestros pecados.
11 Pues como la altura de los cielos sobre la tierra, así ha engrandecido
su misericordia sobre los que le temen.
12 Tan lejos como está el oriente del occidente, así hizo alejar de
nosotros nuestras rebeliones.
13 Como el padre se compadece de los hijos, así se compadece Jehovah de
los que le temen.
14 Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.
15 El hombre, como la hierba son sus días: Florece como la flor del campo
16 que cuando pasa el viento, perece; y su lugar no la vuelve a conocer.
17 Pero la misericordia de Jehovah es desde la eternidad y hasta la
eternidad sobre los que le temen; y su justicia sobre los hijos de sus
hijos,
18 sobre los que guardan su pacto y se acuerdan de sus mandamientos para
ponerlos por obra.
19 Jehovah estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre
todo.
20 Bendecid a Jehovah, vosotros sus poderosos ángeles que ejecutáis su
palabra obedeciendo la voz de su palabra.
21 Bendecid a Jehovah, vosotros todos sus ejércitos, servidores suyos que
hacéis su voluntad.
22 Bendecid a Jehovah, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de
su señorío. ¡Bendice, alma mía, a Jehovah!
Salmos 104
1 ¡Bendice, alma mía, a Jehovah! Jehovah, Dios mío, ¡qué grande eres! Te
has vestido de gloria y de esplendor.
2 Tú eres el que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los
cielos como una tienda,
3 que construye sus altas moradas sobre las aguas, que hace de las nubes
su carroza, que anda sobre las alas del viento,
4 que hace a los vientos sus mensajeros, y a las llamas de fuego sus
servidores.
5 El fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
6 Con el océano como con vestido la cubriste; sobre las montañas estaban
las aguas.
7 A tu reprensión huyeron; se apresuraron al sonido de tu trueno.
8 Subieron las montañas; descendieron los valles al lugar que tú
estableciste para ellos.
9 Les pusiste un límite, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la
tierra.
10 Tú eres el que vierte los manantiales en los arroyos; corren entre las
colinas.
11 Dan de beber a todos los animales del campo; los asnos monteses mitigan
su sed.
12 Junto a ellos habitan las aves del cielo, y trinan entre las ramas.
13 Tú das de beber a las montañas desde tus altas moradas; del fruto de
tus obras se sacia la tierra.
14 Haces producir el pasto para los animales y la vegetación para el
servicio del hombre, a fin de sacar de la tierra el alimento:
15 el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace lucir su
rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16 Se llenan de savia los árboles de Jehovah; los cedros del Líbano, que
él plantó.
17 Allí anidan las aves; en sus copas hace su nido la cigüeña.
18 Los montes altos son para las cabras monteses; las peñas, para las
madrigueras de los conejos.
19 Tú eres el que hizo la luna para las estaciones; el sol conoce su
ocaso.
20 Pones las tinieblas, y es de noche; en ella corretean todos los
animales silvestres.
21 Los leones rugen por la presa y reclaman a Dios su comida.
22 Sale el sol; se recogen y se echan en sus cuevas.
23 Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta el anochecer.
24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehovah! A todas las hiciste con
sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas.
25 Este es el mar grande y ancho, en el cual hay peces sin número,
animales grandes y pequeños.
26 Sobre él van los navíos; allí está el Leviatán que hiciste para que
jugase en él.
27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.
28 Tú les das, y ellos recogen; abres tu mano, y se sacian del bien.
29 Escondes tu rostro, y se desvanecen; les quitas el aliento, y dejan de
ser. Así vuelven a ser polvo.
30 Envías tu hálito, y son creados; y renuevas la superficie de la tierra.
31 ¡Sea la gloria de Jehovah para siempre! Alégrese Jehovah en sus obras.
32 El mira la tierra, y ella tiembla; toca las montañas, y humean.
33 Cantaré a Jehovah en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.
34 Que mi meditación le sea grata, y que yo me alegre en Jehovah.
35 Sean exterminados de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de
ser. ¡Bendice, oh alma mía, a Jehovah! ¡Aleluya!
Salmos 105
1 ¡Dad gracias a Jehovah! ¡Invocad su nombre! Dad a conocer entre los
pueblos sus hazañas.
2 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a
Jehovah.
4 Buscad a Jehovah y su poder; buscad continuamente su rostro.
5 Acordaos de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios y de los
juicios de su boca,
6 oh vosotros, descendientes de Abraham, su siervo; hijos de Jacob, sus
escogidos.
7 El es Jehovah, nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
8 Se acordó para siempre de su pacto--de la palabra que mandó para mil
generaciones--,
9 el cual hizo con Abraham; y de su juramento a Isaac.
10 Lo confirmó a Jacob por estatuto, como pacto sempiterno a Israel,
11 diciendo: "A ti daré la tierra de Canaán; como la porción que
poseeréis."
12 Cuando eran pocos en número, muy pocos y forasteros en ella;
13 cuando andaban de nación en nación, y de un reino a otro pueblo,
14 no permitió que nadie los oprimiese; más bien, por causa de ellos
castigó a reyes.
15 Dijo: "¡No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas!"
16 Cuando trajo hambre sobre la tierra y cortó todo el sustento de pan,
17 ya había enviado delante de ellos a un hombre, a José, que fue vendido
como esclavo.
18 Afligieron con grilletes sus pies, y a su cuello pusieron cadena de
hierro,
19 hasta que se cumplió su palabra, y el dicho de Jehovah lo aprobó.
20 Entonces el rey mandó que lo soltaran; el soberano de los pueblos lo
desató.
21 Lo puso como señor de su casa y como gobernador de toda su posesión,
22 para que disciplinara a su gusto a los grandes y a sus ancianos
enseñara sabiduría.
23 Después entró Israel en Egipto, y Jacob fue extranjero en la tierra de
Cam.
24 Dios hizo que su pueblo fuera muy fecundo, y lo hizo más fuerte que sus
enemigos.
25 Cambió el corazón de éstos, para que aborreciesen a su pueblo, para que
contra sus siervos actuaran con engaño.
26 Envió a su siervo Moisés, y a Aarón, al cual escogió.
27 Puso en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra
de Cam.
28 Envió tinieblas y trajo oscuridad, pero no guardaron sus palabras.
29 Convirtió sus aguas en sangre y mató sus peces.
30 Su tierra produjo ranas hasta en las habitaciones de sus reyes.
31 Habló, y llegaron enjambres de moscas y piojos en todo su territorio.
32 Convirtió sus lluvias en granizo y en llamas de fuego, en su tierra.
33 Dañó sus viñas y sus higueras y quebró los árboles de su territorio.
34 Habló, y vinieron langostas, y pulgón sin número.
35 Comieron toda la hierba de su país y devoraron el pasto de su tierra.
36 Golpeó, además, a todos los primogénitos de su país, las primicias de
todo su vigor.
37 Los sacó con plata y oro; no hubo entre sus tribus enfermo.
38 Egipto se alegró de que salieran, porque su terror había caído sobre
ellos.
39 Extendió una nube por cortina, y fuego para alumbrar de noche.
40 Pidieron, e hizo venir codornices, y los sació con pan del cielo.
41 Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como río.
42 Porque se acordó de su santa promesa dada a su siervo Abraham.
43 Así sacó a su pueblo con gozo; con júbilo sacó a sus escogidos.
44 Les dio las tierras de las naciones, y heredaron el fruto de las
labores de ellas,
45 para que guardasen sus estatutos y observasen sus leyes. ¡Aleluya!
Salmos 106
1 ¡Aleluya! ¡Alabad a Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su
misericordia!
2 ¿Quién declarará las proezas de Jehovah? ¿Quién hará oír todas sus
alabanzas?
3 Bienaventurados los que guardan el derecho, los que en todo tiempo hacen
justicia.
4 Acuérdate de mí, oh Jehovah, según tu benevolencia para con tu pueblo.
Visítame con tu salvación,
5 para que vea el bien de tus escogidos, para que me alegre con la alegría
de tu pueblo, para que me gloríe con tu heredad.
6 Hemos pecado como nuestros padres; hemos hecho iniquidad; hemos actuado
impíamente.
7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron
de tus innumerables hechos de misericordia, sino que se rebelaron junto al
mar, el mar Rojo.
8 Sin embargo, los libró por amor de su nombre, para dar a conocer su
poder.
9 Reprendió al mar Rojo y lo secó; los hizo ir por los abismos, como por
un desierto.
10 Los libró del enemigo; los rescató de mano del adversario.
11 Las aguas cubrieron a sus enemigos; no quedó uno solo de ellos.
12 Entonces creyeron en sus palabras y cantaron su alabanza.
13 Pero pronto se olvidaron de sus obras y no esperaron su consejo.
14 Ardieron de apetito en el desierto y probaron a Dios en la soledad.
15 El les dio lo que pidieron, pero envió a sus almas debilidad.
16 Después tuvieron celos de Moisés en el campamento, y de Aarón, el
consagrado de Jehovah.
17 La tierra se abrió y tragó a Datán, y cubrió al grupo de Abiram.
18 El fuego se encendió contra su grupo; la llama devoró a los impíos.
19 En Horeb hicieron un becerro y se postraron ante una imagen de
fundición.
20 Así cambiaron su gloria por la de un toro que come hierba.
21 Olvidaron al Dios de su salvación que había hecho grandezas en Egipto,
22 maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables junto al mar Rojo.
23 El dijo que los hubiese destruido, de no haberse interpuesto Moisés, su
escogido, ante él en la brecha, a fin de aplacar su ira, para que no los
destruyera.
24 Sin embargo, aborrecieron la tierra deseable, y no creyeron en su
palabra.
25 Más bien, murmuraron en sus tiendas y no escucharon la voz de Jehovah.
26 Por tanto, alzó su mano contra ellos para postrarlos en el desierto,
27 para dispersar a sus descendientes entre las naciones y esparcirlos por
las tierras.
28 Cuando se adhirieron al Baal de Peor, comieron de los sacrificios de
los muertos.
29 Provocaron a Dios con sus obras, y se desató entre ellos la mortandad.
30 Entonces se levantó Fineas y ejecutó juicio, y se detuvo la mortandad.
31 Aquello le fue contado por justicia, de generación en generación y para
siempre.
32 También le indignaron en las aguas de Meriba, y por causa de ellos le
fue mal a Moisés;
33 porque hicieron que su espíritu se amargara, y él habló
precipitadamente con sus labios.
34 Tampoco destruyeron a los pueblos, como Jehovah les había dicho.
35 Más bien, se mezclaron con gentiles, y aprendieron sus obras.
36 Sirvieron a sus ídolos, los cuales llegaron a ser una trampa.
37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios;
38 derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas,
que sacrificaron a los ídolos de Canaán. La tierra fue profanada con los
hechos de sangre.
39 Así se contaminaron con sus obras y se prostituyeron con sus hechos.
40 Por tanto, la ira de Jehovah se encendió contra su pueblo, y abominó su
heredad.
41 Los entregó en poder de las naciones, y los que los aborrecían se
enseñorearon de ellos.
42 Sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
43 Muchas veces los libró, pero ellos se rebelaron contra su consejo y
fueron humillados a causa de su iniquidad.
44 Con todo, él los vio cuando estaban en angustia, y oyó su clamor.
45 Se acordó de su pacto con ellos, y se compadeció conforme a su gran
compasión.
46 Asimismo, hizo que tuviesen misericordia de ellos todos los que los
tenían cautivos.
47 ¡Sálvanos, oh Jehovah, Dios nuestro! Reúnenos de entre las naciones,
para que confesemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus
alabanzas.
48 ¡Bendito sea Jehovah Dios de Israel, desde la eternidad hasta la
eternidad! Y diga todo el pueblo: "¡Amén!" ¡Aleluya!
Salmos 107
1 ¡Alabad a Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su
misericordia!
2 Díganlo los redimidos de Jehovah, los que ha redimido del poder del
enemigo
3 y los que ha congregado de las tierras del oriente y del occidente, del
norte y del sur.
4 Perdidos anduvieron por el desierto, en el sequedal; no hallaron camino
hacia una ciudad habitada.
5 Estaban hambrientos y sedientos; sus almas desfallecían en ellos.
6 Pero cuando en su angustia clamaron a Jehovah, él los libró de sus
aflicciones.
7 Los dirigió por camino derecho, para que fuesen a una ciudad en que
habitar.
8 ¡Den gracias a Jehovah por su misericordia y por sus maravillas para con
los hijos del hombre!
9 Porque él sacia al alma sedienta y llena de bien al alma hambrienta.
10 Habitaban en tinieblas y en densa oscuridad, aprisionados en la miseria
y en cadenas de hierro,
11 porque fueron rebeldes a las palabras de Jehovah y aborrecieron el
consejo del Altísimo.
12 Por eso sometió sus corazones con dura labor; cayeron, y no hubo quien
les ayudase.
13 Pero cuando en su angustia clamaron a Jehovah, él los libró de sus
aflicciones.
14 Los sacó de las tinieblas, de la densa oscuridad, y rompió sus cadenas.
15 ¡Den gracias a Jehovah por su misericordia y por sus maravillas para
con los hijos del hombre!
16 Porque rompió las puertas de bronce y desmenuzó los cerrojos de hierro.
17 Fueron afligidos los insensatos, a causa de su camino rebelde y a causa
de sus maldades.
18 Sus almas abominaron toda comida, y llegaron hasta las puertas de la
muerte.
19 Pero cuando en su angustia clamaron a Jehovah, él los libró de sus
aflicciones.
20 Envió su palabra y los sanó; los libró de su ruina.
21 ¡Den gracias a Jehovah por su misericordia y por sus maravillas para
con los hijos del hombre!
22 Ofrezcan sacrificios de acción de gracias y proclamen sus obras con
júbilo.
23 Los que descienden al mar en los barcos y hacen negocios en los
océanos,
24 ellos han visto las obras de Jehovah, y sus maravillas en lo profundo
del mar.
25 El habló y desató el viento de la tempestad, e hizo que se elevaran sus
olas.
26 Subieron los cielos, descendieron los abismos; sus almas se derretían
con el daño.
27 Se tambalearon y temblaron como un borracho, y toda su sabiduría se
echó a perder.
28 Pero cuando en su angustia clamaron a Jehovah, él los libró de sus
aflicciones.
29 El trae calma a la tempestad, y se apaciguan sus olas.
30 Entonces se alegran porque ellas se aquietan, y él los guía al puerto
que desean.
31 ¡Den gracias a Jehovah por su misericordia y por sus maravillas para
con los hijos del hombre!
32 Exáltenlo en la congregación del pueblo, y alábenlo en la reunión de
los ancianos.
33 El convierte los ríos en desierto y las fuentes de aguas en tierra
sedienta.
34 Convierte las tierras fértiles en salobres por la maldad de los que las
habitan.
35 Convierte el desierto en estanques de agua y la tierra seca en
manantiales.
36 Allí establece a los hambrientos y fundan una ciudad en que habitar.
37 Siembran campos, plantan viñas y logran abundante fruto.
38 Los bendice, y se multiplican en gran manera; y no deja que disminuya
su ganado.
39 Cuando son reducidos en número y menoscabados a causa de la opresión,
de la calamidad y de la congoja,
40 derrama menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar errantes,
vagabundos, sin camino.
41 Y levanta de la miseria al necesitado y hace multiplicar las familias
como rebaños de ovejas.
42 Véanlo los rectos y alégrense; pero toda maldad cierre la boca.
43 Quien sea sabio y guarde estas cosas entenderá los hechos
misericordiosos de Jehovah.
Salmos 108
1 (Cántico. Salmo de David) Mi corazón está firme, oh Dios; cantaré y
entonaré salmos, aun con mi alma.
2 ¡Despertad, oh arpa y lira! Despertaré al alba.
3 Te alabaré entre los pueblos, oh Jehovah; a ti cantaré salmos entre las
naciones.
4 Porque grande, más que los cielos, es tu misericordia; y hasta las
nubes, tu verdad.
5 ¡Seas exaltado sobre los cielos, oh Dios; y sobre toda la tierra, tu
gloria!
6 Salva con tu diestra y respóndenos, de modo que sean librados tus
amados.
7 Dios ha hablado en su santuario: "¡Cómo me regocijo! Repartiré Siquem y
mediré el valle de Sucot.
8 Mío es Galaad, y mío es Manasés. Efraín es la fortaleza de mi cabeza;
Judá es mi cetro.
9 Moab es la vasija en que me lavo; sobre Edom echaré mis sandalias, y
sobre Filistea lanzaré mi grito de victoria."
10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me conducirá hasta
Edom?
11 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y que ya no sales, oh
Dios, con nuestros ejércitos?
12 Danos socorro ante el enemigo, pues vana es la liberación que da el
hombre.
13 Con Dios haremos proezas, y él aplastará a nuestros enemigos.
Salmos 109
1 (Al músico principal. Salmo de David) Oh Dios de mi alabanza, no guardes
silencio,
2 pues la boca del impío y la del engañador se han abierto contra mí; han
hablado contra mí con lengua engañosa.
3 Con palabras de odio me han rodeado; sin causa han luchado contra mí.
4 En pago de mi amor me han acusado, aunque yo oraba.
5 Me han devuelto mal por bien, y odio por amor.
6 Levanta contra él a un impío, y un acusador esté a su mano derecha.
7 Cuando sea juzgado, que resulte culpable, y que su oración sea tenida
por pecado.
8 Sean pocos sus días, y tome otro su oficio.
9 Queden huérfanos sus hijos, y su mujer quede viuda.
10 Anden sus hijos vagabundos y mendigando; procuren su pan lejos de sus
casas arruinadas.
11 Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, y extraños saqueen el
fruto de su trabajo.
12 No tenga quien le haga misericordia, ni haya quien se compadezca de sus
huérfanos.
13 Su posteridad sea destruida; en la segunda generación sea borrado su
nombre.
14 Sea recordada ante Jehovah la maldad de sus padres; no sea borrado el
pecado de su madre.
15 Estén siempre delante de Jehovah, y elimine él de la tierra la memoria
de ellos.
16 Porque no se acordó de mostrar misericordia, y persiguió al hombre
pobre, necesitado y quebrantado de corazón, hasta matarlo.
17 Amó la maldición; ¡que ésta le venga! No quiso la bendición; ¡que se
aleje de él!
18 Vístase de maldición como de su manto, y entre ella como agua en sus
entrañas y como aceite en sus huesos.
19 Séale como vestido que lo cubra, y como cinturón que siempre lo ciña.
20 Este sea el pago de parte de Jehovah para con los que me acusan, para
los que hablan mal contra mi vida.
21 Pero tú, oh Jehovah el Señor, favoréceme, por amor de tu nombre;
líbrame, porque buena es tu misericordia.
22 Yo soy pobre y necesitado, y mi corazón está herido dentro de mí.
23 Voy como la sombra cuando se extiende; soy sacudido como la langosta.
24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, y mi carne está
desfallecida por falta de alimento.
25 Fui para ellos objeto de oprobio; me miraban y movían la cabeza.
26 Ayúdame, oh Jehovah, Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia.
27 Entiendan que ésta es tu mano, y que tú, oh Jehovah, has hecho esto.
28 Que maldigan ellos, pero bendice tú; que se levanten, pero sean
avergonzados. Y que tu siervo se regocije.
29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian, y vístanse con su
vergüenza como de manto.
30 Agradeceré a Jehovah en gran manera con mi boca; en medio de muchos le
alabaré.
31 Porque él se pondrá a la derecha del necesitado, para salvar su vida de
los que le juzgan.
Salmos 110
1 (Salmo de David) Jehovah dijo a mi señor: "Siéntate a mi diestra, hasta
que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies."
2 Jehovah enviará desde Sion el cetro de tu poder; domina en medio de tus
enemigos.
3 En el día de tu poder, tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en la
hermosura de la santidad. Desde el nacimiento de la aurora, tú tienes el
rocío de la juventud.
4 Jehovah juró y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre, según
el orden de Melquisedec."
5 El Señor está a tu mano derecha; aplastará a los reyes en el día de su
ira.
6 Juzgará entre las naciones; las llenará de cadáveres. Aplastará a los
jefes sobre la extensa tierra.
7 Beberá del arroyo en el camino, por lo cual levantará su cabeza.
Salmos 111
1 ¡Aleluya! Daré gracias a Jehovah con todo mi corazón, en la reunión y en
la congregación de los rectos.
2 Grandes son las obras de Jehovah, buscadas por todos los que se
complacen en ellas.
3 Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre.
4 Hizo memorables sus maravillas; clemente y misericordioso es Jehovah.
5 Da alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.
6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo, al darle la heredad de las
naciones.
7 Las obras de sus manos son verdad y justicia; fieles son todas sus
ordenanzas.
8 Son afirmadas eternamente y para siempre, hechas con verdad y rectitud.
9 Ha enviado redención a su pueblo; para siempre ha ordenado su pacto.
Santo y temible es su nombre.
10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehovah. Buen entendimiento
tienen todos los que ponen esto por obra. Su loor permanece para siempre.
Salmos 112
1 ¡Aleluya! Bienaventurado el hombre que teme a Jehovah, y en sus
mandamientos se deleita en gran manera.
2 Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos
será bendita.
3 Bienes y riquezas hay en su casa; su justicia permanece para siempre.
4 En las tinieblas resplandece la luz para los rectos; él es clemente,
misericordioso y justo.
5 El hombre de bien tiene compasión y presta, y administra sus cosas con
justicia.
6 Por eso no resbalará jamás; para siempre será recordado el justo.
7 De las malas noticias no tendrá temor; su corazón está firme, confiado
en Jehovah.
8 Afianzado está su corazón; no temerá, hasta que vea en sus enemigos su
deseo.
9 Esparce, da a los necesitados; su justicia permanece para siempre, y su
poderío será exaltado en gloria.
10 Lo verá el impío y se irritará; crujirá los dientes y se consumirá. El
deseo de los impíos perecerá.
Salmos 113
1 ¡Aleluya! ¡Alabad, oh siervos de Jehovah, alabad el nombre de Jehovah!
2 Sea bendito el nombre de Jehovah desde ahora y para siempre.
3 Desde el nacimiento del sol y hasta donde se pone, sea alabado el nombre
de Jehovah.
4 Alto sobre todas las naciones es Jehovah; sobre los cielos es su gloria.
5 ¡Quién como Jehovah nuestro Dios! El que mora en lo alto
6 y se humilla para mirar en el cielo y en la tierra.
7 Levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura,
8 para hacerle sentar con los nobles, con los nobles de su pueblo.
9 El hace habitar en familia a la estéril, feliz de ser madre de hijos.
¡Aleluya!
Salmos 114
1 Cuando Israel salió de Egipto, la casa de Jacob de un pueblo extranjero,
2 Judá fue su santuario, e Israel su señorío.
3 El mar lo vio y huyó; el Jordán se volvió atrás.
4 Los montes brincaron como carneros, y las colinas como corderitos.
5 ¿Qué tuviste, oh mar, para que huyeras? ¿Y tú, oh Jordán, para que te
volvieras atrás?
6 Oh montes, ¿por qué brincasteis como carneros; y vosotras, oh colinas,
como corderitos?
7 Ante la presencia del Señor tiembla la tierra; ante la presencia del
Dios de Jacob,
8 quien convirtió la peña en estanque de aguas y el pedernal en manantial
de aguas.
Salmos 115
1 No a nosotros, oh Jehovah, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria por
tu misericordia y tu verdad.
2 ¿Por qué han de decir las naciones: "¿Dónde está su Dios?"
3 ¡Nuestro Dios está en los cielos! ¡Ha hecho todo lo que ha querido!
4 Los ídolos de ellos son de plata y oro, obra de manos de hombres.
5 Tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven;
6 tienen orejas, pero no oyen; tienen nariz, pero no huelen;
7 tienen manos, pero no palpan; tienen pies, pero no andan; no emiten
sonido con sus gargantas.
8 Como ellos, son los que los hacen y todos los que en ellos confían.
9 ¡Oh Israel, confía en Jehovah! El es su ayuda y su escudo.
10 ¡Oh casa de Aarón, confía en Jehovah! El es su ayuda y su escudo.
11 ¡Los que teméis a Jehovah, confiad en Jehovah! El es su ayuda y su
escudo.
12 Jehovah se acuerda de nosotros; él nos bendecirá. Bendecirá a la casa
de Israel, bendecirá a la casa de Aarón.
13 Bendecirá a los que temen a Jehovah, a pequeños y a grandes.
14 Jehovah aumentará bendición sobre vosotros, sobre vosotros y sobre
vuestros hijos.
15 Benditos seáis de Jehovah, quien hizo los cielos y la tierra.
16 Los cielos de los cielos son de Jehovah; pero él ha dado la tierra a
los hijos del hombre.
17 No alaban a Jehovah los muertos, ni cuantos descienden al silencio.
18 Pero nosotros bendeciremos a Jehovah desde ahora y para siempre.
¡Aleluya!
Salmos 116
1 Amo a Jehovah, pues ha escuchado mi voz y mis súplicas,
2 porque ha inclinado a mí su oído. Por tanto, le invocaré todos mis días.
3 Me rodearon las ataduras de la muerte; me encontraron las angustias del
Seol. En angustia y en dolor me encontraba.
4 Entonces invoqué el nombre de Jehovah, diciendo: "¡Libra, oh Jehovah, mi
vida!"
5 Clemente y justo es Jehovah; sí, misericordioso es nuestro Dios.
6 Jehovah guarda a los ingenuos; estaba yo postrado, y él me salvó.
7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehovah te ha favorecido.
8 Porque tú has librado mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas y
mis pies de la caída.
9 Andaré delante de Jehovah en la tierra de los vivientes.
10 Creí; por tanto, hablé, estando afligido en gran manera.
11 Y dije en mi apresuramiento: "Todo hombre es mentiroso."
12 ¿Qué daré a Jehovah por todas sus bendiciones para conmigo?
13 Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre de Jehovah.
14 Cumpliré mis votos a Jehovah delante de todo su pueblo.
15 Estimada es en los ojos de Jehovah la muerte de sus fieles.
16 Escúchame, oh Jehovah, porque yo soy tu siervo; soy tu siervo, hijo de
tu sierva. Tú rompiste mis cadenas.
17 Te ofreceré sacrificio de acción de gracias e invocaré el nombre de
Jehovah.
18 Cumpliré mis votos a Jehovah delante de todo su pueblo,
19 en los atrios de la casa de Jehovah, en medio de ti, oh Jerusalén.
¡Aleluya!
Salmos 117
1 ¡Alabad a Jehovah, naciones todas! ¡Pueblos todos, alabadle!
2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de
Jehovah es para siempre. ¡Aleluya!
Salmos 118
1 ¡Alabad a Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su
misericordia!
2 Diga, por favor, Israel: "¡Para siempre es su misericordia!"
3 Diga, por favor, la casa de Aarón: "¡Para siempre es su misericordia!"
4 Digan, por favor, los que temen a Jehovah: "¡Para siempre es su
misericordia!"
5 A Jehovah invoqué desde la angustia, y Jehovah me respondió poniéndome
en lugar espacioso.
6 Jehovah está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
7 Jehovah está conmigo, con los que me ayudan. Por tanto, yo veré mi deseo
en los que me aborrecen.
8 Mejor es refugiarse en Jehovah que confiar en el hombre.
9 Mejor es refugiarse en Jehovah que confiar en los poderosos.
10 Todas las naciones me rodearon; en el nombre de Jehovah yo las
destruiré.
11 Me rodearon y me asediaron; en el nombre de Jehovah yo las destruiré.
12 Me rodearon como abejas, ardieron como fuego de espinos; en el nombre
de Jehovah yo las destruiré.
13 Fui empujado con violencia, para que cayese; pero Jehovah me socorrió.
14 Jehovah es mi fortaleza y mi canción; él es mi salvación.
15 ¡Voz de júbilo y de salvación hay en las moradas de los justos! ¡La
diestra de Jehovah hace proezas!
16 ¡La diestra de Jehovah está levantada en alto! ¡La diestra de Jehovah
hace proezas!
17 No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de Jehovah.
18 Duramente me castigó Jehovah, pero no me entregó a la muerte.
19 ¡Abridme las puertas de la justicia! Entraré por ellas y daré gracias a
Jehovah.
20 Esta es la puerta de Jehovah; por ella entrarán los justos.
21 Te daré gracias, porque me has respondido y has sido mi salvación.
22 La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la principal
del ángulo.
23 De parte de Jehovah es esto; es una maravilla a nuestros ojos.
24 Este es el día que hizo Jehovah; nos gozaremos y nos alegraremos en él.
25 ¡Oh Jehovah, sálvanos, por favor! ¡Oh Jehovah, haznos prosperar!
26 ¡Bendito el que viene en el nombre de Jehovah! Desde la casa de Jehovah
os bendecimos.
27 Jehovah es Dios y nos ha resplandecido. Atad ramas festivas junto a los
cuernos del altar.
28 Mi Dios eres tú; a ti te daré gracias. Oh Dios mío, a ti te ensalzaré.
29 ¡Alabad a Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su
misericordia!
Salmos 119
1 Bienaventurados los íntegros de camino, los que andan según la ley de
Jehovah.
2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios y con todo el corazón le
buscan.
3 Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos.
4 Tú mandaste que tus ordenanzas fuesen muy guardadas.
5 ¡Ojalá fuesen estables mis caminos para guardar tus leyes!
6 Entonces yo no sería avergonzado al observar todos tus mandamientos.
7 Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprenda tus justos juicios.
8 Tus leyes guardaré; no me abandones por completo.
9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
10 Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus
mandamientos.
11 En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti.
12 ¡Bendito seas tú, oh Jehovah! Enséñame tus leyes.
13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
14 Me he gozado en el camino de tus testimonios más que sobre toda
riqueza.
15 En tus ordenanzas meditaré; consideraré tus caminos.
16 Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras.
17 Haz bien a tu siervo, para que viva y guarde tu palabra.
18 Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.
19 Peregrino soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos.
20 Se consume mi alma por anhelar tus preceptos en todo tiempo.
21 Increpaste a los arrogantes; malditos los que se desvían de tus
mandamientos.
22 Aparta de mí el oprobio y el desprecio, porque he guardado tus
testimonios.
23 Aunque los gobernantes se sienten y hablen contra mí, tu siervo
meditará en tus leyes.
24 Tus testimonios son mi delicia, y también mis consejeros.
25 Mi alma está pegada al polvo; vivifícame según tu palabra.
26 Mis caminos te declaré, y me respondiste; enséñame tus leyes.
27 Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus
maravillas.
28 Mi alma llora de ansiedad; sostenme conforme a tu palabra.
29 Aparta de mí el camino de engaño, y enséñame tu ley.
30 He escogido el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de
mí.
31 Me he apegado a tus testimonios; oh Jehovah, no me avergüences.
32 Por el camino de tus mandamientos correré, porque das amplitud a mi
corazón.
33 Enséñame, oh Jehovah, el camino de tus leyes, y lo guardaré hasta el
fin.
34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley; la observaré con todo el
corazón.
35 Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito.
36 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a las ganancias deshonestas.
37 Aparta mis ojos para que no vean la vanidad; vivifícame en tu camino.
38 Cumple tu promesa a tu siervo que te teme.
39 Aparta de mí el oprobio que me aterra, porque buenos son tus juicios.
40 Mira cómo anhelo tus ordenanzas; vivifícame en tu justicia.
41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehovah; y tu salvación, conforme a tu
promesa.
42 Entonces daré respuesta al que me afrenta, porque en tu palabra he
confiado.
43 En ningún momento quites de mi boca la palabra de verdad, porque en tu
juicio tengo puesta mi esperanza.
44 Tu ley guardaré siempre, para siempre jamás.
45 Andaré en libertad, porque he buscado tus mandamientos.
46 Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no quedaré
avergonzado.
47 Me deleitaré en tus mandamientos, los cuales he amado.
48 Alzaré mis manos a tus mandamientos, los cuales he amado, y meditaré en
tus leyes.
49 Acuérdate de la promesa dada a tu siervo, en la cual me has hecho
esperar.
50 Esto es mi consuelo en mi aflicción: que tu palabra me ha vivificado.
51 Mucho se han burlado de mí los arrogantes, pero yo no me he apartado de
tu ley.
52 Oh Jehovah, me he acordado de tus juicios realizados desde tiempos
antiguos, y he hallado consuelo.
53 La indignación se apoderó de mí, a causa de los impíos que abandonan tu
ley.
54 Tus leyes han sido cánticos para mí en el ámbito de mis
peregrinaciones.
55 Oh Jehovah, en la noche me he acordado de tu nombre, y he guardado tu
ley.
56 Esto me ha acontecido porque guardé tus mandamientos.
57 Tú eres mi porción, oh Jehovah; me he propuesto guardar tus palabras.
58 He implorado tu favor de todo corazón; ten misericordia de mí según tu
palabra.
59 Consideré mis caminos y volví mis pies a tus testimonios.
60 Me apresuré, y no me retardé, a guardar tus mandamientos.
61 Las cuerdas de los impíos me rodearon, pero no me olvidé de tu ley.
62 A medianoche me levanto para darte gracias por tus justos juicios.
63 Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus ordenanzas.
64 De tu misericordia está llena la tierra. Oh Jehovah, enséñame tus
leyes.
65 Has hecho bien a tu siervo, oh Jehovah, conforme a tu palabra.
66 Enséñame buen sentido y sabiduría, porque tus mandamientos he creído.
67 Antes que fuera humillado, yo erraba; pero ahora guardo tu palabra.
68 Tú eres bueno y bienhechor; enséñame tus leyes.
69 Los soberbios forjaron engaño contra mí, pero yo guardaré de todo
corazón tus mandamientos.
70 El corazón de ellos se ha vuelto insensible como sebo; pero yo me he
deleitado en tu ley.
71 Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera tus leyes.
72 Mejor me es la ley que procede de tu boca que miles de piezas de oro y
plata.
73 Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender, para que yo
aprenda tus mandamientos.
74 Los que te temen me verán y se alegrarán, porque en tu palabra he
puesto mi esperanza.
75 Conozco, oh Jehovah, que tus juicios son justos, y que conforme a tu
fidelidad me has afligido.
76 Que tu bondad me consuele, conforme a lo que has prometido a tu siervo.
77 Llegue a mí tu misericordia para que yo viva, porque tu ley es mi
delicia.
78 Sean avergonzados los arrogantes, porque con engaño me han agraviado.
Pero yo meditaré en tus preceptos.
79 Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.
80 Sea mi corazón íntegro en tus leyes, para que no sea yo avergonzado.
81 Desfallece mi alma en espera de tu salvación; en tu palabra he puesto
mi esperanza.
82 Desfallecen mis ojos en espera de tu palabra, diciendo: "¿Cuándo me
consolarás?"
83 Aunque he sido como un odre en medio del humo, no me he olvidado de tus
leyes.
84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que
me persiguen?
85 Los arrogantes me han cavado fosas, lo que no está de acuerdo con tu
ley.
86 Todos tus mandamientos son fieles. Con engaño me persiguen; ayúdame.
87 Casi me han eliminado de la tierra, pero yo no he abandonado tus
ordenanzas.
88 Vivifícame conforme a tu misericordia, y guardaré los testimonios de tu
boca.
89 Para siempre, oh Jehovah, permanece tu palabra en los cielos.
90 Por generación y generación es tu fidelidad; estableciste la tierra, y
se mantiene firme.
91 Por tu mandato permanecen hasta hoy, porque todos ellos son tus
siervos.
92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya habría perecido yo en mi
aflicción.
93 Nunca jamás me olvidaré de tus ordenanzas, porque con ellas me has
vivificado.
94 Tuyo soy; sálvame, porque he buscado tus ordenanzas.
95 Los impíos me han esperado para destruirme, pero yo estoy atento a tus
testimonios.
96 A todo lo perfecto le veo límite, pero tu mandamiento es sobremanera
amplio.
97 ¡Cuánto amo tu ley! Todo el día ella es mi meditación.
98 Por tus mandamientos me has hecho más sabio que mis enemigos, porque
para siempre son míos.
99 He comprendido más que todos mis instructores, porque tus testimonios
son mi meditación.
100 He entendido más que los ancianos, porque he guardado tus ordenanzas.
101 De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra.
102 No me aparté de tus juicios, porque tú me has enseñado.
103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras, más que la miel en mi
boca!
104 De tus ordenanzas adquiero inteligencia; por eso aborrezco todo camino
de mentira.
105 Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.
106 He jurado guardar tus justos juicios, y lo he de cumplir.
107 Oh Jehovah, afligido estoy en gran manera; vivifícame conforme a tu
palabra.
108 Sean agradables a ti, oh Jehovah, las ofrendas de mi boca; y enséñame
tus juicios.
109 De continuo está mi vida en peligro, pero no me olvido de tu ley.
110 Los impíos me pusieron trampa, pero no me desvié de tus ordenanzas.
111 Tus testimonios son mi heredad para siempre, porque ellos son el gozo
de mi corazón.
112 He inclinado mi corazón a poner por obra tus leyes, de continuo y
hasta el fin.
113 Aborrezco a los de doble ánimo, pero amo tu ley.
114 Mi refugio y mi escudo eres tú; en tu palabra he puesto mi esperanza.
115 Apartaos de mí, malhechores, pues yo guardaré los mandamientos de mi
Dios.
116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; no me avergüences con
respecto a mi esperanza.
117 Sostenme, y seré salvo; siempre me deleitaré en tus leyes.
118 Desprecias a todos los que se desvían de tus leyes. pues su astucia es
un engaño.
119 Hiciste que todos los impíos de la tierra fueran consumidos como
escoria; por tanto, he amado tus testimonios.
120 Mi cuerpo se estremece por temor de ti, y tengo reverencia por tus
juicios.
121 El derecho y la justicia he practicado; no me abandones ante mis
opresores.
122 Sé fiador de tu siervo para bien; no me hagan violencia los
orgullosos.
123 Mis ojos desfallecen por tu salvación y por tu justa promesa.
124 Haz con tu siervo según tu misericordia y enséñame tus leyes.
125 Yo soy tu siervo; dame entendimiento, para que conozca tus
testimonios.
126 Ya es hora de actuar, oh Jehovah, porque han violado tu ley.
127 Por eso amo tus mandamientos más que el oro, más que el oro puro.
128 Por eso he guardado todas tus ordenanzas; aborrezco todo camino de
mentira.
129 Maravillosos son tus testimonios; por eso los guarda mi alma.
130 La exposición de tu palabra alumbra; hace entender a los ingenuos.
131 Mi boca abrí y suspiré, porque anhelaba tus mandamientos.
132 Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que
aman tu nombre.
133 Afirma mis pasos con tu palabra; que ninguna iniquidad se enseñoree de
mí.
134 Rescátame de la violencia de los hombres, y guardaré tus mandamientos.
135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo y enséñame tus leyes.
136 Ríos de agua corren de mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.
137 Justo eres tú, oh Jehovah, y rectos son tus juicios.
138 Has ordenado tus testimonios en justicia y en completa fidelidad.
139 Mi celo me ha consumido, porque mis enemigos olvidan tus palabras.
140 Sumamente pura es tu palabra; tu siervo la ama.
141 Aunque soy pequeño y despreciado, no me he olvidado de tus ordenanzas.
142 Tu justicia es justicia eterna, y tu ley es la verdad.
143 Aflicción y angustia me han alcanzado, pero tus mandamientos han sido
mi delicia.
144 Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, para que
viva.
145 Clamo con todo mi corazón: Respóndeme, oh Jehovah, y guardaré tus
leyes.
146 A ti clamo; sálvame, y guardaré tus testimonios.
147 Me anticipo al alba e imploro; tu palabra es lo que espero.
148 Mis ojos se adelantaron a las vigilias de la noche, para meditar en
tus palabras.
149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehovah, vivifícame conforme
a tu justicia.
150 Se acercan con maldad los que me persiguen; están lejos de tu ley.
151 Cercano estás tú, oh Jehovah; todos tus mandamientos son verdad.
152 Hace mucho que he conocido tus testimonios, los cuales estableciste
para siempre.
153 Mira mi aflicción y líbrame, porque no me he olvidado de tu ley.
154 Aboga mi causa y redímeme; vivifícame conforme a tu palabra.
155 Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan tus leyes.
156 Grande es tu misericordia, oh Jehovah; vivifícame conforme a tu
justicia.
157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, pero de tus testimonios
no me he apartado.
158 Veía a los traidores y me disgustaba, porque no guardaban tu palabra.
159 Mira, oh Jehovah, cómo amo tus ordenanzas; vivifícame conforme a tu
misericordia.
160 La suma de tu palabra es verdad; eternos son todos tus justos juicios.
161 Príncipes me han perseguido sin causa, pero mi corazón tuvo temor de
tus palabras.
162 Yo me gozo en tu palabra, como el que halla abundante botín.
163 La mentira aborrezco y abomino, pero amo tu ley.
164 Siete veces al día te alabo por tus justos decretos.
165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.
166 Tu salvación he esperado, oh Jehovah, y tus mandamientos he puesto por
obra.
167 Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera.
168 He guardado tus ordenanzas y tus testimonios; todos mis caminos están
delante de ti.
169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehovah; dame entendimiento
conforme a tu palabra.
170 Llegue mi súplica delante de ti; líbrame conforme a tu dicho.
171 Mis labios rebosarán de alabanza, cuando me enseñes tus estatutos.
172 Cante mi lengua tu palabra, porque todos tus mandamientos son
justicia.
173 Venga tu mano a socorrerme, porque tus ordenanzas he escogido.
174 Anhelo tu salvación, oh Jehovah, y tu ley es mi delicia.
175 ¡Que viva mi alma y te alabe, y que tus juicios me ayuden!
176 He andado errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, porque no
me he olvidado de tus mandamientos.
Salmos 120
1 (Canto de ascenso gradual) A Jehovah llamé estando en mi angustia, y él
me respondió.
2 Libra mi alma, oh Jehovah, de los labios mentirosos y de la lengua
fraudulenta.
3 ¿Qué se te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa?
4 ¡Afiladas flechas de guerrero con brasas de retama!
5 ¡Ay de mí, que soy peregrino en Mesec, y habito en las tiendas de
Quedar!
6 Mucho tiempo ha habitado sola mi alma con los que aborrecen la paz.
7 Yo soy pacífico; pero cuando hablo, ellos me hacen la guerra.
Salmos 121
1 (Canto de ascenso gradual) Alzaré mis ojos a los montes: ¿De dónde
vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehovah, que hizo los cielos y la tierra.
3 No permitirá que resbale tu pie, ni se adormecerá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel.
5 Jehovah es tu protector; Jehovah es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te herirá de día, ni la luna de noche.
7 Jehovah te guardará de todo mal; él guardará tu vida.
8 Jehovah guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Salmos 122
1 (Canto de ascenso gradual. De David) Yo me alegré con los que me decían:
"¡Vayamos a la casa de Jehovah!"
2 Ya se posan nuestros pies ante tus puertas, oh Jerusalén.
3 ¡Oh Jerusalén, que ha sido edificada como una ciudad toda compacta!
4 Allá suben las tribus, las tribus de Jehovah, las congregaciones de
Israel, para alabar el nombre de Jehovah.
5 Porque allá están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de
David.
6 Pedid por la paz de Jerusalén: "Vivan tranquilos los que te aman.
7 Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios."
8 Por causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti."
9 Por causa de la casa de Jehovah nuestro Dios, imploraré por tu bien.
Salmos 123
1 (Canto de ascenso gradual) A ti, que habitas en los cielos, levanto mis
ojos.
2 He aquí, como los ojos de los siervos miran la mano de sus amos, y como
los ojos de la sierva miran la mano de su ama, así nuestros ojos miran a
Jehovah, nuestro Dios, hasta que tenga compasión de nosotros.
3 Ten compasión de nosotros, oh Jehovah; ten compasión de nosotros, porque
estamos hastiados del desprecio.
4 Nuestra alma está sumamente hastiada de la burla de los que están en
holgura, y del desprecio de los orgullosos opresores.
Salmos 124
1 (Canto de ascenso gradual. De David) "Si Jehovah no hubiera estado por
nosotros", dígalo, por favor, Israel,
2 "si Jehovah no hubiera estado por nosotros cuando se levantaron contra
nosotros los hombres,
3 entonces nos habrían tragado vivos, cuando se encendió su furor contra
nosotros;
4 entonces las aguas nos habrían inundado; el torrente habría pasado sobre
nosotros;
5 entonces las aguas tumultuosas habrían pasado sobre nosotros."
6 Bendito sea Jehovah, que no nos entregó como presa a los dientes de
ellos.
7 Nuestra alma escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. Se
rompió la trampa, y nosotros escapamos.
8 Nuestro socorro está en el nombre de Jehovah, que hizo los cielos y la
tierra.
Salmos 125
1 (Canto de ascenso gradual) Los que confían en Jehovah son como el monte
Sion que no se derrumba, sino que está firme para siempre.
2 Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehovah está
alrededor de su pueblo, desde ahora y para siempre.
3 Porque el cetro de la impiedad no reposará sobre la posesión de los
justos, no sea que los justos extiendan sus manos a la iniquidad.
4 Haz bien, oh Jehovah, a los buenos, a los que son rectos de corazón.
5 Pero a los que se apartan tras sus torcidos caminos, Jehovah los llevará
junto con los que obran iniquidad. ¡Sea la paz sobre Israel!
Salmos 126
1 (Canto de ascenso gradual) Cuando Jehovah restauró de la cautividad a
Sion, nos parecía que soñábamos.
2 Entonces nuestra boca se llenó de risa; y nuestra lengua, de cantos de
alegría. Entonces decían entre las naciones: "Grandes cosas ha hecho
Jehovah con éstos."
3 ¡Grandes cosas ha hecho Jehovah con nosotros! Estamos alegres.
4 Restáuranos, oh Jehovah, de la cautividad, como los arroyos en el
Néguev.
5 Los que siembran con lágrimas, con regocijo segarán.
6 El que va llorando, llevando la bolsa de semilla, volverá con regocijo,
trayendo sus gavillas.
Salmos 127
1 (Canto de ascenso gradual. De Salomón) Si Jehovah no edifica la casa, en
vano trabajan los que la edifican. Si Jehovah no guarda la ciudad, en vano
vigila el guardia.
2 En vano os levantáis de madrugada y os vais tarde a reposar, comiendo el
pan con dolor; porque a su amado dará Dios el sueño.
3 He aquí, heredad de Jehovah son los hijos; recompensa es el fruto del
vientre.
4 Como flechas en la mano del valiente, así son los hijos que se tienen en
la juventud.
5 Bienaventurado el hombre que llena de ellos su aljaba. No se
avergonzarán aunque hablen con los enemigos en el tribunal.
Salmos 128
1 (Canto de ascenso gradual) Bienaventurado todo aquel que teme a Jehovah
y anda en sus caminos:
2 Cuando comas del trabajo de tus manos, serás feliz, y te irá bien.
3 Tu mujer será como una vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus
hijos serán como brotes de olivo alrededor de tu mesa.
4 Así será bendecido el hombre que teme a Jehovah.
5 ¡Jehovah te bendiga desde Sion! Que veas el bien de Jerusalén todos los
días de tu vida.
6 Que veas a los hijos de tus hijos. ¡La paz sea sobre Israel!
Salmos 129
1 (Canto de ascenso gradual) "Mucho me han angustiado desde mi juventud";
dígalo, por favor, Israel,
2 "mucho me han angustiado desde mi juventud, pero no han prevalecido
contra mí.
3 Los aradores araron sobre mis espaldas; hicieron largos sus surcos.
4 Pero Jehovah es justo; cortó las cuerdas de los impíos."
5 Sean avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion.
6 Sean como la hierba sobre los techos, que se seca antes que crezca.
7 De ella no llena su mano el segador, ni su regazo el que hace gavillas.
8 Tampoco dicen los que pasan: "La bendición de Jehovah sea sobre
vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehovah."
Salmos 130
1 (Canto de ascenso gradual) De lo profundo de mi ser clamo a ti, oh
Jehovah.
2 Señor, escucha mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
3 Oh Jehovah, si tienes presente los pecados, ¿quién podrá, oh Señor,
mantenerse en pie?
4 Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.
5 Yo espero en Jehovah; mi alma espera. En su palabra he puesto mi
esperanza.
6 Mi alma espera a Jehovah más que los centinelas a la mañana; sí, más que
los centinelas a la mañana.
7 Oh Israel, pon tu esperanza en Jehovah, porque en Jehovah hay
misericordia, y en él hay abundante redención.
8 El redimirá a Israel de todos sus pecados.
Salmos 131
1 (Canto de ascenso gradual. De David) Oh Jehovah, no se ha envanecido mi
corazón, ni mis ojos se han enaltecido, ni he andado en pos de grandezas,
ni de cosas demasiado sublimes para mí.
2 Más bien, he sosegado y acallado mi alma, como un niño destetado al lado
de su madre. Como un niño destetado está mi alma dentro de mí.
3 Espera, oh Israel, en Jehovah, desde ahora y para siempre.
Salmos 132
1 (Canto de ascenso gradual) Acuérdate, oh Jehovah, de David y de toda su
aflicción,
2 de cómo juró a Jehovah y prometió al Fuerte de Jacob, diciendo:
3 "No entraré en mi morada, ni subiré a mi cama.
4 No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados sopor,
5 hasta que halle un lugar para Jehovah, una morada para el Fuerte de
Jacob."
6 He aquí, en Efrata oímos de ella, y la encontramos en los campos de
Yaar:
7 "Entremos en su tabernáculo; postrémonos ante el estrado de sus pies."
8 Levántate, oh Jehovah; ven al lugar de tu reposo; tú y el arca de tu
poder.
9 Tus sacerdotes sean revestidos de justicia, y tus fieles canten de
júbilo.
10 Por causa de tu siervo David, no rechaces el rostro de tu ungido.
11 Con verdad juró Jehovah a David, y no se apartará de ello: "Del fruto
de tu cuerpo pondré sobre tu trono.
12 Si tus hijos guardan mi pacto y este testimonio que yo les enseño, sus
hijos también se sentarán en tu trono para siempre."
13 Porque Jehovah ha elegido a Sion y la ha deseado como morada suya:
14 "Este es mi lugar de reposo para siempre. Aquí habitaré, porque lo he
deseado.
15 Lo bendeciré con abundante provisión; a sus necesitados saciaré de pan.
16 Asimismo, vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus fieles darán
voces de júbilo.
17 Allí haré surgir el poderío de David; he preparado una lámpara para mi
ungido.
18 A sus enemigos vestiré de vergüenza, pero sobre él resplandecerá su
corona."
Salmos 133
1 (Canto de ascenso gradual. De David) ¡He aquí, cuán bueno y cuán
agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía!
2 Es como el buen aceite sobre la cabeza, el cual desciende sobre la
barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras.
3 Es como el rocío del Hermón que desciende sobre los montes de Sion;
porque allá enviará Jehovah bendición y vida eterna.
Salmos 134
1 (Canto de ascenso gradual) He aquí, bendecid a Jehovah, vosotros, todos
los siervos de Jehovah, que estáis en la casa de Jehovah por las noches.
2 Alzad vuestras manos hacia el santuario y bendecid a Jehovah.
3 Jehovah, que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sion.
Salmos 135
1 ¡Aleluya! ¡Alabad el nombre de Jehovah! Alabadle, oh siervos de Jehovah,
2 vosotros que estáis en la casa de Jehovah, en los atrios de la casa de
nuestro Dios.
3 Alabad a Jehovah, porque Jehovah es bueno; cantad salmos a su nombre,
porque es agradable.
4 Porque Jehovah ha escogido a Jacob para sí, a Israel como su especial
tesoro.
5 Porque yo sé que grande es Jehovah; nuestro Señor es más que todos los
dioses.
6 Jehovah ha hecho todo lo que ha querido en los cielos y en la tierra, en
los mares y en todos los océanos.
7 El hace subir la neblina desde los extremos de la tierra. Hace los
relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.
8 El es quien hirió a los primogénitos de Egipto, tanto del hombre como
del animal.
9 El envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto; sobre el faraón
y sobre todos sus servidores.
10 El derrotó a muchas naciones y dio muerte a reyes poderosos:
11 a Sejón, rey de los amorreos, a Og, rey de Basán, y a todos los reinos
de Canaán.
12 El dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo.
13 Oh Jehovah, eterno es tu nombre; tu memoria, oh Jehovah, de generación
en generación.
14 Ciertamente Jehovah juzgará a su pueblo, y tendrá misericordia de sus
siervos.
15 Los ídolos de las naciones son de plata y oro, obra de manos de
hombres.
16 Tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven;
17 tienen orejas, pero no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas.
18 Como ellos, son los que los hacen y todos los que en ellos confían.
19 ¡Oh casa de Israel, bendecid a Jehovah! ¡Oh casa de Aarón, bendecid a
Jehovah!
20 ¡Oh casa de Leví, bendecid a Jehovah! ¡Los que teméis a Jehovah,
bendecid a Jehovah!
21 ¡Bendito sea Jehovah desde Sion! ¡El mora en Jerusalén! ¡Aleluya!
Salmos 136
1 Alabad a Jehovah, porque es bueno: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
2 Alabad al Dios de dioses: ¡Porque para siempre es su misericordia!
3 Alabad al Señor de señores: ¡Porque para siempre es su misericordia!
4 Al único que hace grandes maravillas: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
5 Al que con entendimiento hizo los cielos: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
6 Al que extendió la tierra sobre las aguas: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
7 Al que hizo los grandes astros luminosos: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
8 El sol para que domine en el día: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
9 La luna y las estrellas para que dominen en la noche: ¡Porque para
siempre es su misericordia!
10 Al que golpeó a Egipto en sus primogénitos: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
12 Con mano fuerte y brazo extendido: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
13 Al que dividió el mar Rojo en dos partes: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
14 E hizo pasar a Israel por medio de él: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
15 Arrojó al faraón y a su ejército en el mar Rojo: ¡Porque para siempre
es su misericordia!
16 Al que encaminó a su pueblo por el desierto: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
17 Al que derrotó a grandes reyes: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
18 Y dio muerte a reyes poderosos: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
19 A Sejón, el rey amorreo: ¡Porque para siempre es su misericordia!
20 Y a Og, el rey de Basán: ¡Porque para siempre es su misericordia!
21 Y dio la tierra de ellos en heredad: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
22 En heredad a Israel su siervo: ¡Porque para siempre es su misericordia!
23 En nuestra humillación se acordó de nosotros: ¡Porque para siempre es
su misericordia!
24 Y nos rescató de nuestros enemigos: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
25 El da alimento a toda criatura: ¡Porque para siempre es su
misericordia!
26 Alabad al Dios de los cielos: ¡Porque para siempre es su misericordia!
Salmos 137
1 Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos, acordándonos
de Sion.
2 Sobre los sauces en medio de ella, colgábamos nuestras liras.
3 Los que allá nos habían llevado cautivos nos pedían cantares; los que
nos habían hecho llorar nos pedían alegría, diciendo: "Cantadnos algunos
de los cánticos de Sion."
4 ¿Cómo cantaremos las canciones de Jehovah en tierra de extraños?
5 Si me olvido de ti, oh Jerusalén, que mi mano derecha olvide su
destreza.
6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acuerdo de ti, si no ensalzo a
Jerusalén como principal motivo de mi alegría.
7 Acuérdate, oh Jehovah, de los hijos de Edom, que en el día de Jerusalén
decían: "¡Arrasadla! ¡Arrasadla hasta los cimientos!"
8 Oh hija de Babilonia, la despojadora: ¡Bienaventurado el que te dé la
paga por lo que tú nos hiciste!
9 ¡Bienaventurado el que tome a tus pequeños y los estrelle contra la
roca!
Salmos 138
1 (Salmo de David) Te doy gracias con todo mi corazón; delante de los
dioses te cantaré salmos.
2 Me postro hacia tu santo templo y doy gracias a tu nombre por tu
misericordia y tu verdad, porque has engrandecido tu nombre y tu palabra
sobre todas las cosas.
3 El día que clamé, me respondiste; mucho valor infundiste a mi alma.
4 Oh Jehovah, todos los reyes de la tierra te alabarán, cuando escuchen
los dichos de tu boca.
5 Cantarán acerca de los caminos de Jehovah, pues grande es la gloria de
Jehovah.
6 Aunque Jehovah es sublime, mira al humilde; pero al altivo lo reconoce
de lejos.
7 Aunque yo camine en medio de la angustia, tú me preservarás la vida.
Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra.
8 Jehovah cumplirá su propósito en mí. Oh Jehovah, tu misericordia es para
siempre; no desampares la obra de tus manos.
Salmos 139
1 (Al músico principal. Salmo de David) Oh Jehovah, tú me has examinado y
conocido.
2 Tú conoces cuando me siento y cuando me levanto; desde lejos entiendes
mi pensamiento.
3 Mi caminar y mi acostarme has considerado; todos mis caminos te son
conocidos.
4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, y tú, oh Jehovah, ya la sabes
toda.
5 Detrás y delante me rodeas y sobre mí pones tu mano.
6 Tal conocimiento me es maravilloso; tan alto que no lo puedo alcanzar.
7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia?
8 Si subo a los cielos, allí estás tú; si en el Seol hago mi cama, allí tú
estás.
9 Si tomo las alas del alba y habito en el extremo del mar,
10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
11 Si digo: "Ciertamente, las tinieblas me encubrirán, y se hará noche la
luz que me rodea",
12 aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el
día. Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
13 Porque tú formaste mis entrañas; me entretejiste en el vientre de mi
madre.
14 Te doy gracias, porque has hecho maravillas. Maravillosas son tus
obras, y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fueron encubiertos de ti mis huesos, a pesar de que fui hecho en lo
oculto y entretejido en lo profundo de la tierra.
16 Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro estaba escrito todo aquello
que a su tiempo fue formado, sin faltar nada de ello.
17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la
suma de ellos!
18 Si los enumerara, serían más que la arena. Despierto, y aún estoy
contigo.
19 ¡Oh Dios, si dieras muerte al impío, de modo que los sanguinarios se
apartaran de mí!
20 Porque contra ti urden planes; se rebelan en vano contra ti.
21 ¿Acaso no aborrezco, oh Jehovah, a los que te aborrecen y contiendo
contra los que se levantan contra ti?
22 Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos.
23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis
pensamientos.
24 Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno.
Salmos 140
1 (Al músico principal. Salmo de David) Líbrame, oh Jehovah, del hombre
malo; guárdame del hombre violento.
2 Ellos maquinan males en su corazón, y cada día entablan contiendas.
3 Agudizan sus lenguas como una serpiente; veneno de víbora hay debajo de
sus labios. (Selah)
4 Guárdame, oh Jehovah, de manos del impío; protégeme del hombre violento,
quienes han planeado trastornar mis pasos.
5 Los arrogantes me han escondido trampa y cuerdas; han tendido red junto
a la senda y me han puesto lazos. (Selah)
6 Dije a Jehovah: "¡Tú eres mi Dios!" Escucha, oh Jehovah, la voz de mis
ruegos.
7 Oh Jehovah, oh Señor, fortaleza de mi salvación, tú cubres mi cabeza en
el día de la batalla.
8 Oh Jehovah, no concedas al impío sus deseos; ni saques adelante sus
planes, no sea que se enorgullezca. (Selah)
9 En cuanto a los que me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá
sus cabezas.
10 Sobre ellos caerán brasas ardientes. Dios les hará caer en el fuego, en
profundos hoyos de donde no podrán salir.
11 El hombre suelto de lengua no será firme en la tierra; al hombre
violento el mal le perseguirá a empujones.
12 Yo sé que Jehovah amparará la causa del pobre y el derecho de los
necesitados.
13 Ciertamente los justos darán gracias a tu nombre; los rectos morarán en
tu presencia.
Salmos 141
1 (Salmo de David) Oh Jehovah, a ti clamo; acude pronto a mí. Escucha mi
voz cuando te invoco.
2 Sea constante mi oración delante de ti, como el incienso; mis manos
alzadas, como el sacrificio del atardecer.
3 Pon, oh Jehovah, guardia a mi boca; guarda la puerta de mis labios.
4 No dejes que mi corazón se incline a cosa mala, para hacer obras
perversas con los hombres que obran iniquidad. No coma yo de sus manjares.
5 Que el justo me castigue y me reprenda será un favor. Pero que el aceite
del impío no embellezca mi cabeza, pues mi oración será continuamente
contra sus maldades.
6 Sean derribados sus jueces en lugares peñascosos, y oigan mis palabras,
que son agradables.
7 Como cuando se ara y se rompe la tierra, así son esparcidos nuestros
huesos en la boca del Seol.
8 Por eso, oh Señor Jehovah, hacia ti miran mis ojos. En ti me refugio; no
expongas mi vida.
9 Guárdame de los lazos que me han tendido, y de las trampas de los que
obran iniquidad.
10 Caigan juntos los impíos en sus propias redes, mientras yo paso a
salvo.
Salmos 142
1 (Masquil de David. Su oración cuando estaba en la cueva) Con mi voz
clamo a Jehovah; con mi voz pido a Jehovah misericordia.
2 Delante de él derramo mi lamento; delante de él expreso mi angustia.
3 Cuando mi espíritu está desmayado dentro de mí, tú conoces mi senda. En
el camino en que he de andar han escondido una trampa para mí.
4 Miro a la derecha y observo, y no hay quien me reconozca. No tengo
refugio; no hay quien se preocupe por mi vida.
5 A ti clamo, oh Jehovah. Digo: "Tú eres mi refugio y mi porción en la
tierra de los vivientes."
6 Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido; líbrame de los que me
persiguen, porque son más fuertes que yo.
7 Saca mi alma de la prisión, para que alabe tu nombre. Los justos me
rodearán, porque me colmarás de bien.
Salmos 143
1 (Salmo de David) Oh Jehovah, escucha mi oración; atiende mis ruegos.
Respóndeme por tu fidelidad, por tu justicia.
2 No entres en juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de
ti ningún viviente.
3 Porque el enemigo ha perseguido mi alma; ha postrado en tierra mi vida,
me ha hecho habitar en lugares tenebrosos como los muertos de antaño.
4 Mi espíritu desmaya dentro de mí; mi corazón queda asombrado.
5 Me acuerdo de los días de antaño, medito en todos tus hechos y
reflexiono en las obras de tus manos.
6 Extiendo mis manos hacia ti; mi alma te anhela como la tierra sedienta.
(Selah)
7 Respóndeme pronto, oh Jehovah, porque mi espíritu desfallece. No
escondas de mí tu rostro, para que no sea yo como los que descienden a la
fosa.
8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti confío. Hazme
conocer el camino en que he de andar, porque hacia ti levanto mi alma.
9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehovah, porque en ti me refugio.
10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu
me guíe a tierra de rectitud.
11 Vivifícame, oh Jehovah, por amor de tu nombre; por tu justicia saca mi
alma de la angustia.
12 Por tu misericordia silencia a mis enemigos; destruye a todos los
adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.
Salmos 144
1 (Salmo de David) Bendito sea Jehovah, mi roca, quien adiestra mis manos
para la batalla y mis dedos para la guerra.
2 Misericordia mía y castillo mío; mi refugio y mi libertador; mi escudo,
en quien he confiado; el que sujeta los pueblos debajo de mí.
3 Oh Jehovah, ¿qué es el hombre para que pienses en él? ¿Qué es el hijo
del hombre para que lo estimes?
4 El hombre es semejante a un soplo; sus días son como la sombra que pasa.
5 Oh Jehovah, inclina tus cielos y desciende; toca las montañas, y humeen.
6 Despide relámpagos y dispérsalos; envía flechas y túrbalos.
7 Extiende tu mano desde lo alto, líbrame y rescátame de las aguas
caudalosas, de la mano de los hombres extranjeros,
8 cuya boca habla vanidad y cuya derecha es mano de mentira.
9 Oh Dios, a ti cantaré un cántico nuevo; te cantaré con arpa de diez
cuerdas.
10 Tú eres el que da victoria a los reyes, el que rescata a su siervo
David de la maligna espada.
11 Rescátame y líbrame de la mano de los hombres extranjeros cuya boca
habla vanidad y cuya derecha es mano de mentira.
12 Nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud, y nuestras
hijas como columnas labradas de las esquinas de un palacio.
13 Nuestros graneros estén llenos, proveyendo toda clase de grano;
nuestros rebaños se multipliquen en nuestros campos por millares y decenas
de millares,
14 y nuestras vacas estén cargadas de crías. ¡Que no haya muerte ni
aborto, ni gemido en nuestras plazas!
15 Bienaventurado el pueblo al cual así le sucede. ¡Bienaventurado el
pueblo cuyo Dios es Jehovah!
Salmos 145
1 (Salmo de alabanza. De David) Te exaltaré, mi Dios, el Rey, y bendeciré
tu nombre eternamente y para siempre.
2 Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.
3 Grande es Jehovah y digno de suprema alabanza. Su grandeza es
inescrutable.
4 Una generación celebrará tus obras ante otra generación, y anunciará tus
poderosos hechos.
5 Hablarán del esplendor de tu gloriosa majestad, y meditaré en tus
maravillas.
6 Hablarán de la fuerza de tus portentos, y contaré de tu grandeza.
7 Manifestarán el recuerdo de tu inmensa bondad y cantarán tu justicia.
8 Clemente y compasivo es Jehovah, lento para la ira y grande en
misericordia.
9 Bueno es Jehovah para con todos, y su misericordia está en todas sus
obras.
10 Todas tus obras, oh Jehovah, te alabarán; y tus fieles te bendecirán.
11 Hablarán de la gloria de tu reino y de tu poder,
12 para anunciar tus proezas a los hijos del hombre; y la gloria del
majestuoso esplendor de tu reino.
13 Tu reino es reino de todos los siglos, y tu dominio es de generación en
generación.
14 Jehovah sostiene a todos los que caen y levanta a todos los que han
sido doblegados.
15 Los ojos de todos tienen su esperanza puesta en ti, y tú les das su
comida a su debido tiempo.
16 Abres tu mano y satisfaces el deseo de todo ser viviente.
17 Justo es Jehovah en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras.
18 Cercano está Jehovah a todos los que le invocan, a todos los que le
invocan de verdad.
19 Cumplirá el deseo de los que le temen. Asimismo, oirá el clamor de
ellos y los salvará.
20 Jehovah guarda a todos los que le aman, pero destruirá a todos los
impíos.
21 Mi boca expresará la alabanza de Jehovah: ¡Bendiga todo mortal su santo
nombre, eternamente y para siempre!
Salmos 146
1 ¡Aleluya! ¡Alaba, oh alma mía, a Jehovah!
2 Alabaré a Jehovah en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.
3 No confiéis en príncipes ni en hijo de hombre, porque no hay en él
liberación.
4 Su espíritu ha de salir, y él volverá al polvo. En aquel día perecerán
sus pensamientos.
5 Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está
puesta en Jehovah su Dios;
6 quien hizo los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;
quien guarda la verdad para siempre;
7 quien hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. Jehovah
suelta a los prisioneros;
8 Jehovah abre los ojos a los ciegos; Jehovah levanta a los que han sido
doblegados; Jehovah ama a los justos.
9 Jehovah guarda a los forasteros; sostiene al huérfano y a la viuda, pero
trastorna el camino de los impíos.
10 Jehovah reinará para siempre; tu Dios, oh Sion, de generación en
generación. ¡Aleluya!
Salmos 147
1 ¡Aleluya! Ciertamente es bueno cantar salmos a nuestro Dios; ciertamente
es agradable y bella la alabanza.
2 Jehovah edifica a Jerusalén y reúne a los dispersados de Israel.
3 Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas.
4 Cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.
5 Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; su entendimiento es
infinito.
6 Jehovah ayuda a los humildes, pero a los impíos humilla hasta el suelo.
7 Cantad a Jehovah con acción de gracias; cantad con arpa a nuestro Dios.
8 El es el que cubre los cielos de nubes, el que prepara la lluvia para la
tierra, el que hace que las colinas produzcan hierba.
9 Da al ganado su alimento; y a las crías de los cuervos, cuando gritan.
10 No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en los músculos
del hombre.
11 Jehovah se complace en los que le temen, y en los que esperan en su
misericordia.
12 ¡Celebra a Jehovah, oh Jerusalén! ¡Alaba a tu Dios, oh Sion!
13 Porque ha fortalecido el cerrojo de tus puertas, y ha bendecido a tus
hijos dentro de ti.
14 Ha traído paz a tu territorio, y te ha saciado con abundancia de trigo.
15 Envía su mensaje a la tierra; velozmente corre su palabra.
16 Pone la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza.
17 Echa su hielo como migas de pan. ¿Quién se mantendrá ante su frío?
18 Envía su palabra y los derrite; hace que sople su viento, y corren las
aguas.
19 Ha manifestado sus palabras a Jacob, sus leyes y sus decretos a Israel.
20 No ha hecho esto con otras naciones, y no han conocido sus juicios.
¡Aleluya!
Salmos 148
1 ¡Aleluya! ¡Alabad a Jehovah desde los cielos! ¡Alabadle en las alturas!
2 ¡Alabadle, vosotros todos sus ángeles! ¡Alabadle, vosotros todos sus
ejércitos!
3 ¡Alabadle, sol y luna! ¡Alabadle, vosotras todas las estrellas
relucientes!
4 ¡Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos!
5 Alaben el nombre de Jehovah, porque él mandó, y fueron creados.
6 El los estableció para siempre, por la eternidad; les puso ley que no
será quebrantada.
7 Alabad a Jehovah desde la tierra, los grandes animales acuáticos y todos
los océanos,
8 el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento tempestuoso que
ejecuta su palabra,
9 los montes y todas las colinas, los árboles frutales y todos los cedros,
10 los animales y todo el ganado, los reptiles y las aves que vuelan,
11 los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y todos los
jueces de la tierra,
12 los jóvenes y también las jóvenes, los ancianos junto con los niños.
13 Alaben el nombre de Jehovah, porque sólo su nombre es sublime; su
majestad es sobre tierra y cielos.
14 El enaltece el poderío de su pueblo; la alabanza de todos sus fieles,
los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. ¡Aleluya!
Salmos 149
1 ¡Aleluya! Cantad a Jehovah un cántico nuevo; sea su alabanza en la
congregación de los fieles.
2 Alégrese Israel en su Hacedor; gócense en su Rey los hijos de Sion.
3 Alaben su nombre con danzas; canten al son del pandero y de la lira.
4 Porque Jehovah se agrada de su pueblo, a los humildes adornará con
salvación.
5 Los fieles se regocijarán con gloria; cantarán desde sus camas.
6 Exalten a Dios con sus gargantas, y con espada de dos filos en sus
manos,
7 para tomar venganza de las naciones y dar castigo a los pueblos,
8 para aprisionar a los reyes con grilletes y a sus nobles con cadenas de
hierro,
9 para ejecutar en ellos la sentencia escrita. El será esplendor para
todos sus fieles. ¡Aleluya!
Salmos 150
1 ¡Aleluya! ¡Alabad a Dios en su santuario! ¡Alabadle en su poderoso
firmamento!
2 ¡Alabadle por sus proezas! ¡Alabadle por su inmensa grandeza!
3 ¡Alabadle con toque de corneta! ¡Alabadle con lira y arpa!
4 ¡Alabadle con panderos y danza! ¡Alabadle con instrumentos de cuerda y
flauta!
5 ¡Alabadle con címbalos resonantes! ¡Alabadle con címbalos de júbilo!
6 ¡Todo lo que respira alabe a Jehovah! ¡Aleluya!
(SRVA) |
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