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Isaías 1
1 Visión de Isaías hijo de Amoz, que vio acerca de Judá y de Jerusalén en
los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá:
2 Oíd, cielos; y escucha, tierra, porque habla Jehovah: "Crié hijos y los
engrandecí, pero ellos se rebelaron contra mí.
3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; pero Israel
no conoce; mi pueblo no entiende."
4 ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, descendencia de
malhechores, hijos depravados! Han abandonado a Jehovah, han despreciado
al Santo de Israel y se han vuelto atrás.
5 ¿Para qué habréis de ser golpeados aún? Pues todavía persistiréis en
rebelaros. Toda cabeza está dolorida, y todo corazón está enfermo.
6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en ella parte sana, sino
heridas, golpes y llagas recientes. No han sido curadas, ni vendadas, ni
suavizadas con aceite.
7 Vuestra tierra es desolada, vuestras ciudades son incendiadas; vuestro
suelo es devorado por extraños ante vuestra misma presencia, y es desolado
como cuando es destruido por extraños.
8 La hija de Sion ha quedado como una cabaña en una viña, como una choza
en un melonar, como una ciudad sitiada.
9 Si Jehovah de los Ejércitos no nos hubiera dejado unos pocos
sobrevivientes, seríamos ya como Sodoma y nos pareceríamos a Gomorra.
10 Escuchad la palabra de Jehovah, oh gobernantes de Sodoma. Escucha la
ley de nuestro Dios, oh pueblo de Gomorra.
11 Dice Jehovah: "¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?
Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales
engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos.
12 Cuando venís a ver mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para
que pisoteéis mis atrios?
13 No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación;
también las lunas nuevas, los sábados y el convocar asambleas. ¡No puedo
soportar iniquidad con asamblea festiva!
14 Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son
una carga; estoy cansado de soportarlas.
15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos.
Aunque multipliquéis las oraciones, yo no escucharé. ¡Vuestras manos están
llenas de sangre!
16 "Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de
mis ojos. Dejad de hacer el mal.
17 Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor,
defended al huérfano, amparad a la viuda.
18 "Venid, pues, dice Jehovah; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados
sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos
como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
19 Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra.
20 Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada; porque
la boca de Jehovah ha hablado."
21 ¡Cómo se ha convertido en prostituta la ciudad fiel! Llena estaba de
derecho, y en ella habitaba la justicia; pero ahora la habitan homicidas.
22 Tu plata se ha convertido en escoria; tu vino está adulterado con agua.
23 Tus magistrados son rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el
soborno y va tras las recompensas. No defienden al huérfano, ni llega a
ellos la causa de la viuda.
24 Por tanto, dice el Señor Jehovah de los Ejércitos, el Fuerte de Israel:
"¡Ah! Tomaré satisfacción de mis adversarios y me vengaré de mis enemigos.
25 Volveré mi mano contra ti; te limpiaré de tus escorias como con lejía y
quitaré toda tu impureza.
26 Luego restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como al
comienzo. Y después serás llamada Ciudad de Justicia, Urbe Fiel."
27 Sion será redimida con el derecho, y sus arrepentidos con la justicia.
28 Pero los rebeldes y los pecadores serán quebrantados a una; los que
abandonan a Jehovah serán consumidos.
29 Entonces os avergonzaréis de los robles que habéis amado, y tendréis
afrenta a causa de los jardines que habéis escogido.
30 Porque seréis como la encina de hojas secas y como el jardín al que le
faltan las aguas.
31 El fuerte se convertirá en estopa, y su trabajo en chispa. Ambos
arderán juntos, y no habrá quien los apague.
Isaías 2
1 La palabra que Isaías hijo de Amoz recibió en visión con respecto a Judá
y a Jerusalén:
2 Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa de Jehovah será
establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas;
y correrán a él todas las naciones.
3 Muchos pueblos vendrán y dirán: "Venid, subamos al monte de Jehovah, a
la casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros
caminemos por sus sendas." Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la
palabra de Jehovah.
4 El juzgará entre las naciones y arbitrará entre muchos pueblos. Y
convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No
alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
5 ¡Oh casa de Jacob, venid y caminemos a la luz de Jehovah!
6 Ciertamente tú has rechazado a tu pueblo, la casa de Jacob, porque ellos
están llenos de costumbres orientales y de adivinos, como los filisteos; y
hacen tratos con los hijos de extranjeros.
7 Su tierra se ha llenado de plata y de oro, y sus tesoros no tienen fin.
También su tierra se ha llenado de caballos, y sus carros son
innumerables.
8 Además, su tierra se ha llenado de ídolos. Adoran la obra de sus manos,
lo que sus dedos han hecho.
9 Así se ha postrado el hombre; el ser humano se ha rebajado. Por tanto,
no los perdones.
10 Métete en la roca; escóndete en el polvo ante la temible presencia de
Jehovah y ante el esplendor de su majestad.
11 Los ojos altivos del hombre serán humillados, y la soberbia del ser
humano será postrada. Sólo Jehovah será enaltecido en aquel día.
12 Porque el día de Jehovah de los Ejércitos vendrá contra todo arrogante
y altivo, y contra todo el que se ha enaltecido, el cual será humillado.
13 Vendrá contra todos los cedros del Líbano, altos y erguidos, y contra
todas las encinas de Basán.
14 Vendrá contra todas las altas montañas y contra todas las colinas
elevadas.
15 Vendrá contra toda torre alta y contra todo muro fortificado,
16 contra todas las naves de Tarsis y contra todos los barcos lujosos.
17 La altivez del hombre será postrada; la soberbia del ser humano será
humillada. Sólo Jehovah será enaltecido en aquel día,
18 y los ídolos desaparecerán por completo.
19 Los hombres se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas
de la tierra, a causa de la temible presencia de Jehovah y del esplendor
de su majestad, cuando se levante para hacer temblar la tierra.
20 En aquel día los hombres arrojarán a los topos y a los murciélagos sus
ídolos de plata y sus ídolos de oro que habían hecho para adorarlos,
21 a fin de meterse en las grietas de las rocas y en las hendiduras de las
peñas, a causa de la temible presencia de Jehovah y del esplendor de su
majestad, cuando Jehovah se levante para hacer temblar la tierra.
22 Dejad de confiar en el hombre, cuyo hálito está en su nariz; pues, ¿de
qué estima es digno?
Isaías 3
1 Porque he aquí que el Señor Jehovah de los Ejércitos quitará de
Jerusalén y de Judá la provisión y el sustento: toda provisión de pan y
toda provisión de agua.
2 Quitará al valiente y al hombre de guerra, al juez y al profeta, al
adivino y al anciano,
3 al jefe de cincuenta y al hombre respetable, al consejero y al excelente
artesano, y al experto encantador.
4 Les pondré muchachos por magistrados, y los caprichosos se enseñorearán
de ellos.
5 En medio del pueblo el hombre oprimirá al hombre, y cada cual a su
prójimo. El joven será insolente con el anciano, y el ruin con el noble.
6 Cuando alguno eche mano de su hermano en la casa de su padre y le diga:
"Tú que tienes ropa, sé nuestro jefe y toma en tus manos esta ruina",
7 él alzará la voz en aquel día diciendo: "Yo no seré sanador, pues en mi
casa no hay comida ni vestido. No me pongáis por jefe del pueblo."
8 Porque Jerusalén ha tropezado, y Judá ha caído; pues la lengua de ellos
y sus obras son contrarias a Jehovah y desafían la presencia de su
majestad.
9 Su parcialidad los acusa. Como Sodoma, expresan su pecado y no lo
disimulan. ¡Ay de ellos, porque para sí mismos han producido el mal!
10 Decid a los justos que les irá bien, que comerán del fruto de sus
hechos.
11 ¡Ay de los impíos! Les irá mal, porque les será hecho conforme a las
obras de sus manos.
12 ¡Oh pueblo mío! Sus opresores son muchachos, y mujeres se enseñorean de
él. Pueblo mío, los que te guían te hacen errar y confunden el rumbo de
tus caminos.
13 Jehovah está de pie para litigar; está a punto de juzgar a su pueblo.
14 Jehovah entrará en juicio contra los ancianos y contra los magistrados
de su pueblo. "Porque vosotros habéis consumido la viña, y el despojo del
pobre está en vuestras casas.
15 ¿Qué motivos tenéis para aplastar a mi pueblo y moler las caras de los
pobres?", dice el Señor Jehovah de los Ejércitos.
16 Asimismo dijo Jehovah: "Por cuanto las hijas de Sion son altivas, andan
con el cuello erguido, lanzan miradas seductoras, caminan zapateando y
hacen resonar los adornos de sus pies,
17 el Señor pelará con tiña la cabeza de las hijas de Sion; Jehovah
desnudará sus frentes."
18 En aquel día el Señor quitará los adornos de los tobillos, las
diademas, las lunetas,
19 los aretes, los brazaletes, los velos,
20 los adornos de la cabeza, los adornos de los pies, las cintas, los
frasquitos de perfume, los amuletos,
21 los anillos, los joyeles de la nariz,
22 las ropas festivas, los mantos, los pañuelos, los bolsos,
23 los espejos, la ropa íntima, los turbantes y las mantillas.
24 Y sucederá que habrá hediondez en lugar de los perfumes, soga en lugar
de cinturón, rapadura en lugar de los arreglos del cabello. En lugar de
ropa fina habrá ceñidor de cilicio; porque en lugar de belleza habrá
vergüenza.
25 Tus hombres caerán a espada, y tu poderío caerá en la batalla.
26 Sus puertas lamentarán y se enlutarán; y abandonada, ella se sentará en
tierra.
Isaías 4
1 En aquel tiempo siete mujeres echarán mano de un hombre y le dirán:
"Nosotras comeremos nuestro propio pan y vestiremos nuestras propias
ropas; solamente permite que seamos llamadas por tu nombre. Quita nuestra
afrenta."
2 En aquel día el retoño de Jehovah será hermoso y glorioso, y el fruto de
la tierra será el orgullo y el esplendor de los sobrevivientes de Israel.
3 Acontecerá que el que se quede en Sion, como el que sea dejado en
Jerusalén, será llamado santo; todos los que estén inscritos para la vida
en Jerusalén.
4 Así será cuando el Señor lave la inmundicia de las hijas de Sion, y
elimine la sangre de en medio de Jerusalén, con espíritu de juicio y con
espíritu consumidor.
5 Entonces sobre todo lugar del monte Sion y sobre sus asambleas, Jehovah
creará nube y humo de día, y resplandor de fuego llameante de noche.
Porque sobre todos habrá una cubierta de gloria,
6 y habrá de día un cobertizo para dar sombra ante el calor abrasador, y
para refugio y protección de la tormenta y del aguacero.
Isaías 5
1 Cantaré a mi amigo la canción de mi amado acerca de su viña: Mi amigo
tenía una viña en una fértil ladera.
2 La había desherbado y despedregado. Luego había plantado en ella vides
escogidas. Había edificado en ella una torre y también había labrado un
lagar. Esperaba que diese uvas buenas, pero dio uvas silvestres.
3 "Ahora pues, oh habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, juzgad entre
mí y mi viña.
4 ¿Qué más se podía haber hecho por mi viña que yo no haya hecho en ella?
¿Por qué, pues, esperando yo que diese uvas buenas, ha dado uvas
silvestres?
5 Ahora pues, os daré a conocer lo que yo haré a mi viña: Quitaré su
cerco, y será consumida; romperé su vallado, y será pisoteada.
6 La convertiré en una desolación; no será podada ni cultivada. Crecerán
espinos y cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre
ella."
7 Ciertamente la viña de Jehovah de los Ejércitos es la casa de Israel, y
los hombres de Judá son su placentero vergel. Esperaba el derecho, y he
aquí la vileza; esperaba la justicia, y he aquí el clamor.
8 ¡Ay de los que juntan casa con casa y acercan campo con campo, hasta que
ya no queda más espacio, y así termináis habitando vosotros solos en medio
de la tierra!
9 Jehovah de los Ejércitos ha jurado en mis oídos: "Ciertamente muchas
casas han de quedar desoladas; casas grandes y hermosas quedarán sin
habitantes.
10 Una viña de diez yugadas producirá tan sólo un bato, y un homer de
semilla producirá tan sólo un efa."
11 ¡Ay de los que se levantan muy de mañana para ir tras la bebida, y
siguen hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
12 En sus banquetes hay arpas, liras, tamboriles, flautas y vino; pero no
consideran lo que Jehovah ha realizado ni miran la obra de sus manos.
13 Por eso mi pueblo es llevado cautivo, por falta de entendimiento. Sus
nobles están muertos de hambre, y su multitud reseca de sed.
14 Por eso el Seol ensanchó su garganta y abrió su boca sin medida. Allá
caerá el esplendor de ella, su multitud, su bullicio y aquel que se
divertía en ella.
15 El hombre se ha postrado, y el ser humano se ha rebajado. Los ojos de
los altivos serán humillados.
16 Pero Jehovah de los Ejércitos será exaltado en el juicio; el Dios santo
será reconocido como santo por su justicia.
17 Los corderos serán apacentados en su pastizal, y los cabritos comerán
entre las ruinas de los ricos.
18 ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el
pecado como con coyundas de carreta!
19 Ellos dicen: "Dese prisa; apresúrese su obra para que la veamos.
Acérquese y venga el plan del Santo de Israel, para que lo conozcamos."
20 ¡Ay de los que a lo malo llaman bueno; y a lo bueno, malo! Consideran
las tinieblas como luz, y la luz como tinieblas. Consideran lo amargo como
dulce, y lo dulce como amargo.
21 ¡Ay de los que son sabios ante sus propios ojos, y de los que son
prudentes según ellos mismos!
22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para
mezclar licor;
23 y de los que por soborno declaran justo al culpable, y al justo le
quitan su justicia!
24 Por tanto, como la lengua de fuego devora la paja y la llama doblega el
rastrojo, así la raíz de ellos será como cosa putrefacta, y su flor se
desvanecerá como el polvo. Porque han desechado la ley de Jehovah de los
Ejércitos, y han despreciado la palabra del Santo de Israel.
25 Por esta causa se enciende el furor de Jehovah contra su pueblo;
extiende contra él su mano y lo golpea. Los montes se estremecen, y sus
cadáveres son como basura en medio de las calles. A pesar de todo esto, no
ha cesado su furor, y su mano todavía está extendida.
26 El alzará la bandera a una nación lejana. Le silbará para que venga
desde los confines de la tierra, y he aquí que vendrá rápida y veloz.
27 No hay entre ellos quien se canse ni tropiece; nadie se adormece ni se
duerme. A ninguno se le desata el cinturón de su cintura, ni se le rompe
la correa de sus sandalias.
28 Sus flechas están afiladas, y todos sus arcos preparados. Los cascos de
sus caballos parecen como de pedernal, y las ruedas de sus carros son como
torbellino.
29 Su rugido es como de león; ruge como los cachorros. Gruñe, arrebata la
presa y se la lleva sin que nadie la libre.
30 En aquel día rugirá sobre la presa como el rugido del mar. Entonces
mirará hacia esta tierra, y he aquí tinieblas de tribulación. Aun la luz
se convertirá en oscuridad a causa de los nubarrones.
Isaías 6
1 En el año que murió el rey Uzías, vi yo al Señor sentado sobre un trono
alto y sublime; y el borde de sus vestiduras llenaba el templo.
2 Por encima de él había serafines. Cada uno tenía seis alas; con dos
cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
3 El uno proclamaba al otro diciendo: --¡Santo, santo, santo es Jehovah de
los Ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!
4 Los umbrales de las puertas se estremecieron con la voz del que
proclamaba, y el templo se llenó de humo.
5 Entonces dije: --¡Ay de mí, pues soy muerto! Porque siendo un hombre de
labios impuros y habitando en medio de un pueblo de labios impuros, mis
ojos han visto al Rey, a Jehovah de los Ejércitos.
6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines trayendo en su mano, con
unas tenazas, un carbón encendido tomado del altar.
7 Y tocó con él mi boca, diciendo: --He aquí que esto ha tocado tus
labios; tu culpa ha sido quitada, y tu pecado ha sido perdonado.
8 Entonces escuché la voz del Señor, que decía: --¿A quién enviaré? ¿Y
quién irá por nosotros? Y yo respondí: --Heme aquí, envíame a mí.
9 Y dijo: --Vé y di a este pueblo: "Oíd bien, pero no entendáis; y mirad
bien, pero no comprendáis."
10 Haz insensible el corazón de este pueblo; ensordece sus oídos y ciega
sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda
con su corazón, y se vuelva a mí, y yo lo sane.
11 Yo dije: --¿Hasta cuándo, Señor? Y él respondió: --Hasta que las
ciudades queden desoladas y sin habitantes, y no haya hombres en las
casas, y la tierra quede devastada;
12 hasta que Jehovah haya echado lejos a los hombres y sea grande el
abandono en medio de la tierra.
13 Pero aunque quede en ella la décima parte, volverá a ser consumida como
la encina o el roble de los cuales, después de ser derribados, aún les
queda el tronco. Su tronco es la simiente santa.
Isaías 7
1 Aconteció en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de Uzías y rey de
Judá, que Rezín rey de Siria y Pécaj hijo de Remalías y rey de Israel,
subieron a Jerusalén para hacerle la guerra, pero no pudieron vencerla.
2 Entonces se le informó a la casa de David, diciendo: "Los sirios acampan
en Efraín." Y se le estremeció el corazón y el corazón de su pueblo, como
se estremecen los árboles del bosque a causa del viento.
3 Entonces Jehovah dijo a Isaías: --Sal al encuentro de Acaz, tú y tu hijo
Sear-yasuv, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en el camino
del Campo del Lavador,
4 y dile: "Cuídate y ten calma. No temas, ni se acobarde tu corazón a
causa de estos dos cabos de tizón que humean: por el furor de la ira de
Rezín y de Siria, y del hijo de Remalías.
5 Porque con Efraín y el hijo de Remalías, Siria ha planeado contra ti el
mal, diciendo:
6 'Vamos contra Judá, y desmembrémosla; abrámonos una brecha y en medio de
ella pongamos por rey al hijo de Tabeel.'
7 Así ha dicho el Señor Jehovah: No sucederá, ni será así.
8 Porque la capital de Siria es Damasco, y el caudillo de Damasco es
Rezín; pero dentro de sesenta y cinco años Efraín será destrozado hasta
dejar de ser pueblo.
9 Asimismo, la capital de Efraín es Samaria, y el caudillo de Samaria es
el hijo de Remalías. Si vosotros no creéis, ciertamente no permaneceréis
firmes."
10 Jehovah volvió a hablar a Acaz diciendo:
11 --Pide para ti una señal de parte de Jehovah tu Dios; de abajo en el
Seol, o de arriba en lo alto.
12 Acaz respondió: --No pediré ni probaré a Jehovah.
13 Entonces Isaías dijo: --Escuchad, oh casa de David: ¿Os es poco el ser
molestos a los hombres, para que también seáis molestos a mi Dios?
14 Por tanto, el mismo Señor os dará la señal: He aquí que la virgen
concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
15 El comerá leche cuajada y miel, hasta que sepa desechar lo malo y
escoger lo bueno.
16 Ciertamente, antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo
bueno, la tierra de los dos reyes a quienes tienes miedo será abandonada.
17 Entonces Jehovah hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa
de tu padre, días como no los ha habido desde el día en que Efraín se
separó de Judá; esto es, al rey de Asiria.
18 Acontecerá en aquel día que Jehovah silbará a la mosca que está en el
extremo de los ríos de Egipto y a la abeja que está en la tierra de
Asiria.
19 Y vendrán y se asentarán todos en las quebradas escarpadas, en las
hendiduras de las peñas, en todos los espinos y en todos los lugares de
aguas.
20 En aquel día, con navaja alquilada de más allá del Río, es decir, con
el rey de Asiria, el Señor rasurará la cabeza y el vello de las piernas, y
quitará también la barba.
21 Acontecerá en aquel día que un hombre criará una vaca y dos ovejas.
22 Y sucederá que a causa de la abundancia de leche, comerá leche cuajada.
Porque todo aquel que quede en medio del país comerá leche cuajada y miel.
23 Acontecerá también en aquel día que el lugar donde había mil vides, que
valían mil siclos de plata, será para los espinos y para los cardos.
24 Con flechas y arco irán allá, pues toda la tierra será espinos y
cardos.
25 Y en cuanto a todos los montes que eran labrados con la azada, no
podrás ir allá por temor de los espinos y de los cardos. Sólo servirán
como lugar para soltar los bueyes y para ser hollados por las ovejas.
Isaías 8
1 Entonces me dijo Jehovah: "Toma una tabla grande y escribe en ella con
punzón de hombre, tocante a Maher-salal-jas-baz."
2 Llamé a mi lado, como fieles testigos, al sacerdote Urías y a Zacarías
hijo de Jeberequías.
3 Me llegué a la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Y Jehovah
me dijo: "Ponle por nombre Maher-salal-jas-baz,
4 porque antes que el niño sepa decir 'mi papá' y 'mi mamá', la riqueza de
Damasco y el botín de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria."
5 Otra vez Jehovah volvió a hablarme diciendo:
6 "Por cuanto este pueblo desechó las aguas de Siloé, que corren
mansamente, y se alegró con Rezín y con el hijo de Remalías,
7 he aquí que por ello el Señor hace subir sobre ellos las impetuosas y
abundantes aguas del Río, es decir, al rey de Asiria con toda su gloria.
El se desbordará por todos sus cauces y pasará sobre todas sus riberas.
8 Pasará por Judá inundando y creciendo; llegará hasta el cuello. Con sus
alas extendidas llenará la amplitud de tu tierra. ¡Oh Emanuel!"
9 Sabedlo, oh pueblos, y llenaos de terror. Prestad atención, todos los
confines de la tierra: ¡Ceñíos y llenaos de terror! ¡Ceñíos y llenaos de
terror!
10 Tomad consejo, pero será anulado; proferid palabra, pero no se
realizará, porque Dios está con nosotros.
11 Pues así me ha hablado Jehovah con mano fuerte, y me ha instruido para
que no camine por el camino de este pueblo, diciendo:
12 "No llaméis conspiración a todo lo que este pueblo llama conspiración.
No temáis lo que ellos temen, ni os aterroricéis.
13 ¡A Jehovah de los Ejércitos, a él tratad como santo! Y si él es vuestro
temor, y si él es vuestro temblor,
14 entonces él será vuestro santuario; pero será piedra de tropiezo y roca
de escándalo para las dos casas de Israel, red y trampa para los
habitantes de Jerusalén.
15 De entre ellos muchos tropezarán y caerán, y serán quebrantados.
Quedarán atrapados y apresados.
16 Ata el testimonio y sella la ley entre mis discípulos."
17 Aguardaré, pues, a Jehovah, quien ha escondido su rostro de la casa de
Jacob. En él esperaré.
18 He aquí, yo y los hijos que Jehovah me ha dado somos señales y
prodigios en Israel, de parte de Jehovah de los Ejércitos, quien habita en
el monte Sion.
19 Y cuando os dicen: "Consultad a los que evocan a los muertos y a los
adivinos que susurran y murmuran al hablar", responded: "¿Acaso no
consultará un pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos a favor de los
vivos?
20 ¡A la ley y al testimonio! Si ellos no hablan de acuerdo con esta
palabra, es que no les ha amanecido.
21 Y pasarán por la tierra oprimidos y hambrientos. Y acontecerá que
teniendo hambre se indignarán y maldecirán a su rey y a su Dios. Alzarán
la vista
22 y mirarán a la tierra, y he allí tribulación y oscuridad de angustia. Y
serán arrojados a las tinieblas.
Isaías 9
1 Sin embargo, no tendrá oscuridad la que estaba en angustia. En tiempos
anteriores él humilló la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí; pero en
tiempos posteriores traerá gloria a Galilea de los gentiles, camino del
mar y el otro lado del Jordán.
2 El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz. A los que habitaban
en la tierra de sombra de muerte, la luz les resplandeció.
3 Le aumentaste la gente y acrecentaste la alegría. Se alegrarán delante
de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten el botín.
4 Porque como en el día de Madián, tú has quebrado el yugo que cargaba, la
vara de su hombro y el cetro del que lo oprime.
5 Todo calzado del que marcha con estruendo y el manto revolcado en sangre
serán para quemar, pasto para el fuego.
6 Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado, y el dominio estará
sobre su hombro. Se llamará su nombre: Admirable Consejero, Dios Fuerte,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
7 Lo dilatado de su dominio y la paz no tendrán fin sobre el trono de
David y sobre su reino, para afirmarlo y fortalecerlo con derecho y con
justicia, desde ahora y para siempre. El celo de Jehovah de los Ejércitos
hará esto.
8 El Señor envió una palabra a Jacob, y ella cayó en Israel.
9 Todo el pueblo lo supo; Efraín y los habitantes de Samaria que con
soberbia y altivez de corazón decían:
10 "Cayeron los ladrillos, pero edificaremos con bloques de piedra; fueron
cortadas las higueras silvestres, pero en su lugar pondremos cedros."
11 Jehovah hace surgir contra él a sus adversarios, es decir, a Rezín; e
incita a sus enemigos:
12 los sirios del oriente y los filisteos del occidente, que a boca llena
devoran a Israel. A pesar de todo esto, no ha cesado su furor, y su mano
todavía está extendida.
13 Pero el pueblo no se ha vuelto a quien lo golpeó, ni han buscado a
Jehovah de los Ejércitos.
14 Por eso en un mismo día Jehovah cortará de Israel la cabeza y la cola,
la palmera y el junco.
15 El hombre anciano y respetado es la cabeza, y el profeta que enseña
mentira es la cola.
16 Los que guían a este pueblo lo hacen errar, y los que por ellos son
guiados están confundidos.
17 Por tanto, el Señor no se compadecerá de sus jóvenes, ni tendrá
misericordia de sus huérfanos ni de sus viudas. Porque cada uno es impío y
malhechor, y toda boca habla insensatez. A pesar de todo esto, no ha
cesado su furor, y su mano todavía está extendida.
18 La maldad arde como fuego y devora espinos y cardos. Se enciende en la
espesura del bosque y se levanta en remolinos de humo.
19 A causa de la ira de Jehovah de los Ejércitos, la tierra es quemada, y
el pueblo es pasto para el fuego. El hombre no tiene piedad de su hermano.
20 Cada uno devora a la derecha, pero tiene hambre; y come a la izquierda,
pero no se sacia. Cada cual devora la carne de su prójimo.
21 Manasés devora a Efraín, y Efraín a Manasés; y ambos se levantan contra
Judá. A pesar de todo esto, no ha cesado su furor, y su mano todavía está
extendida.
Isaías 10
1 ¡Ay de los que establecen leyes inicuas y dictan decretos opresivos,
2 para apartar del juicio a los pobres, para privar de sus derechos a los
afligidos de mi pueblo, para hacer de las viudas su botín y para despojar
a los huérfanos!
3 ¿Qué haréis en el día del castigo y de la devastación que vendrá de
lejos? ¿A quién huiréis a pedir auxilio, y dónde dejaréis vuestra gloria?
4 No queda más que agacharse entre los prisioneros y caer entre los
muertos. A pesar de todo esto, no ha cesado su furor, y su mano todavía
está extendida.
5 "¡Ay de Asiria, la vara de mi ira! Pues en su mano está puesto el
garrote de mi furor.
6 La mandaré contra una nación impía, y la enviaré contra el pueblo que es
objeto de mi indignación, a fin de que capture botín y tome despojos, a
fin de que lo ponga para ser pisoteado como el lodo de las calles.
7 "Pero ella no lo imaginará así, ni su corazón lo pensará de esta manera.
Más bien, la intención de su corazón será destruir y exterminar no pocas
naciones.
8 Porque él dice: 'Mis príncipes, ¿no son todos reyes?
9 ¿No es Calne como Carquemis? ¿No es Hamat como Arfad? ¿No es Samaria
como Damasco?
10 Como mi mano alcanzó los reinos de los dioses, a pesar de que sus
imágenes talladas eran más que las de Jerusalén y de Samaria;
11 como hice a Samaria y a sus dioses, ¿no haré así a Jerusalén y a sus
ídolos?'"
12 Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en
el monte Sion y en Jerusalén, castigará también el fruto del corazón
soberbio del rey de Asiria y la gloria de sus ojos altivos.
13 Porque ha dicho: "Con el poder de mi mano y con mi sabiduría lo he
hecho, porque soy inteligente. He eliminado las fronteras de los pueblos,
he saqueado sus tesoros y he derribado como hombre fuerte a sus
habitantes.
14 Mi mano halló como en un nido las riquezas de los pueblos; y como se
juntan los huevos abandonados, así junté yo a toda la tierra. No hubo
quien moviese un ala o abriese el pico para chirriar."
15 ¿Se jactará el hacha contra el que corta con ella? ¿Se ensoberbecerá la
sierra contra el que la maneja? ¡Como si el bastón manejase al que lo
levanta! ¡Como si la vara levantase al que no es madera!
16 Por tanto, el Señor Jehovah de los Ejércitos enviará enfermedad a sus
robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como fuego
abrasador.
17 La Luz de Israel será por fuego; y su Santo por llama que consume y
devora en un día sus cardos y sus espinos.
18 Consumirá desde el alma hasta la carne, la gloria de su bosque y de su
campo fértil; y vendrá a ser como cuando desfallece un enfermo.
19 Los árboles que queden en su bosque serán tan pocos que hasta un niño
los podrá contar.
20 Acontecerá en aquel día que el remanente de Israel y los de la casa de
Jacob que hayan escapado nunca más se apoyarán en el que los golpeó, sino
que verdaderamente se apoyarán en Jehovah, el Santo de Israel.
21 ¡Un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios fuerte!
22 Aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar, sólo un
remanente volverá. La destrucción está decidida, desbordando justicia.
23 Pues el Señor Jehovah de los Ejércitos ejecutará en medio de todo el
país el exterminio que está decidido.
24 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehovah de los Ejércitos: "Pueblo mío,
habitante de Sion, no temas a Asiria. Con vara te golpeará y contra ti
alzará su garrote, como en Egipto.
25 Porque de aquí a muy poco tiempo se acabará mi ira, y mi furor será
para su destrucción."
26 Jehovah de los Ejércitos levantará el látigo contra él, como en la
matanza de Madián junto a la peña de Oreb. Alzará su vara sobre el mar,
como en Egipto.
27 Sucederá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro y su
yugo de tu cuello. El yugo será destruido a causa de tu unción.
28 Viene contra Ayat, pasa por Migrón, y en Micmas pasa revista a sus
armas.
29 Pasa el vado y se aloja en Geba. Ramá tiembla; Gabaa de Saúl huye.
30 ¡Grita a gran voz, oh hija de Galim! ¡Escucha, oh Lais! ¡Pobrecita
Anatot!
31 Madmena divaga; los habitantes de Gebim buscan refugio.
32 Ahora mismo se detendrá en Nob y agitará su mano contra el monte de la
hija de Sion, la colina de Jerusalén.
33 Pero he aquí que el Señor Jehovah de los Ejércitos desgajará el ramaje
con violencia; los de gran altura serán talados, y los altos serán
abatidos.
34 El cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá ante el
Poderoso.
Isaías 11
1 Un retoño brotará del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará
fruto.
2 Sobre él reposará el Espíritu de Jehovah: espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento
y de temor de Jehovah.
3 El se deleitará en el temor de Jehovah. No juzgará por lo que vean sus
ojos, ni arbitrará por lo que oigan sus oídos;
4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y con equidad arbitrará a
favor de los afligidos de la tierra. Golpeará la tierra con la vara de su
boca, y con el aliento de sus labios dará muerte al impío.
5 La justicia será el cinturón de sus lomos, y la fidelidad lo será de su
cintura.
6 Entonces el lobo habitará con el cordero, y el leopardo se recostará con
el cabrito. El ternero y el cachorro del león crecerán juntos, y un niño
pequeño los conducirá.
7 La vaca y la osa pacerán, y sus crías se recostarán juntas. El león
comerá paja como el buey.
8 Un niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y el recién
destetado extenderá su mano sobre el escondrijo de la víbora.
9 No harán daño ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra
estará llena del conocimiento de Jehovah, como las aguas cubren el mar.
10 Acontecerá en aquel día que las naciones buscarán a aquel que es la
raíz de Isaí y que estará en pie como una bandera para los pueblos, y su
morada será gloriosa.
11 Asimismo, acontecerá en aquel día que Jehovah volverá a poner su mano
para recobrar el remanente que habrá quedado de su pueblo, desde Asiria,
Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar, Hamat y las costas del mar.
12 El levantará bandera para las naciones, y juntará a los desterrados de
Israel. Reunirá a los dispersos de Judá desde los cuatro extremos de la
tierra.
13 Entonces se disiparán los celos de Efraín, y los que hostilizan a Judá
serán exterminados. Efraín no tendrá más celos de Judá, ni Judá
hostilizará a Efraín.
14 Volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, y juntos
saquearán a los hijos del oriente. Edom y Moab estarán bajo su sujeción, y
los hijos de Amón les obedecerán.
15 Jehovah secará la lengua del mar de Egipto. Con el poder de su Espíritu
agitará su mano contra el Río; lo partirá en siete brazos y hará que pasen
por él con sandalias.
16 Entonces habrá un camino para el remanente de su pueblo que quedó en
Asiria, como lo hubo para Israel en el día que subió de la tierra de
Egipto.
Isaías 12
1 En aquel día dirás: "¡Te doy gracias, oh Jehovah! Aunque te enojaste
contra mí, tu ira se apartó, y me has consolado.
2 ¡He aquí, Dios es mi salvación! Confiaré y no temeré, porque Jehovah es
mi fortaleza y mi canción; él es mi salvación."
3 Con regocijo sacaréis agua de los manantiales de la salvación.
4 En aquel día diréis: "¡Dad gracias a Jehovah! ¡Invocad su nombre! Dad a
conocer entre los pueblos sus hazañas; recordad que grande es su nombre.
5 ¡Cantad salmos a Jehovah, porque ha hecho cosas magníficas! Sea esto
conocido en toda la tierra.
6 Grita y canta, oh habitante de Sion, pues el Santo de Israel es grande
en medio de ti."
Isaías 13
1 Profecía acerca de Babilonia, que Isaías hijo de Amoz recibió en visión:
2 "Levantad bandera sobre un monte desnudo. Alzad a ellos la voz; agitad
la mano para que entren por las puertas de los nobles.
3 Yo he dado órdenes a mis consagrados; asimismo, he llamado a mis
valientes, a los que se regocijan en mi triunfo, para que ejecuten mi
ira."
4 Un murmullo de multitud se oye sobre los montes, como de mucho pueblo,
un rumor de reinos y de naciones congregadas. Jehovah de los Ejércitos
pasa revista al ejército para la batalla.
5 Jehovah y los instrumentos de su ira vienen de una tierra lejana, del
extremo de los cielos, para destruir toda la tierra.
6 Lamentad, porque cercano está el día de Jehovah; vendrá como destrucción
de parte del Todopoderoso.
7 Por tanto, todas las manos se debilitarán, y todo corazón humano
desfallecerá.
8 Se llenarán de terror; convulsiones y dolores se apoderarán de ellos.
Tendrán dolores como de mujer que da a luz. Cada cual mirará con asombro a
su compañero; sus caras son como llamaradas.
9 He aquí que viene el día de Jehovah, implacable, lleno de indignación y
de ardiente ira, para convertir la tierra en desolación y para destruir en
ella a sus pecadores.
10 Porque las estrellas de los cielos y sus constelaciones no irradiarán
su luz. El sol se oscurecerá al salir, y la luna no dará su luz.
11 "Castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad.
Haré que cese la arrogancia de los soberbios, y humillaré la altivez de
los tiranos.
12 Haré al ser humano más preciado que el oro fino, y al hombre más que el
oro de Ofir.
13 Por eso haré estremecer los cielos, y la tierra será removida de su
lugar, a causa de la indignación de Jehovah de los Ejércitos en el día de
su ardiente ira.
14 "Como gacela acosada y como rebaño que no tiene quien lo junte, cada
cual mirará hacia su propio pueblo, y cada cual huirá a su propio país.
15 Todo el que sea hallado será atravesado, y todo el que sea tomado caerá
a espada.
16 Sus niños serán estrellados ante sus ojos; sus casas serán saqueadas, y
sus mujeres violadas.
17 "He aquí que yo incito contra ellos a los medos, que no estiman la
plata ni desean el oro.
18 Sus arcos desbaratarán a los jóvenes; no tendrán misericordia del fruto
del vientre, ni sus ojos tendrán lástima de los hijos.
19 Y Babilonia, el más hermoso de los reinos, la gloria y el orgullo de
los caldeos, será como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra.
20 Nunca más será habitada, ni será poblada de generación en generación.
El árabe no pondrá allí su tienda, ni los pastores harán recostar allí sus
rebaños.
21 Pero allí se recostarán las fieras del desierto, y sus casas se
llenarán de búhos. Allí habitarán las avestruces, y allí danzarán los
chivos salvajes.
22 En sus palacios aullarán las hienas, y los chacales en las lujosas
mansiones. Su tiempo está cercano para llegar, y sus días no se
prolongarán."
Isaías 14
1 Ciertamente Jehovah tendrá misericordia de Jacob y volverá a escoger a
Israel. El les hará reposar en su propia tierra, y a ellos se unirán
extranjeros, los cuales se adherirán a la familia de Jacob.
2 Los pueblos los tomarán y los llevarán a su lugar, y la casa de Israel
tomará posesión de ellos en la tierra de Jehovah, como siervos y criadas.
Así tomarán cautivos a los que los habían tomado cautivos, y se
enseñorearán de sus opresores.
3 Y sucederá que el día en que Jehovah te dé tregua de tu dolor, de tu
desesperación y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido,
4 pronunciarás esta sentencia contra el rey de Babilonia, y dirás: "¡Cómo
ha cesado el opresor; cómo ha cesado la prepotencia!
5 Jehovah ha roto la vara de los impíos, el cetro de los gobernantes,
6 que con indignación golpeaba sin tregua a los pueblos y se enseñoreaba
de las naciones con furor, persiguiéndolas sin contenerse.
7 Toda la tierra se ha sosegado y está tranquila; han prorrumpido en
cánticos.
8 Aun los cipreses y los cedros del Líbano se alegraron a causa de ti,
diciendo: 'Desde que tú pereciste, no ha subido contra nosotros el
talador.'
9 "El Seol abajo se estremeció a causa de ti, y despertó a los muertos,
para que en tu venida fueran a tu encuentro. Hizo levantar de sus tronos a
todos los caudillos de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
10 Todos ellos responderán y te dirán: '¿También tú te has debilitado como
nosotros y has llegado a ser como nosotros?'
11 "Tu ostentación y el sonido de tus liras han sido derribados hasta el
Seol. Los gusanos serán tu cama debajo de ti, y las larvas tus cobertores.
12 ¡Cómo has caído del cielo, oh lucero, hijo de la mañana! Has sido
derribado al suelo, tú que debilitabas a las naciones.
13 Tú has dicho en tu corazón: 'Subiré al cielo en lo alto; hasta las
estrellas de Dios levantaré mi trono y me sentaré en el monte de la
asamblea, en las regiones más distantes del norte.
14 Subiré sobre las alturas de las nubes y seré semejante al Altísimo.'
15 Pero has sido derribado al Seol, a lo más profundo de la fosa.
16 Los que te vean te contemplarán; reflexionarán ante ti diciendo: '¿Es
éste aquel hombre que hacía temblar la tierra, que sacudía los reinos,
17 que convirtió el mundo en un desierto, que destruía sus ciudades y que
a sus prisioneros nunca les abrió la cárcel?'
18 "Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra, cada uno
en su morada.
19 Pero tú has sido echado de tu sepulcro como vástago abominable, como
ropa de muertos atravesados a espada, los cuales han descendido a las
losas de la fosa como cadáver pisoteado.
20 No serás unido con ellos en el sepelio, porque destruiste tu propia
tierra y mataste a tu propio pueblo. La descendencia de los malhechores
jamás será nombrada.
21 "Preparad el matadero para sus hijos, a causa de la maldad de sus
padres. No sea que se levanten y posean la tierra, y llenen la faz del
mundo con ciudades.
22 'Entonces yo me levantaré contra ellos, dice Jehovah de los Ejércitos,
y raeré de Babilonia el nombre y los sobrevivientes, los descendientes y
la posterioridad, dice Jehovah.
23 La convertiré en posesión de erizos y en pantanos. La barreré con la
escoba de la destrucción'", dice Jehovah de los Ejércitos.
24 Jehovah de los Ejércitos ha jurado diciendo: "Ciertamente será como lo
he pensado, y se realizará como lo he decidido,
25 para quebrantar al asirio en mi tierra; sobre mis montes lo pisotearé.
Entonces se quitará de ellos su yugo, y será quitada de sus hombros su
carga."
26 Este es el plan que está decidido contra toda la tierra; ésta es la
mano extendida contra todas las naciones.
27 Porque Jehovah de los Ejércitos lo ha decidido; ¿quién lo invalidará?
Su mano está extendida; ¿quién la hará volver atrás?
28 En el año que murió el rey Acaz vino esta profecía:
29 "No te alegres tú, toda Filistea, por haberse roto la vara que te
hiere; porque de la raíz de la culebra saldrá la víbora, y su fruto será
una serpiente voladora.
30 Entonces pacerán los primogénitos de los pobres, y los necesitados
descansarán confiadamente. Pero a tu descendencia haré morir de hambre y
mataré a tus sobrevivientes.
31 ¡Gime, oh puerta; clama, oh ciudad! Tú te derrites, toda Filistea,
porque del norte viene humo, y no hay nadie en sus filas que quede
rezagado."
32 ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehovah ha
cimentado a Sion, y que en ella se refugiarán los afligidos de su pueblo.
Isaías 15
1 Profecía acerca de Moab: "Ciertamente en una noche fue destruida y
silenciada Ar-moab. Ciertamente en una noche fue destruida y silenciada
Quir-moab.
2 La hija de Dibón ha subido a los lugares altos para llorar. Moab gime
por Nebo y por Medeba. Toda cabeza ha sido rapada, y toda barba rasurada.
3 En sus calles se ciñen de cilicio; todos lamentan en sus azoteas y en
sus plazas, deshechos en llanto.
4 Claman Hesbón y Eleale; hasta Jahaz se oye su voz. Por eso gritan los
hombres armados de Moab; el alma de cada uno desmaya.
5 "Mi corazón da gritos por Moab. Sus fugitivos se extienden hasta Zoar,
hasta Eglat-selisiyá. Por la cuesta de Lujit suben con llanto; por el
camino de Horonaim levantan clamor de quebranto.
6 Pues las aguas de Nimrim quedan desoladas. Ciertamente se seca la
hierba; se extingue el pasto; no hay verdor.
7 Por eso, las riquezas que han adquirido y las que han almacenado, las
llevan al torrente de los sauces.
8 Porque el griterío ha rodeado las fronteras de Moab; hasta Eglaim ha
llegado su gemido, y hasta Beer-elim su clamor.
9 Ciertamente las aguas de Dibón se llenan de sangre; pero yo aún traeré
sobre Dibón otras cosas: leones contra los fugitivos de Moab, y contra los
sobrevivientes de la tierra.
Isaías 16
1 "Enviad corderos al gobernante del país, desde Sela en el desierto hasta
el monte de la hija de Sion.
2 Y sucederá que las hijas de Moab serán como pájaros espantados, o como
nidada dispersa, en los vados del Arnón.
3 "Dad consejo; tomad decisión. Haz tu sombra como noche, en pleno
mediodía. Esconde a los desterrados; no entregues a los que andan
errantes.
4 Moren en ti los desterrados de Moab. Sé para ellos refugio a causa del
destructor. Porque la opresión ha llegado a su fin; ha cesado la
destrucción. Ha desaparecido el que pisoteaba la tierra.
5 Entonces en misericordia será establecido un trono, y sobre él se
sentará firmemente en el tabernáculo de David el que juzga, busca el
derecho y apresura la justicia."
6 Hemos oído de la soberbia de Moab, que es muy soberbio; de su
arrogancia, de su soberbia y de su insolencia. Pero vano es aquello de que
se jacta.
7 Por tanto, Moab lamentará; todo Moab lamentará. Por las tortas de pasas
de Quir-jaréset, gemid abatidos en gran manera.
8 Como las terrazas de Hesbón, se ha marchitado la viña de Sibma. Los
dueños de las naciones han pisoteado sus mejores vides, cuyas ramas
llegaban hasta Jazer y se desviaban al desierto; se extendían y pasaban
las aguas.
9 Por eso lloraré amargamente por Jazer y por la viña de Sibma. Te regaré
con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale, porque sobre tus frutos de verano y
sobre tu siega ha caído el grito de guerra.
10 La alegría y el regocijo han sido quitados del campo fértil. No se
cantará en las viñas, ni habrá griterío. En los lagares el pisador no
pisará el vino; he hecho cesar el grito de júbilo.
11 Por tanto, mis entrañas gimen como un arpa por Moab; y mi interior, por
Quir-jaréset.
12 Y sucederá que cuando Moab aparezca exhausto sobre el lugar alto y
cuando entre a su santuario a orar, de nada le servirá.
13 Esta es la palabra que Jehovah ha pronunciado desde antaño acerca de
Moab.
14 Pero ahora Jehovah ha hablado diciendo: "Dentro de tres años, como años
de jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran multitud.
Los sobrevivientes serán pocos, pequeños y sin fuerzas."
Isaías 17
1 Profecía acerca de Damasco: "He aquí que Damasco ha dejado de ser ciudad
y será un montón de ruinas.
2 Las ciudades de Aroer están abandonadas y serán para los rebaños; allí
se recuestan, y no hay quien los espante.
3 Ha cesado la fortificación de Efraín y el reino de Damasco. El remanente
de los sirios será como la gloria de los hijos de Israel", dice Jehovah de
los Ejércitos.
4 "Sucederá en aquel día que la gloria de Jacob será disminuida, y
enflaquecerá la gordura de su carne.
5 Será como cuando el segador recoge la mies y con su brazo siega las
espigas. Será como el que recoge espigas en el valle de Refaím.
6 Quedan en él rebuscos, como cuando se varea al olivo: dos o tres olivas
en el extremo de una rama, cuatro o cinco en sus ramas más fructíferas",
dice Jehovah Dios de Israel.
7 En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al
Santo de Israel.
8 No mirará los altares que hicieron sus manos; no mirará lo que hicieron
sus dedos, ni los árboles rituales de Asera ni los altares de incienso.
9 En aquel día sus ciudades fortificadas quedarán como los lugares
abandonados de los horeos y de los amorreos, los cuales ellos abandonaron
ante los hijos de Israel; y habrá desolación.
10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la
Roca de tu fortaleza. Por eso, aunque siembras plantas deleitosas y
plantas vides importadas,
11 y en el día que las plantas las haces crecer y haces que su semilla
florezca a la mañana siguiente, sin embargo la cosecha se esfumará en el
día de la enfermedad y del dolor incurable.
12 ¡Ay del tumulto de los muchos pueblos que rugen como el rugido del mar!
El bullicio de las naciones resuena como el bullicio de las aguas
impetuosas.
13 Las naciones hacen bullicio como las muchas aguas; pero Dios las
reprenderá, y ellas huirán lejos ahuyentadas como el tamo de las colinas
ante el viento y como el remolino de hojas ante el torbellino.
14 Al atardecer he aquí el terror repentino, y antes del amanecer ya no
existirán. Esta es la porción de los que nos despojan, el destino de los
que nos saquean.
Isaías 18
1 ¡Ay de la tierra del zumbido de alas, que está más allá de los ríos de
Etiopía!
2 Ella envía embajadores por mar en navíos de junco sobre las aguas. Id,
oh veloces mensajeros, al pueblo de alta estatura y piel brillante, al
pueblo temido por todas partes, nación agresiva y atropelladora, cuya
tierra dividen los ríos.
3 Vosotros, todos los habitantes del mundo y moradores de la tierra,
veréis cuando se levante la bandera sobre las montañas, y escucharéis
cuando se toque la corneta.
4 Porque así me ha dicho Jehovah: "Estaré tranquilo y miraré desde mi
morada, como el calor que vibra ante la luz, como una nube de rocío en el
calor de la cosecha."
5 Porque antes de la cosecha, cuando la flor se acaba y se produce el
fruto, se maduran las uvas. Entonces podará los brotes con podaderas, y
quitará y cortará las ramas.
6 Serán dejados para las aves de rapiña de las montañas y para los
animales de la tierra. Sobre ellos pasarán el verano las aves de rapiña, y
allí invernarán todos los animales de la tierra.
7 En aquel tiempo será traído presente a Jehovah de los Ejércitos, de
parte del pueblo de alta estatura y piel brillante, pueblo temido por
todas partes, nación agresiva y atropelladora, cuya tierra dividen los
ríos. Será traído presente al lugar dedicado al nombre de Jehovah de los
Ejércitos, al monte Sion.
Isaías 19
1 Profecía acerca de Egipto: He aquí, Jehovah cabalga sobre una nube veloz
y entra en Egipto. Los ídolos de Egipto se estremecen ante su presencia, y
el corazón de los egipcios desfallece dentro de ellos.
2 "Yo incitaré a los egipcios contra los egipcios. Cada uno peleará contra
su hermano, cada uno contra su prójimo, ciudad contra ciudad, y reino
contra reino.
3 El espíritu de Egipto se trastornará dentro de sí, y confundiré sus
planes. Preguntarán a los ídolos, a los espíritus de los muertos, a los
que evocan a los muertos y a los adivinos.
4 Entregaré a Egipto en mano de un amo déspota, y un rey cruel se
enseñoreará de ellos", dice el Señor Jehovah de los Ejércitos.
5 Las aguas del mar menguarán, y el río se agotará y se secará.
6 Los canales apestarán; los brazos del Nilo de Egipto se reducirán y se
secarán. Los cañaverales y los juncales se marchitarán.
7 Los arbustos junto al Nilo, junto a la ribera del Nilo, y todos los
sembrados del Nilo se secarán; serán arrebatados y desaparecerán.
8 Los pescadores lamentarán, y harán duelo todos los que echan anzuelo en
el Nilo. Desfallecerán los que extienden la red sobre las aguas.
9 Serán confundidos los que trabajan el lino, y los que tejen lino cardado
palidecerán.
10 Estarán abatidos los tejedores, y todos los jornaleros serán
entristecidos.
11 Ciertamente son necios los magistrados de Tanis. Los sabios del faraón
han dado un consejo desatinado. ¿Cómo diréis al faraón: "Yo soy hijo de
sabios e hijo de reyes antiguos"?
12 ¿Dónde, pues, están tus sabios? Que te digan, y que te hagan saber qué
es lo que Jehovah de los Ejércitos ha decidido acerca de Egipto.
13 Los magistrados de Tanis han actuado neciamente; se han engañado los
magistrados de Menfis. Han hecho errar a Egipto aquellos que son las
piedras angulares de sus tribus.
14 Jehovah ha mezclado en medio de él espíritu de vértigo, e hicieron
errar a Egipto en toda su obra, como se tambalea el borracho en su vómito.
15 No le servirá a Egipto nada de lo que haga la cabeza y la cola, la
palmera y el junco.
16 En aquel día los egipcios serán como mujeres, pues temblarán y temerán
ante el movimiento de la mano de Jehovah de los Ejércitos, que él moverá
contra ellos.
17 La tierra de Judá será un terror para Egipto. Todo hombre a quien se le
mencione acerca de ella, se asustará a causa de la decisión que ha tomado
Jehovah de los Ejércitos contra él.
18 En aquel día habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablarán
la lengua de Canaán, y jurarán lealtad a Jehovah de los Ejércitos. Una de
ellas será llamada Ciudad del Sol.
19 En aquel día habrá un altar de Jehovah en medio de la tierra de Egipto,
y un obelisco dedicado a Jehovah junto a su frontera.
20 Servirá de señal y de testimonio a Jehovah de los Ejércitos en la
tierra de Egipto. Cuando clamen a Jehovah a causa de sus opresores, él les
enviará un salvador quien los defenderá y los librará.
21 Jehovah se dará a conocer a Egipto, y en aquel día los egipcios
conocerán a Jehovah. Presentarán sacrificios y ofrendas vegetales; harán
votos a Jehovah y los cumplirán.
22 Jehovah herirá a Egipto, pero lo herirá y lo sanará. Se convertirán a
Jehovah, quien atenderá a sus súplicas y los sanará.
23 En aquel día habrá un amplio camino desde Egipto hasta Asiria; los
asirios entrarán en Egipto, y los egipcios en Asiria. Entonces los
egipcios y los asirios servirán a Jehovah.
24 En aquel día Israel será tercero con Egipto y con Asiria, una bendición
en medio de la tierra.
25 Porque Jehovah de los Ejércitos los bendecirá diciendo: "¡Benditos sean
Egipto mi pueblo, Asiria obra de mis manos e Israel mi heredad!"
Isaías 20
1 En el año en que vino el Tartán a Asdod, cuando Sargón rey de Asiria lo
envió para combatir contra Asdod y la tomó,
2 en aquel tiempo Jehovah habló por medio de Isaías hijo de Amoz,
diciendo: "Vé, despójate del cilicio de sobre tus lomos y quita el calzado
de tus pies." Así lo hizo, y andaba desnudo y descalzo.
3 Entonces dijo Jehovah: "Así como mi siervo Isaías anduvo desnudo y
descalzo tres años como señal y prodigio contra Egipto y Etiopía,
4 así conducirá el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y a los
desterrados de Etiopía: jóvenes y viejos, desnudos y descalzos, con las
nalgas descubiertas, para vergüenza de Egipto.
5 Tendrán terror y se avergonzarán de Etiopía, objeto de su esperanza, y
de Egipto, su gloria.
6 En aquel día dirá el habitante de esta costa: '¡Mirad lo que ha pasado
con el objeto de nuestra esperanza, al cual huimos para obtener auxilio y
para ser librados de la presencia del rey de Asiria! ¿Y cómo escaparemos
nosotros?'"
Isaías 21
1 Profecía acerca del Desierto del Mar: Como los torbellinos que pasan por
el Néguev, así viene del desierto, de la tierra horrenda.
2 Dura visión me ha sido revelada. El traidor traiciona, y el destructor
destruye. ¡Sube, oh Elam! ¡Asedia, oh Media! Hice cesar todo su gemido.
3 Por tanto, mis lomos se han estremecido de dolor; convulsiones se han
apoderado de mí, como las convulsiones de una mujer que da a luz. Estoy
tan entristecido que no lo puedo oír, y tan espantado que no lo puedo ver.
4 Mi mente divaga; el terror se ha apoderado de mí. El anochecer que yo
anhelaba se me ha convertido en temblor.
5 Preparan la mesa, arreglan los asientos, comen y beben. ¡Levantaos, oh
jefes; sacad brillo a los escudos!
6 Porque así me dice el Señor: --Anda, pon un centinela que anuncie lo que
vea.
7 Cuando vea carros, parejas de jinetes, gente montada en asnos y gente
montada en camellos, escuche él con atención, con mucha atención.
8 Y el centinela gritó: --Oh Señor, sobre la torre del centinela estoy de
pie continuamente de día, y todas las noches estoy apostado en mi guardia.
9 Y he aquí que esto es lo que viene: ¡Hombres en carros y parejas de
jinetes! Después habló y dijo: --¡Ha caído; ha caído Babilonia! Todos los
ídolos de sus dioses fueron rotos contra el suelo.
10 Oh trillado pueblo mío, hijo de mi era: Yo os he anunciado lo que he
escuchado de parte de Jehovah de los Ejércitos, Dios de Israel.
11 Profecía acerca de Edom: Me dan voces desde Seír, diciendo: --Guardia,
¿qué hay de la noche? Guardia, ¿qué hay de la noche?
12 El guardia responde: --La mañana viene, y también la noche. Si queréis
preguntar, preguntad. Volved a venir.
13 Profecía acerca de Arabia: En el bosque de Arabia pasaréis la noche, oh
caravanas de Dedán.
14 Llevad agua al encuentro del sediento, oh habitantes de la tierra de
Tema; salid con pan al encuentro del que huye.
15 Porque huyen ante la espada, ante la espada desenvainada, ante el arco
entesado y ante la violencia de la batalla.
16 Porque así me ha dicho Jehovah: "Dentro de un año, como el año de un
jornalero, se acabará toda la gloria de Quedar.
17 Aun los sobrevivientes del número de los arqueros, los guerreros de los
hijos de Quedar, serán mermados; porque Jehovah Dios de Israel ha
hablado."
Isaías 22
1 Profecía acerca del Valle de la Visión: ¿Qué, pues, te sucede para que
con todo lo tuyo hayas subido a las azoteas?
2 ¡Oh tú, llena de bullicio, ciudad turbulenta, urbe desenfrenada! Tus
muertos no fueron muertos a espada ni muertos en guerra.
3 Todos tus oficiales huyeron juntos; sin arcos fueron apresados. Todos
los que se encontraron en ti fueron prendidos juntos, a pesar de que
habían huido lejos.
4 Por esto he dicho: "Dejad de mirarme; lloraré amargamente. No insistáis
en consolarme por la destrucción de la hija de mi pueblo."
5 Porque éste es día de alboroto, de atropello y de confusión, de parte
del Señor Jehovah de los Ejércitos en el Valle de la Visión, para derribar
las murallas y gritar a las montañas.
6 Elam ha tomado la aljaba; Siria ha irrumpido con carros; Quir ha
desnudado el escudo.
7 Y ha sucedido que tus más hermosos valles han quedado llenos de carros,
y los jinetes se han ubicado junto a las puertas.
8 Ha sido quitada la defensa de Judá. En aquel día pusisteis la mirada en
las armas de la Casa del Bosque.
9 Visteis que eran muchas las brechas de la ciudad de David, y recogisteis
las aguas del estanque de abajo.
10 Contasteis las casas de Jerusalén y demolisteis casas para fortificar
la muralla.
11 E hicisteis una represa entre los dos muros para las aguas del estanque
antiguo. Pero no has puesto la mirada en el que ha hecho esto; no habéis
visto a aquel que hace mucho tiempo lo produjo.
12 Por tanto, en ese día el Señor Jehovah de los Ejércitos convocará al
llanto, al duelo, a raparse la cabeza y a ceñirse de cilicio.
13 No obstante, he aquí que hay regocijo y alegría. Se matan vacas y se
degüellan ovejas; se come carne y se bebe vino: "¡Comamos y bebamos, que
mañana moriremos!"
14 Esto ha sido revelado a mis oídos de parte de Jehovah de los Ejércitos:
"Ciertamente este pecado no os será perdonado hasta que muráis", ha dicho
el Señor Jehovah de los Ejércitos.
15 Así ha dicho el Señor Jehovah de los Ejércitos: "Anda, vé a ese
mayordomo, a Sebna, administrador del palacio, y dile:
16 '¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes tú aquí, para que hayas labrado
aquí un sepulcro para ti, como los que labran sus sepulcros en los lugares
elevados, o los que esculpen su morada en la peña?
17 He aquí que Jehovah te arrojará con violencia, oh hombre poderoso. El
te asirá firmemente
18 y te enrollará bien como a un ovillo, para lanzarte a una tierra
espaciosa. Allá morirás, y allá quedarán tus carros espléndidos, vergüenza
de la casa de tu señor.
19 Yo te depondré de tu puesto y te eliminaré de tu posición.
20 "'Sucederá en aquel día que yo llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de
Hilquías.
21 Le vestiré con tu túnica y le ceñiré con tu cinturón. En sus manos
entregaré tu autoridad, y él será el padre de los habitantes de Jerusalén
y de la casa de Judá.
22 Pondré sobre su hombro la llave de la casa de David. El abrirá, y nadie
cerrará; él cerrará, y nadie abrirá.
23 "'Yo lo clavaré como estaca en lugar firme, y será un trono de honra
para la casa de su padre.
24 De él dependerá toda la gloria de la casa de su padre, la prole y la
posteridad; y todos los utensilios hasta los más pequeños, desde las
fuentes ceremoniales hasta todas las tinajas.'
25 "En aquel día, dice Jehovah de los Ejércitos, cederá la estaca que
estaba clavada en lugar firme; se romperá y caerá. La carga que se colgó
de ella será destruida, porque Jehovah ha hablado."
Isaías 23
1 Profecía acerca de Tiro: Lamentad, oh naves de Tarsis, porque Tiro es
destruida hasta no quedar en ella casa ni lugar por donde entrar. Desde la
tierra de Quitim le ha sido revelado.
2 Callad, oh moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que cruzando el
mar te han llenado.
3 Por las muchas aguas venía el grano de Sijor, la cosecha del Nilo; era
ganancia de la ciudad de Tiro, la cual era el mercado de las naciones.
4 Avergüénzate, oh Sidón, fortaleza del mar, porque el mar ha dicho:
"Nunca estuve con dolores de parto ni di a luz, ni crié jóvenes, ni hice
crecer vírgenes."
5 Cuando la noticia llegue a Egipto, temblarán al escuchar acerca de Tiro.
6 Pasad a Tarsis; lamentad, oh habitantes de la costa.
7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, cuyo origen es de gran antigüedad,
cuyos pies la llevaron a residir en lugares lejanos?
8 ¿Quién ha planeado esto contra Tiro, la que repartía coronas, cuyos
mercaderes eran príncipes y cuyos comerciantes eran la nobleza del mundo?
9 Jehovah de los Ejércitos lo ha planeado para abatir la soberbia de toda
gloria y para echar por los suelos a todos los nobles de la tierra.
10 Labora tu tierra como alrededor del Nilo, oh hija de Tarsis, porque ya
no tendrás más puerto.
11 El Señor ha extendido su mano sobre el mar y ha hecho temblar los
reinos. Jehovah ha ordenado respecto a Canaán que sus fortificaciones sean
destruidas.
12 Dijo: "No te divertirás más, oh virgen oprimida, hija de Sidón.
Levántate para pasar a Quitim; pero aun allí no tendrás reposo."
13 ¡He allí la tierra de los caldeos! Este es el pueblo que ni siquiera
cuenta; Asiria la destinó para las fieras del desierto. Ellos levantaron
sus torres de asedio; entonces desmantelaron sus palacios y la
convirtieron en ruinas.
14 Lamentad, oh naves de Tarsis, porque vuestra fortaleza es destruida.
15 Acontecerá en aquel día que Tiro será puesta en olvido durante setenta
años, como los días de un rey. Después de los setenta años le sucederá a
Tiro lo de la canción de la prostituta:
16 "Toma la lira y rodea la ciudad, oh prostituta olvidada. Toca bien y
canta muchas canciones, para que se acuerden de ti."
17 Acontecerá que al fin de los setenta años Jehovah visitará a Tiro. Ella
volverá a su salario de prostituta y volverá a fornicar con los reinos del
mundo sobre la faz de la tierra.
18 Pero su ganancia y su paga estarán consagradas a Jehovah. No serán
atesoradas ni acumuladas; porque sus mercancías serán para los que habiten
delante de Jehovah, para que coman hasta saciarse y se vistan de ropas
finas.
Isaías 24
1 He aquí que Jehovah devastará y arrasará la tierra. Trastornará su
superficie y dispersará a sus habitantes.
2 Al sacerdote le sucederá como a la gente del pueblo, al esclavo como a
su señor, a la criada como a su señora, al que compra como al que vende,
al que presta como al que toma prestado, al acreedor como al deudor.
3 La tierra será del todo devastada y enteramente saqueada, porque Jehovah
ha pronunciado esta palabra.
4 La tierra está de duelo, se reseca; el mundo languidece, se reseca.
Languidecen los grandes del pueblo de la tierra.
5 La tierra ha sido profanada por sus habitantes, porque han transgredido
las leyes, han falseado el derecho y han quebrantado el pacto eterno.
6 Por esta causa una maldición ha devorado la tierra, y los que la habitan
son culpables. Por esta causa han disminuido los habitantes de la tierra,
y quedan muy pocos seres humanos.
7 Languidece el vino nuevo. Se ha marchitado la vid. Gimen todos los que
eran de alegre corazón.
8 Cesó el regocijo de los tamboriles. Se acabó el bullicio de los que se
divierten; cesó el regocijo de la lira.
9 No beben el vino con canción; el licor es amargo a los que lo beben.
10 Quebrantada está la ciudad del caos; toda casa se ha cerrado para que
nadie entre.
11 En las calles se oye el lamento por el vino. Todo gozo se oscurece; la
alegría de la tierra ha sido desterrada.
12 En la ciudad ha quedado la desolación. Sus puertas han sido destrozadas
con la ruina.
13 Pues ocurrirá en medio de la tierra, en medio de los pueblos, así como
cuando se varea al olivo, y como rebuscos una vez acabada la vendimia.
14 Estos alzan su voz y cantan gozosos; a la majestad de Jehovah aclaman
desde el occidente.
15 Por tanto, glorificad a Jehovah en el oriente, y al nombre de Jehovah
Dios de Israel en las costas del mar.
16 Desde el extremo de la tierra oímos salmos: "¡Gloria al Justo!" Pero yo
dije: ¡Desdichado de mí, desdichado de mí! ¡Ay de mí! Los traidores han
traicionado; los traidores han actuado con gran traición.
17 Terror, fosa y trampa hay contra ti, oh habitante de la tierra.
18 Acontecerá que el que huya del sonido del terror caerá en la fosa; y el
que salga de la fosa será atrapado en la trampa. Porque se abrirán las
ventanas de lo alto, y temblarán los cimientos de la tierra.
19 La tierra será completamente destrozada; la tierra será desmenuzada por
completo; la tierra será derrumbada en gran manera.
20 La tierra se tambaleará del todo como un borracho. Se mecerá como una
choza, y sobre ella pesará su rebelión. Caerá y no volverá a levantarse.
21 Acontecerá en aquel día que Jehovah castigará en lo alto al ejército de
lo alto, y en la tierra a los reyes de la tierra.
22 Ellos serán agrupados como son agrupados los prisioneros en la
mazmorra. En la cárcel quedarán encerrados y después de muchos días serán
castigados.
23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, porque Jehovah de los
Ejércitos reinará en el monte Sion y en Jerusalén, y la gloria estará ante
sus ancianos.
Isaías 25
1 ¡Oh Jehovah, tú eres mi Dios! Te exaltaré; alabaré tu nombre, porque has
hecho maravillas. Desde antaño tus designios son fieles y verdaderos.
2 Tú has convertido la ciudad en un montón de escombros; la ciudad
fortificada, en ruinas. La ciudadela de los arrogantes has trastornado;
nunca más será reedificada.
3 Por esto te glorificarán los pueblos fuertes, y te temerán las ciudades
de las naciones tiránicas.
4 Porque has sido fortaleza para el pobre, una fortaleza para el
necesitado en su aflicción, protección en la tormenta y sombra en el
calor; porque el ímpetu de los tiranos es como una tormenta contra el
muro.
5 Como el calor en una tierra de sequedad, doblegarás el bullicio de los
arrogantes; como el calor bajo la sombra de la nube humillarás el cántico
de los tiranos.
6 Sobre este monte Jehovah de los Ejércitos hará a todos los pueblos un
banquete de manjares, un banquete de vinos añejos, manjares suculentos y
refinados vinos añejos.
7 Entonces sobre este monte destruirá la cubierta con que están cubiertos
todos los pueblos, y el velo que está puesto sobre todas las naciones.
8 Destruirá a la muerte para siempre, y el Señor Jehovah enjugará toda
lágrima de todos los rostros. Quitará la afrenta de su pueblo de sobre
toda la tierra, porque Jehovah ha hablado.
9 Se dirá en aquel día: "¡He aquí, éste es nuestro Dios! En él hemos
esperado, y él nos salvará: ¡Este es Jehovah! En él hemos esperado.
¡Gocémonos y alegrémonos en su salvación!"
10 Porque la mano de Jehovah reposará sobre este monte, y Moab será
pisoteado debajo de él, como es pisoteado un montón de paja en el agua del
muladar.
11 En medio de él extenderá sus manos, como las extiende el nadador para
nadar. Pero él humillará su soberbia, a pesar del movimiento de sus manos.
12 También abatirá tus altos muros fortificados; los derribará a tierra,
hasta el polvo.
Isaías 26
1 En aquel día se cantará este cántico en la tierra de Judá: Tenemos una
ciudad fortificada; Dios ha puesto la salvación como muros y antemuros.
2 Abrid las puertas, y entrará la nación justa que guarda la fidelidad.
3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera,
porque en ti ha confiado.
4 Confiad en Jehovah para siempre, porque Jehovah es la Roca de la
eternidad.
5 Pues él abatió a los que moraban en lo alto; humilló hasta la tierra a
la ciudad enaltecida; la derribó hasta el polvo.
6 El pie la pisoteará, los pies de los afligidos, los pasos de los
necesitados.
7 La rectitud es el camino para el justo. Tú, que eres recto, allana la
senda del justo.
8 Ciertamente, siguiendo el camino de tus juicios te hemos esperado, oh
Jehovah; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.
9 Mi alma te espera en la noche; mientras haya aliento en mí, madrugaré a
buscarte. Porque cuando tus juicios se manifiestan en la tierra, los
habitantes del mundo aprenden justicia.
10 Aunque se le tenga piedad al impío, no aprende justicia; en tierra de
rectitud hace iniquidad y no considera la majestad de Jehovah.
11 Oh Jehovah, levantada está tu mano, pero ellos no la ven. Que vean el
celo por tu pueblo y se avergüencen; que también los consuma el fuego para
tus enemigos.
12 Oh Jehovah, tú estableces paz para nosotros, porque también realizas
por nosotros todas nuestras obras.
13 Oh Jehovah, Dios nuestro, otros amos aparte de ti se han enseñoreado de
nosotros; pero sólo reconocemos tu nombre, el tuyo.
14 Muertos son; no vivirán. Han fallecido; no se levantarán. Porque tú los
has castigado y los has destruido; has hecho perecer todo recuerdo de
ellos.
15 Tú has engrandecido la nación, oh Jehovah; has engrandecido la nación y
te has hecho glorioso. Has ensanchado todas las fronteras del país.
16 Oh Jehovah, te buscaban en la tribulación; cuando tu castigo caía sobre
ellos, derramaban su oración.
17 Como la mujer encinta y cercana a dar a luz que se retuerce y grita en
sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehovah.
18 Concebimos; tuvimos dolores de parto, pero fue como si diéramos a luz
viento. Ninguna liberación hemos logrado en la tierra, ni han podido nacer
los habitantes del mundo.
19 Tus muertos volverán a vivir; los cadáveres se levantarán. ¡Despertad y
cantad, oh moradores del polvo! Porque tu rocío es como rocío de luces, y
la tierra dará a luz a sus fallecidos.
20 Anda, oh pueblo mío, entra en tus habitaciones; cierra tras de ti tus
puertas. Escóndete por un breve momento hasta que pase la ira.
21 Porque he aquí que Jehovah sale de su lugar, para castigar la maldad de
los habitantes de la tierra contra él. La tierra dejará ver su sangre
derramada; no encubrirá más a sus asesinados.
Isaías 27
1 En aquel día Jehovah castigará con su espada dura, grande y fuerte, al
Leviatán, la serpiente furtiva, al Leviatán, la serpiente tortuosa; y
matará también al monstruo que está en el mar.
2 "En aquel día ésta será la viña hermosa. ¡Cantadle!
3 Yo, Jehovah, la guardo. A cada momento la riego; y para que nadie la
dañe, de día y de noche la guardo.
4 Ya no hay furor en mí. ¿Quién pondrá contra mí espinos y cardos en
batalla? Yo irrumpiré contra ellos y los quemaré a una,
5 salvo que se acoja a mi amparo y haga la paz conmigo. ¡Que conmigo haga
la paz!"
6 Vendrá el día en que Jacob echará raíces; Israel echará botones y dará
flores. Y llenarán la superficie del mundo con su fruto.
7 ¿Acaso le ha herido a la manera del que lo hirió? ¿Acaso ha sido muerto
a la manera de los que lo mataron?
8 Con expulsión, enviándola lejos, tú contendiste contra ella. Tú la
apartaste con tu recio viento en el día del solano.
9 De esta manera, será perdonada la iniquidad de Jacob, y esto eliminará
su pecado: que él ponga todas las piedras del altar como piedras de cal
desmenuzadas, de modo que no vuelvan a levantar árboles rituales de Asera
ni altares de incienso.
10 Ciertamente la ciudad fortificada ha quedado solitaria; la morada,
abandonada y dejada como un desierto. Allí pasta el becerro; allí se
recuesta y consume sus ramas.
11 Cuando sus ramas se secan, son quebradas; luego las mujeres vienen y
las hacen arder. Porque éste es un pueblo sin entendimiento. Por tanto, su
Hacedor no tendrá de él misericordia; el que lo formó no se compadecerá.
12 Pero sucederá en aquel día que Jehovah golpeará con vara, desde la
corriente del Río hasta el arroyo de Egipto. Y vosotros, oh hijos de
Israel, seréis recogidos uno por uno.
13 Sucederá en aquel día que se tocará una gran corneta, y vendrán los que
habían estado perdidos en la tierra de Asiria y los que habían sido
desterrados en la tierra de Egipto. Entonces adorarán a Jehovah en el
monte santo, en Jerusalén.
Isaías 28
1 ¡Ay de la corona de soberbia de los borrachos de Efraín y de la flor
marchita de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza de los que
se glorían de la abundancia, de los aturdidos por el vino!
2 He aquí que viene de parte de Jehovah alguien que es fuerte y poderoso.
Derriba a tierra con fuerza, como tormenta de granizo y tempestad
destructora, como tormenta de recias aguas que inundan.
3 Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los borrachos de
Efraín.
4 Y la flor marchita de la hermosura de su gloria, que está sobre la
cabeza de los que se glorían de la abundancia, será como la fruta
temprana, antes del verano, la cual cuando alguien la ve, se la traga tan
pronto como la tiene en su mano.
5 En aquel día Jehovah de los Ejércitos será corona de hermosura y diadema
de gloria para el remanente de su pueblo.
6 El será espíritu de justicia para el que preside el juicio, y de valor
para los que vuelven el ataque hasta las puertas de la ciudad.
7 Pero también éstos han errado a causa del vino, y han divagado a causa
del licor. El sacerdote y el profeta han errado a causa del licor; han
sido confundidos a causa del vino. Han divagado a causa del licor; han
errado en su visión y han titubeado en sus decisiones.
8 Todas las mesas están llenas de vómito repugnante, hasta no quedar lugar
limpio.
9 Dicen: "¿A quién enseñará conocimiento, o a quién hará entender el
mensaje? ¿A los que recién han sido destetados? ¿A los que recién han sido
quitados de los pechos?
10 Porque mandato tras mandato, mandato tras mandato; línea tras línea,
línea tras línea; un poquito allí, un poquito allí..."
11 ¡Ciertamente, con balbuceo de labios y en otro idioma hablará Dios a
este pueblo!
12 A ellos había dicho: "Este es el reposo; dad reposo al cansado. Este es
el lugar de descanso." Pero ellos no quisieron escuchar.
13 Por lo cual, la palabra de Jehovah para ellos será: "Mandato tras
mandato, mandato tras mandato; línea tras línea, línea tras línea; un
poquito allí, un poquito allí; para que vayan y caigan de espaldas y sean
quebrantados, atrapados y apresados."
14 Así que, oh escarnecedores que gobernáis este pueblo en Jerusalén,
escuchad la palabra de Jehovah.
15 Porque habéis dicho: "Hemos realizado un pacto con la muerte; con el
Seol hemos hecho un convenio. Cuando pase el torrente arrollador, no
llegará a nosotros; porque hemos puesto al engaño como nuestro refugio, y
en la mentira nos hemos escondido."
16 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehovah: "He aquí que yo pongo como
cimiento en Sion una piedra, una piedra probada. Una preciosa piedra
angular es puesta como cimiento. El que crea no se apresure.
17 Pondré el derecho por cordel y la justicia por nivel. El granizo
barrerá el refugio del engaño, y las aguas inundarán su escondrijo.
18 Entonces vuestro pacto con la muerte será anulado, y vuestro convenio
con el Seol no prevalecerá. Cuando pase el torrente arrollador, seréis
aplastados por él.
19 Cada vez que pase, os arrebatará; porque pasará mañana tras mañana, de
día y de noche. Entonces entender el mensaje sólo traerá terror."
20 La cama es demasiado corta para estirarse sobre ella, y la manta es
demasiado estrecha para envolverse en ella.
21 Porque Jehovah se levantará como en el monte Perazim, y se enardecerá
como en el valle de Gabaón, para hacer su obra, su rara obra; para hacer
su trabajo, su extraño trabajo.
22 Ahora pues, no sigáis haciendo escarnio, para que no se aprieten más
vuestras ataduras. Porque he oído, de parte del Señor Jehovah de los
Ejércitos, que sobre toda la tierra ha sido decretada la destrucción.
23 Estad atentos y escuchad mi voz; prestad atención y escuchad mi dicho:
24 ¿Acaso para sembrar, el labrador sólo ara, rompe y deshace los terrones
de tierra durante todo el día?
25 Después de haber emparejado la superficie, ¿no esparce el eneldo,
arroja el comino y pone el trigo en franjas, la cebada en su lugar y el
centeno en el borde?
26 Su Dios le enseña y le instruye en cuanto a lo que es correcto:
27 que el eneldo no se trilla con el trillo, ni sobre el comino se hace
rodar la rueda de la carreta; sino que el eneldo se golpea con un palo, y
el comino con una vara.
28 Por cierto, no se muele el grano indefinidamente, ni se lo trilla sin
fin. Pero haciendo pasar la rueda de la carreta, lo esparce y no lo
tritura.
29 También esto procede de Jehovah de los Ejércitos, maravilloso en
designios y grande en logros.
Isaías 29
1 "¡Ay de Ariel, Ariel, la ciudad donde acampó David! Añadid año sobre
año; que las fiestas se repitan tras su ciclo anual.
2 Pero yo pondré a Ariel en aprietos, y será una ciudad de dolor y
lamento; ella será para mí un Ariel.
3 Porque contra ti acamparé en círculo; te sitiaré con muros de asedio y
levantaré contra ti baluartes.
4 Entonces, humillada hablarás desde la tierra, y tus dichos procederán
del polvo hasta el cual habrás sido postrada. Tu voz subirá de la tierra
como la de un fantasma; desde el polvo susurrará tu habla."
5 La muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de
los tiranos como el tamo que vuela. Esto sucederá repentinamente, en un
momento.
6 De parte de Jehovah de los Ejércitos serás castigada con truenos, con
terremotos, con gran estruendo, con torbellino, con tempestad y con llama
de fuego consumidor.
7 Entonces la multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel y
todos sus muros de asedio y sus baluartes, y los que la acosan serán como
un sueño y una visión nocturna.
8 Será como cuando el que tiene hambre sueña, y he aquí está comiendo;
pero cuando despierta, su estómago está vacío. Será como cuando el que
tiene sed sueña, y he aquí está bebiendo; pero cuando despierta, se
encuentra desfallecido, y su garganta está reseca. Así sucederá con la
multitud de todas las naciones que combaten contra el monte Sion.
9 Quedad asombrados y maravillaos; cegaos y quedad ciegos. Embriagaos,
pero no con vino; tambaleaos, pero no con licor.
10 Porque Jehovah ha derramado sobre vosotros espíritu de letargo. Ha
cerrado vuestros ojos (a los profetas); ha cubierto vuestras cabezas (a
los videntes).
11 Toda la visión será como las palabras de un libro sellado. Cuando lo
dan al que sabe leer y le dicen: "Por favor, lee esto", él dice: "No
puedo, porque está sellado."
12 Y cuando dan el libro al que no sabe leer y le dicen: "Por favor, lee
esto", él dice: "No sé leer."
13 Dice, pues, el Señor: "Porque este pueblo se acerca con su boca y me
honra sólo con sus labios; pero su corazón está lejos de mí, y su temor de
mí está basado en mandamientos de hombres.
14 Por eso, he aquí que volveré a hacer maravillas con este pueblo,
maravilla sobre maravilla. Entonces perecerá la sabiduría de sus sabios, y
el entendimiento de sus entendidos se eclipsará."
15 ¡Ay de los que se esconden de Jehovah en lo profundo, encubriendo los
planes! Realizan sus obras en las tinieblas, diciendo: "¿Quién nos ve?" y
"¿Quién nos conoce?"
16 ¡Cómo trastornáis las cosas! ¿Acaso el alfarero será considerado como
el barro? ¿Acaso lo que ha sido hecho dirá de quien lo hizo: "El no me
hizo"? ¿Dirá lo que ha sido formado del que lo formó: "El no tiene
entendimiento"?
17 ¿Acaso no será el Líbano convertido, de aquí a poco tiempo, en un campo
fértil, y el campo fértil será considerado un bosque?
18 En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de
los ciegos verán desde la oscuridad y las tinieblas.
19 Entonces los humildes volverán a alegrarse en Jehovah, y los más
necesitados de los hombres se regocijarán en el Santo de Israel.
20 Porque se habrá acabado el tirano, y el burlador habrá sido
exterminado. Serán eliminados todos los que están a la expectativa para
hacer el mal,
21 los que hacen pecar al hombre en palabra, los que ponen trampas para
hacer caer al que amonesta en la puerta de la ciudad, los que con
argumentos vacíos desvían al justo.
22 Por tanto, Jehovah, que redimió a Abraham, ha dicho así a la casa de
Jacob: "Ahora Jacob no será avergonzado más, ni tampoco palidecerá ahora
su rostro.
23 Porque sus descendientes, al ver en medio suyo la obra de mis manos,
santificarán mi nombre. Santificarán al Santo de Jacob y temerán al Dios
de Israel.
24 Los extraviados de espíritu conocerán el entendimiento, y los
murmuradores aprenderán la lección.
Isaías 30
1 "Ay de los hijos rebeldes", dice Jehovah, "por llevar a cabo planes pero
no los míos, por hacer libaciones para sellar alianzas pero no según mi
Espíritu, añadiendo pecado sobre pecado.
2 "Ellos parten para descender a Egipto a fin de protegerse bajo la
protección del faraón y de refugiarse en la sombra de Egipto; pero a mí no
me han consultado.
3 Pero la protección del faraón se os convertirá en vergüenza; y el
refugio de la sombra de Egipto, en afrenta.
4 Cuando sus magistrados estén en Tanis y sus embajadores lleguen a Hanes,
5 todos serán defraudados por un pueblo que no les servirá de nada. No los
socorrerá, ni les traerá provecho, sino sólo vergüenza y afrenta."
6 Profecía acerca de los animales del Néguev: "Por tierra de tribulación y
angustia, de donde provienen la leona y el león, la víbora y la serpiente
voladora, ellos llevan sobre los lomos de los asnos sus riquezas, y sobre
las jibas de los camellos sus tesoros, hacia un pueblo que no les será de
provecho.
7 Ciertamente los egipcios darán ayuda vana y vacía. Por tanto, he llamado
a Egipto: ¡Rahab la inutilizada!
8 "Ahora ven y escribe esta visión en una tablilla, delante de ellos.
Grábala en un libro para que se conserve como testimonio perpetuo hasta el
día final.
9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quieren
escuchar la instrucción de Jehovah.
10 Ellos han dicho a los videntes: 'No tengáis visiones'; y a los
profetas: 'No nos profeticéis cosas rectas. Decidnos, más bien, cosas
halagüeñas; profetizad cosas ilusorias.
11 Apartaos del camino, desviaos de la senda; dejad de confrontarnos con
el Santo de Israel.'"
12 Por tanto, así ha dicho el Santo de Israel: "Porque desechasteis esta
palabra y confiasteis en la violencia y en la perversidad, y os habéis
apoyado en ello,
13 por eso, este pecado os será como muro agrietado que se abre y cae,
como un alto muro al cual de repente, en un instante, le viene su
quebrantamiento.
14 Su quebrantamiento será como cuando se quiebra una vasija de alfarero,
que sin misericordia es hecha pedazos; tanto que entre sus pedazos no se
halla un solo fragmento que sirva para sacar brasas de un brasero o para
sacar agua de una cisterna."
15 Porque así ha dicho el Señor Jehovah, el Santo de Israel: "En
arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en la quietud y en la confianza
estará vuestra fortaleza." Pero no quisisteis.
16 Más bien, dijisteis: "No, sino que huiremos a caballo." ¡Por tanto,
vosotros sí huiréis! Dijisteis: "Sobre veloces caballos cabalgaremos."
¡Por tanto, también vuestros perseguidores serán veloces!
17 Mil huirán ante la amenaza de uno. Huiréis ante la amenaza de cinco,
hasta que quedéis como un asta sobre la cumbre de un monte o como una
bandera sobre una colina.
18 Por tanto, Jehovah espera para tener piedad de vosotros; por eso, se
levanta para tener misericordia de vosotros. Porque Jehovah es un Dios de
justicia, ¡bienaventurados son todos los que esperan en él!
19 Ciertamente, oh pueblo de Sion que habitas en Jerusalén, nunca más
volverás a llorar. De veras se apiadará de ti al oír la voz de tu clamor;
al oírla, te responderá.
20 Aunque el Señor os dé pan de congoja y agua de angustia, tu Maestro
nunca más se ocultará, sino que tus ojos verán a tu Maestro.
21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas estas palabras: "¡Este es el
camino; andad por él, ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda!"
22 Y considerarás inmundas tus imágenes talladas cubiertas de plata y tus
imágenes de fundición revestidas de oro. Las tirarás como a trapo sucio;
le dirás: "¡Fuera!"
23 Entonces, cuando siembres la tierra, él dará lluvia a tu sembrado. El
alimento que produzca la tierra será sustancioso y abundante. En aquel día
tus ganados serán apacentados en amplias praderas.
24 También los bueyes y los asnos que labran la tierra comerán forraje
salado, que ha sido aventado con pala y horqueta.
25 Y sucederá en el día de la gran matanza, cuando caigan las torres, que
habrá arroyos, corrientes de agua, sobre todo monte alto y sobre toda
colina elevada.
26 La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete
veces mayor, como la luz de siete días, en el día en que Jehovah ponga
vendas a la fractura de su pueblo y cure las contusiones que él le ha
causado.
27 He aquí que el nombre de Jehovah viene de lejos. Arde su furor y
levanta densa humareda. Sus labios están llenos de ira, y su lengua es
como fuego consumidor.
28 Su aliento, cual torrente desbordado, llega hasta el cuello para
zarandear a las naciones en la zaranda hasta acabar con ellos, y para
sujetar las mandíbulas de los pueblos con freno que les haga errar.
29 Pero vosotros tendréis una canción, como la noche en que se celebra una
fiesta sagrada. Tendréis alegría de corazón, como el que, al son de la
flauta, viene al monte de Jehovah, a la Roca de Israel.
30 Entonces Jehovah hará oír la majestad de su voz, y dejará ver el
descenso de su brazo con furor de ira y con llama de fuego consumidor, con
lluvia violenta, torrente y piedras de granizo.
31 Porque Asiria será hecha pedazos a causa de la voz de Jehovah; con un
palo la golpeará.
32 Y sucederá que cada pasada de la vara de corrección que Jehovah
descargará sobre ella será al son de panderos y de liras. Blandiendo el
brazo combatirá contra ella.
33 Porque desde hace tiempo está listo el Tófet; para el rey ha sido
preparado. Su pira se ha hecho profunda y ancha, con su hoguera y
abundante leña. El soplo de Jehovah la encenderá como torrente de azufre.
Isaías 31
1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! Buscan apoyo en los
caballos; confían en los carros de guerra, por ser numerosos; y en los
jinetes, por ser muy poderosos. Pero no miran al Santo de Israel, ni
buscan a Jehovah.
2 No obstante, él también es sabio y traerá el desastre; no retirará sus
palabras. Se levantará contra la casa de los malhechores y contra la ayuda
de los que obran iniquidad.
3 Los egipcios son hombres, no dioses. Sus caballos son carne, no
espíritu. De manera que cuando Jehovah extienda su mano, tropezará el que
da la ayuda, y caerá el que la recibe. Todos ellos serán exterminados
juntos.
4 Porque así me ha dicho Jehovah: "Como el león o el cachorro de león ruge
sobre la presa, y cuando se reúne contra él un grupo completo de pastores,
no temerá de sus voces ni se agachará ante el tumulto de ellos. Así
descenderá Jehovah de los Ejércitos para luchar sobre el monte Sion y
sobre su colina.
5 Como los pájaros que revolotean, así defenderá Jehovah de los Ejércitos
a Jerusalén. La defenderá y la auxiliará, la preservará y la rescatará."
6 ¡Volved, oh hijos de Israel, a aquel contra quien os habéis rebelado de
manera tan radical!
7 Porque en aquel día el hombre repudiará sus ídolos de plata y sus ídolos
de oro que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
8 Entonces Asiria caerá a espada, pero no de hombre. Lo consumirá la
espada, pero no de ser humano. El huirá de la presencia de la espada, y
sus jóvenes serán sometidos a trabajo forzado.
9 Su fortaleza se desvanecerá a causa del terror; y sus dirigentes tendrán
pavor a causa de la bandera, dice Jehovah, quien tiene su fuego en Sion y
su horno en Jerusalén.
Isaías 32
1 He aquí que un rey reinará según la justicia, y los magistrados
gobernarán según el derecho.
2 Aquel hombre será como un escondedero contra el viento y como un refugio
contra la tempestad. Será como corrientes de aguas en tierra de sequedad,
como la sombra de un gran peñasco en una tierra sedienta.
3 Entonces no se cerrarán los ojos de los que ven, y los oídos de los que
oyen estarán atentos.
4 El corazón de los imprudentes entenderá para comprender, y la lengua de
los tartamudos hablará con fluidez y claridad.
5 El vil nunca más será llamado generoso; ni noble, el canalla.
6 Porque el vil habla vilezas; su corazón trama la iniquidad para
practicar la impiedad y hablar perversidades contra Jehovah, a fin de
dejar vacía al alma hambrienta y privar de bebida al sediento.
7 Pues el canalla tiene recursos de perversidad. El hace planes para
enredar a los afligidos con palabras engañosas, aun cuando el pobre hable
con derecho.
8 Pero el generoso concebirá acciones generosas, y por las acciones
generosas permanecerá.
9 Oh mujeres indolentes, levantaos; oíd mi voz. Oh hijas confiadas,
escuchad mi palabra:
10 Dentro de poco más de un año os estremeceréis, oh confiadas; porque la
vendimia fallará, y la cosecha no vendrá.
11 Temblad, oh indolentes; estremeceos, oh confiadas. Despojaos,
desnudaos; ceñid con cilicio vuestras caderas.
12 Golpeaos el pecho por los campos agradables, por la vid fecunda.
13 Sobre la tierra de mi pueblo brotarán espinos y cardos, sobre las casas
donde hay regocijo en la ciudad alegre.
14 Porque el palacio ha quedado abandonado, y ha cesado el bullicio de la
ciudad. La colina y la torre del centinela se han convertido en lugares
arrasados para siempre, lugares de retozo para los asnos monteses y prados
para los rebaños.
15 Cuando sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el
desierto se transforme en un campo fértil, y el campo fértil sea
considerado bosque,
16 entonces habitará el derecho en el desierto, y la justicia se
establecerá en el campo fértil.
17 El efecto de la justicia será paz; el resultado de la justicia será
tranquilidad y seguridad para siempre.
18 Mi pueblo habitará en una morada de paz, en habitaciones seguras y en
frescos lugares de reposo.
19 Aunque el bosque caiga por completo, y la ciudad sea totalmente
abatida,
20 dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, los que
metéis en los campos los cascos del buey y del asno.
Isaías 33
1 ¡Ay de ti, que destruyes, y nunca fuiste destruido; que traicionas, y a
ti no te han traicionado! Cuando acabes de destruir, tú serás destruido; y
cuando acabes de traicionar, te traicionarán.
2 ¡Oh Jehovah, ten misericordia de nosotros, porque en ti hemos confiado!
Sé tú nuestro brazo cada mañana; sé también nuestra salvación en el tiempo
de angustia.
3 Los pueblos huyen ante el estruendo del tumulto; cuando tú te levantas,
se dispersan las naciones.
4 El botín fue amontonado como se amontonan las orugas; como se lanzan las
langostas, se lanzan sobre él.
5 ¡Exaltado sea Jehovah, porque mora en las alturas! El ha llenado a Sion
de derecho y de justicia.
6 Y él será la seguridad de tus tiempos, un depósito de salvación, de
sabiduría y de conocimiento. El temor de Jehovah será su tesoro.
7 He aquí que sus héroes claman en las calles; los embajadores de la paz
lloran amargamente.
8 Los caminos nos han quedado desolados; los caminantes han dejado de
pasar. El ha violado la alianza y ha rechazado a los testigos. No ha
tenido respeto a los hombres.
9 La tierra se ha secado y languidece. El Líbano se ha avergonzado y se ha
marchitado. Sarón se ha convertido en Arabá; Basán y el Carmelo se han
sacudido.
10 "Ahora me levantaré", dice Jehovah. "Ahora seré exaltado; ahora seré
ensalzado.
11 Concebisteis paja, y disteis a luz rastrojo. Vuestro aliento será un
fuego que os consuma.
12 Los pueblos serán completamente calcinados; como espinas cortadas serán
quemados en el fuego.
13 Vosotros que estáis lejos, oíd lo que he hecho; y vosotros que estáis
cerca, conoced mi poder."
14 Los pecadores en Sion tienen temor; el estremecimiento se ha apoderado
de los impíos. ¿Quién de nosotros podrá habitar con el fuego consumidor?
¿Quién de nosotros podrá habitar con las llamas eternas?"
15 El que camina en justicia y habla con rectitud, el que aborrece el
lucro de la opresión, el que sacude sus manos para no recibir soborno, el
que tapa sus oídos para no oír de hechos de sangre, el que cierra sus ojos
para no ver la iniquidad,
16 él vivirá en las alturas, y una fortaleza de roca será su alto refugio.
Su pan le será provisto, y su agua no faltará.
17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán una tierra que se extiende
a la distancia.
18 Tu corazón reflexionará acerca del horror y dirá: "¿Dónde está el
escriba? ¿Dónde está el que pesaba el tributo? ¿Dónde está el que pasaba
revista a las torres?"
19 Pero no verás más a aquel pueblo insolente, aquel pueblo de lengua
difícil de entender, que balbucea una lengua incomprensible.
20 Contempla a Sion, la ciudad de nuestras solemnidades. Tus ojos verán a
Jerusalén, una morada tranquila, una tienda que nunca será desarmada.
Nunca serán arrancadas sus estacas, ni será rota ninguna de sus cuerdas.
21 Porque ciertamente allí Jehovah será poderoso para con nosotros, un
lugar de ríos y anchas corrientes, por donde no irá ninguna embarcación de
remos, ni una nave poderosa pasará por él.
22 Porque Jehovah es nuestro Juez; Jehovah es nuestro Legislador. Jehovah
es nuestro Rey; él mismo nos salvará.
23 Tus cuerdas se han aflojado; no pueden sostener el soporte de su mástil
ni desplegar la vela. Pero entonces repartirán la presa, un cuantioso
botín, y hasta los cojos arrebatarán la presa.
24 Ningún morador dirá: "Estoy enfermo." Al pueblo que habite en ella le
será perdonada su iniquidad.
Isaías 34
1 ¡Acercaos, oh naciones, para oír; escuchad, oh pueblos! Oiga la tierra y
su plenitud, el mundo y todo lo que produce.
2 Porque Jehovah tiene furor contra todas las naciones, e ira contra todo
el ejército de ellas. El las destruirá por completo; las entregará a la
matanza.
3 Sus muertos serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará el hedor.
Los montes se disolverán con la sangre de ellos.
4 Todo el ejército de los cielos se corromperá, y los cielos se plegarán
como un rollo de pergamino. Todo su ejército caerá como caen las hojas de
la parra, o como caen los frutos secos de la higuera.
5 "Porque en los cielos aparecerá mi espada. He aquí que descenderá sobre
Edom; para juicio, sobre el pueblo de mi anatema."
6 Llena está de sangre la espada de Jehovah; está engrasada con el sebo,
con la sangre de corderos y de machos cabríos, y con el sebo de los
riñones de carneros. Porque Jehovah tiene sacrificios en Bosra, y una gran
matanza en la tierra de Edom.
7 Junto con ellos caerán los toros salvajes, y los novillos junto con los
toros. Su tierra se saciará de sangre, y su suelo se saturará con el sebo.
8 Porque es día de venganza de Jehovah, año de retribución por la causa de
Sion.
9 Sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre. Su tierra
llegará a ser brea ardiente.
10 No se apagará ni de noche ni de día; perpetuamente subirá su humo. De
generación en generación quedará en ruinas; nunca jamás pasará nadie por
ella.
11 La poseerán el búho y el erizo; la lechuza y el cuervo habitarán en
ella. Sobre ella se extenderán el cordel del caos y la plomada del vacío.
12 Sus nobles no tendrán nada allí que pueda llamarse reino, y todos sus
gobernantes serán como nada.
13 Sobre sus palacios crecerán espinos; y sobre sus fortalezas, ortigas y
cardos. Serán guarida de chacales y campo de avestruces.
14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas. El chivo salvaje
gritará a su compañero. La lechuza también hallará allí sosiego, y hallará
reposo para sí.
15 Allí anidará y ovará el búho; empollará y los cubrirá bajo su sombra.
También se reunirán allí los buitres, cada cual con su pareja.
16 Buscad en el libro de Jehovah y leed: "Ninguno de éstos faltará; no
faltará ninguno con su respectiva pareja. Porque la boca de Jehovah lo ha
mandado, y su mismo Espíritu los reunirá.
17 El realizó el sorteo para ellos, y su mano les repartió a cordel. Para
siempre la tendrán como heredad, y habitarán allí de generación en
generación."
Isaías 35
1 Se alegrarán el desierto y el sequedal. Se regocijará el Arabá y
florecerá como la rosa.
2 Florecerá profusamente; se regocijará en gran manera, y cantará con
júbilo. Le será dada la gloria del Líbano, la majestad del Carmelo y de
Sarón. Ellos verán la gloria de Jehovah, la majestad de nuestro Dios.
3 Fortaleced las manos débiles; afirmad las rodillas vacilantes.
4 Decid a los de corazón apocado: "¡Fortaleceos; no temáis! He aquí que
vuestro Dios viene con venganza y retribución divina. El mismo vendrá y os
salvará."
5 Entonces serán abiertos los ojos de los ciegos, y los oídos de los
sordos se destaparán.
6 Entonces el cojo saltará como un venado, y cantará la lengua del mudo;
porque aguas irrumpirán en el desierto, y torrentes en el Arabá.
7 La arena candente se convertirá en laguna; y el sequedal, en manantiales
de agua. En la morada de los chacales habrá pastizales y área de
cañaverales y de juncos.
8 Y habrá allí una calzada a la cual se llamará Camino de Santidad. No
pasará por ella ningún impuro. Será para los que siguen el camino, y los
simples no se desviarán.
9 Allí no habrá leones; no subirán por ella fieras voraces, ni se
encontrarán allí. Pero caminarán por allí los redimidos.
10 Los rescatados de Jehovah volverán y entrarán en Sion con cánticos. Y
sobre sus cabezas habrá alegría perpetua. Alcanzarán gozo y alegría, y
huirán la tristeza y el gemido.
Isaías 36
1 Aconteció que en el año 14 del rey Ezequías subió Senaquerib, rey de
Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
2 Después el rey de Asiria envió al Rabsaces, desde Laquis hasta
Jerusalén, al rey Ezequías, con un poderoso ejército. El Rabsaces se
detuvo junto al acueducto del estanque de arriba, que está en el camino
del Campo del Lavador.
3 Luego salieron hacia él Eliaquim hijo de Hilquías, el administrador del
palacio; Sebna, el escriba; y Jóaj hijo de Asaf, el cronista.
4 Entonces les dijo el Rabsaces: --Decid a Ezequías que así ha dicho el
gran rey, el rey de Asiria: "¿Qué confianza es esa en que confías?
5 Tú has dicho tener plan y poderío para la guerra, pero sólo son palabras
de labios. Pero ahora, ¿en quién confías para que te hayas rebelado contra
mí?
6 He aquí que tú confías en Egipto, en ese bastón de caña cascada, que a
cualquiera que se apoye sobre ella, le entrará por la mano y se la
atravesará. Así es el faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en
él."
7 Pero si me dices: "Confiamos en Jehovah nuestro Dios", ¿no es éste aquel
cuyos lugares altos y cuyos altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá
y a Jerusalén: "Delante de este altar adoraréis"?
8 Ahora pues, comprométete con mi señor, el rey de Asiria, y yo te daré
2.000 caballos, si acaso tú puedes proveer quienes cabalguen sobre ellos.
9 ¿Cómo podrás resistir a un oficial de uno de los más insignificantes
servidores de mi señor, confiando en Egipto por carros y jinetes?
10 Y ahora, ¿acaso he subido contra esta tierra para destruirla sin que
haya intervenido Jehovah? Jehovah me ha dicho: "Sube a esa tierra y
destrúyela."
11 Entonces Eliaquim, Sebna y Jóaj dijeron al Rabsaces: --Por favor, habla
a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos. No nos hables en
hebreo, a oídos del pueblo que está sobre la muralla.
12 Pero el Rabsaces dijo: --¿Acaso me ha enviado mi señor para decir estas
palabras sólo a tu señor y a ti? ¿No les concierne también a los hombres
que están sobre la muralla, quienes, como vosotros, han de comer sus
propios excrementos y beber su propia orina?
13 Entonces el Rabsaces se puso de pie y gritó a gran voz en hebreo,
diciendo: --¡Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria!
14 Así ha dicho el rey: "No os engañe Ezequías, porque él no os podrá
librar.
15 Tampoco os haga confiar Ezequías en Jehovah, diciendo: 'Ciertamente
Jehovah nos librará, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de
Asiria.'"
16 ¡No escuchéis a Ezequías! Porque así ha dicho el rey de Asiria: "Haced
la paz conmigo y rendíos a mí. Y comerá cada uno de su vid y de su
higuera, y beberá cada uno de las aguas de su pozo,
17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de
grano y de vino, tierra de pan y de viñas.
18 No os engañe Ezequías, diciendo: 'Jehovah nos librará.' ¿Acaso alguno
de los dioses de las naciones libró su tierra de la mano del rey de
Asiria?
19 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de
Sefarvaim? ¿Acaso libraron éstos a Samaria de mi mano?
20 ¿Cuáles de entre todos los dioses de estas tierras libraron sus tierras
de mi mano, para que Jehovah libre a Jerusalén de mi mano?"
21 Pero ellos callaron y no respondieron ni una palabra, porque había una
orden del rey que decía: "No le respondáis."
22 Entonces Eliaquim hijo de Hilquías, el administrador del palacio;
Sebna, el escriba; y Jóaj hijo de Asaf, el cronista, fueron a Ezequías con
sus vestiduras rasgadas y le declararon las palabras del Rabsaces.
Isaías 37
1 Aconteció que cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestiduras, y
cubierto de cilicio entró en la casa de Jehovah.
2 Luego envió, cubiertos de cilicio, a Eliaquim el administrador del
palacio, a Sebna el escriba y a los ancianos de los sacerdotes a donde
estaba el profeta Isaías hijo de Amoz.
3 Y le dijeron: --Así ha dicho Ezequías: "Este día es día de angustia, de
reprensión y de vergüenza; porque los hijos están a punto de nacer, pero
no hay fuerzas para dar a luz.
4 Quizás Jehovah tu Dios habrá escuchado las palabras del Rabsaces, al
cual ha enviado su señor, el rey de Asiria, para afrentar al Dios vivo; y
le reprenderá a causa de las palabras que Jehovah tu Dios ha escuchado.
Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda."
5 Fueron, pues, a Isaías los servidores del rey Ezequías,
6 e Isaías les dijo: --Así diréis a vuestro señor: "Así ha dicho Jehovah:
'No temas por las palabras que has oído, con las que me han injuriado los
criados del rey de Asiria.
7 He aquí, yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor y se volverá a su
tierra. Y haré que en su tierra caiga a espada.'"
8 Cuando el Rabsaces oyó que el rey de Asiria había partido de Laquis,
regresó y halló al rey combatiendo contra Libna.
9 Luego el rey oyó hablar acerca de Tirhaca, rey de Etiopía: "He aquí que
él ha salido para combatir contra ti." Cuando lo oyó, envió mensajeros a
Ezequías, diciendo:
10 "Así diréis a Ezequías, rey de Judá: 'No te engañe tu dios, en quien tú
confías, al decirte que Jerusalén no será entregada en mano del rey de
Asiria.
11 He aquí, tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todos los
países, destruyéndolos por completo. ¿Y serás librado tú?
12 ¿Acaso los dioses de las naciones, que mis padres destruyeron, libraron
a Gozán, a Harán, a Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13 ¿Dónde están el rey de Hamat, el rey de Arfad y el rey de la ciudad de
Sefarvaim, de Hena y de Ivá?'"
14 Entonces Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros, y la leyó.
Luego Ezequías subió a la casa de Jehovah, y la extendió delante de
Jehovah.
15 Y Ezequías oró a Jehovah diciendo:
16 "Oh Jehovah de los Ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono entre
los querubines: Sólo tú eres el Dios de todos los reinos de la tierra; tú
has hecho los cielos y la tierra.
17 Inclina, oh Jehovah, tu oído y escucha; abre, oh Jehovah, tus ojos y
mira. Escucha todas las palabras que Senaquerib ha mandado decir para
afrentar al Dios vivo.
18 Es verdad, oh Jehovah, que los reyes de Asiria han destruido todos los
países y sus tierras,
19 y que han entregado al fuego sus dioses y los destruyeron; porque éstos
no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y de piedra.
20 Ahora pues, oh Jehovah, Dios nuestro, sálvanos de su mano, para que
todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú, oh Jehovah, eres
Dios."
21 Entonces Isaías hijo de Amoz mandó a decir a Ezequías: "Así ha dicho
Jehovah Dios de Israel: 'Con respecto a lo que me has pedido en oración
acerca de Senaquerib, rey de Asiria,
22 ésta es la palabra que Jehovah ha hablado acerca de él: "'La virgen
hija de Sion te menosprecia; hace burla de ti. Mueve su cabeza a tus
espaldas la hija de Jerusalén.
23 ¿A quién has afrentado e injuriado? ¿Contra quién has levantado la voz
y alzado los ojos con altivez? ¡Contra el Santo de Israel!
24 "'Por medio de tus siervos has afrentado al Señor y has dicho: Con la
multitud de mis carros yo ascendí a las cumbres de los montes, a las
regiones más remotas del Líbano. Corté sus más altos cedros y sus cipreses
escogidos. Llegué hasta su cumbre, al bosque más exuberante.
25 Yo cavé y bebí aguas extranjeras, y con las plantas de mis pies hice
secar todas las corrientes de Egipto.
26 "'¿Acaso no lo has oído? Hace mucho tiempo que lo determiné; desde los
días de la antigüedad lo dispuse. Y ahora he hecho que suceda para hacer
de las ciudades fortificadas montones de ruinas.
27 Y sus habitantes, sin poder hacer nada, son aterrorizados y
avergonzados. Son como la planta del campo o el verdor del pasto, como la
hierba de los terrados que es quemada antes de madurar.
28 "'Yo conozco tu sentarte, tu salir y tu entrar, y también tu furor
contra mí.
29 Porque te has enfurecido contra mí, y tu arrogancia ha subido a mis
oídos, pondré mi gancho en tu nariz y mi freno en tus labios. Y te haré
regresar por el camino por donde has venido.'
30 "Y esto te servirá de señal, oh Ezequías: Este año comeréis de lo que
brota de por sí, y el segundo año de lo que crezca de aquello. Pero en el
tercer año sembrad y segad; plantad viñas y comed de su fruto.
31 Y los sobrevivientes de la casa de Judá, los que habrán quedado,
volverán a echar raíces por debajo y a dar fruto por arriba.
32 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sion los
sobrevivientes. ¡El celo de Jehovah de los Ejércitos hará esto!
33 "Por tanto, así ha dicho Jehovah acerca del rey de Asiria: 'No entrará
en esta ciudad; no tirará en ella ni una sola flecha. No vendrá frente a
ella con escudo, ni construirá contra ella terraplén.
34 Por el camino por donde vino, por él se volverá; y no entrará en esta
ciudad, dice Jehovah.
35 Pues defenderé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo y por
amor a mi siervo David.'"
36 Entonces salió el ángel de Jehovah e hirió a 185.000 en el campamento
de los asirios. Se levantaron por la mañana, y he aquí que todos ellos
eran cadáveres.
37 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó, y permaneció en
Nínive.
38 Pero sucedió que mientras adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus
hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de
Ararat. Y su hijo Esarjadón reinó en su lugar.
Isaías 38
1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Entonces el profeta
Isaías hijo de Amoz fue a él y le dijo: --Así ha dicho Jehovah: "Pon en
orden tu casa, porque vas a morir y no vivirás."
2 Entonces Ezequías volvió su cara hacia la pared y oró a Jehovah,
3 diciendo: --Oh Jehovah, acuérdate, por favor, de que he andado delante
de ti en verdad y con corazón íntegro, y de que he hecho lo bueno ante tus
ojos. Ezequías lloró con gran llanto.
4 Entonces la palabra de Jehovah vino a Isaías, diciendo:
5 --Vé y di a Ezequías: "Así ha dicho Jehovah, Dios de tu padre David: 'He
oído tu oración y he visto tus lágrimas. He aquí que yo añadiré quince
años a tus días,
6 y libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria. Defenderé esta
ciudad por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David.
7 Y esto te servirá de señal de parte de Jehovah, de que hará esto que ha
dicho:
8 He aquí que yo haré retroceder diez gradas la sombra que ha descendido
hacia atrás a causa del sol, en la gradería de Acaz.'" Y el sol regresó
atrás diez gradas sobre las gradas por las cuales había descendido.
9 Escrito de Ezequías, rey de Judá, después que enfermó y fue sanado de su
enfermedad:
10 Yo dije: "En medio de mis días pasaré por las puertas del Seol; privado
soy del resto de mis años."
11 Dije: "Ya no veré a Jehovah en la tierra de los vivientes. Ya no
contemplaré a ningún hombre entre los habitantes del mundo.
12 Mi morada es removida y quitada de mí, cual una tienda de pastor. Como
hace el tejedor, he enrollado mi vida; él corta la hebra de mi tejido.
Desde el día hasta la noche me doblegas por completo.
13 Mi clamor dura hasta el amanecer; como un león, él tritura todos mis
huesos. Desde el día hasta la noche me doblegas por completo.
14 Chillo como la golondrina y la grulla; gimo como la paloma. Mis ojos
lloran hacia lo alto: Oh Señor, estoy oprimido; intervén en mi favor."
15 ¿Qué, pues, diré? Porque él me ha hablado, y él mismo lo ha hecho. En
la amargura de mi alma, andaré con inquietud todos mis años.
16 Oh Señor, para tales cosas se vive; y en todas ellas está la vida de mi
espíritu. ¡Oh, fortaléceme y hazme vivir!
17 He aquí, fue por mi bien que tuve gran amargura, pero tú libraste mi
vida del hoyo de la destrucción, pues has echado tras tus espaldas todos
mis pecados.
18 Porque el Seol no te agradecerá, ni la muerte te alabará. Tampoco los
que descienden a la fosa esperarán en tu fidelidad.
19 ¡El que vive, el que vive es el que te agradece, como yo lo hago ahora!
El padre da a conocer a los hijos tu fidelidad.
20 Jehovah ha prometido salvarme. Por tanto, tocaremos nuestras melodías
en la casa de Jehovah todos los días de nuestra vida.
21 Pues Isaías había dicho: "Tomen una masa de higos, y extiéndanla sobre
la llaga, y sanará."
22 Y Ezequías había dicho: "¿Qué señal tendré de que he de subir a la casa
de Jehovah?"
Isaías 39
1 En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió
cartas y un presente a Ezequías, porque había oído que había estado
enfermo y que se había restablecido.
2 Ezequías se alegró por ellos y les mostró la casa de sus tesoros: la
plata, el oro, los perfumes y los ungüentos finos, toda su armería y todo
lo que había en sus depósitos. No hubo cosa que Ezequías no les mostrase,
en su casa y en todos sus dominios.
3 Entonces el profeta Isaías fue al rey Ezequías y le preguntó: --¿Qué
dijeron aquellos hombres, y de dónde vinieron a ti? Ezequías respondió:
--Han venido a mí de un país lejano, de Babilonia.
4 El preguntó: --¿Qué han visto en tu casa? Y Ezequías respondió: --Han
visto todo lo que hay en mi casa; nada hay en mis depósitos que no les
haya mostrado.
5 Entonces Isaías dijo a Ezequías: --Escucha la palabra de Jehovah de los
Ejércitos:
6 "He aquí, vienen días en que todo lo que hay en tu casa, lo que tus
padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia. No
quedará nada, ha dicho Jehovah.
7 Y de tus hijos que procederán de ti, que tú habrás engendrado, tomarán
para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia."
8 Ezequías dijo a Isaías: --La palabra de Jehovah que has hablado es
buena. Porque pensó: "En mis días habrá paz y estabilidad."
Isaías 40
1 "¡Consolad, consolad a mi pueblo!", dice vuestro Dios.
2 "Hablad al corazón de Jerusalén y proclamadle que su condena ha
terminado y su iniquidad ha sido perdonada, que de la mano de Jehovah ya
ha recibido el doble por todos sus pecados."
3 Una voz proclama: "¡En el desierto preparad el camino de Jehovah;
enderezad calzada en la soledad para nuestro Dios!
4 ¡Todo valle será rellenado, y todo monte y colina rebajados! ¡Lo torcido
será convertido en llanura, y lo escabroso en amplio valle!
5 Entonces se manifestará la gloria de Jehovah, y todo mortal juntamente
la verá; porque la boca de Jehovah ha hablado."
6 Una voz decía: --¡Proclámalo! Y yo respondí: --¿Qué he de proclamar?
--Que todo mortal es hierba, y toda su gloria es como la flor del campo.
7 La hierba se seca, y la flor se marchita; porque el viento de Jehovah
sopla sobre ella. Ciertamente el pueblo es hierba.
8 La hierba se seca, y la flor se marchita; pero la palabra de nuestro
Dios permanece para siempre.
9 Sube sobre un monte alto, oh Sion, tú que anuncias buenas nuevas.
Levanta con fuerza la voz, oh Jerusalén, tú que anuncias buenas nuevas.
Levántala; no temas. Di a las ciudades de Judá: "¡He aquí vuestro Dios!"
10 He aquí que el Señor Jehovah vendrá con poder, y su brazo gobernará por
él. He aquí que su retribución viene con él, y su obra delante de él.
11 Como un pastor, apacentará su rebaño; con su brazo lo reunirá. A los
corderitos llevará en su seno, y conducirá con cuidado a las que todavía
están criando.
12 ¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano y calculó la extensión de
los cielos con su palmo? ¿Quién contuvo en una medida el polvo de la
tierra, y pesó los montes con báscula y las colinas en balanza?
13 ¿Quién ha escudriñado al Espíritu de Jehovah, y quién ha sido su
consejero y le ha enseñado?
14 ¿A quién pidió consejo para que le hiciera entender, o le guió en el
camino correcto, o le enseñó conocimiento, o le hizo conocer la senda del
entendimiento?
15 He aquí que las naciones son como una gota de agua que cae de un balde,
y son estimados como una capa de polvo sobre la balanza. El pesa las islas
como si fuesen polvo menudo.
16 El Líbano no bastaría para el fuego, ni todos sus animales para un
holocausto.
17 Todas las naciones son como nada delante de él; son consideradas por él
como cosa vana, y como lo que no es.
18 ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios; o con qué imagen le compararéis?
19 El escultor hace una imagen de fundición, y el platero la recubre con
oro y le funde cadenas de plata.
20 El que es pobre para ofrecer tal ofrenda escoge una madera que no se
pudra y se busca un escultor experto, para que le haga una imagen que no
se tambalee.
21 ¿Acaso no sabéis? ¿Acaso no habéis oído? ¿Acaso no se os ha dicho desde
el principio? ¿Acaso no habéis comprendido la fundación del mundo?
22 El es el que está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos
habitantes le son como langostas. El despliega los cielos como un velo y
los extiende como una tienda para habitar.
23 El convierte en nada a los poderosos, y a los gobernantes de la tierra
hace como cosa vana.
24 Apenas plantados, apenas sembrados, apenas su tallo ha echado raíz en
la tierra, él sopla sobre ellos; y se secan. El torbellino los levanta
como a la paja.
25 "¿A quién, pues, me haréis semejante, para que yo sea su igual?, dice
el Santo.
26 Levantad en alto vuestros ojos y mirad quién ha creado estas cosas. El
saca y cuenta al ejército de ellas; a todas llama por su nombre. Por la
grandeza de su vigor y el poder de su fuerza, ninguna faltará."
27 ¿Por qué, pues, dices, oh Jacob; y hablas tú, oh Israel: "Mi camino le
es oculto a Jehovah, y mi causa pasa inadvertida a mi Dios"?
28 ¿No lo has sabido? ¿No has oído que Jehovah es el Dios eterno que creó
los confines de la tierra? No se cansa ni se fatiga, y su entendimiento es
insondable.
29 Da fuerzas al cansado y le aumenta el poder al que no tiene vigor.
30 Aun los muchachos se fatigan y se cansan; los jóvenes tropiezan y caen.
31 Pero los que esperan en Jehovah renovarán sus fuerzas; levantarán las
alas como águilas. Correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.
Isaías 41
1 "¡Guardad silencio ante mí, oh costas; y renueven fuerzas las naciones!
Acérquense y entonces hablen. Acerquémonos juntos para juicio.
2 ¿Quién despertó del oriente al que para justicia convocó ante sus pies?
Entregará delante de él las naciones, de modo que tenga dominio sobre los
reyes. Los convertirá en polvo con su espada; y con su arco, en paja
arrebatada.
3 Los perseguirá y pasará en paz por una senda donde sus pies nunca habían
caminado.
4 ¿Quién ha hecho y realizado esto, llamando a las generaciones desde el
principio? Yo Jehovah soy el primero, y yo mismo estoy con los últimos."
5 Las costas han visto y temen. Los confines de la tierra tiemblan; se
congregan y acuden.
6 Cada cual ayuda a su compañero y dice a su hermano: "¡Esfuérzate!"
7 El escultor anima al platero, y el que alisa con martillo dice al que
golpea en el yunque, con respecto a la soldadura: "¡Está bien!" Luego lo
afirma con clavos para que no se tambalee.
8 "Pero tú, oh Israel, eres mi siervo; tú, oh Jacob, a quien escogí,
descendencia de Abraham mi amigo.
9 Yo te tomé de los extremos de la tierra, y de sus regiones más remotas
te llamé diciéndote: 'Tú eres mi siervo; yo te he escogido y no te he
desechado.
10 No temas, porque yo estoy contigo. No tengas miedo, porque yo soy tu
Dios. Te fortaleceré, y también te ayudaré. También te sustentaré con la
diestra de mi justicia.'
11 He aquí que todos los que se enardecen contra ti serán avergonzados y
afrentados; los que contienden contigo serán como nada, y perecerán.
12 Buscarás a los que contienden contigo, pero no los hallarás más.
Aquellos que te hacen la guerra serán como nada, y como algo que no
existe.
13 Porque yo, Jehovah, soy tu Dios que te toma fuertemente de tu mano
derecha y te dice: 'No temas; yo te ayudo.'
14 No temas, gusanito de Jacob; vosotros, los poquitos de Israel. Yo soy
tu socorro, dice Jehovah, tu Redentor, el Santo de Israel.
15 He aquí que yo te he puesto como trillo, como rastrillo nuevo lleno de
dientes. Trillarás los montes y los harás polvo; y a las colinas dejarás
como tamo.
16 Los aventarás, y se los llevará el viento; el torbellino los esparcirá.
Pero tú te regocijarás en Jehovah; te gloriarás en el Santo de Israel.
17 "Los pobres y los necesitados buscan agua, y no la hay; su lengua se
reseca de sed. Pero yo, Jehovah, les responderé; yo, el Dios de Israel, no
los abandonaré.
18 Sobre las cumbres áridas abriré ríos, y manantiales en medio de los
valles. Convertiré el desierto en lagunas, y la tierra reseca en fuentes
de agua.
19 Haré crecer en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos. Pondré en
la región árida cipreses, olmos y abetos,
20 para que vean y conozcan; para que juntos reflexionen y entiendan que
la mano de Jehovah ha hecho esto, y que el Santo de Israel lo ha creado.
21 "Presentad vuestra causa, dice Jehovah; exponed vuestros argumentos,
dice el Rey de Jacob.
22 Que se acerquen y nos anuncien lo que ha de suceder. Declárennos las
cosas que han sucedido desde el principio, y prestaremos atención. O
hacednos oír de las cosas por venir, y sabremos su final.
23 "Decidnos lo que ha de venir después, para que sepamos que vosotros
sois dioses. Por lo menos, haced el bien o el mal, para que nosotros
tengamos miedo y también temamos.
24 He aquí que vosotros nada sois, y vuestras obras no existen; el que os
escoja es una abominación.
25 "Del norte desperté a uno, y vendrá; desde el lugar donde nace el sol,
él invocará mi nombre. Y pisoteará a gobernantes como a lodo, como el
alfarero pisa el barro.
26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que lo supiéramos? ¿Quién lo
dijo de antemano, para que dijéramos: 'El tenía razón'? Ciertamente no hay
quien lo diga, ni quien lo anuncie. Tampoco hay quien oiga vuestras
palabras.
27 He aquí que yo fui el primero que declaré estas cosas a Sion, y a
Jerusalén le daré un portador de buenas nuevas."
28 Miré, y no había ninguno. Entre ellos no había consejeros a quienes les
preguntara para que me dieran respuesta.
29 He aquí que todos son iniquidad, y la obra de ellos nada es. Viento y
vanidad son sus imágenes de fundición.
Isaías 42
1 "He aquí mi siervo, a quien sostendré; mi escogido en quien se complace
mi alma. Sobre él he puesto mi Espíritu, y él traerá justicia a las
naciones.
2 No gritará ni alzará su voz, ni la hará oír en la calle.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que se está
extinguiendo; según la verdad traerá justicia.
4 No se desalentará ni desfallecerá hasta que haya establecido la justicia
en la tierra. Y las costas esperarán su ley."
5 Así dice Dios Jehovah, el que crea los cielos y el que los despliega; el
que extiende la tierra y sus productos, y el que da respiración al pueblo
que está en ella y aliento a los que andan por ella:
6 "Yo, Jehovah, te he llamado en justicia, y te asiré de la mano. Te
guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las
naciones,
7 a fin de que abras los ojos que están ciegos y saques de la cárcel a los
presos, y de la prisión a los que moran en las tinieblas.
8 Yo, Jehovah; éste es mi nombre. No daré mi gloria a otros, ni mi
alabanza a los ídolos.
9 He aquí, ya sucedieron las cosas primeras; ahora os anuncio las cosas
nuevas. Antes que salgan a luz, yo os las anuncio."
10 Cantad a Jehovah un cántico nuevo, su alabanza desde el extremo de la
tierra, los que navegáis en el mar y su plenitud; las costas y sus
habitantes.
11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita
Quedar. Canten de júbilo los habitantes de Sela, y griten desde la cumbre
de los montes.
12 Den gloria a Jehovah; proclamen en las costas su alabanza.
13 Jehovah saldrá como valiente, y como hombre de guerra despertará su
celo. Gritará, ciertamente lanzará el grito; sobre sus enemigos
prevalecerá.
14 "Por mucho tiempo he callado; he guardado silencio y me he contenido.
Pero ahora gemiré como la que está de parto, jadeando y resoplando a la
vez.
15 Devastaré montes y colinas, y haré secar toda su hierba. Los ríos
convertiré en islotes, y haré secar las lagunas.
16 Conduciré a los ciegos por un camino que no han conocido, y por sendas
que no han conocido les guiaré. Delante de ellos transformaré las
tinieblas en luz, y los lugares escabrosos en llanuras. Estas cosas haré
por ellos y no los desampararé.
17 Serán vueltos atrás y en extremo avergonzados los que confían en ídolos
y dicen a las imágenes de fundición: 'Vosotros sois nuestros dioses.'
18 "¡Sordos, oíd; y ciegos, mirad para ver!
19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, sino mi mensajero que
he enviado? ¿Quién es ciego como el emisario, y ciego como el siervo de
Jehovah?
20 Tú ves muchas cosas, pero no las guardas. Los oídos están abiertos,
pero nadie escucha.
21 Sin embargo, Jehovah se ha complacido en hacer grande y gloriosa la
ley, a causa de su justicia.'"
22 Pero éste es un pueblo despojado y saqueado. Todos ellos han sido
atrapados en hoyos y están escondidos en cárceles. Han sido objeto de
despojo sin que haya quien los libre. Han sido objeto de saqueo sin que
haya quien diga: "¡Restituidles!"
23 ¿Quién de entre vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará con
respecto al porvenir?
24 ¿Quién entregó a Jacob al saqueador, y a Israel a los despojadores?
¿Acaso no fue Jehovah, contra quien hemos pecado? Ellos no quisieron andar
en sus caminos, ni obedecieron su ley.
25 Por tanto, Dios derramó sobre él el furor de su ira y la violencia de
la guerra. Le prendió fuego en derredor; sin embargo, no entendió. Lo
incendió, pero él no lo tuvo en cuenta.
Isaías 43
1 Pero ahora, así ha dicho Jehovah, el que te creó, oh Jacob; el que te
formó, oh Israel: "No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por
tu nombre; tú eres mío.
2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y cuando pases por los
ríos, no te inundarán. Cuando andes por el fuego, no te quemarás; ni la
llama te abrasará.
3 Porque yo soy Jehovah tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador. A Egipto
he entregado por tu rescate; a Etiopía y a Seba he dado por ti.
4 Puesto que ante mis ojos tú eres de gran estima, y eres honorable, y yo
te amo, daré hombres por ti, y pueblos por tu vida.
5 "No temas, porque yo estoy contigo. Del oriente traeré a tus
descendientes, y del occidente te recogeré.
6 Diré al norte: '¡Entrégamelos!' Y al sur: '¡No los retengas!' Trae de
lejos a mis hijos, y a mis hijas de los confines de la tierra.
7 A cada uno que es llamado según mi nombre y a quien he creado para mi
gloria, yo lo formé. Ciertamente yo lo hice.
8 "Haz salir a un pueblo que es ciego, aunque tiene ojos, y que es sordo,
aunque tiene oídos.
9 Congréguense a una todas las naciones, y reúnanse todos los pueblos.
¿Quién de ellos hay que nos anuncie esto y que nos haga oír las cosas
antiguas? Que se presenten sus testigos, y que se justifiquen; que
escuchen, y digan: 'Es verdad.'
10 "Vosotros sois mis testigos, dice Jehovah; mi siervo que yo escogí,
para que me conozcáis y me creáis, a fin de que entendáis que Yo Soy.
Antes de mí no fue formado ningún dios, ni lo será después de mí.
11 Yo, yo Jehovah; fuera de mí no hay quien salve.
12 Yo anuncié y salvé; yo proclamé, y no algún dios extraño entre
vosotros. Vosotros sois mis testigos, y yo soy Dios, dice Jehovah.
13 Aun antes que hubiera día, Yo Soy, y no hay quien pueda librar de mi
mano. Lo que hago, ¿quién lo deshará?"
14 Así dice Jehovah, vuestro Redentor, el Santo de Israel: "Por vuestra
causa enviaré a Babilonia, y haré descender a todos como fugitivos; y aun
a los caldeos en sus naves de placer.
15 Yo soy Jehovah, el Santo vuestro, el Creador de Israel, vuestro Rey."
16 Así ha dicho Jehovah--el que abre camino en el mar, y senda en las
aguas impetuosas;
17 el que saca al carro y al caballo y al ejército junto con su poderío, y
yacen para no levantarse jamás; son extinguidos y apagados como una
mecha--:
18 "No os acordéis de las cosas pasadas; ni consideréis las cosas
antiguas.
19 He aquí que yo hago una cosa nueva; pronto surgirá. ¿No la conoceréis?
Otra vez os haré un camino en el desierto, y ríos en el sequedal.
20 Los animales del campo me honrarán; también los chacales y las
avestruces. Porque daré aguas en el desierto y ríos en el sequedal para
dar de beber a mi pueblo escogido.
21 Este es el pueblo que yo he formado para mí; ellos proclamarán mi
alabanza.
22 "Sin embargo, no me invocaste, oh Jacob; sino que te cansaste de mí, oh
Israel.
23 No me trajiste corderos como tus holocaustos, ni me honraste con tus
sacrificios. No te hice servir con ofrendas, ni te fatigué con incienso.
24 No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con el
sebo de tus sacrificios. Más bien, me abrumaste con tus pecados; me
fatigaste con tus iniquidades.
25 "Yo soy, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí, y no me
acordaré más de tus pecados.
26 Házmelo recordar; entremos juntos a juicio. Habla tú para justificarte.
27 Tu primer padre pecó, y tus mediadores también han transgredido contra
mí.
28 Por tanto, yo profané a los principales del santuario, y entregué a
Jacob como anatema, y como oprobio a Israel.
Isaías 44
1 "Y ahora escucha, oh Jacob, siervo mío; y tú, oh Israel, a quien yo
escogí.
2 Así ha dicho Jehovah, tu Hacedor, el que te formó desde el vientre y el
que te ayudará: No temas, oh siervo mío Jacob; y tú, oh Jesurún, a quien
yo escogí.
3 Porque yo derramaré aguas sobre el suelo sediento, y torrentes sobre la
tierra seca. Derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición
sobre tus vástagos.
4 Brotarán como entre la hierba, como los sauces junto a las corrientes de
las aguas.
5 Este dirá: 'Yo soy de Jehovah', ése será llamado por el nombre de Jacob,
y aquél escribirá sobre su mano: 'De Jehovah', y será llamado con el
nombre de Israel."
6 Así ha dicho Jehovah, Rey de Israel, y su Redentor, Jehovah de los
Ejércitos: "Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay
Dios.
7 ¿Quién es como yo? ¡Que lo proclame! Que declare y relate delante de mí
las cosas que han sucedido desde que establecí al pueblo antiguo, y
declaren las cosas por venir. Sí, ¡declárenlas!
8 "No temáis, ni tengáis miedo. ¿No te lo hice oír y te lo dije desde
antaño? Y vosotros sois mis testigos. ¿Hay Dios aparte de mí? No, no hay
otra Roca; no conozco ninguna."
9 Los que dan forma a las imágenes talladas, todos son sólo vanidad; lo
más precioso de ellos no sirve para nada. Y en cuanto a sus testigos,
ellos mismos no ven ni conocen, para su propia vergüenza.
10 ¿Quién forma un dios o funde una imagen que para nada aprovecha?
11 He aquí que todos sus compañeros serán avergonzados, porque los mismos
escultores sólo son hombres. Que se reúnan todos y se pongan de pie; que
teman y sean avergonzados a una.
12 El herrero toma una herramienta y trabaja sobre las brasas. Le da forma
con el martillo y trabaja con la fuerza de su brazo. Luego tiene hambre, y
le faltan las fuerzas; no bebe agua, y desfallece.
13 El carpintero tiende la regla, hace el trazo con un marcador, labra con
la gubia, traza con el compás y le da forma de hombre y de belleza humana,
para colocarlo en una casa.
14 Corta cedros para sí; escoge una conífera o un roble y lo deja crecer
entre los árboles del bosque. Planta un pino, y la lluvia lo hace crecer.
15 Luego se sirve de ellos para hacer fuego. Toma uno y con él se
calienta; prende fuego y cuece pan. Hace, además, un dios, y lo adora;
hace un ídolo y se postra ante él.
16 Quema parte del leño en el fuego y sobre él prepara carne asada, come y
se sacia. Luego se calienta y dice: "¡Ah! Me caliento mientras contemplo
el fuego."
17 Después, lo que sobra lo transforma en la imagen tallada de un dios. Se
postra ante él y lo adora, y le ruega diciendo: "¡Líbrame, porque tú eres
mi dios!"
18 No conocen ni entienden; porque sus ojos están tapados para no ver;
también su corazón, para no comprender.
19 Nadie reflexiona; nadie tiene conocimiento ni entendimiento para decir:
"Parte de esto quemé en el fuego y sobre sus brasas cocí pan, asé carne y
comí. ¿He de convertir en una abominación lo que sobra de él? ¿Me he de
postrar ante un tronco de árbol?"
20 Se alimenta de ceniza; su corazón engañado le desvía. No libra su alma
ni dice: "¿Acaso no es una mentira lo que tengo en mi mano derecha?"
21 "Acuérdate de estas cosas, oh Jacob; y tú, oh Israel, porque eres mi
siervo. Yo te formé; tú eres mi siervo. Oh Israel, no me olvides.
22 He borrado como niebla tus rebeliones, y como nube tus pecados. Vuelve
a mí, porque yo te he redimido."
23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehovah lo ha hecho. Gritad con
júbilo, oh profundidades de la tierra. Prorrumpid en cántico, oh montañas,
el bosque y todos sus árboles. Porque Jehovah ha redimido a Jacob y será
glorificado en Israel.
24 Así ha dicho Jehovah, tu Redentor; el que te formó desde el vientre:
"Yo, Jehovah, hago todas las cosas. Yo solo despliego los cielos y
extiendo la tierra, sin la ayuda de nadie.
25 Soy quien deshace las señales de los adivinos y enloquece a los magos.
Soy quien hace volver atrás a los sabios y convierte en necedad su
erudición.
26 Soy quien confirma la palabra de su siervo y cumple el plan de sus
mensajeros. Soy quien dice a Jerusalén: 'Serás habitada'; y a las ciudades
de Judá: 'Seréis reedificadas; yo levantaré sus ruinas.'
27 Soy quien dice a las profundidades del mar: '¡Séquense!' y 'Yo secaré
tus ríos.'
28 Soy quien dice de Ciro: 'El es mi pastor.' El cumplirá todo mi deseo al
decir de Jerusalén: 'Sea edificada', y del templo: 'Sean puestos tus
cimientos.'
Isaías 45
1 "Así ha dicho Jehovah, a su ungido, a Ciro, a quien tomé por su mano
derecha para sojuzgar a las naciones delante de él, para desvestir a los
reyes de sus armaduras y para abrir puertas delante de él, de modo que las
puertas de las ciudades no se cierren:
2 'Yo iré delante de ti y allanaré las montañas. Romperé las puertas de
bronce y haré pedazos los cerrojos de hierro.
3 Yo te daré los tesoros de la oscuridad, las riquezas de los lugares
secretos, para que sepas que yo soy Jehovah Dios de Israel, que te llama
por nombre.
4 A causa de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, yo te llamo por tu
nombre. Te doy un título de honor, aunque tú no me conoces.
5 Yo soy Jehovah, y no hay otro. Aparte de mí no hay Dios. Yo te ciño,
aunque tú no me conoces,
6 para que desde el nacimiento del sol y hasta el occidente se sepa que no
hay nadie más que yo. Yo soy Jehovah, y no hay otro.
7 Yo soy quien forma la luz y crea las tinieblas, quien hace la paz y crea
la adversidad. Yo, Jehovah, soy quien hace todas estas cosas.'
8 "Destilad, oh cielos, desde arriba; derramen justicia las nubes. Abrase
la tierra, brote la salvación y juntamente crezca la justicia. Yo,
Jehovah, lo he creado."
9 ¡Ay del que contiende con su Hacedor, siendo nada más que un pedazo de
tiesto entre los tiestos de tierra! ¿Dirá el barro al que le da forma:
"¿Qué haces?" o "Tu obra no tiene asas"?
10 Ay del que dice al padre: "¿Qué engendras?", y a la mujer: "¿Qué das a
luz?"
11 Así ha dicho Jehovah, el Santo de Israel y su Hacedor: "¿Me pediréis
señales acerca de mis hijos, o me daréis órdenes respecto a la obra de mis
manos?
12 Yo hice la tierra y creé al hombre sobre ella. Son mis propias manos
las que han desplegado los cielos, y soy yo quien ha dado órdenes a todo
su ejército.
13 "Yo lo levantaré a él en justicia, y allanaré todos sus caminos. El
edificará mi ciudad y dejará ir a mis cautivos; no por precio, ni por
soborno", dice Jehovah de los Ejércitos.
14 Así ha dicho Jehovah: "Los productos de Egipto, las mercaderías de
Etiopía y de los sabeos, hombres de alta estatura, pasarán a ti y serán
tuyos. Irán en pos de ti, pasarán encadenados. Ante ti se postrarán, y a
ti te suplicarán diciendo: 'Ciertamente Dios está en ti, y no hay otro; no
hay otro Dios.'"
15 Verdaderamente tú eres un Dios misterioso, oh Dios de Israel, el
Salvador.
16 Todos ellos quedarán avergonzados y afrentados; irán con afrenta todos
los que fabrican ídolos.
17 Israel será salvado por Jehovah con salvación eterna. No os
avergonzaréis, ni seréis afrentados, por los siglos de los siglos.
18 Porque así ha dicho Jehovah--el que ha creado los cielos, él es Dios;
el que formó la tierra y la hizo, él la estableció; no la creó para que
estuviera vacía, sino que la formó para que fuera habitada--: "Yo soy
Jehovah, y no hay otro.
19 Yo no he hablado en secreto, en un lugar de tierra tenebrosa. No he
dicho a la generación de Jacob: 'Buscadme en vano.' Yo soy Jehovah, que
hablo lo que es justo y que declaro lo que es recto.
20 "¡Reuníos y venid! ¡Acercaos, todos los sobrevivientes de entre las
naciones! No tienen conocimiento los que cargan un ídolo de madera y
ruegan a un dios que no puede salvar.
21 Hablad, presentad vuestra causa. Sí, que deliberen juntos. ¿Y quién ha
anunciado esto desde la antigüedad? ¿Quién lo ha dicho desde entonces? ¿No
he sido yo, Jehovah? No hay más Dios aparte de mí: Dios justo y Salvador.
No hay otro fuera de mí.
22 "¡Mirad a mí y sed salvos, todos los confines de la tierra! Porque yo
soy Dios, y no hay otro.
23 Por mí mismo lo he jurado; de mi boca salió palabra en justicia, y no
será revocada: que delante de mí se doblará toda rodilla, y jurará toda
lengua.
24 De mí se dirá: 'Ciertamente, en Jehovah está la justicia y el poder.'"
A él vendrán, y serán avergonzados todos los que se enfurecen contra él.
25 En Jehovah será justificada y se gloriará toda la descendencia de
Israel.
Isaías 46
1 ¡Bel se ha postrado; Nebo se ha doblegado! Sus ídolos fueron puestos
sobre animales y sobre bestias; las cosas que lleváis son pesadas, una
carga para las bestias cansadas.
2 Se han doblegado y se han postrado juntos; no pudieron rescatar la carga
y ellos mismos han ido en cautividad.
3 "Escuchadme, oh casa de Jacob y todo el remanente de Israel, los que
sois cargados por mí desde el vientre y llevados desde la matriz.
4 Hasta vuestra vejez yo seré el mismo, y hasta las canas yo os sostendré.
Yo lo he hecho así, y os seguiré llevando. Yo os sostendré y os libraré.
5 "¿A quién me haréis semejante, o a quién me haréis igual? ¿A quién me
compararéis para que seamos semejantes?
6 Hay quienes sacan el oro de la bolsa y pesan la plata en la balanza.
Luego contratan a un platero para hacer de ello un dios. ¡Luego se postran
y lo adoran!
7 Lo cargan sobre los hombros y lo llevan; lo colocan en su lugar. Allí
permanece y no se mueve de su sitio. Aunque alguien le invoque, no
responde ni lo libra de la tribulación.
8 "Acordaos de esto y tened valor; volved en vosotros, oh transgresores.
9 Acordaos de las cosas del pasado que son desde la antigüedad, porque yo
soy Dios, y no hay otro. Yo soy Dios, y no hay nadie semejante a mí.
10 "Yo anuncio lo porvenir desde el principio, y desde la antigüedad lo
que aún no ha sido hecho. Digo: 'Mi plan se realizará, y haré todo lo que
quiero.'
11 Yo llamo desde el oriente al ave de rapiña, y de tierra lejana al
hombre que llevará a cabo mi plan. Yo hablé, y yo haré que suceda. Lo he
planeado y también lo haré.
12 "Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia.
13 Haré que se acerque mi justicia; no se alejará. Mi salvación no se
tardará. Pondré salvación en Sion, y para Israel será mi gloria.
Isaías 47
1 "Desciende y siéntate en el polvo, oh virgen hija de Babilonia. Siéntate
en la tierra, sin trono, oh hija de los caldeos; porque nunca más volverás
a ser llamada 'tierna y delicada'.
2 Toma el molino y muele harina. Quita tu velo, alza tu larga falda,
descubre tus piernas, vadea los ríos.
3 Tu desnudez será descubierta, y vista tu afrenta. Tomaré venganza, y no
habrá quien interceda",
4 dice nuestro Redentor, cuyo nombre es Jehovah de los Ejércitos, el Santo
de Israel.
5 "Siéntate en silencio y entra en la penumbra, oh hija de los caldeos,
porque nunca más te volverán a llamar soberana de reinos.
6 Yo me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad y los entregué en tus
manos. Pero tú no tuviste misericoridia de ellos. Hiciste muy pesado tu
yugo sobre los viejos,
7 y dijiste: 'Para siempre seré soberana.' No consideraste esto en tu
corazón, ni te acordaste de su resultado.
8 "Ahora pues, escucha esto, oh voluptuosa que habitas confiadamente y
dices en tu corazón: 'Yo, y nadie más. No quedaré viuda, ni conoceré la
privación de hijos.'
9 Pero estas dos cosas te sucederán de repente, en un mismo día; privación
de hijos y viudez vendrán de lleno sobre ti, a pesar de tus muchas
hechicerías y de tus muchos encantamientos.
10 Confiaste en tu maldad y dijiste: 'Nadie me ve.' Tu sabiduría y tu
conocimiento te han engañado, y dijiste en tu corazón: 'Yo, y nadie más.'
11 Vendrá sobre ti un mal que no podrás impedir con conjuros. Caerá sobre
ti una ruina que no podrás evitar con rescate. De repente vendrá sobre ti
una devastación que no te imaginas.
12 "Persiste, pues, en tus encantamientos y en tus muchas hechicerías, con
las cuales te has desvelado desde tu juventud. Quizás puedas sacar algún
provecho; quizás puedas ocasionar terror.
13 Te has agotado con tus muchos planes. Pues que se pongan de pie y te
libren tus astrólogos, los que contemplan las estrellas y anuncian el
comienzo de los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.
14 He aquí que serán como paja; el fuego los quemará. No librarán sus
propias vidas del poder de la llama de fuego. No quedará brasa para
calentarse, ni lumbre ante la cual se sienten.
15 Así serán aquellos con quienes tanto te has afanado, quienes han
negociado contigo desde tu juventud. Cada uno divagará por su lado; no
habrá quien te salve."
Isaías 48
1 Oíd esto, oh casa de Jacob, los que sois llamados con el nombre de
Israel, los que habéis salido de las entrañas de Judá, los que juráis por
el nombre de Jehovah e invocáis al Dios de Israel, pero no en verdad ni
con justicia.
2 Porque dicen pertenecer a la Santa Ciudad y se apoyan en el Dios de
Israel, cuyo nombre es Jehovah de los Ejércitos.
3 "Las cosas primeras las manifesté con anticipación. De mi boca salieron;
yo las anuncié. Repentinamente las hice, y llegaron a ser.
4 Porque sé que eres duro, que tu cuello es como un tendón de hierro, y tu
frente de bronce.
5 Por eso te lo declaré desde entonces; antes que sucediera te lo anuncié,
no sea que digas: 'Mi ídolo las hizo; mi imagen tallada y mi imagen de
fundición ordenaron estas cosas.'
6 Tú lo has oído; considéralo todo. ¿Acaso no dirás que es verdad? Desde
ahora te hago oír cosas nuevas, y cosas ocultas que tú no sabes.
7 Hoy han sido creadas, y no en el pasado. No habías oído de ellas antes
de este día, para que no digas: 'He aquí que yo lo sabía.'
8 Ni tú habías oído de ellas, ni nunca las habías conocido. Tampoco fue
abierto desde entonces tu oído, porque yo sabía que ciertamente me
traicionarías; por tanto, desde el vientre se te ha llamado rebelde.
9 "Por amor de mi nombre refreno mi furor; para alabanza mía lo reprimo,
para no destruirte.
10 He aquí que te he purificado, pero no como a plata; te he probado en el
horno de la aflicción.
11 Por mí, por amor de mí mismo lo hago; pues, ¿cómo ha de ser profanado
mi nombre? ¡No daré a otro mi gloria!
12 "Escúchame, oh Jacob; y tú, oh Israel, a quien he llamado. Yo Soy. Yo
soy el primero, y también soy el último.
13 Ciertamente mi mano puso los fundamentos de la tierra; mi mano derecha
extendió los cielos. Cuando yo los convoco, ellos comparecen juntos.
14 "Reuníos todos vosotros y escuchad: ¿Quién hay entre vosotros que
revele estas cosas? Aquel a quien Jehovah ama, él hará su voluntad sobre
Babilonia, y su brazo estará sobre los caldeos.
15 Yo, yo mismo he hablado; en verdad le he llamado. Yo le he traído, y
haré prosperar su camino.
16 Acercaos a mí y oíd esto: Desde el principio no he hablado en secreto;
desde que las cosas sucedieron, allí he estado yo." Y ahora me ha enviado
el Señor Jehovah y su Espíritu.
17 Así ha dicho Jehovah, tu Redentor, el Santo de Israel: "Yo soy Jehovah
tu Dios que te enseña provechosamente, y que te conduce por el camino en
que has de andar.
18 ¡Oh, si hubieras estado atento a mis mandamientos! Tu paz habría sido
como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
19 Tu descendencia sería como la arena, y los que salen de tus entrañas
como sus granos. Su nombre nunca sería eliminado ni borrado de mi
presencia.
20 "¡Salid de Babilonia! ¡Huid de entre los caldeos! Anunciad esto con voz
de alegría; hacedlo oír. Difundidlo hasta el extremo de la tierra. Decid:
'Jehovah ha redimido a su siervo Jacob.'
21 No tuvieron sed cuando los llevó por lugares secos; él hizo brotar agua
de la roca para su pueblo. Partió la peña, y fluyeron aguas.
22 "¡No hay paz para los malos!", dice Jehovah.
Isaías 49
1 ¡Oídme, oh costas, y atended, oh pueblos lejanos! Jehovah me llamó desde
el vientre; desde las entrañas de mi madre mencionó mi nombre.
2 Hizo de mi boca una espada puntiaguda; me cubrió con la sombra de su
mano. Hizo de mí una flecha afilada; me guardó en su aljaba.
3 Y me dijo: "Mi siervo eres tú, oh Israel; en ti me gloriaré."
4 Pero yo dije: "Por demás me he afanado; en vano y sin provecho he
consumido mis fuerzas. Sin embargo, mi causa está con Jehovah, y mi
recompensa con mi Dios."
5 Y ahora Jehovah--quien me formó desde el vientre para ser su siervo, a
fin de hacer que Jacob volviese a él y lograr que Israel se adhiriera a
él, pues yo soy estimado en los ojos de Jehovah, y mi Dios es mi
fortaleza--
6 dice: "Poca cosa es que tú seas mi siervo para levantar a las tribus de
Israel y restaurar a los sobrevivientes de Israel. Yo te pondré como luz
para las naciones, a fin de que seas mi salvación hasta el extremo de la
tierra."
7 Así ha dicho Jehovah, el Redentor de Israel y el Santo suyo, al de alma
menospreciada, al abominado por las naciones, al siervo de los tiranos:
"Los reyes lo verán y se levantarán; también los príncipes, y se
postrarán, a causa de Jehovah, quien es fiel, y por el Santo de Israel, el
cual te escogió."
8 Así ha dicho Jehovah: "En tiempo favorable te he respondido, y en el día
de salvación te he ayudado. Te guardaré y te pondré por pacto para el
pueblo, a fin de que restablezcas la tierra y poseas las heredades
desoladas;
9 para que digas a los presos: '¡Salid!'; y a los que están en tinieblas:
'¡Mostraos!' En los caminos serán apacentados, y en todas las cumbres
áridas estarán sus pastizales.
10 No tendrán hambre ni sed; ni el calor ni el sol los golpeará. Porque el
que tiene misericordia de ellos los guiará y los conducirá a manantiales
de aguas.
11 Yo convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán
levantadas.
12 He aquí, éstos vendrán desde lejos; he aquí, ésos vendrán del norte y
del occidente; y aquéllos, de la tierra de Sevene."
13 Gritad de júbilo, oh cielos! ¡Regocíjate, oh tierra! ¡Prorrumpid en
cántico, oh montes! Porque Jehovah ha consolado a su pueblo y de sus
afligidos tendrá misericordia.
14 Pero Sion dijo: "Jehovah me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de
mí."
15 "¿Acaso se olvidará la mujer de su bebé, y dejará de compadecerse del
hijo de su vientre? Aunque ellas se olviden, yo no me olvidaré de ti.
16 He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada; tus murallas
están siempre delante de mí.
17 Tus edificadores vendrán aprisa, y tus destructores y desoladores se
irán de ti.
18 Alza tus ojos alrededor y mira: Todos éstos se han reunido y han venido
a ti. ¡Vivo yo, dice Jehovah, que con todos ellos te vestirás como si
fueran joyas! ¡Y con ellos te adornarás como una novia!
19 En cuanto a tus ruinas, tu desolación y tu tierra destruida,
ciertamente ahora serás demasiado estrecha para los habitantes; y tus
destructores estarán lejos.
20 Aun los hijos de los cuales fuiste privada te dirán a los oídos: 'Este
lugar es demasiado estrecho para mí; dame espacio para habitar.'
21 Entonces dirás en tu corazón: '¿Quién me dio a luz a éstos? Porque yo
estuve sola y estéril, desterrada y apartada. He aquí que yo fui dejada
sola; ¿de dónde, pues, han venido éstos? ¿Quién los crió?'"
22 Así ha dicho el Señor Jehovah: "He aquí, yo alzaré mi mano hacia las
naciones, y levantaré mi bandera a los pueblos. Ellos traerán en su seno a
tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.
23 Reyes serán tus tutores, y sus princesas tus nodrizas. Con el rostro a
tierra se postrarán ante ti y lamerán el polvo de tus pies. Así sabrás que
yo soy Jehovah, y que los que esperan en mí no serán avergonzados."
24 ¿Le será quitado el botín al valiente guerrero? ¿Será librado el
cautivo de las manos de un tirano?
25 Pues así ha dicho Jehovah: "Ciertamente el cautivo le será quitado al
valiente guerrero, y el botín será librado del tirano. Yo contenderé con
los que contienden contra ti, y yo salvaré a tus hijos.
26 A los que te oprimen, les haré comer sus propias carnes; se embriagarán
con su propia sangre, como con vino nuevo. Y sabrá todo mortal que yo soy
Jehovah tu Salvador, tu Redentor, el Fuerte de Jacob."
Isaías 50
1 Así ha dicho Jehovah: "¿Dónde está la carta de divorcio de vuestra
madre, con la cual yo la he repudiado? ¿O cuál de mis acreedores es aquel
a quien os he vendido? He aquí que por vuestras maldades fuisteis
vendidos, y por vuestras rebeliones vuestra madre fue repudiada.
2 "¿Por qué vine, y nadie apareció? ¿Por qué llamé, y nadie respondió?
¿Acaso es demasiado corto mi brazo que no pueda rescatar? ¿Acaso no hay en
mí fuerzas para librar? He aquí que con mi reprensión haré que el mar se
seque; convertiré los ríos en desierto hasta que se pudran sus peces y se
mueran de sed por falta de agua.
3 Yo vestiré de oscuridad los cielos, y les pondré cilicio como
cobertura."
4 El Señor Jehovah me ha dado una lengua adiestrada para saber responder
palabra al cansado. Me despierta cada mañana; cada mañana despierta mi
oído para que yo escuche, como los que son adiestrados.
5 El Señor Jehovah me abrió el oído, y no fui rebelde ni me volví atrás.
6 Entregué mis espaldas a los que me golpeaban, y mis mejillas a los que
me arrancaban la barba. No escondí mi cara de las afrentas ni de los
esputos.
7 Porque el Señor Jehovah me ayuda, no he sido confundido. Por eso puse mi
rostro firme como un pedernal y sé que no seré avergonzado.
8 Cercano está a mí el que me justifica. ¿Quién contenderá conmigo?
Comparezcamos juntos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí.
9 He aquí que el Señor Jehovah me ayudará; ¿quién me podrá condenar? He
aquí que todos ellos se envejecerán como un vestido, y se los comerá la
polilla.
10 ¿Quién entre vosotros teme a Jehovah y escucha la voz de su siervo? El
que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehovah y
apóyese en su Dios.
11 Pero he aquí que todos vosotros encendéis el fuego y prendéis las
antorchas. ¡Andad a la luz de vuestro propio fuego, y de las antorchas que
habéis encendido! De mi mano os vendrá esto: ¡Acabaréis por yacer en el
lugar del tormento!
Isaías 51
1 "Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehovah. Mirad la
roca de donde fuisteis cortados, y la cantera de donde fuisteis extraídos.
2 Mirad a Abraham, vuestro padre; y a Sara, que os dio a luz. Porque
cuando él era uno solo, yo lo llamé, lo bendije y lo multipliqué."
3 Ciertamente Jehovah consolará a Sion; él consolará todas sus ruinas.
Convertirá su desierto en Edén y su región árida en huerto de Jehovah.
Alegría y gozo habrá en ella, acciones de gracias y sonido de cánticos.
4 "Estad atentos a mí, oh pueblo mío, y oídme, oh nación mía; porque de mí
saldrá la ley, y mi mandato será para luz de los pueblos.
5 Mi justicia está cercana; la salvación ya se ha iniciado, y mis brazos
juzgarán a los pueblos. En mí esperarán las costas, y en mis brazos
pondrán su esperanza.
6 "Alzad vuestros ojos hacia los cielos, y mirad abajo hacia la tierra.
Porque los cielos se desvanecerán como humo; la tierra se envejecerá como
vestidura, y sus habitantes morirán como moscas. Pero mi salvación
permanecerá para siempre, y mi justicia no perecerá.
7 "Oídme, los que conocéis la justicia, el pueblo en cuyo corazón está mi
ley. No temáis la afrenta de los hombres, ni os atemoricéis ante sus
ultrajes.
8 Porque la polilla se los comerá como a vestidura; la larva los consumirá
como a la lana. Pero mi justicia permanecerá para siempre, y mi salvación
de generación en generación."
9 ¡Despierta, despierta, vístete de poder, oh brazo de Jehovah! Despierta
como en los días de la antigüedad, en las generaciones del pasado. ¿No
eres tú el que despedazó a Rahab y el que hirió al monstruo marino?
10 ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran océano? ¿No eres tú
el que convirtió las profundidades del mar en camino, para que pasaran los
redimidos?
11 "Los rescatados de Jehovah volverán y entrarán en Sion con cánticos. Y
sobre sus cabezas habrá alegría perpetua. Alcanzarán gozo y alegría, y
huirán la tristeza y el gemido.
12 Yo soy, yo soy vuestro Consolador. ¿Quién eres tú para que temas al
hombre, que es mortal; al hijo del hombre, que es tratado como el pasto?
13 ¿Te has olvidado ya de Jehovah, tu Hacedor, que desplegó los cielos y
puso los fundamentos de la tierra, para que continuamente y todo el día
temas la furia del opresor, cuando se dispone a destruir? Pero, ¿dónde
está la furia del opresor?
14 Pronto el que está en cadenas será puesto en libertad; no morirá para
ir a la fosa, ni le faltará su alimento.
15 Pues yo soy Jehovah tu Dios, quien agita el mar y hace rugir sus olas;
Jehovah de los Ejércitos es su nombre.
16 Habiendo yo extendido los cielos y fundado la tierra, y habiendo dicho
a Sion: 'Tú eres mi pueblo', pongo mis palabras en tu boca y te cubro con
la sombra de mi mano."
17 ¡Despierta! ¡Despierta! Levántate, oh Jerusalén, que de la mano de
Jehovah bebiste la copa de su furor y que bebiste hasta la última gota de
la copa del vértigo.
18 Entre todos los hijos que ella dio a luz, no hay quien la guíe. Entre
todos los hijos que crió, no hay quien la tome de la mano.
19 Estas dos cosas te han sobrevenido. ¿Quién se dolerá de ti? Te han
sobrevenido la destrucción y la ruina, el hambre y la espada. ¿Quién te
consolará?
20 Tus hijos se han desmayado; como un antílope en una red, yacen tendidos
en las esquinas de todas las calles, llenos de la ira de Jehovah y de la
reprensión de tu Dios.
21 Escucha, pues, esto, miserable y ebria, aunque no de vino.
22 Así ha dicho Jehovah tu Señor y tu Dios, quien contiende por su pueblo:
"He aquí, he quitado de tu mano la copa del vértigo, la copa de mi ira.
Nunca más tendrás que beberla.
23 La pondré en la mano de los que te atormentan, los que dicen a tu alma:
'Póstrate para que pasemos.' Y tú pusiste tu espalda como tierra, y como
calle para los que pasaban."
Isaías 52
1 ¡Despierta! ¡Despierta! Vístete de tu poder, oh Sion; vístete de tu ropa
de gala, oh Jerusalén, ciudad santa. Porque nunca más volverá a entrar en
ti ningún incircunciso ni impuro.
2 Despréndete del polvo; levántate y toma asiento, oh Jerusalén. Suelta
las ataduras de tu cuello, oh cautiva hija de Sion.
3 Porque así ha dicho Jehovah: "De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin
dinero seréis rescatados."
4 Porque así ha dicho el Señor Jehovah: "En el pasado mi pueblo descendió
a Egipto para residir allá; después Asiria lo ha oprimido sin motivo.
5 Y ahora, dice Jehovah, ¿qué tengo que ver yo aquí, ya que mi pueblo fue
traído sin causa? Los que se enseñorean de él se mofan, dice Jehovah.
Continuamente y todo el día mi nombre es blasfemado.
6 Por tanto, mi pueblo conocerá mi nombre en aquel día, pues yo soy el que
dice: '¡Aquí estoy!'"
7 ¡Cuán hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas
nuevas, del que anuncia la paz, del que trae buenas nuevas del bien, del
que anuncia la salvación, del que dice a Sion: "¡Tu Dios reina!"
8 ¡Una voz! Tus centinelas alzan la voz. Juntos dan gritos de júbilo,
porque cuando Jehovah vuelva a Sion, lo verán con sus propios ojos.
9 Prorrumpid juntas con gritos de júbilo, oh ruinas de Jerusalén, porque
Jehovah ha consolado a su pueblo; ha redimido a Jerusalén.
10 Jehovah ha descubierto el brazo de su santidad ante los ojos de todas
las naciones. Todos los confines de la tierra verán la salvación de
nuestro Dios.
11 ¡Apartaos! ¡Apartaos! ¡Salid de allí! ¡No toquéis lo impuro! ¡Salid de
en medio de ella! ¡Purificaos, los que lleváis los utensilios de Jehovah!
12 Pues no saldréis con apresuramiento, ni iréis huyendo; porque Jehovah
irá delante de vosotros, y el Dios de Israel irá a vuestra retaguardia.
13 "He aquí que mi siervo triunfará. Será engrandecido y exaltado, y será
muy enaltecido.
14 De la manera que muchos se asombraron de él, así fue desfigurada su
apariencia, más que la de cualquier hombre; y su aspecto, más que el de
los seres humanos.
15 Así asombrará a muchas naciones. Los reyes cerrarán la boca delante de
él, porque verán lo que nunca les había sido contado, y comprenderán lo
que nunca habían oído."
Isaías 53
1 ¿Quién ha creído nuestro anuncio? ¿Sobre quién se ha manifestado el
brazo de Jehovah?
2 Subió como un retoño delante de él, y como una raíz de tierra seca. No
hay parecer en él, ni hermosura; lo vimos, pero no tenía atractivo como
para que lo deseáramos.
3 Fue despreciado y desechado por los hombres, varón de dolores y
experimentado en el sufrimiento. Y como escondimos de él el rostro, lo
menospreciamos y no lo estimamos.
4 Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.
Nosotros le tuvimos por azotado, como herido por Dios, y afligido.
5 Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros
pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas
fuimos nosotros sanados.
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su
camino. Pero Jehovah cargó en él el pecado de todos nosotros.
7 El fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca. Como un cordero, fue
llevado al matadero; y como una oveja que enmudece delante de sus
esquiladores, tampoco él abrió su boca.
8 Por medio de la opresión y del juicio fue quitado. Y respecto a su
generación, ¿quién la contará? Porque él fue cortado de la tierra de los
vivientes, y por la transgresión de mi pueblo fue herido.
9 Se dispuso con los impíos su sepultura, y con los ricos estuvo en su
muerte. Aunque nunca hizo violencia, ni hubo engaño en su boca,
10 con todo eso, Jehovah quiso quebrantarlo, y le hirió. Cuando se haya
puesto su vida como sacrificio por la culpa, verá descendencia. Vivirá por
días sin fin, y la voluntad de Jehovah será en su mano prosperada.
11 A causa de la angustia de su alma, verá la luz y quedará satisfecho.
"Por su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con
los pecados de ellos.
12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes
repartirá despojos. Porque derramó su vida hasta la muerte y fue contado
entre los transgresores, habiendo él llevado el pecado de muchos e
intercedido por los transgresores.
Isaías 54
1 "¡Alégrate, oh estéril que nunca has dado a luz! Prorrumpe en cánticos y
grita de júbilo, tú que nunca tuviste dolores de parto. Porque más son los
hijos de la desolada que los de la desposada", ha dicho Jehovah.
2 "Ensancha el sitio de tu tienda, y sean extendidos los tapices de tus
moradas. No te limites; alarga tus cuerdas y afirma tus estacas.
3 Porque vas a extenderte a la derecha y a la izquierda; tus descendientes
herederán naciones y habitarán las ciudades desoladas.
4 "No temas, porque no serás avergonzada; no seas confundida, porque no
serás afrentada. Pues te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la
afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
5 Porque tu marido es tu Hacedor; Jehovah de los Ejércitos es su nombre.
Tu Redentor, el Santo de Israel, será llamado Dios de toda la tierra.
6 Porque Jehovah te ha llamado como a una mujer abandonada y triste de
espíritu, como a la esposa de la juventud que ha sido repudiada, dice tu
Dios.
7 Por un breve momento te dejé, pero con gran compasión te recogeré.
8 Al desbordarse mi ira, escondí de ti mi rostro por un momento; pero con
misericordia eterna me compadeceré de ti, dice tu Redentor Jehovah.
9 Esto será para mí como en los días de Noé: Como juré que las aguas de
Noé nunca más pasarían sobre la tierra, así he jurado que no me enojaré
contra ti, ni te reprenderé.
10 Aunque los montes se debiliten y las colinas se derrumben, mi
misericordia no se apartará de ti. Mi pacto de paz será inconmovible, ha
dicho Jehovah, quien tiene compasión de ti.
11 "¡Pobrecita, fatigada por la tempestad y sin consuelo! He aquí que yo
asentaré tus piedras sobre turquesas y pondré tus cimientos sobre zafiros.
12 Haré tus almenas de rubíes y tus puertas de berilo; y todo tu muro
alrededor, de piedras preciosas.
13 "Todos tus hijos serán enseñados por Jehovah, y grande será la paz de
tus hijos.
14 En justicia estarás afirmada. Estarás apartada de la opresión, la cual
no temerás; y lejos del terror, el cual no se acercará a ti.
15 Si alguno te ataca ferozmente, no será de mi parte; quien te ataque
caerá ante ti.
16 He aquí, yo he creado al herrero que sopla los carbones en el fuego y
que saca una herramienta para su trabajo; también yo he creado al
destructor para destruir.
17 No prosperará ninguna herramienta que sea fabricada contra ti. Tú
condenarás toda lengua que se levante contra ti en el juicio. Esta es la
heredad de los siervos de Jehovah, y su vindicación de parte mía", dice
Jehovah.
Isaías 55
1 "Oh, todos los sedientos, ¡venid a las aguas! Y los que no tienen
dinero, ¡venid, comprad y comed! Venid, comprad sin dinero y sin precio,
vino y leche.
2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo
que no satisface? Oídme atentamente y comed del bien, y vuestra alma se
deleitará con manjares.
3 Inclinad vuestros oídos y venid a mí; escuchad, y vivirá vuestra alma.
Yo haré con vosotros un pacto eterno, las fieles misericordias demostradas
a David.
4 He aquí que yo lo he puesto como testigo a los pueblos, como jefe y
comandante de los pueblos.
5 He aquí, llamarás a naciones que no conocías, y naciones que no te
conocían correrán hacia ti, por causa de Jehovah tu Dios, el Santo de
Israel, que te ha llenado de gloria."
6 ¡Buscad a Jehovah mientras puede ser hallado! ¡Llamadle en tanto que
está cercano!
7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos. Vuélvase a
Jehovah, quien tendrá de él misericordia; y a nuestro Dios, quien será
amplio en perdonar.
8 "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros
caminos son mis caminos, dice Jehovah.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más
altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más altos que vuestros
pensamientos.
10 Porque como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven allá
sino después de haber saciado la tierra y de haberla hecho germinar,
producir y dar semilla al que siembra y pan al que come,
11 así será mi palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino
que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para lo cual la
envié.
12 Ciertamente, con alegría saldréis y en paz os iréis. Los montes y las
colinas irrumpirán en cánticos delante de vosotros, y todos los árboles
del campo aplaudirán.
13 En lugar del espino crecerá el ciprés; y en lugar de la ortiga, el
mirto. Esto servirá de renombre a Jehovah, y de señal eterna que nunca
será borrada."
Isaías 56
1 Así ha dicho Jehovah: "Guardad el derecho y practicad la justicia;
porque mi salvación está próxima a venir, y mi justicia pronta a ser
revelada.
2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que
persevera en ello, que guarda el sábado no profanándolo y que guarda su
mano de hacer el mal."
3 El hijo del extranjero que se ha adherido a Jehovah no hable diciendo:
"Sin duda, Jehovah me separará de su pueblo." Tampoco diga el eunuco: "He
aquí, yo soy un árbol seco."
4 Porque así ha dicho Jehovah: "A los eunucos que guardan mis sábados, que
escogen lo que yo quiero y que abrazan mi pacto,
5 yo les daré en mi casa y dentro de mis muros un memorial y un nombre
mejor que el de hijos e hijas. Les daré un nombre eterno que nunca será
borrado.
6 "A los hijos de los extranjeros que se han adherido a Jehovah para
servirle y que aman el nombre de Jehovah para ser sus siervos, a todos los
que guardan el sábado no profanándolo y que abrazan mi pacto,
7 a éstos yo los traeré al monte de mi santidad y les llenaré de alegría
en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos
sobre mi altar, pues mi casa será llamada casa de oración para todos los
pueblos."
8 El Señor Jehovah, que reúne a los rechazados de Israel, dice: "Aun
reuniré otros más con sus ya reunidos."
9 ¡Todos los animales del campo, todos los animales del bosque, venid a
comer!
10 Sus centinelas son ciegos; no conocen. Todos ellos son perros mudos que
no pueden ladrar, videntes echados que aman el dormitar.
11 Son perros comilones e insaciables; son pastores que no saben entender.
Todos ellos se apartan tras sus propios caminos, cada cual tras su propio
provecho.
12 Dicen: "Venid; traeré vino, y nos embriagaremos con licor. El día de
mañana será como éste, o aun mucho mejor."
Isaías 57
1 El justo perece, y no hay quien lo tome a pecho. Los piadosos son
eliminados, y nadie entiende que es a causa de la calamidad que el justo
es eliminado.
2 El que anda en rectitud entrará en paz; llegarán a reposar sobre sus
lechos.
3 ¡Pero acercaos acá vosotros, oh hijos de bruja, descendientes de
adúltero y de prostituta!
4 ¿De quién os mofáis? ¿Contra quién abrís la boca y alargáis la lengua?
¿No sois vosotros hijos rebeldes y descendencia mentirosa?
5 Vosotros ardéis de lujuria entre los robles y debajo de todo árbol
frondoso. Degolláis a vuestros hijos en los valles y debajo de las
hendiduras de las peñas.
6 "Con las piedras lisas del valle está tu parte. ¡Ellas, ellas serán tu
porción! A ellas derramas libación y ofreces oblación. ¿Habré de aplacarme
ante estas cosas?
7 Sobre el monte alto y encumbrado pusiste tu cama. Allí también subiste a
hacer sacrificio.
8 Tras la puerta y el poste pusiste tu propio memorial; porque alejado de
mí te desnudaste, subiste y extendiste tu cama. Hiciste con ellos pacto,
amaste su cama, miraste su desnudez.
9 "Fuiste al rey con ungüentos, y multiplicaste tus perfumes; enviaste
lejos a tus mensajeros, y te humillaste hasta el Seol.
10 Con tanto caminar te cansaste, pero no dijiste: '¡Estoy rendida!'
Hallaste mucha vitalidad, por lo cual no desfalleciste.
11 "¿Por quién tuviste aprehensión y a quién temiste, de modo que
mintieses y no te acordases de mí, ni lo tomases a pecho? ¿No es porque he
guardado silencio y disimulado, y no me has temido?
12 Yo expondré tu justicia y tus obras, pero ellas no te aprovecharán.
13 Cuando clames, ¡que te libre tu colección de ídolos! Pero a todos ellos
se los llevará el viento; un soplo los arrebatará. Pero el que se refugia
en mí tendrá la tierra por heredad y poseerá mi santo monte."
14 Entonces él dirá: "¡Allanad, allanad la calzada! ¡Preparad el camino!
¡Quitad los obstáculos del camino de mi pueblo!"
15 Porque así ha dicho el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y
cuyo nombre es el Santo: "Yo habito en las alturas y en santidad; pero
estoy con el de espíritu contrito y humillado, para vivificar el espíritu
de los humildes y para vivificar el corazón de los oprimidos.
16 Porque no he de contender para siempre, ni para siempre he de estar
airado, pues se desmayaría delante de mí el espíritu y las almas que he
creado.
17 "Por la iniquidad de sus ganancias deshonestas me indigné y lo golpeé.
Escondí mi rostro y me indigné. Pero él continuó rebelde en el camino de
su corazón.
18 He visto sus caminos, pero lo sanaré. Lo guiaré y le daré consuelo, a
él y a los suyos que están de duelo.
19 Yo soy el que crea fruto de labios: ¡Paz, paz para el que está lejos y
para el que está cerca!, dice Jehovah. Yo lo sanaré.
20 Pero los impíos son como el mar agitado que no puede estar quieto y
cuyas aguas arrojan cieno y lodo.
21 "¡No hay paz para los malos!", dice mi Dios.
Isaías 58
1 "¡Proclama a voz en cuello! No te contengas; alza tu voz como corneta.
Denuncia ante mi pueblo su transgresión, y a la casa de Jacob su pecado.
2 Pero ellos me consultan cada día, y les agrada saber mis caminos, como
si fuese gente que hubiera obrado con justicia y que no hubiese dejado el
juicio de su Dios. Me piden justos juicios y quieren acercarse a Dios.
3 Dicen: '¿Por qué ayunamos, y no hiciste caso? ¿Por qué afligimos
nuestras almas, y no te diste por aludido?' "He aquí que en el día de
vuestro ayuno lográis vuestro deseo y explotáis a todos vuestros
trabajadores.
4 He aquí que vuestros ayunos son ocasión de contiendas y de riñas, para
herir con el puño de perversidad. No podéis seguir ayunando como ahora,
con el objeto de hacer oír vuestra voz en lo alto.
5 ¿Es éste el ayuno que yo escogí: sólo un día en que el hombre se aflija
a sí mismo? ¿Acaso el doblegar la cabeza como junco y el acostarse sobre
cilicio y ceniza es lo que llamáis ayuno y día agradable para Jehovah?
6 ¿No consiste, más bien, el ayuno que yo escogí, en desatar las ligaduras
de impiedad, en soltar las ataduras del yugo, en dejar libres a los
quebrantados y en romper todo yugo?
7 ¿No consiste en compartir tu pan con el hambriento y en llevar a tu casa
a los pobres sin hogar? ¿No consiste en cubrir a tu prójimo cuando lo veas
desnudo, y en no esconderte de quien es tu propia carne?
8 Entonces despuntará tu luz como el alba, y tu recuperación brotará con
rapidez. Tu justicia irá delante de ti, y la gloria de Jehovah irá a tu
retaguardia.
9 Entonces invocarás, y Jehovah te escuchará. Clamarás, y él dirá: '¡Aquí
estoy!' "Si quitas de en medio de ti el yugo, el acusar con el dedo y el
hablar vilezas;
10 si tu alma provee para el hambriento y sacias al alma humillada, tu luz
irradiará en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía.
11 Jehovah te guiará siempre y saciará tu alma en medio de los sequedales.
El fortalecerá tus huesos, y serás como un jardín de regadío y como un
manantial de aguas cuyas aguas nunca faltan.
12 Los tuyos reconstruirán las ruinas antiguas. Levantarás los cimientos
que estaban destruidos de generación en generación. Y serás llamado
reparador de brechas y restaurador de sendas para habitar.
13 "Si apartas tu pie por respeto al sábado, para no hacer tu capricho en
mi día santo; si al sábado llamas delicia, consagrado a Jehovah y
glorioso; y si lo honras, no haciendo según tus propios caminos ni
buscando tu propia conveniencia ni hablando tus propias palabras,
14 entonces te deleitarás en Jehovah. Yo te haré cabalgar sobre las
alturas de la tierra, y te daré a comer de la heredad de tu padre Jacob.
Porque la boca de Jehovah ha hablado."
Isaías 59
1 He aquí que la mano de Jehovah no se ha acortado para salvar, ni su oído
se ha ensordecido para oír.
2 Vuestras iniquidades son las que hacen separación entre vosotros y
vuestro Dios. Vuestros pecados han hecho que su rostro se oculte de
vosotros para no escuchar.
3 Porque vuestras manos se han contaminado con sangre, y vuestros dedos
con iniquidad. Vuestros labios hablan mentira, y vuestra lengua murmura
maldad.
4 No hay quien clame por justicia, ni quien vaya a juicio con integridad.
Confían en la vanidad y hablan falsedades. Conciben afanes y dan a luz
iniquidad.
5 Incuban huevos de víboras y tejen telas de arañas. El que coma de sus
huevos morirá, y del que sea aplastado saldrá una serpiente.
6 Sus telarañas no servirán para vestirse, ni se cubrirán con sus obras.
Sus obras son obras de iniquidad; hechos de violencia hay en sus manos.
7 Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente. Sus
pensamientos son pensamientos de iniquidad; destrucción y ruina hay en sus
calzadas.
8 No conocen el camino de la paz, ni hay justicia en sus sendas. Sus
senderos son torcidos; cualquiera que vaya por ellos no conocerá la paz.
9 Por esto el derecho se ha alejado de nosotros, y no nos ha alcanzado la
justicia. Esperamos luz, pero he aquí tinieblas. Esperamos resplandor,
pero andamos en la oscuridad.
10 Como ciegos palpamos la pared; andamos a tientas, como si no tuviésemos
ojos. Tropezamos tanto al mediodía como al anochecer; estamos como muertos
entre los robustos.
11 Gruñimos todos nosotros como osos, y gemimos lastimeramente como
palomas. Esperamos justicia, y no la hay; salvación, y está lejos de
nosotros.
12 Porque nuestras transgresiones se han multiplicado delante de ti, y
nuestro pecado ha testificado contra nosotros. Porque con nosotros
permanecen nuestras transgresiones; reconocemos nuestras iniquidades.
13 Transgredimos y negamos a Jehovah; volvemos atrás dejando de seguir a
nuestro Dios. Hablamos de opresión y de rebelión; concebimos y proferimos
desde el corazón palabras de mentira.
14 El derecho ha sido rechazado, y la justicia se mantiene a distancia. La
verdad tropieza en la plaza, y la honestidad no puede entrar.
15 La verdad está ausente, y el que se aparta del mal es despojado.
Jehovah ha visto esto, y el hecho que no haya justicia es malo ante sus
ojos.
16 Vio, pues, que no había nadie, y se asombró de que no hubiese quien
intercediese. Por tanto, su propio brazo le produjo salvación, y su propia
justicia lo sostuvo.
17 Se vistió con la coraza de justicia, y puso el casco de salvación sobre
su cabeza. Se vistió de ropas de venganza y se cubrió de celo como con un
manto.
18 De acuerdo con sus hechos, así dará la retribución: ira para sus
adversarios y furor para sus enemigos. Dará su retribución a las costas.
19 Desde el occidente temerán el nombre de Jehovah; y desde donde nace el
sol, su gloria. Porque él vendrá como río encajonado, sobre el cual impele
el soplo de Jehovah.
20 Entonces el Redentor vendrá a Sion. Y a los de Jacob que se arrepientan
de la transgresión, Jehovah les dice:
21 "En cuanto a mí, éste será mi pacto con ellos: 'Mi Espíritu que está
sobre ti y mis palabras que he puesto en tu boca no se apartarán de tu
boca, ni de la boca de tus descendientes, ni de la boca de los
descendientes de tus descendientes, desde ahora y para siempre'", ha dicho
Jehovah.
Isaías 60
1 "¡Levántate! ¡Resplandece! Porque ha llegado tu luz, y la gloria de
Jehovah ha resplandecido sobre ti.
2 Porque he aquí que las tinieblas cubrirán la tierra; y la oscuridad, los
pueblos. Pero sobre ti resplandecerá Jehovah, y sobre ti será vista su
gloria.
3 Entonces las naciones andarán en tu luz, y los reyes al resplandor de tu
amanecer.
4 "Alza tus ojos en derredor y mira: Todos ellos se han reunido y han
venido a ti. Tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán traídas en
brazos.
5 Entonces lo verás y resplandecerás. Tu corazón se estremecerá y se
ensanchará, porque la abundancia del mar se habrá vuelto a ti, y la
riqueza de las naciones te será traída.
6 Una multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efa;
todos ellos vendrán de Seba. Traerán oro e incienso, y proclamarán las
alabanzas de Jehovah.
7 Todo el ganado de Quedar será reunido para ti; carneros de Nebayot te
servirán. Serán una grata ofrenda sobre mi altar, y hermosearé el templo
de mi esplendor.
8 "¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas hacia sus
palomares?
9 Ciertamente, en mí esperarán las costas; y a la cabeza estarán las naves
de Tarsis para traer de lejos a tus hijos con su plata y su oro, por el
nombre de Jehovah tu Dios y por el Santo de Israel que te ha llenado de
esplendor.
10 "Los hijos de los extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te
servirán. Aunque en mi furor te herí, en mi buena voluntad tendré de ti
misericordia.
11 Tus puertas estarán abiertas continuamente. No se cerrarán ni de día ni
de noche, para que sean traídas a ti las riquezas de las naciones, y te
sean conducidos sus reyes.
12 Porque la nación y el reino que no te sirvan perecerán; tales naciones
serán completamente destruidas.
13 "La gloria del Líbano vendrá a ti: cipreses, olmos y abetos para
embellecer el lugar de mi santuario. Yo haré glorioso el lugar de mis
pies.
14 Humillados vendrán a ti los hijos de los que te afligieron; a las
plantas de tus pies se postrarán todos los que te menospreciaban. Te
llamarán Ciudad de Jehovah, Sion del Santo de Israel.
15 Aunque fuiste abandonada y aborrecida y no había quien caminase por ti,
te convertiré en gloria eterna, motivo de regocijo de generación en
generación.
16 Mamarás la leche de las naciones; mamarás el pecho de los reyes. Así
conocerás que yo, Jehovah, soy tu Salvador y tu Redentor, el Fuerte de
Jacob.
17 "En lugar de cobre traeré oro; y en lugar de hierro, plata. En lugar de
madera traeré bronce; y en lugar de piedras, hierro. Pondré la paz como
tus administradores y la justicia como tus recaudadores.
18 Nunca más se oirá de violencia en tu tierra, ni de destrucción y ruina
en tus territorios. Más bien, a tus muros llamarás Salvación, y a tus
puertas Alabanza.
19 "El sol nunca más te servirá de luz durante el día, ni te alumbrará el
resplandor de la luna. Jehovah será para ti luz eterna; tu Dios será tu
gloria.
20 Tu sol no se pondrá jamás, ni te será quitada la luna; porque Jehovah
será luz eterna para ti, y los días de tu duelo se acabarán.
21 "Entonces tu pueblo, todos ellos serán justos; para siempre heredarán
la tierra. Ellos son los vástagos de mi plantío, la obra de mis manos,
para manifestar mi gloria.
22 El más pequeño equivaldrá a mil; y el menor, a una nación poderosa. Yo,
Jehovah, a su tiempo lo apresuraré."
Isaías 61
1 El Espíritu del Señor Jehovah está sobre mí, porque me ha ungido
Jehovah. Me ha enviado para anunciar buenas nuevas a los pobres, para
vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los
cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel,
2 para proclamar el año de la buena voluntad de Jehovah y el día de la
venganza de nuestro Dios, para consolar a todos los que están de duelo,
3 para proveer a favor de los que están de duelo por Sion y para darles
diadema en lugar de ceniza, aceite de regocijo en lugar de luto y manto de
alabanza en lugar de espíritu desalentado. Ellos serán llamados robles de
justicia, plantío de Jehovah, para manifestar su gloria.
4 Reconstruirán las ruinas antiguas y levantarán las desolaciones de
antaño. Restaurarán las ciudades destruidas, las desolaciones de muchas
generaciones.
5 Los extraños estarán presentes y apacentarán vuestras ovejas, y los
hijos de los extranjeros serán vuestros labradores y vuestros viñadores.
6 Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehovah; servidores de nuestro
Dios os llamarán. Comeréis de las riquezas de las naciones, y con la
gloria de ellas os nutriréis.
7 En lugar de vuestra vergüenza habrá doble porción. Y en lugar de la
afrenta, se regocijarán por su heredad. Por tanto, en su tierra habrá
doble porción, y su gozo será eterno.
8 "Porque yo, Jehovah, amo la justicia, y aborrezco la rapiña y la
iniquidad. Recompensaré sus obras con fidelidad, y haré con ellos un pacto
eterno.
9 Sus descendientes serán conocidos entre las naciones; y sus retoños, en
medio de los pueblos. Todos los que los vean reconocerán que ellos son la
simiente que Jehovah bendijo."
10 En gran manera me gozaré en Jehovah; mi alma se alegrará en mi Dios.
Porque él me ha vestido con vestiduras de salvación y me ha cubierto con
manto de justicia. Como a novio me ha ataviado con una diadema, y como a
novia que se adorna con sus joyas.
11 Porque como la tierra produce sus brotes y como el huerto hace germinar
las semillas sembradas en él, así el Señor Jehovah hará germinar la
justicia y la alabanza delante de todas las naciones.
Isaías 62
1 Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no me quedaré
quieto, hasta que su justicia irradie como luz, y su salvación arda como
antorcha.
2 Entonces las naciones verán tu justicia; y todos los reyes, tu gloria. Y
te será dado un nombre nuevo, que la boca de Jehovah otorgará.
3 Serás corona de esplendor en la mano de Jehovah, y diadema real en la
palma de tu Dios.
4 Nunca más te llamarán Desamparada; ni se dirá más de tu tierra,
Desolada. Serás llamada Mi Deleite, y tu tierra, Desposada; porque Jehovah
se deleita en ti, y tu tierra será desposada.
5 Pues como el joven se desposa con la virgen, así te desposarán tus
hijos; y como el novio se regocija por su novia, así se regocijará tu Dios
por ti.
6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardias. Jamás callarán ni en
todo el día ni en toda la noche. ¡Los que hacéis que Jehovah recuerde, no
reposéis!
7 Tampoco le deis reposo, hasta que él restablezca a Jerusalén y haga de
ella una alabanza en la tierra.
8 Jehovah juró por su mano derecha y por el brazo de su poder: "Nunca más
daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extranjeros del
vino nuevo por el cual tú has trabajado.
9 Más bien, los que lo cosechen lo comerán, y alabarán a Jehovah; y los
que lo recolecten lo beberán en los atrios de mi santuario."
10 ¡Pasad, pasad por las puertas! ¡Preparad el camino para el pueblo!
¡Allanad, allanad la calzada; quitad las piedras! ¡Alzad bandera sobre los
pueblos!
11 He aquí que Jehovah ha proclamado hasta lo último de la tierra: "Decid
a la hija de Sion: '¡He aquí tu Salvador viene! ¡He aquí, su recompensa
viene con él; y delante de él, su obra!'"
12 Entonces les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehovah. Y a ti te
llamarán Buscada, Ciudad No Desamparada.
Isaías 63
1 --¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, vestido con vestiduras
brillantes? ¿Quién es éste de ropa esplendorosa, que marcha en la grandeza
de su poder? --Soy yo, que hablo en justicia, grande para salvar.
2 --¿Por qué está enrojecida tu ropa, y tus vestiduras están como las del
que ha pisado en el lagar?
3 --He pisado el lagar yo solo. De los pueblos nadie estuvo conmigo. Los
he pisado con mi furor, y los he hollado con mi ira. La sangre de ellos
salpicó mis vestiduras, y manché toda mi ropa.
4 Porque el día de la venganza ha estado en mi corazón, y el año de mi
redención ha llegado.
5 Yo miré, y no había quien ayudase. Me asombré de que no hubiese quien
apoyase. Entonces mi propio brazo me salvó; y mi ira, ella me sostuvo.
6 Con mi furor pisoteé a los pueblos; los embriagué con mi ira y derramé
su sangre por tierra.
7 Las misericordias de Jehovah recordaré, y las alabanzas de Jehovah,
conforme a todo lo que Jehovah nos ha recompensado, y a su gran bondad
para con la casa de Israel. El nos ha recompensado según su misericordia y
su gran compasión.
8 Pues ha dicho: "Ciertamente ellos son mi pueblo, hijos que no mienten."
Y él fue su Salvador.
9 En toda la angustia de ellos, él fue angustiado; y el ángel de su
Presencia los salvó. En su amor y en su compasión los redimió. Los alzó y
los llevó todos los días de la antigüedad.
10 Pero ellos se rebelaron y entristecieron a su Espirítu Santo. Por eso
se volvió su enemigo, y él mismo combatió contra ellos.
11 Pero se acordó de los días de la antigüedad, de Moisés su siervo.
¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño?
¿Dónde está el que puso en él su Espíritu Santo,
12 quien envió su glorioso brazo para estar a la derecha de Moisés, y
quien partió las aguas ante ellos, conquistando para sí renombre eterno?
13 El es el que los condujo por los abismos, como a un caballo en el
desierto, sin que tropezaran.
14 El Espíritu de Jehovah les dio reposo, como al ganado que desciende al
valle. Así condujiste a tu pueblo, conquistando para ti un nombre
glorioso.
15 Mira desde el cielo y contempla desde la excelsa morada de tu santidad
y de tu gloria: ¿Dónde están tu celo y tu poderío? La conmoción de tu
corazón y tu compasión me han sido retenidas.
16 Pero tú eres nuestro Padre; aunque Abraham no nos conozca e Israel no
nos reconozca, tú, oh Jehovah, eres nuestro Padre. Desde la eternidad tu
nombre es Redentor Nuestro.
17 ¿Por qué, oh Jehovah, nos dejas extraviarnos de tus caminos y endureces
nuestro corazón para no temerte? ¡Vuélvete por amor de tus siervos, por
las tribus de tu heredad!
18 Por poco tiempo tu pueblo poseyó tu lugar santo, pero nuestros
adversarios han pisoteado tu santuario.
19 Hemos venido a ser como aquellos sobre quienes tú jamás has señoreado y
sobre los cuales nunca ha sido invocado tu nombre.
Isaías 64
1 ¡Oh, si desgarraras los cielos y descendieras! Ante tu presencia
temblarían los montes,
2 como cuando el matorral es abrasado por el fuego o como cuando el fuego
hace hervir el agua; para dar a conocer tu nombre a tus adversarios, de
modo que las naciones se estremezcan ante tu presencia.
3 Descendiste, haciendo cosas temibles que no esperábamos; ante tu
presencia temblaron los montes.
4 Desde la antigüedad no se ha escuchado, ni el oído ha percibido, ni el
ojo ha visto a ningún Dios fuera de ti, que actúe a favor del que en él
espera.
5 Sales al encuentro del que con alegría hace justicia, de los que te
recuerdan en sus caminos. He aquí, tú te airaste cuando pecamos. En esta
situación hemos permanecido desde hace mucho tiempo, ¿y seremos salvos?
6 Todos nosotros somos como cosa impura, y todas nuestras obras justas son
como trapo de inmundicia. Todos nosotros nos hemos marchitado como hojas,
y nuestras iniquidades nos han llevado como el viento.
7 No hay quien invoque tu nombre ni se despierte para asirse de ti.
Ciertamente escondiste tu rostro de nosotros y nos has entregado al poder
de nuestras iniquidades.
8 Pero ahora, oh Jehovah, tú eres nuestro Padre. Nosotros somos el barro,
y tú eres nuestro alfarero; todos nosotros somos la obra de tus manos.
9 No te enojes sobremanera, oh Jehovah, ni guardes para siempre memoria de
la iniquidad. Por favor, mira; todos nosotros somos tu pueblo.
10 Tus santas ciudades se han vuelto un desierto. Sion ha llegado a ser un
desierto, Jerusalén una desolación.
11 La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te
alabaron nuestros padres, ha sido consumida por el fuego. Todas nuestras
cosas más estimadas han sido destruidas.
12 Con todo lo ocurrido, ¿vas a contenerte, oh Jehovah? ¿Vas a callar y a
afligirnos sin medida?
Isaías 65
1 "Yo me dejé buscar por los que no preguntaban por mí; me dejé hallar por
los que no me buscaban. A una nación que no invocaba mi nombre dije:
'¡Aquí estoy; aquí estoy!'
2 Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde que anda por un camino
que no es bueno, tras sus propios pensamientos.
3 Este es un pueblo que en mi propia cara me provoca a ira continuamente,
ofreciendo sacrificios en los jardines y quemando incienso sobre
ladrillos.
4 Moran en los sepulcros y pasan la noche en lugares secretos. Comen carne
de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas contaminadas.
5 Ellos dicen: 'Quédate en tu lugar. No te acerques a mí, porque soy más
santo que tú.' Estos son como humo en mis narices, fuego que arde todo el
día.
6 "He aquí que está escrito delante de mí. No callaré, sino que daré la
retribución; sí, les daré su retribución en su propio seno.
7 Por vuestras iniquidades y por las iniquidades de vuestros padres
juntamente, dice Jehovah, quienes quemaron incienso sobre los montes y me
afrentaron sobre las colinas, yo les repartiré en su mismo seno la
retribución por sus obras del pasado."
8 Así ha dicho Jehovah: "Como cuando alguien halla jugo en un racimo de
uvas y dice: 'No lo destruyas, porque en él hay bendición', así procederé
yo por causa de mis siervos para no destruirlo del todo.
9 Sacaré de Jacob descendencia; y de Judá, al heredero de mis montes.
Entonces mis escogidos poseerán la tierra como heredad, y mis siervos
habitarán allí.
10 Sarón será transformada en pastizal para ovejas, y el valle de Acor en
lugar de reposo para vacas, para mi pueblo que me ha buscado.
11 "Pero vosotros, los que abandonáis a Jehovah, los que os olvidáis de mi
monte santo, los que preparáis mesa para la Fortuna y vertís vino mezclado
para el Destino,
12 yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis
para el degüello. Porque llamé, y no respondisteis; hablé, y no
escuchasteis, sino que hicisteis lo malo ante mis ojos y escogisteis lo
que a mí no me agrada."
13 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehovah: "He aquí que mis siervos
comerán, pero vosotros tendréis hambre; mis siervos beberán, pero vosotros
tendréis sed; mis siervos se alegrarán, pero vosotros seréis avergonzados.
14 He aquí que mis siervos cantarán por el júbilo del corazón, pero
vosotros gritaréis por el dolor del corazón, y gemiréis por el
quebrantamiento del espíritu.
15 Dejaréis vuestro nombre como maldición a mis elegidos. El Señor Jehovah
te hará morir, pero a sus siervos llamará con otro nombre.
16 "Cualquiera que sea bendecido en la tierra será bendecido por el Dios
de la verdad, y el que jure en la tierra jurará por el Dios de la verdad.
Pues las angustias del pasado habrán sido olvidadas y estarán ya
encubiertas a mis ojos.
17 Porque he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva. No habrá más
memoria de las cosas primeras, ni vendrán más al pensamiento.
18 Más bien, gozaos y alegraos para siempre en las cosas que yo he creado.
Porque he aquí que yo he creado a Jerusalén para alegría, y a su pueblo
para gozo.
19 Yo me gozaré por Jerusalén y me regocijaré por mi pueblo. Nunca más se
oirá en ella la voz del llanto ni la voz del clamor.
20 No habrá allí más bebés que vivan pocos días, ni viejos que no
completen sus días. Porque el más joven morirá a los cien años, y el que
no llegue a los cien años será considerado maldito.
21 Edificarán casas y las habitarán; plantarán viñas y comerán de su
fruto.
22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma;
porque como la edad de los árboles será la edad de mi pueblo. Mis
escogidos disfrutarán plenamente de las obras de sus manos.
23 No se esforzarán en vano, ni darán a luz hijos para el terror; porque
serán linaje bendito de Jehovah, y de igual manera sus descendientes.
24 Y sucederá que antes que llamen, yo responderé; y mientras estén
hablando, yo les escucharé.
25 "El lobo y el cordero pacerán juntos. El león comerá paja como el buey,
y la serpiente se alimentará de polvo. No harán daño ni destruirán en todo
mi santo monte", ha dicho Jehovah.
Isaías 66
1 Así ha dicho Jehovah: "El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado
de mis pies. ¿Dónde está esa casa que me edificaréis? ¿Dónde está ese
lugar para mi reposo?
2 Mi mano hizo todas estas cosas; es así como todas estas cosas llegaron a
existir, dice Jehovah. Pero a éste miraré con aprobación: al que es
humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.
3 "El que mata un toro es como el que mata a un hombre; el que sacrifica
una oveja es como el que desnuca un perro; el que presenta ofrenda vegetal
es como el que presenta sangre de cerdo; el que hace una ofrenda memorial
de incienso es como si bendijese a un ídolo. Así como ellos escogieron sus
propios caminos y sus almas se complacieron en sus abominaciones,
4 yo también escogeré tratarlos con penurias y traeré sobre ellos lo que
temen. Por cuanto llamé, y nadie respondió; hablé, y no escucharon. Más
bien, hicieron lo malo ante mis ojos y escogieron lo que no me agrada."
5 Escuchad la palabra de Jehovah, vosotros los que tembláis ante su
palabra: "Vuestros hermanos, que os aborrecen y os excluyen por causa de
mi nombre, han dicho: 'Jehovah sea glorificado, y veamos vuestra alegría.'
Pero ellos serán avergonzados.
6 ¡Sonido de tumulto proviene de la ciudad! ¡Sonido que procede del
templo! ¡Voz de Jehovah, que da su retribución a sus enemigos!
7 "¡Antes que estuviese de parto, dio a luz un hijo! ¡Antes que le
viniesen los dolores, dio a luz un varón!
8 ¿Quién ha oído cosa semejante? ¿Quién ha visto tales cosas? ¿Podrá nacer
un país en un solo día? ¿Nacerá una nación en un instante? Pues en cuanto
Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos.
9 Yo que abro la matriz, ¿no haré dar a luz?, ha dicho Jehovah. Yo que
hago nacer, ¿la habré de cerrar?, ha dicho tu Dios.
10 "Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis.
Regocijaos, todos los que estáis de duelo por ella,
11 para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones, para
que chupéis y os deleitéis a seno lleno."
12 Porque así ha dicho Jehovah: "He aquí que yo extiendo sobre ella la paz
como un río, y la gloria de las naciones como un arroyo que se desborda.
Mamaréis y seréis traídos sobre la cadera, y sobre las rodillas seréis
acariciados.
13 Como aquel a quien su madre consuela, así os consolaré yo a vosotros.
En Jerusalén seréis consolados.
14 Vosotros lo veréis, y se alegrará vuestro corazón; vuestros huesos
florecerán como la hierba. Se dará a conocer que la mano de Jehovah está
con sus siervos, pero su indignación está con sus enemigos.
15 Porque he aquí que Jehovah vendrá con fuego, y sus carros como
torbellino, para descargar su ira con ardor y su reprensión con llamas de
fuego.
16 Porque Jehovah juzgará con fuego; y con espada, a todo mortal. Muchos
serán los que morirán a causa de Jehovah.
17 "Los que se consagran y se purifican para ir a los jardines, siguiendo
a uno que está en el centro y comiendo carne de cerdo y de cosas
detestables como el ratón, serán aniquilados juntos, dice Jehovah.
18 Pero yo conozco sus obras y sus pensamientos. Ya llegará el tiempo para
reunir a todas las naciones y lenguas; ellas vendrán y verán mi gloria.
19 Pondré en ellos una señal, y enviaré algunos de los sobrevivientes de
ellos a las naciones: a Tarsis, a Fut, a Lidia (donde disparan el arco), a
Tubal, a Grecia y a las costas más distantes que no han oído de mi fama ni
han visto mi gloria, para que anuncien mi gloria entre las naciones.
20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, como
ofrenda a Jehovah, a mi santo monte en Jerusalén, tanto en caballos como
en carros, en literas, en mulos y en camellos, de la misma manera que los
hijos de Israel traen su ofrenda en vasijas limpias a la casa de Jehovah,
ha dicho Jehovah.
21 Y también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas, ha dicho
Jehovah.
22 Porque como permanecerán delante de mí los cielos nuevos y la tierra
nueva que yo haré, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre,
dice Jehovah.
23 "Sucederá que de mes en mes y de sábado en sábado vendrá todo mortal
para postrarse delante de mí, ha dicho Jehovah.
24 Entonces saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron
contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará. Y serán
un horror para todo mortal."
(SRVA) |
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