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1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 Y la tierra estaba sin orden y vacía. Había tinieblas sobre la faz del
océano, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3 Entonces dijo Dios: "Sea la luz", y fue la luz.
4 Dios vio que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas.
5 Dios llamó a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y
fue la mañana del primer día.
6 Entonces dijo Dios: "Haya una bóveda en medio de las aguas, para que
separe las aguas de las aguas."
7 E hizo Dios la bóveda, y separó las aguas que están debajo de la bóveda,
de las aguas que están sobre la bóveda. Y fue así.
8 Dios llamó a la bóveda Cielos. Y fue la tarde y fue la mañana del
segundo día.
9 Entonces dijo Dios: "Reúnanse las aguas que están debajo del cielo en un
solo lugar, de modo que aparezca la parte seca." Y fue así.
10 Llamó Dios a la parte seca Tierra, y a la reunión de las aguas llamó
Mares; y vio Dios que esto era bueno.
11 Después dijo Dios: "Produzca la tierra hierba, plantas que den semilla
y árboles frutales que den fruto, según su especie, cuya semilla esté en
él, sobre la tierra." Y fue así.
12 La tierra produjo hierba, plantas que dan semilla según su especie,
árboles frutales cuya semilla está en su fruto, según su especie. Y vio
Dios que esto era bueno.
13 Y fue la tarde y fue la mañana del tercer día.
14 Entonces dijo Dios: "Haya lumbreras en la bóveda del cielo para
distinguir el día de la noche, para servir de señales, para las estaciones
y para los días y los años.
15 Así sirvan de lumbreras para que alumbren la tierra desde la bóveda del
cielo." Y fue así.
16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para dominar
en el día, y la lumbrera menor para dominar en la noche. Hizo también las
estrellas.
17 Dios las puso en la bóveda del cielo para alumbrar sobre la tierra,
18 para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las
tinieblas. Y vio Dios que esto era bueno.
19 Y fue la tarde y fue la mañana del cuarto día.
20 Entonces dijo Dios: "Produzcan las aguas innumerables seres vivientes,
y haya aves que vuelen sobre la tierra, en la bóveda del cielo."
21 Y creó Dios los grandes animales acuáticos, todos los seres vivientes
que se desplazan y que las aguas produjeron, según su especie, y toda ave
alada según su especie. Vio Dios que esto era bueno,
22 y los bendijo Dios diciendo: "Sed fecundos y multiplicaos. Llenad las
aguas de los mares; y multiplíquense las aves en la tierra."
23 Y fue la tarde y fue la mañana del quinto día.
24 Entonces dijo Dios: "Produzca la tierra seres vivientes según su
especie: ganado, reptiles y animales de la tierra, según su especie." Y
fue así.
25 Hizo Dios los animales de la tierra según su especie, el ganado según
su especie y los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios que
esto era bueno.
26 Entonces dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a
nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del
cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza
sobre la tierra."
27 Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó;
hombre y mujer los creó.
28 Dios los bendijo y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la
tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del
cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra."
29 Dios dijo además: "He aquí que os he dado toda planta que da semilla
que está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol cuyo fruto
lleva semilla; ellos os servirán de alimento.
30 Y a todo animal de la tierra, a toda ave del cielo, y a todo animal que
se desplaza sobre la tierra, en que hay vida, toda planta les servirá de
alimento." Y fue así.
31 Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la
tarde y fue la mañana del sexto día.
1 Así fueron terminados los cielos y la tierra y todos sus ocupantes.
2 El séptimo día Dios había terminado la obra que hizo, y reposó en el
séptimo día de toda la obra que había hecho.
3 Por eso Dios bendijo y santificó el séptimo día, porque en él reposó de
toda su obra de creación que Dios había hecho.
4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra, cuando fueron
creados. Cuando Jehovah Dios hizo la tierra y los cielos,
5 aún no había en la tierra ningún arbusto del campo, ni había germinado
ninguna planta del campo, porque Jehovah Dios no había hecho llover sobre
la tierra, ni había hombre para cultivarla.
6 Pero subía de la tierra un vapor que regaba toda la superficie de la
tierra.
7 Entonces Jehovah Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló en
su nariz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente.
8 Y plantó Jehovah Dios un jardín en Edén, en el oriente, y puso allí al
hombre que había formado.
9 Jehovah Dios hizo brotar de la tierra toda clase de árboles atractivos a
la vista y buenos para comer; también en medio del jardín, el árbol de la
vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
10 Un río salía de Edén para regar el jardín, y de allí se dividía en
cuatro brazos.
11 El nombre del primero era Pisón. Este rodeaba toda la tierra de Havila,
donde hay oro.
12 Y el oro de aquella tierra es bueno. También hay allí ámbar y ónice.
13 El nombre del segundo río era Guijón. Este rodeaba toda la tierra de
Etiopía.
14 El nombre del tercer río era Tigris, que corre al oriente de Asiria. Y
el cuarto río era el Eufrates.
15 Tomó, pues, Jehovah Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para
que lo cultivase y lo guardase.
16 Y Jehovah Dios mandó al hombre diciendo: "Puedes comer de todos los
árboles del jardín;
17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque
el día que comas de él, ciertamente morirás."
18 Dijo además Jehovah Dios: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré
una ayuda idónea."
19 Jehovah Dios, pues, formó de la tierra todos los animales del campo y
todas las aves del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los
llamaría. Lo que el hombre llamó a los animales, ése es su nombre.
20 El hombre puso nombres a todo el ganado, a las aves del cielo y a todos
los animales del campo. Pero para Adán no halló ayuda que le fuera idónea.
21 Entonces Jehovah Dios hizo que sobre el hombre cayera un sueño
profundo; y mientras dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en
su lugar.
22 Y de la costilla que Jehovah Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la
trajo al hombre.
23 Entonces dijo el hombre: "Ahora, ésta es hueso de mis huesos y carne de
mi carne. Esta será llamada Mujer, porque fue tomada del hombre."
24 Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer, y serán una sola carne.
25 Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.
1 Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del
campo que Jehovah Dios había hecho, dijo a la mujer: --¿De veras Dios os
ha dicho: "No comáis de ningún árbol del jardín"?
2 La mujer respondió a la serpiente: --Podemos comer del fruto de los
árboles del jardín.
3 Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín ha dicho Dios: "No
comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis."
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: --Ciertamente no moriréis.
5 Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán
abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.
6 Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era
atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría.
Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con
ella, y él comió.
7 Y fueron abiertos los ojos de ambos, y se dieron cuenta de que estaban
desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron ceñidores.
8 Cuando oyeron la voz de Jehovah Dios que se paseaba en el jardín en el
fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de
Jehovah Dios entre los árboles del jardín.
9 Pero Jehovah Dios llamó al hombre y le preguntó: --¿Dónde estás tú?
10 El respondió: --Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba
desnudo. Por eso me escondí.
11 Le preguntó Dios: --¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has
comido del árbol del que te mandé que no comieses?
12 El hombre respondió: --La mujer que me diste por compañera, ella me dio
del árbol, y yo comí.
13 Entonces Jehovah Dios dijo a la mujer: --¿Por qué has hecho esto? La
mujer dijo: --La serpiente me engañó, y comí.
14 Entonces Jehovah Dios dijo a la serpiente: --Porque hiciste esto, serás
maldita entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del
campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de
tu vida.
15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su
descendencia; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón.
16 A la mujer dijo: --Aumentaré mucho tu sufrimiento en el embarazo; con
dolor darás a luz a los hijos. Tu deseo te llevará a tu marido, y él se
enseñoreará de ti.
17 Y al hombre dijo: --Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del
árbol del que te mandé diciendo: "No comas de él", sea maldita la tierra
por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;
18 espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19 Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,
pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás.
20 El hombre llamó el nombre de su mujer Eva, porque ella sería la madre
de todos los vivientes.
21 Luego Jehovah Dios hizo vestidos de piel para Adán y para su mujer, y
los vistió.
22 Y Jehovah Dios dijo: --He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno
de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora pues, que no extienda su
mano, tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre.
23 Y Jehovah Dios lo arrojó del jardín de Edén, para que labrase la tierra
de la que fue tomado.
24 Expulsó, pues, al hombre y puso querubines al oriente del jardín de
Edén, y una espada incandescente que se movía en toda dirección, para
guardar el camino al árbol de la vida.
1 El hombre conoció a Eva su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín.
Entonces ella dijo: "¡He adquirido un varón de parte de Jehovah!"
2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín
labrador de la tierra.
3 Aconteció después de un tiempo que Caín trajo, del fruto de la tierra,
una ofrenda a Jehovah.
4 Abel también trajo una ofrenda de los primerizos de sus ovejas, lo mejor
de ellas. Y Jehovah miró con agrado a Abel y su ofrenda,
5 pero no miró con agrado a Caín ni su ofrenda. Por eso Caín se enfureció
mucho, y decayó su semblante.
6 Entonces Jehovah dijo a Caín: --¿Por qué te has enfurecido? ¿Por qué ha
decaído tu semblante?
7 Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el
pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él.
8 Caín habló con su hermano Abel. Y sucedió que estando juntos en el
campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.
9 Entonces Jehovah preguntó a Caín: --¿Dónde está tu hermano Abel? Y
respondió: --No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?
10 Le preguntó: --¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama
a mí desde la tierra.
11 Ahora pues, maldito seas tú, lejos de la tierra que abrió su boca para
recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12 Cuando trabajes la tierra, ella no te volverá a dar su fuerza. Y serás
errante y fugitivo en la tierra.
13 Caín dijo a Jehovah: --¡Grande es mi castigo para ser soportado!
14 He aquí que me echas hoy de la faz de la tierra, y me esconderé de tu
presencia. Seré errante y fugitivo en la tierra, y sucederá que cualquiera
que me halle me matará.
15 Jehovah le respondió: --No será así. Cualquiera que mate a Caín será
castigado siete veces. Entonces Jehovah puso una señal sobre Caín, para
que no lo matase cualquiera que lo hallase.
16 Así partió Caín de delante de Jehovah, y habitó en la tierra de Nod, al
oriente de Edén.
17 Caín conoció a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Enoc. Caín
edificó una ciudad a la cual llamó según el nombre de su hijo Enoc.
18 A Enoc le nació Irad. E Irad engendró a Mejuyael. Mejuyael engendró a
Metusael. Y Metusael engendró a Lamec.
19 Lamec tomó para sí dos mujeres. El nombre de la una fue Ada; y el
nombre de la otra, Zila.
20 Ada dio a luz a Jabal, quien llegó a ser el padre de los que habitan en
tiendas y crían ganado.
21 El nombre de su hermano fue Jubal, quien llegó a ser padre de todos los
que tocan el arpa y la flauta.
22 Zila también dio a luz a Tubal-caín, maestro de todos los que trabajan
el bronce y el hierro. Y la hermana de Tubal-caín fue Naama.
23 Entonces Lamec dijo a sus mujeres: "Ada y Zila, oíd mi voz. Oh mujeres
de Lamec, escuchad mi dicho: Yo maté a un hombre, porque me hirió; maté a
un muchacho, porque me golpeó.
24 Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec lo será setenta y siete
veces."
25 Adán conoció de nuevo a su mujer, y ella dio a luz un hijo y llamó su
nombre Set, diciendo: "Porque Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de
Abel, a quien mató Caín."
26 A Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces se
comenzó a invocar el nombre de Jehovah.
1 Este es el libro de los descendientes de Adán: Cuando Dios creó al
hombre, lo hizo a semejanza de Dios.
2 Hombre y mujer los creó, y los bendijo. Y el día que fueron creados,
llamó el nombre de ellos Hombre.
3 Cuando Adán tenía 130 años, engendró un hijo a su semejanza, conforme a
su imagen, y llamó su nombre Set.
4 Los años que vivió Adán después de engendrar a Set fueron 800, y
engendró hijos e hijas.
5 Todos los años que vivió Adán fueron 930, y murió.
6 Cuando Set tenía 105 años, engendró a Enós.
7 Set vivió después de engendrar a Enós 807 años, y engendró hijos e
hijas.
8 Todos los años de Set fueron 912, y murió.
9 Cuando Enós tenía 90 años, engendró a Cainán.
10 Enós vivió después de engendrar a Cainán 815 años, y engendró hijos e
hijas.
11 Todos los años de Enós fueron 905, y murió.
12 Cuando Cainán tenía 70 años, engendró a Mahalaleel.
13 Cainán vivió después de engendrar a Mahalaleel 840 años, y engendró
hijos e hijas.
14 Todos los años de Cainán fueron 910, y murió.
15 Cuando Mahalaleel tenía 65 años, engendró a Jared.
16 Mahalaleel vivió después de engendrar a Jared 830 años, y engendró
hijos e hijas.
17 Todos los años de Mahalaleel fueron 895, y murió.
18 Cuando Jared tenía 162 años, engendró a Enoc.
19 Jared vivió después de engendrar a Enoc 800 años, y engendró hijos e
hijas.
20 Todos los años de Jared fueron 962, y murió.
21 Cuando Enoc tenía 65 años, engendró a Matusalén.
22 Enoc caminó con Dios 300 años después de engendrar a Matusalén, y
engendró hijos e hijas.
23 Todos los años de Enoc fueron 365 años.
24 Caminó, pues, Enoc con Dios y desapareció, porque Dios lo llevó
consigo.
25 Cuando Matusalén tenía 187 años, engendró a Lamec.
26 Matusalén vivió después de engendrar a Lamec 782 años, y engendró hijos
e hijas.
27 Todos los años de Matusalén fueron 969, y murió.
28 Cuando Lamec tenía 182 años, engendró un hijo,
29 y llamó su nombre Noé diciendo: "Este nos aliviará de nuestras obras y
de la penosa labor de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehovah
maldijo."
30 Lamec vivió después de engendrar a Noé 595 años, y engendró hijos e
hijas.
31 Todos los años de Lamec fueron 777, y murió.
32 Cuando Noé tenía 500 años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
1 Aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz
de la tierra, les nacieron hijas.
2 Y viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran bellas,
tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
3 Entonces Jehovah dijo: "No contenderá para siempre mi espíritu con el
hombre, por cuanto él es carne, y su vida será de 120 años."
4 En aquellos días había gigantes en la tierra, y aun después, cuando se
unieron los hijos de Dios con las hijas de los hombres y les nacieron
hijos. Ellos eran los héroes que desde la antigüedad fueron hombres de
renombre.
5 Jehovah vio que la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que toda
tendencia de los pensamientos de su corazón era de continuo sólo al mal.
6 Entonces Jehovah lamentó haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió
en su corazón.
7 Y dijo Jehovah: "Arrasaré de la faz de la tierra los seres que he
creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del
cielo; porque lamento haberlos hecho."
8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehovah.
9 Esta es la historia de Noé: Noé era un hombre justo y cabal en su
generación; Noé caminaba con Dios.
10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 La tierra estaba corrompida delante de Dios; estaba llena de violencia.
12 Dios miró la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne
había corrompido su camino sobre la tierra.
13 Entonces Dios dijo a Noé: "He decidido el final de toda carne, porque
la tierra está llena de violencia por culpa de ellos. He aquí que los
destruiré junto con la tierra.
14 Hazte un arca de madera de árbol conífero. Haz compartimentos al arca,
y cúbrela con brea por dentro y por fuera.
15 Hazla de esta manera: de 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30
codos de alto.
16 Hazle una claraboya y termínala a un codo de la parte alta. La puerta
del arca estará a uno de sus lados. Construye también un piso bajo, uno
intermedio y uno superior.
17 Porque he aquí, yo voy a traer un diluvio de aguas sobre la tierra,
para destruir toda carne en la cual hay aliento de vida debajo del cielo.
Todo lo que hay en la tierra morirá.
18 Pero estableceré mi pacto contigo. Entraréis en el arca tú, tus hijos,
tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
19 De todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca dos de cada
especie, para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra:
20 de las aves según su especie; del ganado según su especie; de todo
animal que se desplaza en la tierra, según su especie. Dos de cada especie
vendrán a ti para sobrevivir.
21 Toma contigo toda clase de alimentos para comer, y almacénalos para que
te sirvan de comida a ti y a ellos."
22 Y Noé hizo conforme a todo lo que Dios le mandó; así lo hizo.
1 Entonces Jehovah dijo a Noé: "Entra en el arca tú, y toda tu familia,
porque he visto que tú eres justo delante de mí en esta generación.
2 De todo animal limpio toma contigo siete parejas, el macho y su hembra;
pero de los animales que no son limpios sólo una pareja, el macho y su
hembra.
3 De las aves del cielo toma también siete parejas, macho y hembra, para
preservar la especie sobre la faz de la tierra.
4 Porque después de siete días yo haré llover sobre la tierra durante
cuarenta días y cuarenta noches, y arrasaré de la faz de la tierra todo
ser viviente que he hecho."
5 Y Noé hizo conforme a todo lo que Jehovah le mandó.
6 Noé tenía 600 años cuando vino el diluvio de aguas sobre la tierra.
7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus
hijos, por causa de las aguas del diluvio.
8 De los animales limpios y de los animales no limpios, de las aves y de
todo lo que se desplaza sobre la tierra,
9 de dos en dos entraron en el arca con Noé, macho y hembra, como Dios
había mandado a Noé.
10 Y sucedió que a los siete días vinieron sobre la tierra las aguas del
diluvio.
11 El día 17 del mes segundo del año 600 de la vida de Noé, en este día
fueron rotas todas las fuentes del gran océano y fueron abiertas las
ventanas de los cielos.
12 Y hubo lluvia sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches.
13 En este mismo día entraron en el arca Noé, sus hijos Sem, Cam y Jafet,
la mujer de Noé y las tres mujeres de sus hijos con ellos.
14 Entraron ellos y todos los animales según su especie, todos los
animales domésticos según su especie, todos los animales que se desplazan
sobre la tierra según su especie, todas las aves según su especie, y todo
pájaro, todo lo que tiene alas.
15 Y vinieron al arca, a Noé, de dos en dos, de todos los seres que
respiran.
16 Vinieron macho y hembra de todo animal, como Dios le había mandado. Y
Jehovah le cerró la puerta.
17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Las aguas crecieron y
levantaron el arca, y se elevó sobre la tierra.
18 Las aguas crecieron y se incrementaron tanto sobre la tierra que el
arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
19 Las aguas subieron tanto sobre la tierra que las montañas más altas
debajo de todos los cielos fueron cubiertas.
20 Las montañas fueron cubiertas, y las aguas crecieron quince codos por
encima.
21 Y murió todo ser que se desplaza sobre la tierra, tanto las aves como
el ganado, las fieras, los animales que se desplazan sobre la tierra y
todos los hombres.
22 Murió todo cuanto tenía aliento de vida en sus narices, todo lo que
había en la tierra seca.
23 Así fue arrasado de la faz de la tierra todo ser viviente. Fueron
arrasados de la tierra desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las
aves del cielo. Sólo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca.
24 Y las aguas prevalecieron sobre la tierra durante 150 días.
1 Dios se acordó de Noé y de todos los animales y todo el ganado que
estaban con él en el arca, e hizo soplar un viento sobre la tierra, y las
aguas disminuyeron.
2 Fueron cerradas las fuentes del océano y las ventanas de los cielos, y
se detuvo la lluvia de los cielos.
3 Las aguas decrecían gradualmente sobre la tierra, y después de 150 días
las aguas habían menguado.
4 El día 17 del mes séptimo se asentó el arca sobre los montes de Ararat,
5 y las aguas siguieron decreciendo hasta el mes décimo. El primer día del
mes décimo se hicieron visibles las cumbres de las montañas.
6 Y sucedió que cuarenta días después Noé abrió la ventana del arca que
había hecho,
7 y envió un cuervo que iba y venía hasta que las aguas se secaron sobre
la tierra.
8 También envió una paloma para ver si las aguas habían disminuido sobre
la superficie de la tierra.
9 La paloma no halló donde asentar la planta de su pie y volvió a él, al
arca, porque las aguas todavía cubrían la superficie de toda la tierra.
Entonces él extendió su mano, la tomó y la hizo entrar consigo en el arca.
10 Esperó aún otros siete días y volvió a enviar la paloma fuera del arca.
11 La paloma volvió a él al atardecer, y he aquí que traía una hoja verde
de olivo en el pico. Así entendió Noé que las aguas habían disminuido
sobre la tierra.
12 Esperó aún otros siete días y envió la paloma, la cual no volvió más a
él.
13 Y sucedió que el primer día del mes primero del año 601 de Noé se
secaron las aguas sobre la tierra. Noé quitó la cubierta del arca y miró,
y he aquí que la superficie de la tierra estaba seca.
14 El día 27 del mes segundo quedó seca la tierra.
15 Entonces dijo Dios a Noé:
16 "Sal del arca tú, tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos
contigo.
17 Saca todos los animales de toda clase que están contigo: las aves, el
ganado y los reptiles que se desplazan sobre la tierra. Que se esparzan
por la tierra, que sean fecundos y que se multipliquen sobre la tierra."
18 Entonces salieron del arca Noé, sus hijos, su mujer y las mujeres de
sus hijos con él,
19 y todos los animales, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que
se desplaza sobre la tierra, según sus familias.
20 Entonces edificó Noé un altar a Jehovah, y tomando de todo cuadrúpedo
limpio y de toda ave limpia, ofreció holocaustos sobre el altar.
21 Jehovah percibió el grato olor, y dijo Jehovah en su corazón: "No
volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el
instinto del corazón del hombre es malo desde su juventud. Tampoco volveré
a destruir todo ser viviente, como he hecho.
22 Mientras exista la tierra, no cesarán la siembra y la siega, el frío y
el calor, el verano y el invierno, el día y la noche."
1 Entonces Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: "Sed fecundos,
multiplicaos y llenad la tierra.
2 El temor y el miedo de vosotros estará en todos los animales de la
tierra, en todas las aves del cielo, en todo lo que se desplaza en la
tierra y en todos los peces del mar. En vuestras manos son entregados.
3 Todo lo que se desplaza y vive os servirá de alimento. Del mismo modo
que las plantas, os lo doy todo.
4 Pero no comeréis carne con su vida, es decir, su sangre.
5 Porque ciertamente por vuestra propia sangre pediré cuentas. Pediré
cuentas a todo animal y al hombre. Yo pediré cuentas a cada uno por la
vida del hombre.
6 El que derrame sangre de hombre, su sangre será derramada por hombre;
porque a imagen de Dios él hizo al hombre.
7 Sed vosotros fecundos y multiplicaos. Reproducíos en la tierra y
multiplicaos en ella."
8 Entonces Dios habló a Noé y a sus hijos con él, diciendo:
9 "He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, con vuestros
descendientes después de vosotros
10 y con todo ser viviente que está con vosotros: aves, ganado y todos los
animales de la tierra que están con vosotros; todos los que salieron del
arca, todos los animales de la tierra.
11 Yo establezco mi pacto con vosotros: Ninguna carne volverá a ser
exterminada jamás por las aguas del diluvio, ni habrá otra vez diluvio
para destruir la tierra."
12 Y dijo Dios: "Esta será la señal del pacto que establezco entre yo y
vosotros, y todo ser viviente que está con vosotros, por generaciones,
para siempre:
13 Yo pongo mi arco en las nubes como señal del pacto que hago entre yo y
la tierra.
14 Y sucederá que cuando yo haga aparecer nubes sobre la tierra, entonces
el arco se dejará ver en las nubes.
15 Me acordaré de mi pacto que existe entre yo y vosotros, y todo ser
viviente de toda clase, y las aguas no serán más un diluvio para destruir
toda carne.
16 Cuando el arco aparezca en las nubes, yo lo veré para acordarme del
pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente de toda clase que está sobre
la tierra."
17 Entonces Dios dijo a Noé: "Esta será la señal del pacto que establezco
entre yo y toda carne que está sobre la tierra."
18 Los hijos de Noé que salieron del arca fueron: Sem, Cam y Jafet. Cam
fue el padre de Canaán.
19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y a partir de ellos fue poblada
toda la tierra.
20 Entonces Noé comenzó a cultivar la tierra y plantó una viña.
21 Y bebiendo el vino, se embriagó y quedó desnudo en medio de su tienda.
22 Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y lo contó a sus
dos hermanos que estaban fuera.
23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus propios
hombros, y yendo hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre. Como
tenían vuelta la cara, ellos no vieron la desnudez de su padre.
24 Cuando Noé se despertó de su embriaguez y se enteró de lo que le había
hecho su hijo menor,
25 dijo: "Maldito sea Canaán. Sea el siervo de los siervos de sus
hermanos."
26 Dijo además: "Bendito sea Jehovah, el Dios de Sem, y sea Canaán su
siervo.
27 Engrandezca Dios a Jafet y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán
su siervo."
28 Noé vivió después del diluvio 350 años.
29 Todos los años de Noé fueron 950, y murió.
1 Estos son los descendientes de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a
quienes les nacieron hijos después del diluvio:
2 Los hijos de Jafet fueron: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y
Tiras.
3 Los hijos de Gomer fueron: Asquenaz, Rifat y Togarma.
4 Los hijos de Javán fueron: Elisa, Tarsis, Quitim y Rodanim.
5 A partir de éstos fueron pobladas las costas de las naciones, según sus
territorios, cada una según su idioma, conforme a sus familias en sus
naciones.
6 Los hijos de Cam fueron: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.
7 Los hijos de Cus fueron: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Los hijos
de Raama fueron Seba y Dedán.
8 Cus engendró a Nimrod, quien comenzó a ser poderoso en la tierra.
9 El fue un vigoroso cazador delante de Jehovah, por lo cual se suele
decir: "Como Nimrod, el vigoroso cazador delante de Jehovah."
10 Al principio, su reino abarcaba Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra
de Sinar.
11 De aquella tierra salió para Asiria y edificó Nínive, Ciudad Rejobot,
Cálaj
12 y Resén, entre Nínive y Cálaj. Esta es una gran ciudad.
13 Mizraim engendró a los ludeos, a los anameos, a los lehabitas, a los
naftujitas,
14 a los patruseos, a los caslujitas (de los cuales salieron los
filisteos) y a los caftoreos.
15 Canaán engendró a Sidón su primogénito y a Het,
16 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,
17 al heveo, al araqueo, al sineo,
18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo. Después se dispersaron los clanes
de los cananeos.
19 La frontera de los cananeos abarcaba desde Sidón hasta Gaza en
dirección de Gerar; seguía en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboím,
y continuaba hasta Lasa.
20 Tales son los hijos de Cam, según sus familias, según sus idiomas, en
sus territorios y en sus naciones.
21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber y
hermano mayor de Jafet.
22 Los hijos de Sem fueron: Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
23 Los hijos de Aram fueron: Uz, Hul, Geter y Mas.
24 Arfaxad engendró a Sélaj, y Sélaj engendró a Heber.
25 A Heber le nacieron dos hijos: El nombre del primero fue Peleg, porque
en sus días fue dividida la tierra. El nombre de su hermano fue Joctán.
26 Joctán engendró a Almodad, a Selef, a Hazar-mávet, a Jéraj,
27 a Adoram, a Uzal, a Dicla,
28 a Obal, a Abimael, a Seba,
29 a Ofir, a Havila y a Jobab. Todos éstos fueron hijos de Joctán.
30 El área que habitaron abarcó desde Mesa hasta las inmediaciones de
Sefar, en la región montañosa al oriente.
31 Estos fueron los hijos de Sem según sus familias, según sus idiomas, en
sus territorios y en sus naciones.
32 Estas fueron las familias de los hijos de Noé, según sus descendientes
y sus naciones. De éstos proceden las naciones de la tierra, después del
diluvio.
1 Toda la tierra tenía un solo idioma y las mismas palabras.
2 Pero aconteció que al emigrar del oriente, encontraron una llanura en la
tierra de Sinar y se establecieron allí.
3 Entonces se dijeron unos a otros: "Venid, hagamos adobes y quemémoslos
con fuego." Así empezaron a usar ladrillo en lugar de piedra, y brea en
lugar de mortero.
4 Y dijeron: "Venid, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide
llegue al cielo. Hagámonos un nombre, no sea que nos dispersemos sobre la
faz de toda la tierra."
5 Jehovah descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los
hombres.
6 Entonces dijo Jehovah: "He aquí que este pueblo está unido, y todos
hablan el mismo idioma. Esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada
les impedirá hacer lo que se proponen.
7 Vamos, pues, descendamos y confundamos allí su lenguaje, para que nadie
entienda lo que dice su compañero."
8 Así los dispersó Jehovah de allí sobre la faz de toda la tierra, y
dejaron de edificar la ciudad.
9 Por tanto, el nombre de dicha ciudad fue Babel, porque Jehovah confundió
allí el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los dispersó sobre la faz
de toda la tierra.
10 Estos son los descendientes de Sem: Cuando Sem tenía 100 años, engendró
a Arfaxad, dos años después del diluvio.
11 Sem vivió después que engendró a Arfaxad 500 años, y engendró hijos e
hijas.
12 Cuando Arfaxad tenía 35 años, engendró a Sélaj.
13 Arfaxad vivió después que engendró a Sélaj 403 años, y engendró hijos e
hijas.
14 Cuando Sélaj tenía 30 años, engendró a Heber.
15 Sélaj vivió después que engendró a Heber 403 años, y engendró hijos e
hijas.
16 Cuando Heber tenía 34 años, engendró a Peleg.
17 Heber vivió después que engendró a Peleg 430 años, y engendró hijos e
hijas.
18 Cuando Peleg tenía 30 años, engendró a Reu.
19 Peleg vivió después que engendró a Reu 209 años, y engendró hijos e
hijas.
20 Cuando Reu tenía 32 años, engendró a Serug.
21 Reu vivió después que engendró a Serug 207 años, y engendró hijos e
hijas.
22 Cuando Serug tenía 30 años, engendró a Nacor.
23 Serug vivió después que engendró a Nacor 200 años, y engendró hijos e
hijas.
24 Cuando Nacor tenía 29 años, engendró a Taré.
25 Nacor vivió después que engendró a Taré 119 años, y engendró hijos e
hijas.
26 Cuando Taré tenía 70 años, engendró a Abram, a Nacor y a Harán.
27 Estos son los descendientes de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a
Harán; y Harán engendró a Lot.
28 Harán murió antes que su padre Taré, en el lugar donde había nacido, en
Ur de los caldeos.
29 Abram y Nacor tomaron mujeres para sí. El nombre de la mujer de Abram
fue Sarai; y el nombre de la mujer de Nacor fue Milca, hija de Harán,
padre de Milca y de Isca.
30 Y Sarai era estéril y no tenía hijos.
31 Taré tomó a su hijo Abram, a su nieto Lot hijo de Harán, a Sarai su
nuera, mujer de su hijo Abram, y partió con ellos de Ur de los caldeos
para ir a la tierra de Canaán. Y fueron hasta Harán y se establecieron
allí.
32 Taré vivió 205 años, y murió Taré en Harán.
Génesis 12
1 Entonces Jehovah dijo a Abram: "Vete de tu tierra, de tu parentela y de
la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
2 Yo haré de ti una gran nación. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y
serás bendición.
3 Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré. Y en
ti serán benditas todas las familias de la tierra."
4 Abram se fue, como Jehovah le había dicho, y Lot fue con él. Abram tenía
75 años cuando salió de Harán.
5 Abram tomó a Sarai su mujer, a Lot su sobrino y todos los bienes que
habían acumulado y a las personas que habían adquirido en Harán; y
partieron hacia la tierra de Canaán. Después llegaron a la tierra de
Canaán,
6 y Abram atravesó aquella tierra hasta la encina de Moré, en las
inmediaciones de Siquem. Los cananeos estaban entonces en la tierra.
7 Y se apareció Jehovah a Abram y le dijo: "A tu descendencia daré esta
tierra." Y él edificó allí un altar a Jehovah, quien se le había
aparecido.
8 Después se trasladó a la región montañosa al oriente de Betel y extendió
allí su tienda, entre Betel al oeste y Hai al este. Allí edificó un altar
a Jehovah e invocó el nombre de Jehovah.
9 Después partió de allí y se dirigió progresivamente hacia el Néguev.
10 Hubo hambre en la tierra, y Abram descendió a Egipto para residir allí,
pues el hambre era grande en la tierra.
11 Y aconteció que cuando estaba por llegar a Egipto, dijo a Sarai su
mujer: "He aquí, reconozco que tú eres una mujer bella.
12 Y puede suceder que al verte, los egipcios digan: 'Es su mujer', y me
maten a mí, y a ti te conserven la vida.
13 Di, por favor, que eres mi hermana, para que me vaya bien por tu causa
y mi vida sea conservada por causa de ti."
14 Y aconteció que cuando Abram entró en Egipto, los egipcios vieron que
la mujer era muy bella.
15 También la vieron los ministros del faraón, y la alabaron ante él. Y la
mujer fue llevada al palacio del faraón,
16 quien favoreció a Abram por causa de ella. Este obtuvo ovejas, vacas,
asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
17 Entonces Jehovah afligió al faraón y a su familia con grandes plagas
por causa de Sarai, mujer de Abram.
18 Y el faraón llamó a Abram y le dijo: "¿Por qué me has hecho esto? ¿Por
qué no me declaraste que era tu mujer?
19 ¿Por qué dijiste: 'Es mi hermana', poniéndome en ocasión de tomarla
para mí por mujer? Ahora pues, aquí está tu mujer. Tómala y vete."
20 Entonces el faraón dio órdenes a sus hombres con respecto a Abram. Y
éstos lo enviaron a él con su mujer y con todo lo que tenía.
Génesis 13
1 Abram subió de Egipto hacia el Néguev, él con su mujer y con todo lo que
tenía; y Lot iba con él.
2 Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro.
3 Volvió a sus viajes desde el Néguev hacia Betel, hasta el lugar donde su
tienda había estado al comienzo, entre Betel y Hai,
4 el lugar del altar que había hecho allí anteriormente. Y Abram invocó
allí el nombre de Jehovah.
5 También Lot, que iba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.
6 Pero la tierra no bastaba para que habitasen juntos. Sus posesiones eran
muchas, y no podían habitar juntos.
7 Entonces surgió una contienda entre los pastores del ganado de Abram y
los pastores del ganado de Lot. En aquel entonces los cananeos y los
ferezeos habitaban en la tierra.
8 Entonces Abram dijo a Lot: "Por favor, no haya contiendas entre tú y yo,
ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos parientes.
9 ¿No está delante de ti toda la tierra? Por favor, sepárate de mí. Si tú
vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si tú vas a la derecha, yo iré
a la izquierda."
10 Lot alzó los ojos y vio toda la llanura del Jordán, la cual era toda
tierra de regadío, como un jardín de Jehovah, como la tierra de Egipto,
como la entrada de Zoar, antes de que Jehovah destruyera Sodoma y Gomorra.
11 Lot eligió para sí toda la llanura del Jordán, y partió Lot hacia el
oriente. Así se separaron el uno del otro.
12 Abram habitó en la tierra de Canaán, y Lot habitó en las ciudades de la
llanura y fue instalando sus tiendas hasta Sodoma.
13 Los hombres de Sodoma eran malos y muy pecadores contra Jehovah.
14 Jehovah dijo a Abram, después que Lot se había separado de él: "Alza
tus ojos y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte, el sur, el
este y el oeste.
15 Porque toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia, para
siempre.
16 Yo haré que tu descendencia sea como el polvo de la tierra. Si alguien
puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia podrá ser
contada.
17 Levántate, anda a lo largo y a lo ancho de la tierra, porque a ti te la
daré."
18 Entonces Abram trasladó su tienda, se fue y moró en el encinar de
Mamre, que está en Hebrón, y allí edificó un altar a Jehovah.
Génesis 14
1 Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, de Arioc rey de Elasar,
de Quedarlaomer rey de Elam, y de Tidal rey de Goím,
2 que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, Birsa rey de
Gomorra, Sinab rey de Adma, Semeber rey de Zeboím, y el rey de Bela, la
cual es Zoar.
3 Todos éstos se reunieron en el valle de Sidim, es decir, el mar Salado.
4 Doce años habían servido a Quedarlaomer, pero en el año 13 se rebelaron.
5 En el año 14 vinieron Quedarlaomer y los reyes que estaban con él, y
derrotaron a los refaítas en Astarot-carnaim, a los zuzitas en Ham, a los
emitas en Save-quiriataim,
6 y a los horeos en el monte Seír, hasta El-parán, que está junto al
desierto.
7 Luego regresaron, llegaron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo
el campo de los amalequitas y de los amorreos que habitaban en
Hazezón-tamar.
8 Entonces salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma,
el rey de Zeboím y el rey de Bela, la cual es Zoar, y dispusieron la
batalla contra ellos en el valle de Sidim;
9 a saber, contra Quedarlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goím, Amrafel rey
de Sinar y Arioc rey de Elasar: cuatro reyes contra cinco.
10 El valle de Sidim estaba lleno de pozos de brea. Y al huir los reyes de
Sodoma y de Gomorra, cayeron en ellos, mientras que los demás huyeron a
las montañas.
11 Los enemigos tomaron todos los bienes de Sodoma y de Gomorra, y todos
sus alimentos, y se fueron.
12 También llevaron consigo a Lot, el hijo del hermano de Abram, junto con
sus posesiones (porque Lot habitaba en Sodoma), y se fueron.
13 Pero uno de los que escaparon fue y lo contó a Abram el hebreo, que
habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de
Aner, quienes eran aliados de Abram.
14 Cuando Abram oyó que su sobrino había sido tomado cautivo, reclutó a
sus 318 criados nacidos en su casa, y los persiguió hasta Dan.
15 Los atacó de noche, él con sus siervos, los derrotó y los persiguió
hasta Hoba, que está al norte de Damasco.
16 Así recobró todos los bienes y también recobró a su sobrino Lot, sus
bienes, y también a las mujeres y a la gente.
17 Cuando Abram volvía de derrotar a Quedarlaomer y a los reyes que
estaban con él, el rey de Sodoma salió a su encuentro en el valle de Savé,
que es el valle del Rey.
18 También Melquisedec, rey de Salem, quien era sacerdote del Dios
Altísimo, sacó pan y vino
19 y le bendijo diciendo: "Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de
los cielos y de la tierra.
20 Bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos."
Y Abram le dio a él el diezmo de todo.
21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: --Dame las personas, y toma
para ti los bienes.
22 Abram respondió al rey de Sodoma: --He hecho votos a Jehovah, el Dios
Altísimo, creador de los cielos y de la tierra,
23 que no tomaré ni un hilo, ni la correa de un calzado, nada de todo lo
que es tuyo, para que no digas después: "Yo enriquecí a Abram."
24 Yo no tomaré nada, excepto lo que han comido los jóvenes y la parte de
los hombres que fueron conmigo: Aner, Escol y Mamre. Ellos sí tomarán su
parte.
Génesis 15
1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehovah a Abram en visión,
diciendo: --No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy
grande.
2 Abram respondió: --Oh Señor Jehovah, ¿qué me has de dar? Pues continúo
sin hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer, de Damasco.
3 --Añadió Abram--: A mí no me has dado descendencia, y he aquí me
heredará un criado nacido en mi casa.
4 Y he aquí que la palabra de Jehovah vino a él diciendo: --No será éste
el que te herede, sino que alguien que salga de tus entrañas será el que
te herede.
5 Entonces lo llevó fuera y le dijo: --Mira, por favor, al cielo y cuenta
las estrellas, si acaso las puedes contar. --Y añadió--: Así será tu
descendencia.
6 El creyó a Jehovah, y le fue contado por justicia.
7 Entonces le dijo: --Yo soy Jehovah, que te saqué de Ur de los caldeos,
para darte esta tierra como posesión.
8 El respondió: --Oh Señor Jehovah, ¿cómo sabré que yo la he de poseer?
9 Le respondió: --Tráeme una vaquilla de tres años, una cabra de tres
años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.
10 El tomó todos estos animales, los partió por la mitad y puso cada mitad
una frente a otra. Pero no partió las aves.
11 Entonces descendieron unos buitres sobre los cuerpos muertos, y Abram
los ahuyentaba.
12 Pero cuando el sol estaba por ponerse, cayó sobre Abram un sueño
profundo, y he aquí que se apoderó de él el terror de una gran oscuridad.
13 Entonces Dios dijo a Abram: --Ten por cierto que tus descendientes
serán extranjeros en una tierra que no será suya, y los esclavizarán y los
oprimirán 400 años.
14 Pero yo también juzgaré a la nación a la cual servirán, y después de
esto saldrán con grandes riquezas.
15 Pero tú irás a tus padres en paz y serás sepultado en buena vejez.
16 En la cuarta generación volverán acá, pues hasta ahora no ha llegado al
colmo la maldad de los amorreos.
17 Y sucedió una vez que el sol se puso y hubo oscuridad que he aquí,
apareció un horno humeante, y una antorcha ardiendo pasó por en medio de
los animales divididos.
18 Aquel día Jehovah hizo un pacto con Abram diciendo: --A tus
descendientes daré esta tierra, desde el arroyo de Egipto hasta el gran
río, el río Eufrates;
19 la tierra de los queneos, quenezeos, cadmoneos,
20 heteos, ferezeos, refaítas,
21 amorreos, cananeos, gergeseos y jebuseos.
Génesis 16
1 Sarai, mujer de Abram, no le daba hijos; pero ella tenía una sierva
egipcia que se llamaba Agar.
2 Entonces Sarai dijo a Abram: --He aquí que Jehovah me ha impedido
concebir. Unete, por favor, a mi sierva; quizás yo tenga hijos por medio
de ella. Abram hizo caso de las palabras de Sarai.
3 Y Sarai su mujer tomó a Agar, su sierva egipcia, después de haber vivido
diez años en la tierra de Canaán, y se la dio por mujer a Abram su marido.
4 Abram se unió a Agar, y ella concibió. Pero al ver que había concebido,
empezó a mirar con desprecio a su señora.
5 Entonces Sarai dijo a Abram: --Mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse a mi
sierva en tu seno; y ella, viéndose encinta, me mira con desprecio.
Jehovah juzgue entre tú y yo.
6 Abram respondió a Sarai: --He aquí, tu sierva está en tus manos. Haz con
ella como te parezca bien. Como Sarai la afligía, ella huyó de su
presencia.
7 Pero el ángel de Jehovah la encontró en el desierto junto a un manantial
de agua (el manantial que está en el camino de Shur),
8 y le dijo: --Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y a dónde vas? Ella
respondió: --Huyo de la presencia de Sarai, mi señora.
9 El ángel de Jehovah le dijo: --Vuelve a tu señora y sométete a su
autoridad.
10 --Le dijo también el ángel de Jehovah--: Multiplicaré tanto tus
descendientes, que no podrán ser contados a causa de su gran número.
11 --Le dijo además el ángel de Jehovah--: He aquí que has concebido y
darás a luz un hijo. Y llamarás su nombre Ismael, porque Jehovah ha
escuchado tu aflicción.
12 El será como un asno montés, un hombre cuya mano estará contra todos, y
las manos de todos estarán contra él. Y habitará frente a todos sus
hermanos.
13 Ella invocó el nombre de Jehovah, que hablaba con ella, y dijo: --Tú
eres un Dios que me ve. Pues pensó: "¿Acaso no he visto aquí al que me
ve?"
14 Por eso llamó al pozo Beer-lajai-roí. He aquí que está entre Cades y
Bered.
15 Agar dio a luz un hijo a Abram, y Abram llamó el nombre de su hijo que
le dio Agar, Ismael.
16 Abram tenía 86 años cuando Agar le dio a luz a Ismael.
Génesis 17
1 Abram tenía 99 años cuando Jehovah se le apareció y le dijo: --Yo soy el
Dios Todopoderoso; camina delante de mí y sé perfecto.
2 Yo cumpliré mi pacto entre yo y tú, y te multiplicaré en gran manera.
3 Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo:
4 --He aquí que mi pacto es contigo: Tú serás padre de muchas naciones.
5 Ya no se llamará más tu nombre Abram; tu nombre será Abraham, pues te he
constituido en padre de una multitud de naciones.
6 Yo te haré muy fecundo; de ti haré naciones, y reyes saldrán de ti.
7 Yo establezco mi pacto como pacto perpetuo entre yo y tú, y tu
descendencia después de ti por sus generaciones, para ser tu Dios y el de
tu descendencia después de ti.
8 Yo te daré en posesión perpetua, a ti y a tu descendencia después de ti,
la tierra en que resides, toda la tierra de Canaán. Y yo seré su Dios.
9 Dios dijo de nuevo a Abraham: --Pero tú guardarás mi pacto, tú y tus
descendientes después de ti, a través de sus generaciones.
10 Este será mi pacto entre yo y vosotros que guardaréis tú y tus
descendientes después de ti: Todo varón de entre vosotros será
circuncidado.
11 Circuncidaréis vuestros prepucios, y esto será la señal del pacto entre
yo y vosotros.
12 A los ocho días de nacido será circuncidado todo varón de entre
vosotros, a través de vuestras generaciones; tanto el nacido en casa como
el comprado con dinero a cualquier extranjero que no sea de tu
descendencia.
13 Deberá ser circuncidado el nacido en tu casa y el comprado con tu
dinero. Así estará mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo.
14 El hombre incircunciso, que no haya circuncidado su prepucio, esa
persona será borrada de su pueblo, porque ha violado mi pacto.
15 Dios dijo también a Abraham: --A Sarai tu mujer no la llamarás más
Sarai; Sara será su nombre.
16 Yo la bendeciré y también te daré de ella un hijo. Sí, yo la bendeciré;
ella será madre de naciones, y de ella procederán reyes de pueblos.
17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió diciendo en su
corazón: "¿A un hombre de 100 años le ha de nacer un hijo? ¿Y Sara, ya de
90 años, ha de dar a luz?"
18 Luego Abraham dijo a Dios: --¡Ojalá Ismael viva delante de ti!
19 Y Dios respondió: --Ciertamente Sara tu mujer te dará un hijo, y
llamarás su nombre Isaac. Yo confirmaré mi pacto con él como pacto
perpetuo para su descendencia después de él.
20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído: He aquí que le bendeciré, le
haré fecundo y le multiplicaré en gran manera. El engendrará doce
príncipes, y yo le constituiré en una gran nación.
21 Pero yo estableceré mi pacto con Isaac, que Sara te dará a luz por este
tiempo, el próximo año.
22 Dios acabó de hablar con él y subió de donde estaba con Abraham.
23 Entonces Abraham tomó a Ismael su hijo, a todos los siervos nacidos en
su casa y a todos los comprados con su dinero, a todo varón de las
personas de la casa de Abraham; y aquel mismo día circuncidó el prepucio
de ellos, como Dios le había dicho.
24 Abraham tenía 99 años cuando circuncidó su prepucio.
25 Su hijo Ismael tenía 13 años cuando fue circuncidado su prepucio.
26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo.
27 Fueron circuncidados con él todos los varones de su casa, tanto los
siervos nacidos en su casa como los comprados con dinero a los
extranjeros.
Génesis 18
1 Jehovah se apareció a Abraham en el encinar de Mamre, cuando él estaba
sentado en la entrada de la tienda, en el pleno calor del día.
2 Alzó sus ojos y miró, y he aquí tres hombres que estaban de pie frente a
él. Y al verlos, corrió desde la entrada de la tienda para recibirlos, y
se postró a tierra.
3 Y dijo: --Señor, si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, no pases
de largo a tu siervo.
4 Que se traiga un poco de agua para que lavéis vuestros pies y os
recostéis debajo del árbol.
5 Yo traeré un pedazo de pan, y repondréis vuestras fuerzas y después
proseguiréis; porque para esto habéis pasado cerca de vuestro siervo.
Ellos dijeron: --Sí; haz así como dices.
6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda de Sara y le dijo: --Toma
rápidamente tres medidas de harina fina, amásala y prepara unas tortas.
7 Luego corrió Abraham a donde estaban las vacas y tomó un ternero tierno
y bueno, y se lo dio al mozo; y éste se dio prisa para prepararlo.
8 Después tomó mantequilla, leche y el ternero que había preparado, y lo
puso delante de ellos. Y mientras comían, él se quedó de pie junto a ellos
debajo del árbol.
9 Ellos le preguntaron: --¿Dónde está Sara tu mujer? El respondió:
--Adentro, en la tienda.
10 Entonces dijo: --Ciertamente volveré a ti después del tiempo que dura
el embarazo, y he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Sara escuchaba
junto a la entrada de la tienda que estaba detrás de él.
11 Abraham y Sara eran ancianos, de edad avanzada. A Sara le había cesado
ya la regla de las mujeres.
12 Y Sara se reía dentro de sí, diciendo: "Después que he envejecido,
¿tendré placer, siendo también anciano mi señor?"
13 Entonces Jehovah dijo a Abraham: --¿Por qué se ríe Sara, diciendo:
"¿Realmente he de dar a luz siendo vieja?"
14 ¿Acaso existe para Jehovah alguna cosa difícil? Al tiempo señalado
volveré a ti, después del tiempo que dura el embarazo, y Sara habrá tenido
un hijo.
15 Entonces Sara, porque tuvo miedo, negó diciendo: --No me he reído. Pero
él dijo: --No, sino que sí te has reído.
16 Los hombres se levantaron de allí y miraron hacia Sodoma. Abraham iba
con ellos para despedirlos.
17 Entonces Jehovah dijo: --¿He de encubrir a Abraham lo que voy a hacer,
18 habiendo de ser Abraham una nación grande y poderosa, y que en él han
de ser benditas todas las naciones de la tierra?
19 Porque yo le he escogido y sé que mandará a sus hijos y a su casa
después de él que guarden el camino de Jehovah, practicando la justicia y
el derecho, para que Jehovah haga venir sobre Abraham lo que ha hablado
acerca de él.
20 --Además Jehovah dijo--: Ciertamente el clamor de Sodoma y de Gomorra
es grande, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo.
21 Descenderé, pues, para ver si han consumado su maldad, según el clamor
que ha llegado hasta mí; y si no, lo sabré.
22 Los hombres partieron de allí y se fueron a Sodoma. Pero Abraham quedó
todavía delante de Jehovah.
23 Entonces Abraham se acercó y dijo: --¿Destruirás también al justo con
el culpable?
24 Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la destruirás con
todo y no perdonarás el lugar por causa de los cincuenta justos que estén
dentro de ella?
25 Lejos esté de ti hacer tal cosa: hacer morir al justo con el culpable,
y que el justo sea tratado como el culpable. ¡Lejos esté de ti! El Juez de
toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
26 Entonces respondió Jehovah: --Si hallo en Sodoma cincuenta justos
dentro de la ciudad, perdonaré todo el lugar en consideración a ellos.
27 Intervino Abraham y dijo: --He aquí, ya que he comenzado a hablar con
mi Señor, a pesar de que soy polvo y ceniza,
28 quizás falten cinco para ser cincuenta justos. ¿Destruirás por aquellos
cinco toda la ciudad? Le respondió: --No la destruiré, si encuentro allí
cuarenta y cinco.
29 Volvió a hablarle diciendo: --Quizás se encuentren allí cuarenta... Y
respondió: --No lo haré en consideración a los cuarenta.
30 Abraham le dijo: --Por favor, no se enoje mi Señor si hablo: Quizás se
encuentren allí treinta... Y respondió: --No lo haré, si encuentro allí
treinta.
31 Y dijo: --He aquí, ya que he empezado a hablar a mi Señor, quizás se
encuentren allí veinte... Y respondió: --No la destruiré en consideración
a los veinte.
32 Volvió a decir: --Por favor, no se enoje mi Señor, si hablo sólo una
vez más: Quizás se encuentren allí diez... Y respondió: --No la destruiré
en consideración a los diez.
33 Y Jehovah se fue luego que acabó de hablar con Abraham. Y Abraham
regresó a su lugar.
Génesis 19
1 Los dos ángeles llegaron a Sodoma al anochecer. Lot estaba sentado junto
a la puerta de Sodoma, y al verlos se levantó Lot para recibirlos
postrándose a tierra.
2 Y les dijo: --He aquí, señores míos, venid, por favor, a la casa de
vuestro siervo; pasad la noche y lavaos vuestros pies. Por la mañana os
levantaréis temprano y seguiréis vuestro camino. Pero ellos respondieron:
--No, sino que pasaremos la noche en la calle.
3 Pero él les insistió mucho; así que fueron con él y entraron en su casa.
El les preparó un banquete; hizo panes sin levadura y comieron.
4 Pero antes de que se acostasen, los hombres de la ciudad, los hombres de
Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo,
rodearon la casa.
5 Y llamaron a Lot y le dijeron: --¿Dónde están los hombres que vinieron a
ti esta noche? Sácanoslos, para que los conozcamos.
6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, cerró la puerta detrás de sí
7 y dijo: --¡Por favor, hermanos míos, no hagáis tal maldad!
8 He aquí tengo dos hijas que todavía no han conocido varón: Os las
sacaré, pues, y haced con ellas como os parezca; sólo que no hagáis nada a
estos hombres, porque para esto han venido a la sombra de mi techo.
9 Ellos respondieron: --¡Quítate de ahí! --Y añadieron--: Este vino aquí
para residir como forastero, ¿y ahora habrá de erigirse como juez? Ahora
te haremos a ti más daño que a ellos. Forcejeaban mucho contra el hombre,
contra Lot, y se acercaron para romper la puerta.
10 Entonces los hombres extendieron las manos, metieron a Lot en la casa
con ellos y cerraron la puerta.
11 Y a los hombres que estaban junto a la puerta de la casa, los hirieron
con ceguera, desde el menor hasta el mayor, de modo que se fatigaban por
hallar la puerta.
12 Aquellos hombres dijeron a Lot: --¿Tienes aquí a alguien más? Yernos,
hijos, hijas; cualquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar.
13 Porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha
llegado a ser grande delante de Jehovah. Por eso Jehovah nos ha enviado
para destruirlo.
14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de casarse con
sus hijas, y les dijo: --¡Levantaos, salid de este lugar, porque Jehovah
va a destruir la ciudad! Pero a sus yernos les pareció que bromeaba.
15 Y al rayar el alba, los ángeles apremiaban a Lot, diciéndole:
--¡Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que están aquí, para que
no seas destruido con el castigo de la ciudad!
16 Cuando se detenía, los hombres tomaron su mano, la mano de su mujer y
las manos de sus dos hijas, por la misericordia de Jehovah para con él. Lo
sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
17 Y después de haberlos sacado fuera, le dijeron: --¡Escapa por tu vida!
No mires atrás, ni te detengas en toda esta llanura. Escapa a la montaña,
no sea que perezcas.
18 Lot le dijo: --¡Por favor, no, señor mío!
19 He aquí que tu siervo ha hallado gracia ante tus ojos y has
engrandecido tu misericordia que has mostrado conmigo dándome la vida.
Pero yo no podré escapar a la montaña, no sea que me alcance el mal y
muera.
20 He allí esa ciudad está cerca para escapar allá, y es pequeña. Deja que
escape allá y salve mi vida. ¿Acaso no es pequeña?
21 Le respondió: --He aquí que también te he atendido con respecto a este
asunto. No destruiré la ciudad de la cual has hablado.
22 Date prisa y escapa allá. Nada podré hacer hasta que hayas llegado
allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad Zoar.
23 El sol ya había salido sobre la tierra cuando Lot llegó a Zoar.
24 Entonces Jehovah hizo llover desde los cielos azufre y fuego de parte
de Jehovah sobre Sodoma y Gomorra.
25 Y trastornó aquellas ciudades, toda la llanura con todos los habitantes
de las ciudades y las plantas de la tierra.
26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se convirtió
en una columna de sal.
27 Abraham se levantó muy de mañana, fue al lugar donde había estado
delante de Jehovah
28 y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de la llanura. Y
al mirar, he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.
29 Y sucedió que cuando Dios destruyó las ciudades de la llanura, se
acordó Dios de Abraham y sacó a Lot de en medio de la destrucción, al
trastornar las ciudades donde Lot había estado.
30 Lot tuvo miedo de permanecer en Zoar y se fue de allí a la región
montañosa, junto con sus dos hijas. Y habitaba en una cueva con sus dos
hijas.
31 Entonces la mayor dijo a la menor: --Nuestro padre es viejo, y no queda
ningún hombre en la tierra que se una a nosotras, como es la costumbre en
toda la tierra.
32 Ven, demos de beber vino a nuestro padre, acostémonos con él y
conservemos descendencia de nuestro padre.
33 Aquella noche dieron de beber vino a su padre. Luego entró la mayor y
se acostó con su padre, pero él no se dio cuenta cuando ella se acostó ni
cuando se levantó.
34 Y aconteció que al día siguiente la mayor dijo a la menor: --He aquí yo
me acosté anoche con mi padre. Démosle de beber vino también esta noche, y
entra tú y acuéstate con él, y conservemos descendencia de nuestro padre.
35 También aquella noche dieron de beber vino a su padre. Luego fue la
menor y se acostó con él, pero él no se dio cuenta cuando ella se acostó
ni cuando se levantó.
36 Así concibieron de su padre las dos hijas de Lot.
37 La mayor dio a luz un hijo y llamó su nombre Moab, el cual es el padre
de los moabitas, hasta hoy.
38 La menor dio a luz un hijo y llamó su nombre Ben-amí, el cual es el
padre de los amonitas, hasta hoy.
Génesis 20
1 Abraham partió de allí hacia la tierra del Néguev. Acampó entre Cades y
Shur y residió en Gerar.
2 Abraham dijo de Sara su mujer: "Ella es mi hermana." Y Abimelec, rey de
Gerar, mandó y tomó a Sara.
3 Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche y le dijo: --He aquí que
vas a morir por causa de la mujer que has tomado, la cual es casada.
4 Abimelec, quien todavía no se había acercado a ella, dijo: --Señor,
¿acaso has de matar a la gente inocente?
5 ¿Acaso no me dijo él: "Ella es mi hermana", y ella también dijo: "El es
mi hermano"? Con integridad de mi corazón y con limpieza de mis manos he
hecho esto.
6 Dios le dijo en sueños: --Yo también sé que con integridad de tu corazón
has hecho esto. Yo también te detuve de pecar contra mí, y no te permití
que la tocases.
7 Ahora pues, devuelve la mujer a su marido, porque él es profeta y orará
por ti, y tú vivirás. Y si no la devuelves, ten por cierto que morirás
irremisiblemente, tú y todos los tuyos.
8 Entonces Abimelec se levantó muy de mañana, llamó a todos sus servidores
y dijo todas estas palabras a oídos de ellos. Y los hombres temieron
mucho.
9 Después Abimelec llamó a Abraham y le preguntó: --¿Qué nos has hecho?
¿En qué te he ofendido para que hayas traído sobre mí y sobre mi reino un
pecado tan grande? Has hecho conmigo cosas que no debiste hacer.
10 --Dijo además Abimelec a Abraham--: ¿Qué has visto, para que hicieras
esto?
11 Abraham respondió: --Porque pensé: "Seguramente no hay temor de Dios en
este lugar y me matarán por causa de mi mujer."
12 Y a la verdad, también es mi hermana. Ella es hija de mi padre, pero no
de mi madre; así que la tomé por mujer.
13 Cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije a
ella: "Este es el favor que tú me harás: En todos los lugares a los que
lleguemos dirás de mí: 'El es mi hermano.'"
14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, siervos y siervas; se los dio a
Abraham y le devolvió a Sara su mujer.
15 Y le dijo Abimelec: --He aquí mi tierra está delante de ti. Habita
donde bien te parezca.
16 A Sara le dijo: --He aquí que he dado 1.000 piezas de plata a tu
hermano. He aquí que esto constituye para ti y para todos los que están
contigo una venda a los ojos. Así eres totalmente vindicada.
17 Entonces Abraham oró a Dios, y Dios sanó a Abimelec y a su mujer y a
sus siervas para que dieran a luz.
18 Porque Jehovah había cerrado por completo toda matriz en la casa de
Abimelec a causa de Sara, mujer de Abraham.
Génesis 21
1 Jehovah favoreció a Sara, como había dicho. Jehovah hizo con Sara como
había prometido,
2 y ella concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo
que Dios le había indicado.
3 Abraham llamó el nombre de su hijo que le había nacido, y que Sara le
había dado a luz, Isaac.
4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac al octavo día, como Dios le había
mandado.
5 Abraham tenía 100 años cuando le nació su hijo Isaac.
6 Entonces Sara dijo: --Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oiga se
reirá conmigo.
7 --Y añadió--: ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara daría de mamar
a hijos? Pues yo le he dado un hijo en su vejez.
8 El niño creció y fue destetado. Y Abraham hizo un gran banquete el día
que Isaac fue destetado.
9 Sara vio al hijo de Agar la egipcia, que ésta le había dado a luz a
Abraham, que se burlaba.
10 Por eso dijo a Abraham: --Echa a esta sierva y a su hijo, pues el hijo
de esta sierva no ha de heredar junto con mi hijo, con Isaac.
11 Estas palabras preocuparon muchísimo a Abraham, por causa de su hijo.
12 Entonces Dios dijo a Abraham: --No te parezca mal lo referente al
muchacho ni lo referente a tu sierva. En todo lo que te diga Sara, hazle
caso, porque a través de Isaac será contada tu descendencia.
13 Pero también del hijo de la sierva haré una nación, porque es un
descendiente tuyo.
14 Abraham se levantó muy de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo
dio a Agar, poniéndolo sobre el hombro de ella. Luego le entregó el
muchacho y la despidió. Ella partió y caminó errante por el desierto de
Beerseba.
15 Y cuando se acabó el agua del odre, hizo recostar al muchacho debajo de
un arbusto.
16 Luego fue y se sentó enfrente, alejándose como a un tiro de arco,
porque pensó: "No quiero ver morir al muchacho." Ella se sentó enfrente, y
alzando su voz lloró.
17 Entonces Dios escuchó la voz del muchacho, y el ángel de Dios llamó a
Agar desde el cielo y le dijo: --¿Qué tienes, Agar? No temas, porque Dios
ha oído la voz del muchacho, allí donde está.
18 Levántate, alza al muchacho y tómalo de la mano, porque de él haré una
gran nación.
19 Entonces Dios abrió los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Ella fue,
llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho.
20 Dios estaba con el muchacho, el cual creció y habitó en el desierto, y
llegó a ser un tirador de arco.
21 Habitó en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer de la
tierra de Egipto.
22 Aconteció en aquel tiempo que Abimelec junto con Ficol, jefe de su
ejército, habló a Abraham diciendo: --Dios está contigo en todo lo que
haces.
23 Ahora pues, júrame aquí por Dios que no me engañarás ni a mí, ni a mis
hijos, ni a mis nietos; sino que conforme a la bondad que yo he hecho
contigo tú harás conmigo y con la tierra en la que vienes residiendo.
24 Abraham respondió: --Sí, lo juro.
25 Entonces Abraham se quejó a Abimelec acerca de un pozo de agua que los
siervos de Abimelec le habían quitado.
26 Abimelec respondió: --No sé quién haya hecho esto. Tú no me lo hiciste
saber, ni yo lo había oído hasta ahora.
27 Entonces Abraham tomó ovejas y vacas, y se las dio a Abimelec; e
hicieron ambos una alianza.
28 Luego Abraham apartó del rebaño siete corderas.
29 Y Abimelec preguntó a Abraham: --¿Qué significan estas siete corderas
que has puesto aparte?
30 Y él respondió: --Toma estas siete corderas de mi mano para que me
sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.
31 Por eso él llamó a aquel lugar Beerseba, porque allí juraron ambos.
32 Así hicieron una alianza en Beerseba. Luego se levantaron Abimelec y
Ficol, jefe de su ejército, y regresaron a la tierra de los filisteos.
33 Abraham plantó un árbol de tamarisco en Beerseba e invocó allí el
nombre de Jehovah, el Dios eterno.
34 Y residió Abraham en la tierra de los filisteos por mucho tiempo.
Génesis 22
1 Aconteció después de estas cosas que Dios probó a Abraham, diciéndole:
--Abraham. El respondió: --Heme aquí.
2 Y le dijo: --Toma a tu hijo, a tu único, a Isaac a quien amas. Vé a la
tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que
yo te diré.
3 Abraham se levantó muy de mañana. Enalbardó su asno, tomó consigo a dos
de sus siervos jóvenes y a Isaac su hijo. Partió leña para el holocausto,
y levantándose, fue al lugar que Dios le dijo.
4 Al tercer día Abraham alzó sus ojos y divisó el lugar de lejos.
5 Entonces Abraham dijo a sus siervos: --Esperad aquí con el asno. Yo y el
muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.
6 Abraham tomó la leña del holocausto y la puso sobre Isaac su hijo. El
tomó en la mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.
7 Entonces Isaac dijo a Abraham su padre: --Padre mío... Y él respondió:
--Heme aquí, hijo mío. Le dijo: --He aquí el fuego y la leña, pero ¿dónde
está el cordero para el holocausto?
8 Abraham respondió: --Dios mismo proveerá el cordero para el holocausto,
hijo mío. E iban los dos juntos.
9 Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, Abraham edificó allí
un altar. Arregló la leña, ató a Isaac su hijo y lo puso sobre el altar
encima de la leña.
10 Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
11 Entonces el ángel de Jehovah llamó desde el cielo diciendo: --¡Abraham!
¡Abraham! El respondió: --Heme aquí.
12 Y le dijo: --No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada,
porque ahora conozco que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo,
tu único.
13 Entonces Abraham alzó la vista y miró, y he aquí que detrás de sí
estaba un carnero trabado por sus cuernos en un matorral. Abraham fue,
tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
14 Abraham llamó el nombre de aquel lugar Jehovah-yireh. Por eso se dice
hasta hoy: "En el monte de Jehovah será provisto."
15 El ángel de Jehovah llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo,
16 y le dijo: --He jurado por mí mismo, dice Jehovah, que porque has hecho
esto y no me has rehusado tu hijo, tu único,
17 de cierto te bendeciré y en gran manera multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo y como la arena que está en la orilla del
mar. Tu descendencia poseerá las ciudades de sus enemigos.
18 En tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, por
cuanto obedeciste mi voz.
19 Abraham regresó a sus siervos, y levantándose se fueron juntos a
Beerseba. Y Abraham habitó en Beerseba.
20 Aconteció después de estas cosas que le informaron a Abraham, diciendo:
"He aquí que también Milca le ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano:
21 Uz su primogénito, su hermano Buz, Quemuel padre de Aram,
22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel.
23 (Betuel engendró a Rebeca.)" Milca dio a luz estos ocho hijos a Nacor,
hermano de Abraham.
24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Tébaj, a
Gajam, a Tajas y a Maaca.
Génesis 23
1 La vida de Sara fue de 127 años; éstos fueron los años de Sara.
2 Sara murió en Quiriat-arba, es decir, Hebrón, en la tierra de Canaán, y
Abraham vino a hacer duelo por Sara y a llorarla.
3 Abraham se levantó de delante de su difunta y se fue para hablar con los
hijos de Het. Y les dijo:
4 --Yo soy forastero y advenedizo entre vosotros. Permitidme tener entre
vosotros una propiedad para sepultura, y que sepulte allí a mi difunta.
5 Los hijos de Het respondieron a Abraham diciéndole:
6 --Escúchanos, señor nuestro: Tú eres un príncipe de Dios entre nosotros.
Sepulta a tu difunta en el mejor de nuestros sepulcros. Ninguno de
nosotros te negará su sepulcro para que sepultes a tu difunta.
7 Pero Abraham se levantó, e inclinándose ante el pueblo de aquella
tierra, los hijos de Het,
8 habló con ellos diciendo: --Si tenéis a bien que yo sepulte allí a mi
difunta, escuchadme e interceded por mí ante Efrón hijo de Zojar,
9 para que me dé la cueva de Macpela que está en el extremo de su campo.
Que por su justo precio me la dé como propiedad para sepultura en medio de
vosotros.
10 Efrón estaba sentado entre los hijos de Het. Y Efrón el heteo respondió
a Abraham en presencia de los hijos de Het y de todos cuantos entraban por
las puertas de la ciudad, diciendo:
11 --No, señor mío. Escúchame: Yo te doy el campo y te doy la cueva que
hay en él. En presencia de los hijos de mi pueblo te lo doy; sepulta a tu
difunta.
12 Pero Abraham se inclinó ante el pueblo de la tierra.
13 Y respondió a Efrón en presencia del pueblo de la tierra, diciendo:
--Más bien, te ruego que me escuches: Yo te daré dinero por el campo.
Tómamelo, y yo sepultaré allí a mi difunta.
14 Efrón respondió a Abraham diciéndole:
15 --Señor mío, escúchame: La tierra vale 400 siclos de plata. ¿Qué es
esto entre tú y yo? Sepulta, pues, a tu difunta.
16 Entonces Abraham escuchó a Efrón, y en presencia de los hijos de Het,
pesó para Efrón la plata que éste le dijo: 400 siclos de plata de buena
ley entre mercaderes.
17 Así el campo de Efrón que estaba en Macpela, frente a Mamre, tanto el
campo como la cueva que había en él, junto con todos los árboles que había
en el campo y en sus contornos, pasó
18 a ser propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de Het, de todos
los que entraban por las puertas de su ciudad.
19 Después de esto, Abraham sepultó a Sara su mujer en la cueva del campo
en Macpela, frente a Mamre, es decir, Hebrón, en la tierra de Canaán.
20 Así Abraham adquirió de los hijos de Het el campo y la cueva que había
en él, como una propiedad para sepultura.
Génesis 24
1 Abraham era ya anciano y muy avanzado en años, y Jehovah había bendecido
a Abraham en todo.
2 Entonces Abraham dijo a un siervo suyo, el más viejo de su casa y que
administraba todo lo que tenía: --Por favor, pon tu mano debajo de mi
muslo,
3 y te haré jurar por Jehovah, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que
no tomarás para mi hijo una mujer de las hijas de los cananeos entre los
cuales habito.
4 Más bien, irás a mi tierra, a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo
Isaac.
5 Su siervo le respondió: --Quizás la mujer no quiera venir conmigo a esta
tierra. ¿He de hacer volver a tu hijo a la tierra de donde saliste?
6 Abraham le dijo: --Guárdate, no sea que hagas volver a mi hijo allá.
7 Jehovah, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la
tierra de mi nacimiento, y que me habló y me juró diciendo: "A tu
descendencia daré esta tierra", él enviará su ángel delante de ti, y tú
tomarás de allí una mujer para mi hijo.
8 Pero si la mujer no quiere venir contigo, tú quedarás libre de este
juramento mío. Solamente que no hagas volver allá a mi hijo.
9 Entonces el siervo puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y
le juró sobre este asunto.
10 Y el siervo tomó diez de los camellos de su señor, y se fue llevando
consigo toda clase de cosas preciadas de su señor. Partió y se fue a Siria
mesopotámica, a la ciudad de Nacor,
11 e hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de
agua. Era la hora del atardecer, cuando las jóvenes salían para sacar
agua.
12 Y dijo: --Oh Jehovah, Dios de mi señor Abraham, por favor, haz que hoy
ocurra algo en mi presencia. Muestra bondad para mi señor Abraham.
13 He aquí que yo estoy junto al manantial de agua, y las hijas de los
hombres de la ciudad vendrán para sacar agua.
14 Sea, pues, que la joven a quien yo diga: "Por favor, baja tu cántaro
para que yo beba", y ella responda: "Bebe tú, y también daré de beber a
tus camellos"; sea ella la que tú has destinado para tu siervo, para
Isaac. En esto conoceré que has tenido misericordia de mi señor.
15 Y aconteció que cuando él aún no había acabado de hablar, he aquí que
con su cántaro sobre el hombro, venía Rebeca, que le había nacido a
Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham.
16 La joven era muy hermosa; era virgen, a quien ningún hombre había
conocido. Ella descendió al manantial, llenó su cántaro y subía.
17 Entonces el siervo corrió hacia ella y le dijo: --Por favor, dame de
beber un poco de agua de tu cántaro.
18 Y ella respondió: --Bebe, señor mío. Se apresuró a bajar su cántaro a
su mano y le dio de beber.
19 Cuando acabó de darle de beber, agregó: --También sacaré agua para tus
camellos, hasta que acaben de beber.
20 Se dio prisa, vació su cántaro en el abrevadero y corrió otra vez al
pozo para sacar agua. Y sacó para todos sus camellos.
21 El hombre la observaba en silencio para saber si Jehovah había dado
éxito a su viaje o no.
22 Cuando los camellos acabaron de beber, el hombre le obsequió un
pendiente de oro que pesaba medio siclo y dos brazaletes de oro para sus
brazos, que pesaban diez siclos.
23 Y le preguntó: --¿De quién eres hija? Dime, por favor, ¿habrá lugar en
la casa de tu padre donde podamos alojarnos?
24 Ella respondió: --Yo soy hija de Betuel, hijo de Milca, el cual ella
dio a luz a Nacor.
25 --Y añadió--: También en nuestra casa hay paja y mucho forraje, y lugar
para alojarse.
26 Entonces el hombre se inclinó y adoró a Jehovah
27 diciendo: --¡Bendito sea Jehovah, Dios de mi señor Abraham, que no
apartó de mi señor su misericordia y su verdad! En el camino Jehovah me
guió hacia la casa de los hermanos de mi señor.
28 La joven corrió y contó estas cosas en la casa de su madre.
29 Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera
hacia el hombre, hacia el manantial.
30 Sucedió que cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su
hermana, y oyó las palabras de su hermana Rebeca, que decía: "Así me habló
aquel hombre", vino a él, y he aquí que él estaba junto a los camellos, al
lado del manantial.
31 Y le dijo: --Ven, bendito de Jehovah. ¿Por qué estás ahí fuera? Yo he
preparado la casa y el lugar para los camellos.
32 Entonces el hombre fue a la casa. Labán descargó los camellos y les dio
paja y forraje. Luego trajo agua para lavar los pies de él y los pies de
los hombres que venían con él.
33 También puso comida delante de él, pero él dijo: --No comeré hasta que
haya dicho lo que tengo que decir. Labán le dijo: --Habla.
34 Entonces dijo: --Yo soy siervo de Abraham.
35 Jehovah ha bendecido mucho a mi señor, y él se ha enriquecido. Le ha
dado ovejas, vacas, plata, oro, siervos, siervas, camellos y asnos.
36 Y Sara, mujer de mi señor, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor,
quien le ha dado a él todo lo que tiene.
37 Y mi señor me hizo jurar diciendo: "No tomarás mujer para mi hijo de
entre las hijas de los cananeos en cuya tierra habito.
38 Más bien, irás a la casa de mi padre, a mi parentela, y tomarás mujer
para mi hijo."
39 Yo dije a mi señor: "Quizás la mujer no quiera venir conmigo."
40 Entonces me respondió: "Jehovah, en cuya presencia he caminado, enviará
su ángel contigo, y él dará éxito a tu viaje. Tú tomarás una mujer para mi
hijo, de mi familia, de la casa de mi padre.
41 Entonces, cuando hayas llegado a mi familia, quedarás libre de mi
juramento; y aunque no te la den, también quedarás libre de mi juramento."
42 Llegué, pues, hoy al manantial y dije: "Jehovah, Dios de mi señor
Abraham, por favor, si has de dar éxito a mi viaje en el cual ando,
43 he aquí que yo estoy junto al manantial de agua. Que la joven que venga
para sacar agua y a quien yo diga: 'Por favor, dame de beber un poco de
agua de tu cántaro',
44 y ella me responda: 'Bebe tú, y también sacaré agua para tus camellos',
que sea ella la mujer que Jehovah ha destinado para el hijo de mi señor."
45 Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí que Rebeca venía
con su cántaro sobre su hombro. Luego descendió al manantial y sacó agua.
Entonces le dije: "Por favor, dame de beber."
46 Y ella bajó rápidamente su cántaro de encima de su hombro y dijo: "Bebe
tú, y también daré de beber a tus camellos." Yo bebí, y ella también dio
de beber a mis camellos.
47 Entonces le pregunté: "¿De quién eres hija?" Y ella respondió: "Soy
hija de Betuel hijo de Nacor, que le dio a luz Milca." Yo puse el
pendiente en su nariz y los brazaletes en sus brazos.
48 Y me incliné y adoré a Jehovah. Bendije a Jehovah, Dios de mi señor
Abraham, que me guió por el camino acertado para tomar la hija del hermano
de mi señor, para su hijo.
49 Ahora pues, si vosotros vais a mostrar misericordia y verdad para con
mi señor, declarádmelo. Si no, declarádmelo también, y yo me iré a la
derecha o a la izquierda.
50 Entonces Labán y Betuel respondieron diciendo: --¡De Jehovah procede
esto! No podemos decirte si es malo o si es bueno.
51 He aquí que Rebeca está delante de ti; tómala y vete. Sea ella la mujer
del hijo de tu señor, como ha dicho Jehovah.
52 Y aconteció que cuando el siervo de Abraham oyó sus palabras, se postró
a tierra delante de Jehovah.
53 Luego sacó objetos de plata, objetos de oro y vestidos, y se los dio a
Rebeca. También dio obsequios preciosos a su hermano y a su madre.
54 Después comieron y bebieron él y los hombres que habían venido con él,
y pasaron la noche. Y levantándose de mañana, dijo: --Permitidme regresar
a mi señor.
55 Entonces respondieron su hermano y su madre: --Que la joven espere
siquiera unos diez días más con nosotros, y después irá.
56 Pero él les dijo: --No me hagáis demorar; ya que Jehovah ha dado éxito
a mi viaje, dejadme ir para que vaya a mi señor.
57 Ellos le respondieron: --Llamemos a la joven y preguntémosle lo que
piensa.
58 Llamaron a Rebeca y le preguntaron: --¿Irás tú con este hombre? Ella
les respondió: --Sí, iré.
59 Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, a su nodriza, al siervo de
Abraham y a sus hombres.
60 Y bendijeron a Rebeca diciéndole: --Tú eres nuestra hermana. Que seas
madre de millares de decenas de millares. Que tus descendientes posean las
ciudades de sus enemigos.
61 Entonces se levantaron Rebeca y sus criadas, subieron a los camellos y
siguieron al hombre. El siervo tomó a Rebeca y se fue.
62 Aconteció que Isaac venía del pozo Beer-lajai-roí, porque habitaba en
el Néguev.
63 Hacia el atardecer Isaac había salido al campo para meditar, y alzando
sus ojos miró, y he aquí unos camellos que venían.
64 También Rebeca alzó sus ojos, vio a Isaac y descendió del camello.
65 Porque había preguntado al siervo: "¿Quién es ese hombre que viene por
el campo hacia nosotros?", y el siervo había respondido: "El es mi señor."
Entonces ella tomó el velo y se cubrió.
66 El siervo contó a Isaac todo lo que había hecho.
67 Luego Isaac la introdujo en la tienda de Sara, su madre, y tomó a
Rebeca, que vino a ser su mujer; y él la amó. Así se consoló Isaac después
de la muerte de su madre.
Génesis 25
1 Abraham tomó otra mujer cuyo nombre era Quetura.
2 Ella le dio a luz a Zimrán, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a
Súaj.
3 Jocsán engendró a Seba y a Dedán. Los hijos de Dedán fueron los asureos,
los letusitas y los leumitas.
4 Los hijos de Madián fueron: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Eldaa. Todos éstos
fueron hijos de Quetura.
5 Abraham dio a Isaac todo lo que tenía,
6 pero a los hijos de sus concubinas les dio obsequios. Y mientras él
vivía, los apartó de su hijo Isaac, enviándolos al este, a la tierra del
oriente.
7 Los años de la vida de Abraham fueron 175.
8 Y falleció Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue
reunido a su pueblo.
9 Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, en el
campo que perteneciera a Efrón hijo de Zojar el heteo, que está frente a
Mamre,
10 campo que Abraham había comprado a los hijos de Het. Allí fue sepultado
Abraham con Sara su mujer.
11 Sucedió después de la muerte de Abraham, que Dios bendijo a su hijo
Isaac. Y habitaba Isaac junto al pozo de Beer-lajai-roí.
12 Estos son los descendientes de Ismael hijo de Abraham, que le dio a luz
Agar la egipcia, sierva de Sara.
13 Estos son los nombres de los hijos de Ismael, por sus nombres, según
sus descendientes: El primogénito de Ismael fue Nebayot. Después nacieron
Quedar, Adbeel, Mibsam,
14 Misma, Duma, Masá,
15 Hadad, Tema, Jetur, Nafis y Quedema.
16 Estos fueron los hijos de Ismael y sus nombres según sus aldeas y
campamentos: doce jefes según sus naciones.
17 Los años de la vida de Ismael fueron 137, y falleció y fue reunido a su
pueblo.
18 Y sus descendientes habitaron desde Havila hasta Shur, que está frente
a Egipto, en dirección de Asur. Se estableció, pues, frente a todos sus
hermanos.
19 Esta es la historia de Isaac hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac.
20 Isaac tenía 40 años cuando tomó por mujer a Rebeca hija de Betuel el
arameo, de Padan-aram, y hermana de Labán el arameo.
21 Isaac rogó a Jehovah por su mujer, que era estéril. Jehovah accedió a
su ruego, y Rebeca su mujer concibió.
22 Como los hijos se empujaban dentro de ella, dijo: --Si es así, ¿para
qué he de vivir? Ella fue a consultar a Jehovah,
23 y Jehovah le dijo: --Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos que
estarán separados desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el
otro, y el mayor servirá al menor.
24 Cuando se cumplió el tiempo de dar a luz, he aquí que había mellizos en
su vientre.
25 Y salió el primero, rojizo y todo velludo como una túnica de pieles, y
llamaron su nombre Esaú.
26 Después salió su hermano, con su mano asida al talón de Esaú, y
llamaron su nombre Jacob. Isaac tenía 60 años de edad cuando ella los dio
a luz.
27 Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser experto en la caza, hombre del
campo. Jacob, por su lado, era hombre tranquilo y solía permanecer en las
tiendas.
28 Isaac prefería a Esaú, porque comía de su caza; pero Rebeca prefería a
Jacob.
29 Cierto día Jacob preparó un guisado. Y cuando Esaú volvía del campo,
cansado,
30 dijo a Jacob: --Por favor, invítame a comer de ese guiso rojo, pues
estoy muy cansado. Por eso fue llamado su nombre Edom.
31 Y Jacob respondió: --Véndeme primero tu primogenitura.
32 Entonces Esaú dijo: --He aquí que yo me voy a morir; ¿de qué, pues, me
servirá la primogenitura?
33 Dijo Jacob: --¡Júramelo ahora! El se lo juró y vendió a Jacob su
primogenitura.
34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas. El comió y bebió,
y levantándose, se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.
Génesis 26
1 Hubo hambre en el país, además de la primera que hubo en los días de
Abraham. E Isaac se dirigió a Abimelec, rey de los filisteos, en Gerar.
2 Y se le apareció Jehovah y le dijo: --No desciendas a Egipto. Habita en
la tierra que yo te diré.
3 Reside en esta tierra. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a
tus descendientes os daré todas estas tierras. Así cumpliré el juramento
que hice a tu padre Abraham.
4 Yo multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a
tu descendencia todas estas tierras. Y en tu descendencia serán benditas
todas las naciones de la tierra,
5 porque Abraham obedeció mi voz y guardó mi ordenanza, mis mandamientos,
mis estatutos y mis instrucciones.
6 Habitó, pues, Isaac en Gerar.
7 Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer. El
respondió: --Es mi hermana. Tuvo miedo de decir: "Es mi mujer", pues
pensó: "No sea que los hombres del lugar me maten a causa de Rebeca."
Porque ella era hermosa.
8 Sucedió después de estar allí muchos días, que Abimelec, rey de los
filisteos, miró por una ventana y vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su
mujer.
9 Entonces Abimelec llamó a Isaac y le dijo: --¡He aquí, de veras ella es
tu mujer! ¿Por qué, pues, dijiste: "Es mi hermana"? Isaac le respondió:
--Es que pensé que quizás moriría a causa de ella.
10 Abimelec le dijo: --¿Por qué nos has hecho esto? Por poco pudiera haber
dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros
culpabilidad.
11 Entonces Abimelec dio órdenes a todo el pueblo diciendo: --El que toque
a este hombre o a su mujer, morirá irremisiblemente.
12 Isaac sembró en aquella tierra, y aquel año obtuvo ciento por uno.
Jehovah lo bendijo,
13 y el hombre se enriqueció y continuó enriqueciéndose hasta llegar a ser
muy rico.
14 Tenía rebaños de ovejas, hatos de vacas y abundancia de siervos, de
modo que los filisteos le tenían envidia.
15 Los filisteos cegaron y llenaron de tierra todos los pozos que habían
abierto los siervos de su padre Abraham, en sus días.
16 Entonces Abimelec dijo a Isaac: --Aléjate de nosotros, porque te has
hecho más poderoso que nosotros.
17 Isaac se fue de allí, asentó sus tiendas junto al arroyo de Gerar y
habitó allí.
18 Isaac volvió a abrir los pozos de agua que habían abierto en los días
de Abraham su padre y que los filisteos habían cegado después de la muerte
de Abraham. Y él los llamó con los mismos nombres con que su padre los
había llamado.
19 Después los siervos de Isaac cavaron en el valle y descubrieron un pozo
de aguas vivas.
20 Y los pastores de Gerar contendieron con los pastores de Isaac,
diciendo: --El agua es nuestra. Por eso llamó al pozo Esec, porque allí
riñeron con él.
21 Abrieron otro pozo, y también contendieron por él. Y llamó su nombre
Sitna.
22 Se alejó de allí y abrió otro pozo, y no contendieron por él. El llamó
su nombre Rejobot diciendo: --Porque ahora Jehovah nos ha hecho ensanchar,
y seremos fecundos en la tierra.
23 De allí fue a Beerseba.
24 Y aquella noche se le apareció Jehovah y le dijo: --Yo soy el Dios de
tu padre Abraham; no temas, porque yo estoy contigo. Yo te bendeciré y
multiplicaré tu descendencia por amor de mi siervo Abraham.
25 El edificó allí un altar, invocó el nombre de Jehovah e instaló allí su
tienda. También allí los siervos de Isaac excavaron un pozo.
26 Entonces fue a él Abimelec, desde Gerar, acompañado por Ajuzat, amigo
suyo, y Ficol, jefe de su ejército.
27 E Isaac les dijo: --¿Por qué venís a mí, vosotros que me habéis
aborrecido y me habéis echado de en medio de vosotros?
28 Ellos respondieron: --Claramente hemos visto que Jehovah está contigo y
dijimos: "Por favor, haya un juramento solemne entre nosotros, entre tú y
nosotros." Hagamos una alianza contigo
29 de que no nos harás daño, como nosotros no te hemos tocado y como sólo
te hemos hecho bien y te despedimos en paz. Tú eres ahora bendito de
Jehovah.
30 Entonces él les hizo un banquete, y comieron y bebieron.
31 Después se levantaron temprano, e hicieron juramento el uno al otro.
Luego Isaac los despidió, y ellos se alejaron de él en paz.
32 Aconteció que aquel mismo día vinieron los siervos de Isaac y le dieron
noticias acerca del pozo que habían excavado. Y le dijeron: --¡Hemos
hallado agua!
33 El lo llamó Seba. Por esta razón el nombre de la ciudad es Beerseba
hasta el día de hoy.
34 Cuando Esaú tenía 40 años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri el
heteo, y a Basemat hija de Elón el heteo.
35 Estas fueron amargura de espíritu para Isaac y Rebeca.
Génesis 27
1 Aconteció que cuando Isaac había envejecido, sus ojos se debilitaron, y
no podía ver. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: --Hijo mío.
El respondió: --Heme aquí.
2 Le dijo: --He aquí, yo ya soy viejo y no sé el día de mi muerte.
3 Toma, pues, ahora tu equipo, tu aljaba y tu arco, y vé al campo a cazar
algo para mí.
4 Luego hazme un potaje como a mí me gusta. Tráemelo para que coma, y yo
te bendiga antes que muera.
5 Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Cuando
Esaú fue al campo para cazar lo que había de traer,
6 Rebeca habló a su hijo Jacob diciendo: --He aquí, he oído a tu padre que
hablaba con tu hermano Esaú, diciendo:
7 "Caza para mí y hazme un potaje para que coma y te bendiga en presencia
de Jehovah, antes de mi muerte."
8 Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando:
9 Vé al rebaño y tráeme de allí dos buenos cabritos; y yo haré con ellos
un potaje para tu padre, como a él le gusta.
10 Tú se lo llevarás a tu padre; y comerá, para que te bendiga antes de su
muerte.
11 Jacob dijo a Rebeca su madre: --He aquí que Esaú mi hermano es hombre
velludo, y yo soy lampiño.
12 Quizás me palpe mi padre y me tenga por un farsante, y traiga sobre mí
una maldición en vez de una bendición.
13 Su madre le respondió: --Hijo mío, sobre mí recaiga tu maldición. Tú
solamente obedéceme; vé y tráemelos.
14 Entonces él fue, tomó los cabritos y se los trajo a su madre. Y ella
hizo un potaje como le gustaba a su padre.
15 Luego Rebeca tomó la ropa más preciada de Esaú, su hijo mayor, que ella
tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor.
16 Y puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre el cuello,
donde no tenía vello.
17 Luego puso el potaje y el pan, que había preparado, en las manos de
Jacob su hijo.
18 Y él fue a su padre y le dijo: --Padre mío. El respondió: --Heme aquí.
¿Quién eres, hijo mío?
19 Jacob respondió a su padre: --Yo soy Esaú, tu primogénito. He hecho lo
que me dijiste. Por favor, levántate, siéntate y come de mi caza, para que
tú me bendigas.
20 Entonces Isaac preguntó a su hijo: --¿Cómo es que pudiste hallarla tan
pronto, hijo mío? El respondió: --Porque Jehovah tu Dios hizo que se
encontrase delante de mí.
21 E Isaac dijo a Jacob: --Por favor, acércate y te palparé, hijo mío, a
ver si tú eres mi hijo Esaú, o no.
22 Jacob se acercó a su padre Isaac, quien le palpó y dijo: --La voz es la
voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.
23 No lo pudo reconocer, porque sus manos parecían tan velludas como las
manos de su hermano Esaú, y lo bendijo.
24 Le preguntó: --¿Eres tú realmente mi hijo Esaú? El respondió: --Sí, yo
soy.
25 Le dijo: --Acércamela; comeré de la caza de mi hijo, para que yo te
bendiga. Jacob se la acercó, e Isaac comió. Le trajo también vino, y
bebió.
26 Entonces le dijo su padre Isaac: --Acércate, por favor, y bésame, hijo
mío.
27 El se acercó y lo besó. Y al percibir Isaac el olor de su ropa, lo
bendijo diciendo: --He aquí, el olor de mi hijo es como el olor del campo
que Jehovah ha bendecido.
28 Dios te dé del rocío del cielo y de lo más preciado de la tierra: trigo
y vino en abundancia.
29 Que los pueblos te sirvan, y las naciones se postren ante ti. Sé señor
de tus hermanos, y póstrense ante ti los hijos de tu madre. Sean malditos
los que te maldigan, y benditos los que te bendigan.
30 Y sucedió luego que Isaac había terminado de bendecir a Jacob, y cuando
apenas había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, que su
hermano Esaú llegó de cazar.
31 El también hizo un potaje, lo llevó a su padre y le dijo: --Levántate,
padre mío, y come de la caza de tu hijo, para que tú me bendigas.
32 Entonces su padre Isaac le preguntó: --¿Quién eres tú? El respondió.
--Yo soy Esaú, tu hijo primogénito.
33 Isaac se estremeció fuertemente y dijo: --¿Quién, pues, es el que vino
aquí, que cazó y me trajo de comer, y yo comí de todo antes de que tú
vinieses? ¡Yo lo bendije, y será bendito!
34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, profirió un grito fuerte y
muy amargo. Y dijo a su padre: --¡Bendíceme también a mí, padre mío!
35 El dijo: --Tu hermano vino con engaño y se llevó tu bendición.
36 El respondió: --¿No es cierto que llamaron su nombre Jacob? Pues ya me
ha suplantado estas dos veces: Se llevó mi primogenitura, y he aquí que
ahora también se ha llevado mi bendición. --Y añadió--: ¿No te queda una
bendición para mí?
37 Isaac respondió y dijo a Esaú: --He aquí, yo lo he puesto por señor
tuyo, y le he dado como siervos a todos sus hermanos. Le he provisto de
trigo y de vino. ¿Qué, pues, haré por ti, hijo mío?
38 Esaú dijo a su padre: --¿No tienes más que una sola bendición, padre
mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío! Y Esaú alzó su voz y lloró.
39 Entonces respondió Isaac su padre y le dijo: --He aquí, será favorecido
el lugar que habites con los más preciados productos de la tierra y con el
rocío del cielo arriba.
40 De tu espada vivirás y a tu hermano servirás. Pero sucederá que cuando
adquieras dominio, romperás su yugo de sobre tu cuello.
41 Esaú aborreció a Jacob por la bendición con que le había bendecido su
padre, y dijo en su corazón: "Se acercan los días de duelo por mi padre;
entonces yo mataré a mi hermano Jacob."
42 Fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor. Ella envió
a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: --He aquí que Esaú tu hermano
planea vengarse de ti, matándote.
43 Ahora pues, hijo mío, obedéceme: Levántate y huye a mi hermano Labán,
en Harán.
44 Pasa con él algún tiempo, hasta que el enojo de tu hermano se aplaque,
45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y se olvide de lo
que le has hecho. Entonces yo mandaré a traerte de allá. ¿Por qué habré de
ser privada de vosotros dos en un solo día?
46 Rebeca dijo a Isaac: --Estoy hastiada de vivir por causa de las mujeres
heteas: Si Jacob toma esposa de entre las mujeres heteas, de las mujeres
de esta tierra, como éstas, ¿para qué quiero la vida?
Génesis 28
1 Entonces Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le mandó diciendo: --No tomes
esposa de entre las mujeres de Canaán.
2 Levántate, vé a Padan-aram, a la casa de Betuel, padre de tu madre, y
toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.
3 Que el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique
hasta que llegues a ser multitud de pueblos.
4 Que él te dé la bendición de Abraham, lo mismo que a tu descendencia,
para que poseas la tierra en que habitas, la cual Dios ha dado a Abraham.
5 Así envió Isaac a Jacob, quien fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel
el arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú.
6 Esaú vio que Isaac había bendecido a Jacob y que le había enviado a
Padan-aram para tomar allí mujer para sí. Vio también que cuando lo
bendijo, le mandó diciendo: "No tomes esposa de entre las mujeres de
Canaán",
7 Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a
Padan-aram.
8 Asimismo, vio Esaú que las mujeres de Canaán le parecían mal a Isaac su
padre.
9 Entonces él también se fue a Ismael y tomó para sí por mujer a Majalat
hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebayot, además de las otras
mujeres que tenía.
10 Jacob partió de Beerseba y se fue hacia Harán.
11 Y llegó a cierto lugar y pasó allí la noche, porque el sol ya se había
puesto. Tomó una de las piedras de aquel lugar, la puso como cabecera y se
acostó en aquel lugar.
12 Entonces soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya parte
superior alcanzaba el cielo. He aquí que los ángeles de Dios subían y
descendían por ella.
13 Y he aquí que Jehovah estaba en lo alto de ella y dijo: --Yo soy
Jehovah, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que
estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.
14 Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás al
occidente, al oriente, al norte y al sur, y en ti y en tu descendencia
serán benditas todas las familias de la tierra.
15 He aquí que yo estoy contigo; yo te guardaré por dondequiera que vayas
y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta que haya hecho lo
que te he dicho.
16 Jacob despertó de su sueño y dijo: --¡Ciertamente Jehovah está presente
en este lugar, y yo no lo sabía!
17 El tuvo miedo y dijo: --¡Cuán temible es este lugar! No es otra cosa
que casa de Dios y puerta del cielo.
18 Jacob se levantó muy de mañana, tomó la piedra que había puesto como
cabecera, la puso como memorial y derramó aceite sobre ella.
19 Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque el nombre antiguo de la
ciudad era Luz.
20 Jacob también hizo un voto diciendo: --Si Dios está conmigo y me guarda
en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir,
21 y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, Jehovah será mi Dios.
22 Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Dios, y de
todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti.
Génesis 29
1 Jacob emprendió su camino y llegó a la tierra de los orientales.
2 Entonces vio un pozo en el campo, y he aquí que tres rebaños de ovejas
estaban recostados cerca del mismo, porque de aquel pozo daban de beber a
los rebaños. Había una gran piedra sobre la boca del pozo.
3 Y cuando eran reunidos allí todos los rebaños, los pastores removían la
piedra que estaba sobre la boca del pozo y daban de beber a los rebaños.
Luego volvían a colocar la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.
4 Entonces Jacob dijo a los pastores: --Hermanos míos, ¿de dónde sois
vosotros? Ellos le respondieron: --Somos de Harán.
5 El les preguntó: --¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Ellos le
respondieron: --Sí, lo conocemos.
6 El les dijo: --¿Está bien? Ellos le respondieron: --Está bien. Y he aquí
que su hija Raquel viene con el rebaño.
7 El dijo: --He aquí que todavía es temprano; todavía no es tiempo de
reunir todo el rebaño. Dad de beber a las ovejas e id a apacentarlas.
8 Ellos le respondieron: --No podemos, hasta que se reúnan todos los
rebaños y sea removida la piedra de encima de la boca del pozo, para que
demos de beber a las ovejas.
9 Estando él aún hablando con ellos, llegó Raquel con el rebaño de su
padre, porque ella era la pastora.
10 Y sucedió que al ver Jacob a Raquel hija de Labán, hermano de su madre,
y al rebaño de Labán, hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la
piedra que estaba sobre la boca del pozo y dio de beber al rebaño de
Labán, hermano de su madre.
11 Jacob besó a Raquel, y alzando su voz lloró.
12 Jacob dijo a Raquel que él era pariente de su padre y que era hijo de
Rebeca. Y ella corrió y dio las noticias a su padre.
13 En cuanto Labán oyó las noticias sobre Jacob, hijo de su hermana,
corrió a recibirlo, lo abrazó, lo besó y lo llevó a su casa. El contó a
Labán todas estas cosas,
14 y Labán le dijo: --¡Ciertamente eres hueso mío y carne mía! Y
permaneció con él durante un mes entero.
15 Entonces dijo Labán a Jacob: --¿Por ser mi sobrino, me has de servir de
balde? Declárame cuál será tu salario.
16 Labán tenía dos hijas: El nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la
menor, Raquel.
17 Los ojos de Lea eran tiernos, pero Raquel tenía una bella figura y un
hermoso semblante.
18 Y Jacob, que se había enamorado de Raquel, dijo: --Yo trabajaré para ti
siete años por Raquel, tu hija menor.
19 Labán respondió: --Mejor es que te la dé a ti que dársela a otro
hombre. Quédate conmigo.
20 Así trabajó Jacob por Raquel siete años, los cuales le parecieron como
unos pocos días, porque la amaba.
21 Entonces Jacob dijo a Labán: --Entrégame mi mujer para que conviva con
ella, porque mi plazo se ha cumplido.
22 Entonces Labán reunió a todos los hombres de aquel lugar e hizo un
banquete.
23 Y sucedió que en la noche tomó a su hija Lea y se la trajo, y él se
unió a ella.
24 (Labán dio su sierva Zilpa a su hija Lea, como sierva.)
25 Y al llegar la mañana, ¡he aquí que era Lea! Entonces él dijo a Labán:
--¿Por qué me has hecho esto? ¿No he trabajado para ti por Raquel? ¿Por
qué, pues, me has engañado?
26 Y Labán respondió: --No se acostumbra en nuestro lugar dar la menor
antes que la mayor.
27 Cumple la semana de ésta, y después se te dará también la otra por el
trabajo que harás para mí durante otros siete años.
28 Jacob lo hizo así; y después de cumplir esa semana, Labán le dio
también a su hija Raquel por mujer.
29 (Labán dio su sierva Bilha a su hija Raquel, como sierva.)
30 Jacob se unió también a Raquel, y la amó más que a Lea. Y trabajó para
Labán otros siete años.
31 Viendo Jehovah que Lea era menospreciada, le concedió hijos. Pero
Raquel era estéril.
32 Lea concibió y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, pues dijo:
"Porque Jehovah ha visto mi aflicción, ciertamente ahora me amará mi
marido."
33 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: "Porque Jehovah ha oído
que yo era menospreciada, me ha dado también éste." Y llamó su nombre
Simeón.
34 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: "Ahora esta vez mi
marido se sentirá ligado a mí, porque le he dado tres hijos." Por eso
llamó su nombre Leví.
35 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: "Esta vez alabaré a
Jehovah." Por eso llamó su nombre Judá. Y dejó de dar a luz.
Génesis 30
1 Viendo Raquel que ella no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana
y decía a Jacob: --¡Dame hijos; o si no, me muero!
2 Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y le dijo: --¿Estoy
yo en lugar de Dios, que te privó del fruto de tu vientre?
3 Ella le dijo: --He aquí mi sierva Bilha. Unete a ella, y que dé a luz
sobre mis rodillas, para que así yo también tenga hijos por medio de ella.
4 Le dio a Bilha su sierva por mujer, y Jacob se unió a ella.
5 Y Bilha concibió y le dio a luz un hijo a Jacob.
6 Entonces Raquel dijo: "Dios me ha hecho justicia; también ha escuchado
mi voz y me ha dado un hijo." Por eso llamó su nombre Dan.
7 Concibió otra vez Bilha, sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a
Jacob.
8 Raquel dijo: "¡Grandes conflictos he tenido con mi hermana, y de veras
he vencido!" Y llamó su nombre Neftalí.
9 Viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpa su sierva y se la
dio a Jacob por mujer.
10 Zilpa, sierva de Lea, le dio a luz un hijo a Jacob.
11 Y Lea dijo: "¡Qué afortunada!" Y llamó su nombre Gad.
12 Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.
13 Y dijo Lea: "¡Qué felicidad la mía! Ahora las mujeres me llamarán
feliz." Y llamó su nombre Aser.
14 Rubén fue al campo en el tiempo de la siega del trigo, halló
mandrágoras y se las llevó a Lea su madre. Y Raquel dijo a Lea: --Por
favor, dame algunas de las mandrágoras de tu hijo.
15 Ella respondió: --¿Te parece poco que hayas tomado a mi marido para que
te quieras tomar también las mandrágoras de mi hijo? Y Raquel dijo:
--Entonces que duerma contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu
hijo.
16 Cuando Jacob volvía del campo al atardecer, Lea salió a su encuentro y
le dijo: --¡Haz de unirte a mí, porque ciertamente yo te he alquilado a
cambio de las mandrágoras de mi hijo! El durmió con ella aquella noche.
17 Y Dios escuchó a Lea, y ella concibió y dio a luz un quinto hijo a
Jacob.
18 Y Lea dijo: "Dios me ha dado mi recompensa, porque di mi sierva a mi
marido." Y llamó su nombre Isacar.
19 Lea concibió otra vez y dio a luz un sexto hijo a Jacob.
20 Y dijo Lea: "Dios me ha dado un buen regalo. Ahora me honrará mi
marido, porque le he dado seis hijos." Y llamó su nombre Zabulón.
21 Después dio a luz una hija y llamó su nombre Dina.
22 Entonces se acordó Dios de Raquel. La escuchó y le dio hijos.
23 Ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: "Dios ha quitado mi
afrenta."
24 Y llamó su nombre José, diciendo: "¡Jehovah me añada otro hijo!"
25 Y aconteció que cuando Raquel dio a luz a José, Jacob dijo a Labán:
--Déjame ir a mi lugar, a mi tierra.
26 Dame mis mujeres y mis hijos por quienes he trabajado para ti, y déjame
ir. Tú conoces el trabajo que yo he realizado para ti.
27 Labán le respondió: --Por favor, si he hallado gracia ante tus ojos...
He visto que Jehovah me ha bendecido por tu causa.
28 --Y añadió--: Señálame tu salario, y yo te lo pagaré.
29 El respondió: --Tú sabes cómo he trabajado para ti y cómo ha estado tu
ganado conmigo.
30 Pues poco tenías antes de que yo viniera, y ha crecido abundantemente.
Jehovah te ha bendecido con mi llegada. Ahora, ¿cuándo he de trabajar yo
también por mi propia casa?
31 El le preguntó: --¿Qué te daré? Jacob respondió: --No me des nada. Pero
si haces para mí lo siguiente, volveré a apacentar y a cuidar tus ovejas:
32 Yo pasaré hoy en medio de todo tu rebaño, poniendo aparte toda oveja
pintada o salpicada de diversos colores y todo cordero de color oscuro; y
de entre las cabras las salpicadas de diversos colores y las pintadas. Eso
será mi salario.
33 Así será constatada mi honradez en el futuro, cuando tomes en cuenta mi
salario: Toda cabra que no sea pintada o salpicada y toda oveja que no sea
de color oscuro, que esté conmigo, será considerada como robada.
34 Labán dijo: --¡Bien! Que sea como tú dices.
35 Aquel día Labán apartó los machos cabríos listados o pintados, todas
las cabras pintadas o salpicadas de diversos colores, todo lo que tenía en
sí algo de blanco y todos los corderos de color oscuro; y los entregó en
manos de sus hijos.
36 Estableció una distancia de unos tres días de camino entre sí y Jacob,
pero Jacob debía apacentar las otras ovejas de Labán.
37 Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y
descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo la parte blanca de
las varas.
38 Después puso las varas que había descortezado frente a las ovejas, en
las pilas de los abrevaderos de agua donde iban a beber las ovejas, porque
éstas se apareaban allí cuando iban a beber.
39 Las ovejas se apareaban delante de las varas, y después parían corderos
listados, pintados y salpicados de diversos colores.
40 Entonces Jacob apartaba los corderos y dirigía la vista del rebaño
hacia lo listado y a todos los que en el rebaño de Labán eran de color
oscuro. Así hizo para sí un rebaño propio, y no los ponía con el rebaño de
Labán.
41 Y sucedía que cada vez que se apareaban los animales robustos, Jacob
ponía las varas delante de ellos, en las pilas, para que se aparearan
mirando las varas.
42 Pero cuando venían los animales débiles, no ponía las varas. De este
modo, los débiles eran para Labán, y los robustos para Jacob.
43 Así prosperó muchísimo el hombre; y tuvo muchas ovejas, siervas,
siervos, camellos y asnos.
Génesis 31
1 Jacob escuchó las palabras de los hijos de Labán, que decían: "Jacob ha
tomado todo lo que era de nuestro padre; de lo que era de nuestro padre ha
adquirido toda esta riqueza."
2 Observaba también Jacob la mirada de Labán, y he aquí que ya no era para
con él como antes.
3 Entonces Jehovah dijo a Jacob: --Vuelve a la tierra de tus padres, a tu
parentela, y yo estaré contigo.
4 Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas,
5 y les dijo: --Veo que la mirada de vuestro padre ya no es para conmigo
como era antes. Pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.
6 Vosotras sabéis que he trabajado para vuestro padre con todas mis
fuerzas,
7 y que vuestro padre me ha engañado y que ha cambiado mi salario diez
veces. Pero Dios no le ha permitido que me hiciera daño.
8 Si él decía: "Los pintados serán tu salario", entonces todas las ovejas
parían pintados. Y si decía: "Los listados serán tu salario", entonces
todas las ovejas parían listados.
9 Así Dios quitó el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí.
10 Y sucedió que en el tiempo en que se apareaban las ovejas, alcé mis
ojos y vi en sueños que los machos que cubrían a las hembras eran
listados, pintados y jaspeados.
11 Entonces el ángel de Jehovah me dijo en sueños: "Jacob." Yo dije: "Heme
aquí."
12 Y él dijo: "Por favor, alza tus ojos y mira cómo todos los machos que
cubren a las ovejas son listados, pintados y jaspeados; porque yo he visto
todo lo que Labán te ha hecho.
13 Yo soy el Dios de Betel, donde tú ungiste la piedra y me hiciste un
voto. Levántate, sal de esta tierra y vuelve a la tierra de tu
nacimiento."
14 Raquel y Lea le respondieron diciendo: --¿Acaso tenemos todavía parte o
heredad en la casa de nuestro padre?
15 ¿No nos considera él ya como extrañas, puesto que nos vendió y se ha
comido del todo nuestro precio?
16 Toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre es nuestra y de
nuestros hijos. Ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.
17 Entonces Jacob se levantó e hizo subir a sus mujeres y a sus hijos
sobre los camellos.
18 Luego condujo todo su ganado y todas las posesiones que había
adquirido, el ganado de su propiedad que había adquirido en Padan-aram,
para ir a su padre Isaac en la tierra de Canaán.
19 Labán se había ido a esquilar sus ovejas, y Raquel hurtó los ídolos de
su padre.
20 Además Jacob engañó a Labán el arameo al no decirle que se iba.
21 Huyó, pues, Jacob con todo lo que tenía. Y levantándose cruzó el Río y
se dirigió a la región montañosa de Galaad.
22 Al tercer día le informaron a Labán que Jacob había huido.
23 Entonces tomó consigo a sus parientes y fue tras él en el camino, por
siete días, y lo alcanzó en la región montañosa de Galaad.
24 Pero aquella noche Dios vino en sueños a Labán el arameo, y le dijo:
"Ten cuidado, no sea que hables a Jacob bruscamente."
25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob, quien había instalado su tienda en el
monte. Y Labán también instaló sus tiendas en el monte Galaad.
26 Entonces Labán dijo a Jacob: --¿Qué has hecho? ¡Me has engañado al
traer a mis hijas como cautivas de guerra!
27 ¿Por qué has huido a escondidas, engañándome, sin avisarme? Yo te
habría despedido con alegría y cantares, con tamborín y con arpa.
28 Ni siquiera me has dado la oportunidad de besar a mis hijos y a mis
hijas. Ahora pues, has actuado locamente.
29 Yo tengo poder para haceros mal, pero el Dios de tu padre me habló
anoche diciendo: "Ten cuidado, no sea que hables a Jacob bruscamente."
30 Y ya que te ibas definitivamente porque tenías tanta nostalgia por la
casa de tu padre, ¿por qué me has robado mis dioses?
31 Jacob respondió a Labán y dijo: --Yo tuve miedo, pensando que quizás me
arrebatarías a tus hijas.
32 La persona en cuyo poder halles tus dioses, que muera. Reconoce en
presencia de nuestros parientes lo que yo tenga que sea tuyo, y llévatelo.
Jacob no sabía que era Raquel quien los había robado.
33 Entró, pues, Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en las
tiendas de las dos siervas, y no los halló. Saliendo de la tienda de Lea,
fue a la tienda de Raquel.
34 Pero Raquel había tomado los ídolos, los había puesto en la montura de
un camello y se había sentado encima de ellos. Labán, pues, rebuscó toda
la tienda y no los halló.
35 Entonces ella dijo a su padre: --No se enoje mi señor porque no pueda
levantarme delante de ti, pues estoy con la regla de las mujeres. Buscó,
pues, los ídolos, pero no los encontró.
36 Entonces Jacob se enojó y recriminó a Labán; respondió Jacob y dijo a
Labán: --¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado para que me hayas
perseguido con tanto ardor?
37 Ya que has rebuscado todas mis cosas, ¿qué has hallado de todas las
cosas de tu casa? Ponlo aquí delante de mis parientes y de los tuyos, para
que ellos juzguen entre nosotros dos.
38 Estos veinte años que he estado contigo nunca han abortado tus ovejas
ni tus cabras; ni yo comí ningún carnero de tu rebaño.
39 Jamás te traje los restos del animal despedazado; yo pagaba el daño. Lo
robado, tanto de día como de noche, tú lo reclamabas de mi mano.
40 De día me consumía el calor, y de noche la helada; hasta el sueño huía
de mis ojos.
41 Así he pasado veinte años en tu casa: catorce años trabajé por tus dos
hijas y seis por tu ganado; y tú has cambiado mi salario diez veces.
42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el Temor de Isaac, no
estuviera conmigo, de cierto me dejarías ir ahora sin nada. Pero Dios ha
visto mi aflicción y el duro trabajo de mis manos; por eso te reprendió
anoche.
43 Labán respondió y dijo a Jacob: --Las hijas son mis hijas, los hijos
son mis hijos y las ovejas son mis ovejas. ¡Todo lo que tú ves es mío!
¿Qué puedo hacer hoy a estas hijas mías o a sus hijos que ellas han dado a
luz?
44 Ven, pues, ahora, hagamos un pacto entre tú y yo, y sirva de testimonio
entre tú y yo.
45 Entonces Jacob tomó una piedra y la erigió como memorial.
46 Y Jacob dijo a sus parientes: --Recoged piedras. Ellos tomaron piedras
e hicieron un montón, y comieron allí junto al montón.
47 Labán lo llamó Yegar-sahaduta; y Jacob lo llamó Galed.
48 Y Labán dijo: --Este montón es hoy testigo entre tú y yo. Por eso llamó
su nombre Galed
49 o Mizpa, pues dijo: --Vigile Jehovah entre tú y yo, cuando nos
apartemos el uno del otro.
50 Si tú maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis
hijas, aunque nadie esté con nosotros, recuerda que Dios es testigo entre
tú y yo.
51 --Además, Labán dijo a Jacob--: He aquí este montón, y he aquí el
memorial que he levantado entre tú y yo.
52 Testigo sea este montón, y testigo sea el memorial, que ni yo pasaré de
este montón hacia ti, ni tú pasarás de este montón y de este memorial
hacia mí, para mal.
53 El Dios de Abraham, Dios de Nacor y Dios de sus padres juzgue entre
nosotros. Jacob juró por el Temor de Isaac, su padre.
54 Entonces Jacob ofreció un sacrificio en el monte y llamó a sus
parientes a comer. Ellos comieron y pasaron aquella noche en el monte.
55 Y levantándose muy de mañana, Labán besó a sus hijos y a sus hijas, y
los bendijo. Luego partió Labán y regresó a su lugar.
Génesis 32
1 Jacob continuó su camino, y le salieron al encuentro unos ángeles de
Dios.
2 Cuando los vio, Jacob dijo: --¡Este es un campamento de Dios! Y llamó el
nombre de aquel lugar Majanaim.
3 Después Jacob envió mensajeros delante de sí a su hermano Esaú, a la
tierra de Seír, en los campos de Edom.
4 Y les mandó diciendo: --Así diréis a mi señor Esaú: "Así dice tu siervo
Jacob: 'He residido con Labán, con quien he permanecido hasta ahora.
5 Tengo vacas, asnos, ovejas, siervos y siervas; y envío a decírselo a mi
señor, para hallar gracia ante sus ojos.'"
6 Los mensajeros volvieron a Jacob, y dijeron: --Fuimos a tu hermano Esaú.
El también viene a recibirte acompañado de 400 hombres.
7 Entonces Jacob tuvo mucho temor y se angustió. Luego dividió en dos
campamentos la gente que tenía consigo, así como las ovejas, las vacas y
los camellos,
8 pues dijo: "Si Esaú viene contra un campamento y lo ataca, el otro
campamento podrá escapar."
9 Luego dijo Jacob: --Dios de mi padre Abraham, Dios de mi padre Isaac, oh
Jehovah, que me dijiste: "Vuelve a tu tierra y a tu parentela, y yo te
prosperaré",
10 yo no soy digno de todas las misericordias y de toda la fidelidad con
que has actuado para con tu siervo. Con sólo mi cayado pasé este Jordán, y
ahora tengo dos campamentos.
11 Líbrame, por favor, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú,
porque le temo. No sea que venga y me mate a la madre junto con los hijos.
12 Tú has dicho: "Yo te prosperaré y haré que tu descendencia sea como la
arena del mar, que por ser tan numerosa no se puede contar."
13 Jacob pasó allí aquella noche, y tomó de lo que tenía a mano un
presente para su hermano Esaú:
14 200 cabras y 20 machos cabríos, 200 ovejas y 20 carneros,
15 30 camellas que estaban dando de mamar y sus crías, 40 vacas y 10
toros, 20 asnas y 10 borriquillos.
16 Entregó cada rebaño a sus siervos por separado, y les dijo: --Id
delante de mí guardando cierta distancia entre rebaño y rebaño.
17 Mandó al primero diciendo: --Cuando Esaú mi hermano te encuentre y te
pregunte diciendo: "¿De quién eres tú? ¿Y adónde vas? ¿De quién es eso que
llevas delante de ti?",
18 le dirás: "De tu siervo Jacob; es un presente que envía a mi señor
Esaú. Y he aquí que él también viene detrás de nosotros."
19 Mandó también al segundo, al tercero, y a todos los que iban detrás de
los rebaños, diciendo: --Así hablaréis a Esaú cuando lo encontréis.
20 También le diréis: "He aquí que tu siervo Jacob viene detrás de
nosotros." Pues pensó: "Apaciguaré su ira con el presente que va delante
de mí, para que después pueda yo verle; quizás él me acepte."
21 Jacob hizo pasar el presente delante de sí, y él se quedó a pasar
aquella noche en el campamento.
22 Pero levantándose aquella noche, tomó a sus dos mujeres, a sus dos
siervas y a sus once hijos, y pasó el vado del Jaboc.
23 Los tomó y los hizo cruzar el río junto con todo lo que tenía.
24 Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta que rayaba el alba.
25 Como vio que no podía con Jacob, le tocó en el encaje de la cadera, y
el encaje de la cadera se le dislocó mientras luchaba con él.
26 Entonces el hombre le dijo: --¡Déjame ir, porque ya raya el alba! Y le
respondió: --No te dejaré, si no me bendices.
27 El le dijo: --¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: --Jacob.
28 El le dijo: --No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has
contendido con Dios y con los hombres, y has prevalecido.
29 Entonces Jacob le preguntó diciendo: --Dime, por favor, ¿cuál es tu
nombre? Y él respondió: --¿Por qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo
allí.
30 Jacob llamó el nombre de aquel lugar Peniel, diciendo: "Porque vi a
Dios cara a cara y salí con vida."
31 El sol salió cuando él había partido de Peniel, y cojeaba de su cadera.
32 Por eso los hijos de Israel no comen hasta el día de hoy el tendón del
muslo, que está en el encaje de la cadera, porque tocó a Jacob en el
encaje de la cadera, en el tendón del muslo.
Génesis 33
1 Alzando Jacob sus ojos miró, y he aquí que Esaú venía con los 400
hombres. Entonces él repartió sus hijos entre Lea, Raquel y sus dos
siervas.
2 Puso a las siervas y a sus hijos delante, después a Lea y a sus hijos, y
al final a Raquel y a José.
3 El mismo pasó delante de ellos y se postró en tierra siete veces, hasta
que se acercó a su hermano.
4 Esaú corrió a su encuentro, le abrazó, se echó sobre su cuello y le
besó. Y lloraron.
5 Alzó sus ojos, vio a las mujeres y a los niños y preguntó: --¿Quiénes
son éstos para ti? Y él respondió: --Son los hijos que Dios, en su gracia,
ha dado a tu siervo.
6 Entonces se acercaron las siervas y sus hijos, y se postraron.
7 También se acercaron Lea y sus hijos, y se postraron. Finalmente se
acercaron José y Raquel, y se postraron.
8 Entonces Esaú le preguntó: --¿Cuál es el propósito de todos esos grupos
que he encontrado? Y él respondió: --Hallar gracia ante los ojos de mi
señor.
9 Esaú le dijo: --Yo tengo suficiente, hermano mío; sea para ti lo que es
tuyo.
10 Y Jacob respondió: --No, por favor. Si he hallado gracia ante tus ojos,
toma mi presente de mis manos, pues el ver tu cara ha sido como si hubiera
visto el rostro de Dios, y me has mostrado tu favor.
11 Acepta, pues, mi presente que te ha sido traído, pues Dios me ha
favorecido, porque tengo de todo. El insistió, y Esaú lo aceptó.
12 Luego éste dijo: --¡Vamos, partamos! Yo te acompañaré.
13 Jacob le dijo: --Mi señor sabe que los niños son tiernos y que tengo a
mi cuidado ovejas y vacas que están criando. Si se los fatiga, en un día
morirá todo el rebaño.
14 Por favor, pase mi señor delante de su siervo. Yo avanzaré como
convenga, al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños,
hasta que alcance a mi señor, en Seír.
15 Esaú dijo: --Permite que deje contigo algunos de los hombres que están
conmigo. Y él dijo: --¿Para qué esto? Sólo que halle yo gracia ante los
ojos de mi señor.
16 Aquel día regresó Esaú por su camino a Seír.
17 Entonces Jacob se dirigió a Sucot y edificó allí una casa para sí. Hizo
también cabañas para su ganado, por eso llamó el nombre de aquel lugar
Sucot.
18 Al volver de Padan-aram, Jacob llegó en paz a la ciudad de Siquem, en
la tierra de Canaán, y acampó frente a la ciudad.
19 Y la parte del campo donde instaló su tienda compró de manos de los
hijos de Hamor, el padre de Siquem, por la suma de 100 piezas de dinero.
20 Allí levantó un altar y llamó su nombre El-Elohei-Israel.
Génesis 34
1 Entonces Dina, la hija que Lea había dado a luz a Jacob, salió para ver
a las jóvenes del lugar.
2 Y la vio Siquem, el hijo de Hamor el heveo, príncipe de aquella tierra.
El la tomó, se acostó con ella y la violó.
3 Pero se sintió ligado a Dina hija de Jacob; se enamoró de la joven y
habló al corazón de ella.
4 Y Siquem habló con Hamor su padre, diciendo: --Tómame a esta joven por
mujer.
5 Cuando Jacob oyó que Siquem había mancillado a Dina, su hija, sus hijos
estaban en el campo con su ganado. Por ello Jacob calló hasta que ellos
regresaran.
6 Entonces Hamor, padre de Siquem, fue para hablar con Jacob.
7 Cuando los hijos de Jacob lo supieron, regresaron del campo. Los hombres
se indignaron y se enfurecieron mucho, porque él había cometido una vileza
en Israel, acostándose con la hija de Jacob, cosa que no se debía haber
hecho.
8 Hamor habló con ellos y les dijo: --Mi hijo Siquem se siente atraído por
vuestra hija. Os ruego que se la deis por mujer.
9 Por favor, emparentad con nosotros. Dadnos vuestras hijas, y tomad
vosotros las nuestras.
10 Habitad con nosotros; la tierra está delante de vosotros. Habitad en
ella, negociad y estableceos en ella.
11 También Siquem dijo al padre y a los hermanos de ella: --Halle yo
gracia ante vuestros ojos, y os daré lo que me pidáis.
12 Aumentad a cuenta mía el precio matrimonial y muchos regalos. Yo os
daré cuánto me pidáis, pero dadme la joven por mujer.
13 Los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Hamor, hablando
con engaño, porque Siquem había violado a Dina, la hermana de ellos.
14 Les dijeron: --No podemos hacer eso de dar nuestra hermana a un hombre
incircunciso, porque entre nosotros eso es una abominación.
15 Sólo con esta condición accederemos: que seáis como nosotros, al
circuncidarse todos vuestros varones.
16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras.
Habitaremos con vosotros y seremos un solo pueblo.
17 Pero si no nos hacéis caso en circuncidaros, tomaremos a nuestra
hermana y nos iremos.
18 Sus palabras parecieron bien a Hamor y a su hijo Siquem.
19 No tardó el joven en hacerlo, porque la hija de Jacob le había gustado.
Además, él era el más distinguido de toda la casa de su padre.
20 Entonces Hamor y su hijo Siquem fueron a la puerta de la ciudad y
hablaron a los hombres de la ciudad, diciendo:
21 --Estos hombres son pacíficos para con nosotros. Que habiten ellos en
la tierra y que negocien en ella, pues he aquí la tierra es amplia para
ellos también. Nosotros tomaremos sus hijas por mujeres y les daremos
nuestras hijas.
22 Pero con esta condición accederán estos hombres para habitar con
nosotros, de modo que seamos un solo pueblo: que se circuncide todo varón
de entre nosotros, así como ellos son circuncidados.
23 Sus rebaños, sus posesiones y todo su ganado, ¿no serán así nuestros?
Sólo accedamos a su condición, y ellos habitarán con nosotros.
24 Todos los que salían por las puertas de la ciudad hicieron caso a Hamor
y a su hijo Siquem. Circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por las
puertas de la ciudad.
25 Pero sucedió que al tercer día, cuando ellos aún sentían dolor, dos de
los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su
espada, fueron contra la ciudad que estaba desprevenida y mataron a todo
varón.
26 También mataron a filo de espada a Hamor y a su hijo Siquem, y tomando
a Dina de la casa de Siquem, se fueron.
27 Y los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos y saquearon la ciudad,
porque habían mancillado a su hermana.
28 Tomaron sus ovejas, sus vacas, sus asnos, lo que había en la ciudad y
lo que había en el campo.
29 Llevaron cautivos a todos sus niños y a sus mujeres, y saquearon todos
sus bienes y todo lo que había en las casas.
30 Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: --Me habéis arruinado, haciendo
que yo sea odioso entre los habitantes de esta tierra, entre los cananeos
y los ferezeos. Teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí, me
herirán y me destruirán a mí y a mi casa.
31 Y ellos respondieron: --¿Había de tratar él a nuestra hermana como a
una prostituta?
Génesis 35
1 Entonces Dios dijo a Jacob: --Levántate, sube a Betel y quédate allí.
Haz allí un altar a Dios, que se te apareció cuando huías de tu hermano
Esaú.
2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que le acompañaban:
--Quitad los dioses extraños que hay entre vosotros. Purificaos y cambiad
vuestros vestidos.
3 Levantémonos y subamos a Betel; allí haré un altar a Dios, que me
respondió en el día de mi angustia y ha estado conmigo en el camino que he
andado.
4 Así entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían en su poder,
y los aretes de sus orejas, y Jacob los escondió al pie de la encina que
había junto a Siquem.
5 Cuando partieron, el terror de Dios se apoderó de los habitantes de las
ciudades de sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
6 Jacob y toda la gente que le acompañaba llegaron a Luz, es decir, a
Betel, en la tierra de Canaán,
7 y allí edificó un altar. Llamó al lugar El-betel, porque allí se le
había revelado Dios cuando huía de su hermano.
8 Entonces murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de
Betel, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.
9 Dios se apareció otra vez a Jacob después de haber regresado de
Padan-aram, y le bendijo.
10 Le dijo Dios: "Tu nombre es Jacob, pero no se llamará más tu nombre
Jacob. Tu nombre será Israel." Y llamó su nombre Israel.
11 También le dijo Dios: "Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y
multiplícate. De ti procederán una nación y un conjunto de naciones; reyes
saldrán de tus lomos.
12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, te la daré a ti; a tus
descendientes después de ti, les daré la tierra."
13 Dios se apartó de él, del lugar donde había hablado con él.
14 Entonces Jacob erigió una piedra en el lugar donde Dios había hablado
con él, una piedra memorial. Sobre ella derramó una libación, y echó sobre
ella aceite.
15 Jacob llamó Betel al lugar donde Dios había hablado con él.
16 Partieron de Betel, y faltando aún cierta distancia para llegar a
Efrata, Raquel dio a luz tras un parto muy difícil.
17 Y aconteció que como había dificultad en su parto, le dijo la partera:
--No temas, porque también tendrás este hijo.
18 Pero sucedió que al dar el último suspiro (porque murió), llamó el
nombre de su hijo Benoní. Pero su padre lo llamó Benjamín.
19 Así murió Raquel y fue sepultada en el camino de Efrata, es decir,
Belén.
20 Jacob puso sobre su sepulcro una piedra memorial. Este es el memorial
del sepulcro de Raquel hasta hoy.
21 Israel partió e instaló su tienda más allá de Migdal-eder.
22 Y sucedió mientras habitaba Israel en aquella tierra, que Rubén fue y
se acostó con Bilha, concubina de su padre. Y lo llegó a saber Israel.
Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:
23 Los hijos de Lea: Rubén, el primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá,
Isacar y Zabulón.
24 Los hijos de Raquel: José y Benjamín.
25 Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.
26 Los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos
de Jacob que le nacieron en Padan-aram.
27 Entonces Jacob fue a Isaac su padre, a Mamre, a Quiriat-arba, es decir,
Hebrón, donde habían habitado Abraham e Isaac.
28 Fueron 180 los años de Isaac.
29 E Isaac falleció y fue reunido con su pueblo, anciano y lleno de años.
Y sus hijos Jacob y Esaú lo sepultaron.
Génesis 36
1 Estos son los descendientes de Esaú, el cual es Edom.
2 Esaú tomó a sus esposas de entre las mujeres de Canaán: a Ada hija de
Elón el heteo, a Oholibama hija de Aná, hijo de Zibeón el heveo,
3 y a Basemat hija de Ismael, hermana de Nebayot.
4 De Esaú, Ada dio a luz a Elifaz; Basemat dio a luz a Reuel,
5 y Oholibama dio a luz a Jeús, a Jalam y a Coré. Estos son los hijos de
Esaú que le nacieron en la tierra de Canaán.
6 Esaú tomó a sus mujeres, a sus hijos, a sus hijas, a todas las personas
de su casa, sus rebaños, su ganado y todas las posesiones que había
adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a una tierra, lejos de Jacob su
hermano;
7 porque los bienes de ellos eran muchos, y no podían habitar juntos.
Tampoco podía mantenerlos la tierra en que habitaban, a causa de sus
ganados.
8 Así habitó Esaú en la región montañosa de Seír. Esaú es Edom.
9 Estos fueron los descendientes de Esaú, padre de los edomitas, en la
región montañosa de Seír;
10 éstos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, mujer
de Esaú; Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esaú.
11 Los hijos de Elifaz fueron: Temán, Omar, Zefo, Gatam y Quenaz.
12 Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esaú, y ella le dio a luz a
Amalec. Estos fueron los hijos de Ada, mujer de Esaú.
13 Los hijos de Reuel fueron: Najat, Zéraj, Sama y Miza. Estos fueron los
hijos de Basemat, mujer de Esaú.
14 Los hijos de Oholibama, mujer de Esaú e hija de Aná, hijo de Zibeón,
que ella dio a luz de Esaú, fueron: Jeús, Jalam y Coré.
15 Estos fueron los jefes de entre los hijos de Esaú: Los hijos de Elifaz,
primogénito de Esaú, fueron: los jefes Temán, Omar, Zefo, Quenaz,
16 Coré, Gatam y Amalec. Estos fueron los jefes de Elifaz en la tierra de
Edom, los cuales fueron hijos de Ada.
17 Estos fueron los hijos de Reuel hijo de Esaú: los jefes Najat, Zéraj,
Sama y Miza. Estos fueron los jefes de la línea de Reuel en la tierra de
Edom. Estos hijos le nacieron a Basemat, mujer de Esaú.
18 Estos fueron los hijos de Oholibama, mujer de Esaú: los jefes Jeús,
Jalam y Coré. Estos fueron los jefes que nacieron a Oholibama, mujer de
Esaú, hija de Aná.
19 Estos fueron, pues, los hijos de Esaú, el cual es Edom; y éstos fueron
sus jefes.
20 Estos fueron los hijos de Seír el horeo, habitantes de aquella tierra:
Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,
21 Disón, Ezer y Disán. Estos fueron los jefes de los horeos, hijos de
Seír, en la tierra de Edom.
22 Los hijos de Lotán fueron Hori y Hemam. Timna fue hermana de Lotán.
23 Los hijos de Sobal fueron: Alván, Manajat, Ebal, Sefo y Onam.
24 Los hijos de Zibeón fueron Ayías y Aná. Este Aná fue el que descubrió
las aguas termales en el desierto, cuando apacentaba los asnos de su padre
Zibeón.
25 Los hijos de Aná fueron Disón y Oholibama hija de Aná.
26 Los hijos de Disón fueron: Hemdán, Esbán, Itrán y Querán.
27 Los hijos de Ezer fueron: Bilhán, Zaaván y Acán.
28 Los hijos de Disán fueron Uz y Arán.
29 Estos fueron los jefes de los horeos: los jefes Lotán, Sobal, Zibeón,
Aná,
30 Disón, Ezer Y Disán. Ellos fueron los jefes de los horeos, según sus
jefaturas en la tierra de Seír.
31 Estos fueron los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que
hubiese rey de los hijos de Israel:
32 Bela hijo de Beor reinó en Edom. El nombre de su ciudad fue Dinaba.
33 Murió Bela, y reinó en su lugar Jobab hijo de Zéraj, de Bosra.
34 Murió Jobab, y reinó en su lugar Husam, de la tierra de los temanitas.
35 Murió Husam, y reinó en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrotó a
Madián en el campo de Moab. El nombre de su ciudad fue Avit.
36 Murió Hadad, y reinó en su lugar Samla, de Masreca.
37 Murió Samla, y reinó en su lugar Saúl, de Rejobot, que está junto al
Río.
38 Murió Saúl, y reinó en su lugar Baal-janán hijo de Acbor.
39 Murió Baal-janán hijo de Acbor, y reinó en su lugar Hadad. El nombre de
su ciudad fue Pau, y el nombre de su mujer fue Mehetabel, hija de Matred,
hija de Mezaab.
40 Estos fueron los nombres de los jefes de Esaú, según sus familias, sus
localidades y sus nombres: los jefes Timna, Alva, Jetet,
41 Oholibama, Ela, Pinón,
42 Quenaz, Temán, Mibzar,
43 Magdiel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom, según las áreas de la
tierra de su posesión. Este es Esaú, padre de los edomitas.
Génesis 37
1 Jacob se estableció en la tierra donde había residido su padre, en la
tierra de Canaán.
2 Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de 17 años,
apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de
Bilha y los hijos de Zilpa, mujeres de su padre. Y José informaba a su
padre de la mala fama de ellos.
3 Israel amaba a José más que a todos sus otros hijos porque le había
nacido en la vejez, y le hizo una túnica de diversos colores.
4 Al ver sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos ellos, le
aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.
5 José tuvo un sueño y lo contó a sus hermanos, quienes llegaron a
aborrecerle todavía más.
6 Les dijo: --Por favor, escuchad lo que he soñado:
7 He aquí que atábamos gavillas en medio del campo. Y mi gavilla se
levantaba y se mantenía erguida, mientras que vuestras gavillas la
rodeaban y se inclinaban ante la mía.
8 Sus hermanos le respondieron: --¿Has de reinar tú sobre nosotros y nos
has de dominar? Y le aborrecieron todavía más a causa de sus sueños y de
sus palabras.
9 Entonces tuvo otro sueño y lo contó a sus hermanos, diciendo: --He aquí,
he tenido otro sueño: que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban
ante mí.
10 El contó este sueño a su padre y a sus hermanos, pero su padre le
reprendió diciendo: --¿Qué sueño es éste que has tenido? ¿Hemos de venir
yo, tu madre y tus hermanos a postrarnos a tierra ante ti?
11 Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre guardaba en mente el
asunto.
12 Sus hermanos fueron a apacentar las ovejas de su padre cerca de Siquem,
13 e Israel dijo a José: --Tus hermanos apacientan las ovejas cerca de
Siquem. Ven, te enviaré a ellos. Y él le respondió: --Heme aquí.
14 El le dijo: --Anda, por favor, y mira cómo están tus hermanos y cómo
están las ovejas, y tráeme la respuesta. Lo envió desde el valle de
Hebrón, y él llegó a Siquem.
15 Andando él extraviado por el campo, un hombre lo encontró. Y aquel
hombre le preguntó diciendo: --¿Qué buscas?
16 Y él respondió: --Busco a mis hermanos. Dime, por favor, dónde están
apacentando.
17 Aquel hombre le respondió: --Ya se han ido de aquí. Yo les oí decir:
"Vámonos a Dotán." Entonces José fue tras sus hermanos y los encontró en
Dotán.
18 Cuando ellos lo vieron desde lejos, antes de que se acercase, actuaron
engañosamente contra él para matarle.
19 Se dijeron el uno al otro: --¡Ahí viene el de los sueños!
20 Ahora pues, venid; matémoslo y echémoslo en una cisterna. Después
diremos: "Alguna mala fiera lo devoró." ¡Veamos en qué van a parar sus
sueños!
21 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos diciendo: --No le quitemos
la vida.
22 --Y Rubén añadió--: No derraméis sangre. Echadlo en esta cisterna que
está en el desierto, pero no pongáis la mano sobre él. Era para librarlo
de sus manos a fin de hacerlo volver a su padre.
23 Sucedió que cuando José llegó hasta sus hermanos, ellos despojaron a
José de su túnica, la túnica de diversos colores que llevaba puesta.
24 Lo tomaron y lo echaron en la cisterna. Pero la cisterna estaba vacía,
sin agua.
25 Después se sentaron a comer, y alzando los ojos miraron, y he aquí que
una caravana de ismaelitas venía de Galaad con sus camellos cargados de
perfumes, bálsamo y mirra para llevarlos a Egipto.
26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: --¿Qué provecho hay en matar a
nuestro hermano y en encubrir su sangre?
27 Venid, vendámoslo a los ismaelitas. No pongamos nuestra mano sobre él,
porque es nuestro hermano, nuestra carne. Sus hermanos estuvieron de
acuerdo con él.
28 Y cuando pasaban los mercaderes madianitas, sacaron a José, subiéndolo
de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata.
Estos se llevaron a José a Egipto.
29 Cuando Rubén volvió a la cisterna y no halló a José allí, rasgó sus
vestiduras.
30 Volvió a sus hermanos y les dijo: --¡El joven ha desaparecido! Y yo, ¿a
dónde iré?
31 Entonces ellos tomaron la túnica de José, degollaron un cabrito del
rebaño y empaparon la túnica en la sangre.
32 Después enviaron la túnica de diversos colores, la trajeron a su padre
y le dijeron: --Esto hemos encontrado. Reconoce, pues, si es o no la
túnica de tu hijo.
33 El la reconoció y exclamó: --¡Es la túnica de mi hijo! ¡Alguna mala
fiera lo ha devorado! ¡Ciertamente José ha sido despedazado!
34 Entonces Jacob rasgó sus vestiduras, se cubrió con cilicio y guardó
duelo por su hijo muchos días.
35 Todos sus hijos y todas sus hijas fueron para consolarle, pero él
rehusó ser consolado. Y decía: --¡Enlutado descenderé hasta mi hijo, al
Seol! Y su padre lo lloraba.
36 Pero los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, funcionario del
faraón, capitán de la guardia.
Génesis 38
1 Aconteció en aquel tiempo que Judá dejó a sus hermanos y se dirigió a
residir con un hombre adulamita que se llamaba Jira.
2 Judá vio allí a la hija de un hombre cananeo llamado Súa, y la tomó y se
unió a ella.
3 Ella concibió y dio a luz un hijo, y él llamó su nombre Er.
4 Ella concibió otra vez y dio a luz otro hijo, y ella llamó su nombre
Onán.
5 Volvió a concebir y dio a luz otro hijo, y ella llamó su nombre Sela. El
estaba en Quezib cuando ella lo dio a luz.
6 Judá tomó una mujer para Er, su primogénito; ésta se llamaba Tamar.
7 Pero Er, el primogénito de Judá, era malo ante los ojos de Jehovah, y
Jehovah le quitó la vida.
8 Entonces Judá dijo a Onán: --Unete a la mujer de tu hermano; cumple así
con ella tu deber de cuñado, y levanta descendencia a tu hermano.
9 Pero sabiendo Onán que el hijo que le naciera no sería considerado suyo,
sucedía que cada vez que se unía a la mujer de su hermano, vertía en
tierra para no dar descendencia a su hermano.
10 Pero lo que hacía era malo ante los ojos de Jehovah, y también a él le
quitó la vida.
11 Entonces habló Judá a Tamar su nuera, diciendo: --Permanece viuda en la
casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Sela. Porque pensaba: "No sea
que muera él también como sus hermanos." Y Tamar se fue y permaneció en la
casa de su padre.
12 Pasados muchos años, murió Bat-súa, la mujer de Judá. Cuando Judá se
había consolado, subió a Timnat, a los esquiladores de sus ovejas, él y su
amigo Jira el adulamita.
13 Y avisaron a Tamar diciendo: --He aquí que tu suegro sube a Timnat a
esquilar sus ovejas.
14 Entonces ella se quitó su vestido de viudez, se cubrió con un velo, se
envolvió con un manto y se sentó a la entrada de Enaim, que está junto al
camino de Timnat, porque veía que Sela había crecido, pero que ella no le
había sido dada por mujer.
15 Entonces la vio Judá y pensó que era una prostituta, porque había
cubierto su cara.
16 Y se apartó del camino hacia ella y le dijo: --Por favor, deja que me
una a ti. Pues no sabía que ella era su nuera. Y ella dijo: --¿Qué me
darás si te unes a mí?
17 El respondió: --Yo te enviaré un cabrito del rebaño. Ella le dijo:
--Tienes que darme una prenda hasta que me lo envíes.
18 Y él le dijo: --¿Qué prenda te daré? Ella le respondió: --Tu anillo, tu
cordón y el bastón que llevas en la mano. El se los dio y se unió a ella,
y ella concibió de él.
19 Luego ella se levantó y se fue. Después se quitó el velo que tenía
sobre sí y se vistió de nuevo con su vestido de viudez.
20 Judá envió el cabrito del rebaño por medio de su amigo el adulamita,
para que recuperase la prenda de mano de la mujer, pero él no la halló.
21 Entonces preguntó a los hombres de aquel lugar diciendo: --¿Dónde está
la prostituta de Enaim, junto al camino? Ellos le dijeron: --Aquí no hay
ninguna prostituta.
22 El se volvió a Judá y dijo: --No la he hallado. También los hombres del
lugar dijeron: "Aquí no hay ninguna prostituta."
23 Y Judá dijo: --¡Que se quede con la prenda! No seamos objeto de burla.
He aquí yo le he enviado este cabrito, pero tú no la has hallado.
24 Aconteció que después de unos tres meses le informaron a Judá diciendo:
--Tu nuera Tamar ha cometido adulterio y está encinta a consecuencia del
adulterio. Y Judá dijo: --¡Sacadla, y que sea quemada!
25 Cuando era sacada, ella envió a decir a su suegro: --Del hombre a quien
pertenecen estas cosas estoy encinta. --Y añadió--: Mira, pues, de quién
son estas cosas: el anillo, el cordón y el bastón.
26 Entonces Judá los reconoció y dijo: --Más justa es ella que yo, porque
no se la he dado a mi hijo Sela. Y no volvió a tener relaciones con ella.
27 Aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí que había mellizos en el
vientre de Tamar.
28 Y cuando ella daba a luz, sucedió que uno de ellos sacó la mano. La
partera la tomó y ató a su mano un hilo rojo diciendo: --¡Este salió
primero!
29 Pero sucedió que cuando él volvió a meter la mano, he aquí salió su
hermano. Y ella exclamó: --¡Cómo te abriste brecha! Y llamó su nombre
Fares.
30 Después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo rojo, y llamó
su nombre Zéraj.
Génesis 39
1 Llevado José a Egipto, Potifar, un hombre egipcio, funcionario del
faraón y capitán de la guardia, lo compró de mano de los ismaelitas que lo
habían llevado allá.
2 Pero Jehovah estuvo con José, y el hombre tuvo éxito. El estaba en la
casa de su señor, el egipcio,
3 quien vio que Jehovah estaba con él y que todo lo que él hacía, Jehovah
lo hacía prosperar en su mano.
4 Así halló José gracia ante los ojos de Potifar y le servía. Potifar le
puso a cargo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.
5 Y sucedió que desde que le puso a cargo de su casa y de todo lo que
tenía, Jehovah bendijo la casa del egipcio por causa de José. Y la
bendición de Jehovah estaba sobre todo lo que tenía, tanto en la casa como
en el campo.
6 El dejó todo lo que tenía en mano de José, y teniéndole a él no se
preocupaba de nada, excepto del pan que comía. José era de bella presencia
y de hermoso semblante.
7 Y sucedió después de estas cosas, que la mujer de su señor puso sus ojos
en José y le dijo: --Acuéstate conmigo.
8 El rehusó y dijo a la mujer de su señor: --He aquí que mi señor,
teniéndome a mí, no se preocupa de nada de cuanto hay en la casa. Ha
puesto en mis manos todo cuanto tiene.
9 No hay otro superior a mí en esta casa; y ninguna cosa se ha reservado,
sino a ti, porque eres su mujer. ¿Cómo, pues, haría yo esta gran maldad y
pecaría contra Dios?
10 Sucedió que ella insistía a José día tras día, pero éste no le hacía
caso para acostarse con ella, ni para estar con ella.
11 Y sucedió que él entró un día en la casa para hacer su trabajo, y
ninguno de los hombres de la casa estaba allí en casa.
12 Entonces ella le agarró por su manto, diciendo: --Acuéstate conmigo.
Pero él dejó su manto en las manos de ella, se escapó y salió afuera.
13 Y aconteció que al ver ella que el manto había quedado en sus manos y
que él había escapado afuera,
14 llamó a los de su casa y les habló diciendo: --¡Mirad, nos han traído
un hebreo para que se burle de nosotros! Vino a mí para acostarse conmigo,
pero yo grité a gran voz.
15 Y él, viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó a mi lado su manto,
se escapó y salió afuera.
16 Ella puso junto a sí el manto de José hasta que su señor volvió a casa.
17 Entonces ella le repitió a él las mismas palabras diciendo: --El
esclavo hebreo que nos trajiste vino a mí para burlarse de mí.
18 Pero cuando yo alcé la voz y grité, él dejó su manto a mi lado y escapó
afuera.
19 Sucedió que cuando su señor oyó las palabras que le hablaba su mujer,
diciendo: "Así me ha tratado tu esclavo", se encendió su furor.
20 Tomó su señor a José y lo metió en la cárcel, en el lugar donde estaban
los presos del rey, y José se quedó allí en la cárcel.
21 Pero Jehovah estaba con José; le extendió su misericordia y le dio
gracia ante los ojos del encargado de la cárcel.
22 El encargado de la cárcel entregó en manos de José a todos los presos
que había en la cárcel; y todo lo que hacían allí, José lo dirigía.
23 El encargado de la cárcel no se preocupaba de nada de lo que estaba en
sus manos, porque Jehovah estaba con José. Lo que él hacía, Jehovah lo
prosperaba.
Génesis 40
1 Aconteció después de estas cosas que el copero y el panadero del rey de
Egipto ofendieron a su señor, el rey de Egipto.
2 El faraón se enfureció contra sus dos funcionarios, el jefe de los
coperos y el jefe de los panaderos,
3 y los puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, en la
cárcel donde José estaba preso.
4 El capitán de la guardia se los encargó a José, y él les servía.
Estuvieron algunos días bajo custodia.
5 Y en una misma noche ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto
que estaban presos en la cárcel, tuvieron un sueño; cada uno su propio
sueño, y cada sueño con su propia interpretación.
6 Por la mañana José vino a ellos y los vio, y he aquí que ellos estaban
tristes.
7 Preguntó a los funcionarios del faraón que estaban con él bajo custodia
en la casa de su señor, diciendo: --¿Por qué están tristes vuestras caras
hoy?
8 Ellos le dijeron: --Hemos tenido un sueño, y no hay quien nos lo
interprete. Entonces José les dijo: --¿Acaso no son de Dios las
interpretaciones? Por favor, contádmelo a mí.
9 Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, diciendo: --En mi
sueño veía delante de mí una vid.
10 En la vid había tres ramas. Parecía que ella brotaba, florecía y sus
racimos de uvas maduraban.
11 La copa del faraón estaba en mi mano, y yo tomaba las uvas, las
exprimía en la copa del faraón y ponía la copa en la mano del faraón.
12 Y José le respondió: --Esta es su interpretación: Las tres ramas son
tres días.
13 Dentro de tres días el faraón te hará levantar cabeza y te restituirá a
tu puesto. Volverás a poner la copa en la mano del faraón, como solías
hacerlo anteriormente, cuando eras su copero.
14 Pero cuando te vaya bien, acuérdate tú de mí. Por favor, actúa con
misericordia para conmigo; haz mención de mí al faraón y hazme sacar de
esta casa.
15 Porque yo fui secuestrado de la tierra de los hebreos, y nada he hecho
aquí para que me pusieran en la cárcel.
16 Viendo el jefe de los panaderos que la interpretación había sido
favorable, dijo a José: --También yo soñaba que había tres cestas de pan
blanco sobre mi cabeza.
17 En la cesta superior había toda clase de manjares de pastelería para el
faraón, pero las aves se los comían de la cesta que estaba sobre mi
cabeza.
18 Entonces José respondió: --Esta es su interpretación: Las tres cestas
son tres días.
19 Dentro de tres días el faraón quitará tu cabeza de encima de ti. Te
hará colgar en la horca, y las aves comerán tus carnes.
20 Y sucedió que al tercer día fue el cumpleaños del faraón, y él dio un
banquete a todos sus servidores. Entonces levantó la cabeza del jefe de
los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos, en medio de sus
servidores.
21 Al jefe de los coperos lo restituyó en su cargo de copero, y éste
volvió a poner la copa en la mano del faraón.
22 Pero hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como José les había
interpretado.
23 Sin embargo, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se
olvidó de él.
Génesis 41
1 Aconteció después de dos años completos que el faraón tuvo un sueño: He
aquí que él estaba de pie junto al Nilo;
2 y del Nilo subían siete vacas de hermoso aspecto y gordas de carne, y
pacían entre los juncos.
3 Pero he aquí que otras siete vacas salían del Nilo, detrás de ellas, de
mal aspecto y flacas de carne. Estas se pusieron junto a las otras vacas a
la orilla del Nilo.
4 Entonces las vacas de mal aspecto y flacas de carne devoraron a las
siete vacas de hermoso aspecto y gordas. Y el faraón se despertó.
5 Se durmió de nuevo y soñó por segunda vez; y he aquí que siete espigas
subieron de un solo tallo, gruesas y hermosas.
6 Pero he aquí que detrás de ellas brotaron otras siete espigas delgadas y
quemadas por el viento del oriente.
7 Entonces las espigas delgadas devoraron a las siete espigas gruesas y
llenas. El faraón se despertó, y he aquí que había sido un sueño.
8 Sucedió que por la mañana su espíritu estaba perturbado, por lo que
mandó llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios. El faraón
les contó sus sueños, pero no había quien se los interpretase al faraón.
9 Entonces el jefe de los coperos habló al faraón diciendo: --Ahora haré
mención de una falta mía.
10 El faraón se enojó contra sus siervos y me echó en la cárcel de la casa
del capitán de la guardia, junto con el jefe de los panaderos.
11 En una misma noche él y yo tuvimos un sueño, y cada sueño tenía su
propia interpretación.
12 Y estaba allí con nosotros un joven hebreo, esclavo del capitán de la
guardia. Se lo contamos, y él interpretó nuestros sueños; a cada uno le
interpretó su propio sueño.
13 Y aconteció que tal como él nos lo interpretó, así sucedió: A mí el
faraón me restableció en mi puesto y al otro lo hizo colgar.
14 Entonces el faraón mandó llamar a José, y le hicieron salir
apresuradamente de la cárcel. Se afeitó, se cambió de ropa y vino al
faraón.
15 Entonces el faraón dijo a José: --He tenido un sueño, y no hay quien me
lo interprete. Pero he oído hablar de ti, que escuchas sueños y los
interpretas.
16 José respondió al faraón diciendo: --No está en mí. Dios responderá
para el bienestar del faraón.
17 Entonces el faraón dijo a José: --En mi sueño yo estaba de pie a la
orilla del Nilo.
18 Y he aquí que del Nilo salían siete vacas gordas de carne y de hermoso
aspecto, y pacían entre los juncos.
19 Pero he aquí que otras siete vacas subían detrás de ellas, delgadas, de
muy feo aspecto y flacas de carne. Jamás he visto otras tan feas como
aquéllas en toda la tierra de Egipto.
20 Entonces las vacas flacas y feas devoraron a las siete primeras vacas
gordas.
21 Estas entraron en su interior, pero no parecía que hubiesen entrado en
ellas, porque su apariencia seguía siendo tan mala como al comienzo. Y me
desperté.
22 Vi también en mi sueño siete espigas que subieron de un solo tallo,
llenas y hermosas.
23 Pero he aquí que detrás de ellas brotaron otras siete espigas, secas,
delgadas y quemadas por el viento del oriente.
24 Entonces las espigas delgadas devoraron a las siete espigas hermosas.
Se lo he contado a los magos, pero no hay quien me lo interprete.
25 Entonces José respondió al faraón: --El sueño del faraón es uno solo.
Dios ha mostrado al faraón lo que va a hacer:
26 Las siete vacas hermosas son siete años; y las siete espigas hermosas
también son siete años. Se trata de un mismo sueño.
27 Las siete vacas flacas y feas que salían detrás de las primeras son
siete años, y las siete espigas delgadas y quemadas por el viento del
oriente son siete años de hambre.
28 Como dije al faraón, Dios ha mostrado al faraón lo que va a hacer.
29 He aquí que vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de
Egipto,
30 pero después de ellos vendrán siete años de hambre. Toda la abundancia
anterior será olvidada en la tierra de Egipto. El hambre consumirá la
tierra,
31 y aquella abundancia pasará desapercibida en la tierra, debido al
hambre que vendrá después, porque será muy grave.
32 El hecho de que el sueño del faraón haya sucedido dos veces significa
que la cosa está firmemente decidida de parte de Dios, y que Dios se
apresura a ejecutarla.
33 Por tanto, provéase el faraón de un hombre entendido y sabio y póngalo
a cargo de la tierra de Egipto.
34 Haga esto el faraón: Ponga funcionarios a cargo del país que recauden
la quinta parte del producto de la tierra de Egipto durante los siete años
de abundancia.
35 Que ellos acumulen todos los alimentos de estos años buenos que vienen,
que almacenen el trigo bajo la supervisión del faraón, y que los guarden
en las ciudades para sustento.
36 Sean guardados los alimentos como reserva para el país, para los siete
años de hambre que vendrán sobre la tierra de Egipto. Así el país no será
arruinado por el hambre.
37 El plan le pareció bien al faraón y a todos sus servidores.
38 Entonces el faraón dijo a sus servidores: --¿Podremos hallar otro
hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?
39 El faraón dijo a José: --Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto,
no hay nadie tan entendido ni sabio como tú.
40 Tú estarás a cargo de mi casa, y todo mi pueblo será gobernado bajo tus
órdenes. Solamente en el trono seré yo superior a ti.
41 --El faraón dijo además a José--: He aquí, yo te pongo a cargo de toda
la tierra de Egipto.
42 Entonces el faraón se quitó el anillo de su mano y lo puso en la mano
de José. Le vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en
su cuello.
43 Luego lo hizo subir en su segundo carro, y proclamaban delante de él:
"¡Doblad la rodilla!" Así lo puso a cargo de toda la tierra de Egipto,
44 y el faraón dijo a José: --Yo soy el faraón, y sin tu autorización
ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
45 El faraón llamó a José Zafenat-panéaj, y le dio por mujer a Asenat hija
de Potifera, sacerdote de On. Y José salió a recorrer toda la tierra de
Egipto.
46 José tenía 30 años cuando empezó a servir al faraón, rey de Egipto.
Saliendo José de la presencia del faraón, recorrió toda la tierra de
Egipto.
47 La tierra produjo a montones en aquellos siete años de abundancia.
48 El juntó todas las provisiones de aquellos siete años en la tierra de
Egipto y almacenó los alimentos en las ciudades, llevando a cada ciudad
las provisiones de los campos cercanos.
49 José acumuló trigo como la arena del mar, tantísimo que dejó de
calcularlo, porque era incalculable.
50 Antes del primer año de hambre, le nacieron a José dos hijos, los
cuales le dio a luz Asenat hija de Potifera, sacerdote de On.
51 José llamó el nombre del primogénito Manasés, porque dijo: "Dios me ha
hecho olvidar todo mi sufrimiento y toda la casa de mi padre."
52 Al segundo lo llamó Efraín, porque dijo: "Dios me ha hecho fecundo en
la tierra de mi aflicción."
53 Se terminaron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de
Egipto,
54 y comenzaron a llegar los siete años de hambre, tal como José había
anunciado. Había hambre en todos los países, pero en toda la tierra de
Egipto había qué comer.
55 Pero cuando el hambre se sentía en toda la tierra de Egipto, el pueblo
clamaba al faraón por alimentos. Entonces el faraón dijo a todos los
egipcios: "Id a José y haced lo que él os diga."
56 El hambre se extendió a todos los rincones del país. Entonces José
abrió todos los depósitos de grano y vendía provisiones a los egipcios,
porque el hambre se había intensificado en la tierra de Egipto.
57 También de todos los países venían a Egipto para comprar provisiones a
José, porque el hambre se había intensificado en toda la tierra.
Génesis 42
1 Viendo Jacob que había provisiones en Egipto, dijo a sus hijos: --¿Por
qué os estáis mirando unos a otros?
2 --Y añadió--: He aquí, he oído que en Egipto hay provisiones. Descended
allá y comprad para nosotros de allí, para que vivamos y no muramos.
3 Diez de los hermanos de José descendieron a comprar trigo en Egipto.
4 Pero Jacob no envió con sus hermanos a Benjamín, hermano de José, porque
dijo: --No suceda que le acontezca alguna desgracia.
5 Fueron, pues, los hijos de Israel entre los que iban a comprar
provisiones, porque había hambre en la tierra de Canaán.
6 Y José era el gobernador de la tierra, el que vendía provisiones a todos
los pueblos de la tierra. Entonces llegaron los hermanos de José y se
postraron ante él con el rostro a tierra.
7 Y al ver José a sus hermanos los reconoció, pero simuló serles extraño y
les habló con dureza. Luego les preguntó: --¿De dónde habéis venido? Ellos
le respondieron: --De la tierra de Canaán, para comprar alimentos.
8 José reconoció a sus hermanos, pero ellos no le reconocieron a él.
9 Entonces José se acordó de los sueños que había tenido acerca de ellos y
les dijo: --¡Sois espías! Para ver los lugares desprotegidos del país
habéis venido.
10 Ellos le respondieron: --No, señor nuestro. Tus siervos hemos venido
para comprar alimentos.
11 Todos nosotros somos hijos de un mismo hombre. Somos hombres honestos;
tus siervos no somos espías.
12 El les dijo: --No, sino que para ver los lugares desprotegidos del país
habéis venido.
13 Ellos respondieron: --Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un
mismo hombre de la tierra de Canaán; pero el menor se ha quedado ahora con
nuestro padre, y el otro ya no está con nosotros.
14 José les dijo: --Eso es lo que he dicho al afirmar que sois espías.
15 En esto seréis probados: ¡Vive el faraón que no saldréis de aquí, sino
cuando venga aquí vuestro hermano menor!
16 Enviad a uno de vosotros y que traiga a vuestro hermano, y vosotros
quedad presos. Así se comprobarán vuestras palabras, si la verdad está en
vosotros. Y si no, ¡vive el faraón, que sois espías!
17 Los puso en la cárcel por tres días,
18 y al tercer día José les dijo: --Haced esto y viviréis. Yo temo a Dios.
19 Si sois hombres honestos, quede preso en vuestra celda uno de vuestros
hermanos. El resto id, llevad las provisiones para saciar el hambre de
vuestras casas.
20 Pero habéis de traerme a vuestro hermano menor. Así serán verificadas
vuestras palabras, y no moriréis. Ellos lo hicieron así.
21 Y se decían el uno al otro: --Verdaderamente somos culpables con
respecto a nuestro hermano, pues a pesar de ver la angustia de su alma
cuando nos pedía compasión, no le escuchamos. Por eso ha venido sobre
nosotros esta desgracia.
22 Entonces Rubén les respondió diciendo: --¿No os hablé yo, diciendo: "No
pequéis contra el muchacho", y no me escuchasteis? He aquí, también su
sangre nos es demandada.
23 Ellos no sabían que José les entendía, porque él hablaba con ellos por
medio de un intérprete.
24 Y apartándose de ellos, lloró. Después volvió a ellos y les habló; y
tomando de entre ellos a Simeón, lo tomó preso a la vista de ellos.
25 Después José ordenó que llenaran sus costales de trigo y que a cada uno
le devolviesen su dinero, colocándolo en su costal. También ordenó que les
diesen comida para el camino. Y así se hizo con ellos.
26 Ellos pusieron sus provisiones sobre sus asnos y se fueron de allí.
27 Pero al abrir uno de ellos su costal en la posada, para dar comida a su
asno, vio su dinero en la boca de su costal,
28 y dijo a sus hermanos: --¡Mi dinero me ha sido devuelto! ¡He aquí, está
en mi costal! Se les sobresaltó el corazón y temblando se dijeron unos a
otros: --¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?
29 Habiendo venido a Jacob su padre, en la tierra de Canaán, le contaron
todo lo que les había acontecido, diciendo:
30 --Aquel hombre, el señor de la tierra, nos habló con dureza y nos tomó
por espías del país.
31 Nosotros le dijimos: "Somos hombres honestos; no somos espías.
32 Somos doce hermanos, hijos de un mismo padre; uno ya no está con
nosotros, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán."
33 Y aquel hombre, el señor de la tierra, nos dijo: "En esto conoceré si
sois hombres honestos: Dejad conmigo a uno de vuestros hermanos, tomad
provisiones para saciar el hambre de vuestras casas e id.
34 Pero traedme a vuestro hermano, el menor, para que yo sepa que no sois
espías sino hombres honestos. Entonces os devolveré a vuestro hermano, y
podréis negociar en el país."
35 Y aconteció que al vaciar ellos sus costales, he aquí en el costal de
cada uno estaba su bolsa de dinero. Al ver ellos y su padre las bolsas de
dinero, tuvieron temor.
36 Entonces Jacob su padre les dijo: --Vosotros me estáis privando de mis
hijos: José ya no está con nosotros, ni Simeón tampoco. Y ahora os
llevaréis a Benjamín. ¡Contra mí son todas estas cosas!
37 Rubén habló a su padre diciendo: --Haz morir a mis dos hijos si no te
lo traigo de vuelta. Entrégalo en mi mano, que yo te lo traeré de vuelta.
38 Y él dijo: --No irá mi hijo con vosotros; pues su hermano está muerto,
y sólo éste me ha quedado. Si le aconteciera alguna desgracia en el camino
por donde vais, haríais descender mis canas con dolor a la sepultura.
Génesis 43
1 El hambre era grande en la tierra.
2 Y aconteció que cuando acabaron de consumir las provisiones que trajeron
de Egipto, les dijo su padre: --Volved y comprad para nosotros un poco de
alimento.
3 Y Judá le respondió diciendo: --Aquel hombre nos advirtió enfáticamente
diciendo: "No veréis mi cara a no ser que vuestro hermano esté con
vosotros."
4 Si dejas ir a nuestro hermano con nosotros, iremos y te compraremos
alimentos.
5 Pero si no lo dejas ir, no iremos; porque aquel hombre nos dijo: "No
veréis mi cara a no ser que traigáis a vuestro hermano con vosotros."
6 Y dijo Israel: --¿Por qué me habéis hecho tanto mal, declarándole a
aquel hombre que teníais otro hermano?
7 Ellos respondieron: --Aquel hombre nos preguntó expresamente por
nosotros y por nuestra familia, diciendo: "¿Vive aún vuestro padre?
¿Tenéis algún otro hermano?" Nosotros respondimos conforme a estas
preguntas. ¿Cómo podíamos saber que nos iba a decir: "Haced venir a
vuestro hermano"?
8 Entonces Judá dijo a Israel su padre: --Deja ir al muchacho conmigo. Así
nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no muramos nosotros, tú y
nuestros niños pequeños.
9 Yo saldré como fiador. A mí me pedirás cuentas de él. Si no te lo traigo
y lo pongo delante de ti, seré ante ti el culpable para siempre.
10 Si no nos hubiéramos detenido, ahora ya habríamos vuelto dos veces.
11 Entonces Israel su padre les respondió: --Si tiene que ser así, haced
esto: Tomad de lo mejor del país en vuestros equipajes y llevadlo a aquel
hombre como un presente: un poco de bálsamo, algo de miel, perfumes,
mirra, nueces y almendras.
12 Tomad con vosotros el doble del dinero, y devolved personalmente el
dinero que os fue devuelto en la boca de vuestros costales; quizás fue un
error.
13 Tomad también a vuestro hermano. Levantaos y volved a aquel hombre.
14 ¡Que el Dios Todopoderoso os conceda hallar misericordia delante de
aquel hombre, y libere a vuestro otro hermano y a Benjamín! Y si yo he de
ser privado de mis hijos, que lo sea.
15 Entonces los hombres tomaron el presente. Tomaron también con ellos el
doble del dinero, y a Benjamín. Se levantaron y descendieron a Egipto, y
se presentaron ante José.
16 Cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al administrador de su casa:
--Lleva a esos hombres a casa. Mata un animal y prepáralo, porque estos
hombres comerán conmigo al mediodía.
17 El hombre hizo como dijo José y llevó a los hombres a la casa de José.
18 Los hombres tuvieron temor cuando fueron llevados a la casa de José, y
decían: --Por el dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera
vez nos han traído aquí, para buscar ocasión contra nosotros, para caer
sobre nosotros y tomarnos como esclavos, junto con nuestros asnos.
19 Entonces se acercaron al administrador de la casa de José y le hablaron
a la entrada de la casa,
20 diciendo: --¡Por favor, señor mío! Nosotros en verdad vinimos la
primera vez para comprar alimentos.
21 Y aconteció que cuando llegamos a la posada, abrimos nuestros costales,
y he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal: nuestro
dinero en su justo valor. Lo hemos traído de vuelta con nosotros.
22 También hemos traído más dinero con nosotros para comprar alimentos.
Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en nuestros costales.
23 El respondió: --Paz a vosotros; no temáis. Vuestro Dios, el Dios de
vuestro padre, os puso el tesoro en vuestros costales, puesto que vuestro
dinero llegó a mi poder. Luego les sacó a Simeón.
24 Así que el hombre llevó a los hombres a la casa de José. Les dio agua,
y ellos se lavaron los pies. Luego dio forraje a sus asnos.
25 Por su parte, ellos prepararon el presente mientras José venía al
mediodía, porque habían oído que iban a comer allí.
26 Cuando José llegó a casa, ellos le llevaron el presente que habían
traído personalmente a la casa y se postraron a tierra ante él.
27 El les preguntó cómo estaban y les dijo: --Vuestro padre, el anciano
que mencionasteis, ¿está bien? ¿Vive todavía?
28 Ellos respondieron: --Tu siervo, nuestro padre, está bien. El vive
todavía. Ellos se inclinaron ante él y se postraron.
29 Y alzando sus ojos, él vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre. Y
les preguntó: --¿Es éste vuestro hermano menor de quien me habíais
hablado? --Y añadió--: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío.
30 Entonces José se dio prisa, porque se conmovió profundamente a causa de
su hermano y estuvo a punto de llorar. Entró en su habitación y lloró
allí.
31 Luego se lavó la cara, salió fuera y conteniéndose dijo: --Servid la
comida.
32 A José le sirvieron aparte. Y sirvieron por separado a ellos y a los
egipcios que habían de comer allí, pues los egipcios no pueden comer con
los hebreos, porque esto a los egipcios les es una abominación.
33 Se sentaron en su presencia de esta manera: el primogénito de acuerdo
con su rango hasta el más jóven de acuerdo con su edad. Y los hombres se
miraban atónitos unos a otros.
34 El tomó porciones de delante de sí para ellos, e hizo que la porción de
Benjamín fuese cinco veces mayor que la de los demás. También bebieron y
se alegraron con él.
Génesis 44
1 Después ordenó José al administrador de su casa diciendo: --Llena de
alimentos los costales de estos hombres, todo lo que puedan llevar. Pon el
dinero de cada uno en la boca de su costal.
2 Pon también mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor,
junto con el dinero de su trigo. El hizo como le dijo José.
3 Cuando rayó el alba, fueron despedidos los hombres con sus asnos.
4 Cuando ellos habían salido de la ciudad y antes de que se alejaran
mucho, José dijo al que estaba a cargo de su casa: --Levántate y sigue a
esos hombres. Cuando los alcances, diles: "¿Por qué habéis pagado mal por
bien? ¿Por qué me habéis robado la copa de plata?
5 ¿No es ésta la copa que mi señor usa para beber y por la que suele
adivinar? Habéis actuado mal al hacer esto."
6 Cuando él los alcanzó, les repitió estas palabras;
7 y ellos le respondieron: --¿Por qué dice mi señor tales cosas? ¡Tus
siervos jamás harían tal cosa!
8 Si el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales te lo volvimos
a traer desde la tierra de Canaán, ¿cómo, pues, íbamos a robar plata u oro
de la casa de tu señor?
9 Aquel de tus siervos en cuyo poder sea hallada la copa, que muera; y
nosotros seremos esclavos de mi señor.
10 El dijo: --Sea también ahora conforme a lo que decís: Aquel en cuyo
poder se halle será mi esclavo. Los demás quedaréis libres.
11 Entonces ellos se apresuraron a bajar a tierra cada uno su costal, y
cada uno abrió su costal.
12 El buscó, comenzando por el del mayor y terminando por el del menor, y
la copa fue hallada en el costal de Benjamín.
13 Ellos rasgaron sus vestiduras, y después de cargar cada cual su asno,
volvieron a la ciudad.
14 Judá vino con sus hermanos a la casa de José, quien aún estaba allí, y
se postraron a tierra ante él.
15 Y José les dijo: --¿Qué es esto que habéis hecho? ¿No sabéis que un
hombre como yo ciertamente sabe adivinar?
16 Entonces dijo Judá: --¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué hablaremos?
¿Con qué nos justificaremos? Dios ha descubierto la culpa de tus siervos.
He aquí, somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo
poder fue hallada la copa.
17 El respondió: --¡Nunca haga yo tal cosa! Aquel en cuyo poder fue
hallada la copa será mi esclavo. Los demás volveos en paz a vuestro padre.
18 Entonces Judá se acercó a él y le dijo: --¡Ay, señor mío! Permite que
hable tu siervo una palabra a oídos de mi señor. No se encienda tu ira
contra tu siervo, puesto que tú eres como el mismo faraón.
19 Mi señor preguntó a sus siervos diciendo: "¿Tenéis padre o hermano?"
20 Y nosotros respondimos a mi señor: "Tenemos un padre anciano y un
muchacho pequeño que le nació en su vejez. Un hermano suyo murió. Sólo él
ha quedado de su madre, y su padre lo ama."
21 Tú dijiste a tus siervos: "Traédmelo para que lo vea."
22 Y nosotros dijimos a mi señor: "El joven no puede dejar a su padre;
porque si le deja, su padre morirá."
23 Y dijiste a tus siervos: "Si vuestro hermano menor no viene con
vosotros, no veréis más mi cara."
24 Aconteció, pues, que cuando fuimos a tu siervo, mi padre, le contamos
las palabras de mi señor.
25 Y nuestro padre dijo: "Volved a comprarnos un poco más de alimentos."
26 Nosotros respondimos: "No podemos ir, a menos que nuestro hermano menor
vaya con nosotros. Porque no podemos ver la cara de aquel hombre si
nuestro hermano menor no está con nosotros."
27 Entonces tu siervo, mi padre, nos dijo: "Vosotros sabéis que mi mujer
me dio dos hijos,
28 y que uno de ellos partió de mi presencia y pienso que de cierto fue
despedazado, pues hasta ahora no lo he vuelto a ver.
29 Si tomáis también a éste de mi presencia y le acontece alguna
desgracia, haréis descender mis canas con aflicción a la sepultura."
30 Ahora pues, cuando llegue yo a tu siervo, mi padre, si el joven no está
conmigo, como su vida está tan ligada a la de él,
31 sucederá que cuando vea que no está con nosotros el muchacho, morirá.
Así tus siervos habremos hecho descender las canas de tu siervo, nuestro
padre, con dolor, a la sepultura.
32 Como tu siervo salió por fiador del joven ante mi padre, diciendo: "Si
no te lo traigo de vuelta, entonces yo seré culpable ante mi padre para
siempre",
33 permite ahora que tu siervo quede como esclavo de mi señor en lugar del
muchacho, y que el muchacho regrese con sus hermanos.
34 Porque, ¿cómo volveré yo a mi padre si el muchacho no está conmigo? ¡No
podré, para no ver la desgracia que sobrevendrá a mi padre!
Génesis 45
1 José ya no podía contenerse más delante de todos los que estaban en su
presencia, y gritó: --¡Que salgan todos de mi presencia! Nadie quedó con
él cuando se dio a conocer a sus hermanos.
2 Entonces se puso a llorar a gritos, y lo oyeron los egipcios. Y fue oído
también en la casa del faraón.
3 José dijo a sus hermanos: --Yo soy José. ¿Vive aún mi padre? Sus
hermanos no pudieron responderle, porque estaban aterrados delante de él.
4 Entonces José dijo a sus hermanos: --Acercaos a mí, por favor. Ellos se
acercaron, y él les dijo: --Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis
para Egipto.
5 Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido acá,
porque para preservación de vida me ha enviado Dios delante de vosotros.
6 Ya han transcurrido dos años de hambre en medio de la tierra, y todavía
quedan cinco años en que no habrá ni siembra ni siega.
7 Pero Dios me ha enviado delante de vosotros para preservaros posteridad
en la tierra, y para daros vida mediante una gran liberación.
8 Así que no me enviasteis vosotros acá, sino Dios, que me ha puesto como
protector del faraón, como señor de toda su casa y como gobernador de toda
la tierra de Egipto.
9 Apresuraos, id a mi padre y decidle: "Así dice tu hijo José: 'Dios me ha
puesto como señor de todo Egipto. Ven a mí; no te detengas.
10 Habitarás en la zona de Gosén, y estarás cerca de mí, tú, tus hijos,
los hijos de tus hijos, tus rebaños, tus vacas y todo lo que tienes.
11 Allí proveeré para ti, pues todavía faltan cinco años de hambre; para
que no perezcáis de necesidad tú, tu casa y todo lo que tienes.'"
12 He aquí que vuestros ojos y los ojos de mi hermano Benjamín ven que es
mi boca la que os habla.
13 Informad a mi padre acerca de toda mi gloria en Egipto y de todo lo que
habéis visto. Apresuraos y traed a mi padre acá.
14 Entonces se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano y lloró.
También Benjamín lloró sobre su cuello.
15 Besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos. Después de esto, sus
hermanos hablaron con él.
16 Se oyó la noticia en el palacio del faraón: "Los hermanos de José han
venido." Esto agradó al faraón y a sus servidores,
17 y el faraón dijo a José: --Di a tus hermanos: "Haced lo siguiente:
Cargad vuestros animales y volved a la tierra de Canaán.
18 Tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo
mejor de la tierra de Egipto, y comeréis sus productos más preciados."
19 Y tú dales la orden siguiente: "Haced esto: Tomad de la tierra de
Egipto carretas para vuestros niños y para vuestras mujeres. Y tomad a
vuestro padre y venid.
20 No echéis de menos vuestras pertenencias, porque lo mejor de toda la
tierra de Egipto será vuestro."
21 Así lo hicieron los hijos de Israel. José les dio carretas, conforme a
las órdenes del faraón, y les dio provisiones para el camino.
22 A cada uno de ellos les dio un vestido nuevo; y a Benjamín le dio 300
piezas de plata y 5 vestidos nuevos.
23 Para su padre envió lo siguiente: 10 asnos cargados de lo mejor de
Egipto y 10 asnas cargadas de trigo, pan y otros alimentos para su padre,
para el camino.
24 Cuando despidió a sus hermanos, y ellos se iban, José les dijo: --No
riñáis en el camino.
25 Subieron de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a su padre Jacob.
26 Y le dieron la noticia diciendo: --¡José vive aún! El es el gobernador
de toda la tierra de Egipto. Pero él se quedó pasmado, porque no les podía
creer.
27 Ellos le contaron todas las cosas que José les había dicho. Y al ver
las carretas que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre
revivió.
28 Entonces dijo Israel: --Basta. ¡José, mi hijo, vive todavía! Iré y le
veré antes de que yo muera.
Génesis 46
1 Así partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, donde
ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
2 Y Dios habló a Israel en visiones de noche y le dijo: --Jacob, Jacob. Y
él respondió: --Heme aquí.
3 Le dijo: --Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No temas descender a
Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación.
4 Yo descenderé contigo a Egipto y ciertamente yo también te haré subir de
allí. Y la mano de José cerrará tus ojos.
5 Partió Jacob de Beerseba, y los hijos de Israel hicieron subir a su
padre Jacob, a sus niños y a sus mujeres en las carretas que el faraón
había enviado para llevarlo.
6 Tomaron también sus ganados y sus posesiones que habían adquirido en la
tierra de Canaán. Fueron a Egipto Jacob y toda su descendencia con él.
7 Llevó consigo a Egipto a toda su descendencia: a sus hijos y a los hijos
de sus hijos, a sus hijas y a las hijas de sus hijos.
8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto:
Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob;
9 y los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hesrón y Carmi.
10 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zojar y Saúl, hijo de
la cananea.
11 Los hijos de Leví: Gersón, Cohat y Merari.
12 Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zéraj. (Er y Onán habían
muerto en la tierra de Canaán.) Los hijos de Fares fueron Hesrón y Hamul.
13 Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Jasub y Simrón.
14 Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Yajleel.
15 Estos fueron los hijos de Lea, que dio a luz a Jacob en Padan-aram, y
su hija Dina. El total de las personas de sus hijos y de sus hijas era
treinta y tres.
16 Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli.
17 Los hijos de Aser: Imna, Isva, Isvi, Bería y su hermana Sera. Los hijos
de Bería fueron Heber y Malquiel.
18 Estos fueron los hijos de Zilpa, sierva que Labán dio a su hija Lea, y
que dio a luz estos hijos a Jacob: dieciséis personas.
19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob, fueron José y Benjamín.
20 A José le nacieron, en la tierra de Egipto, Manasés y Efraín, que le
dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
21 Los hijos de Benjamín fueron: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Eji,
Ros, Mupim, Hupim y Ard.
22 Estos fueron los hijos de Raquel que le nacieron a Jacob: catorce
personas en total.
23 Los hijos de Dan: Husim.
24 Los hijos de Neftalí: Yajzeel, Guni, Jezer y Silem.
25 Estos fueron los hijos de Bilha, la que Labán dio a su hija Raquel, y
dio a luz estos hijos a Jacob: siete personas en total.
26 Todas las personas que fueron con Jacob a Egipto, sus descendientes
directos, sin contar las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas
fueron sesenta y seis.
27 Los hijos de José que le nacieron en Egipto, fueron dos; así todos los
miembros de la familia de Jacob que entraron en Egipto fueron setenta.
28 Entonces Jacob envió a Judá delante de él a llamar a José para que
viniese a encontrarle en Gosén. Mientras tanto, ellos llegaron a la tierra
de Gosén.
29 José hizo preparar su carro y fue a Gosén para recibir a Israel su
padre. El se dio a conocer, y echándose sobre su cuello lloró mucho tiempo
sobre su cuello.
30 Entonces Israel dijo a José: --¡Ahora ya puedo morir, puesto que he
visto tu cara, y que vives todavía!
31 Después José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: --Subiré y
lo haré saber al faraón. Le diré: "Mis hermanos y la familia de mi padre
que estaban en la tierra de Canaán han venido a mí.
32 Los hombres son pastores de ovejas, porque poseen ganados. Han traído
sus ovejas y sus vacas y todo lo que tienen."
33 Cuando el faraón os llame y os diga: "¿Cuál es vuestro oficio?",
34 entonces le diréis: "Tus siervos hemos sido hombres de ganadería desde
nuestra juventud hasta ahora, lo mismo nosotros que nuestros padres." Esto
diréis para que habitéis en la tierra de Gosén, porque los egipcios
abominan a todo pastor de ovejas.
Génesis 47
1 José fue y lo hizo saber al faraón diciendo: --Mi padre y mis hermanos,
con sus ovejas y sus vacas y todo lo que tienen, han venido de la tierra
de Canaán, y he aquí que están en la tierra de Gosén.
2 Luego tomó a cinco de entre sus hermanos y los presentó ante el faraón.
3 Y el faraón preguntó a sus hermanos: --¿Cuál es vuestro oficio? Ellos
respondieron al faraón: --Tus siervos somos pastores de ovejas, lo mismo
nosotros que nuestros padres.
4 --Dijeron, además, al faraón--: Hemos venido para residir en esta
tierra, porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos y el hambre en
la tierra de Canaán es grave. Por eso, permite que tus siervos habiten en
la tierra de Gosén.
5 Entonces el faraón habló a José diciendo: --Tu padre y tus hermanos han
venido a ti;
6 la tierra de Egipto está delante de ti. En lo mejor de la tierra haz
habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén. Y si
juzgas que hay entre ellos hombres aptos, ponlos como mayorales de mi
ganado.
7 Después José trajo a su padre Jacob y se lo presentó al faraón. Jacob
bendijo al faraón.
8 Y el faraón preguntó a Jacob: --¿Cuántos años tienes?
9 Y Jacob respondió al faraón: --Los años de mi peregrinación son 130
años. Pocos y malos son los años de mi vida, y no alcanzan al número de
los años de la vida de mis padres en su peregrinación.
10 Jacob bendijo al faraón; después salió de su presencia.
11 Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión
en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés,
como mandó el faraón.
12 Y José proveía de alimentos a su padre, a sus hermanos y a toda la casa
de su padre, según el número de los niños pequeños.
13 Ya no había alimentos en toda la tierra; y el hambre se había agravado,
por lo que desfallecía de hambre tanto la tierra de Egipto como la tierra
de Canaán.
14 Entonces José recaudó todo el dinero que se hallaba en la tierra de
Egipto y en la tierra de Canaán, a cambio de los alimentos que le
compraban, y trajo José el dinero al palacio del faraón.
15 Y cuando se acabó el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de
Canaán, todo Egipto vino a José diciendo: --Danos de comer. ¿Por qué hemos
de morir en tu presencia por habérsenos terminado el dinero?
16 José les dijo: --Dad vuestros ganados. Si se os ha terminado el dinero,
yo os daré alimentos a cambio de vuestros ganados.
17 Ellos llevaron sus ganados a José. Y José les dio alimentos a cambio de
los caballos, el ganado ovejuno, el ganado vacuno y los asnos. Aquel año
les proveyó alimento a cambio de todos sus ganados.
18 Cuando se acabó aquel año, fueron a él el segundo año y le dijeron:
--No necesitamos encubrir a nuestro señor que se ha acabado el dinero y
que el ganado ya es de nuestro señor. Nada ha quedado delante de nuestro
señor, excepto nuestros cuerpos y nuestras tierras.
19 ¿Por qué hemos de perecer en tu presencia, tanto nosotros como nuestras
tierras? Cómpranos a nosotros y nuestras tierras a cambio de alimentos, y
nosotros y nuestras tierras seremos siervos del faraón. Sólo danos
semillas para que sobrevivamos y no muramos, y que la tierra no quede
desolada.
20 Así compró José toda la tierra de Egipto para el faraón, porque los
egipcios vendieron cada uno su tierra, ya que el hambre se había agravado
sobre ellos. Así la tierra vino a ser del faraón.
21 Y él redujo al pueblo a servidumbre, desde un extremo a otro del
territorio de Egipto.
22 Solamente no compró la tierra de los sacerdotes, porque los sacerdotes
tenían ración de parte del faraón. Como ellos comían de la ración que les
daba el faraón, por eso no tuvieron que vender sus tierras.
23 Entonces José dijo al pueblo: --He aquí, hoy os he comprado, para el
faraón, a vosotros y vuestras tierras. Aquí tenéis semilla; sembrad la
tierra.
24 Y sucederá que de los productos daréis la quinta parte al faraón. Las
cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, para vuestro
sustento, para los que están en vuestras casas y para que coman vuestros
niños.
25 Ellos respondieron: --¡Nos has dado la vida! Hallemos gracia ante los
ojos de nuestro señor y seremos siervos del faraón.
26 Entonces José instituyó como ley en la tierra de Egipto, hasta el día
de hoy, que la quinta parte pertenece al faraón. Solamente la tierra de
los sacerdotes no llegó a ser del faraón.
27 Habitó, pues, Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosén, y
se establecieron en ella. Allí fueron fecundos y se multiplicaron mucho.
28 Jacob vivió en la tierra de Egipto 17 años; y los días de Jacob, los
años de su vida, fueron 147 años.
29 Cuando se acercó el día de la muerte de Israel, éste llamó a su hijo
José y le dijo: --Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon tu
mano debajo de mi muslo y muéstrame misericordia y verdad; te ruego que no
me sepultes en Egipto,
30 sino que cuando repose con mis padres, me llevarás de Egipto y me
sepultarás en el sepulcro de ellos. José respondió: --Yo haré como tú
dices.
31 Y él dijo: --¡Júramelo! El se lo juró. Entonces Israel se postró sobre
la cabecera de la cama.
Génesis 48
1 Sucedió que después de estas cosas se le informó a José: "He aquí, tu
padre está enfermo." Entonces él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y
Efraín.
2 Y se lo comunicaron a Jacob diciendo: --He aquí que tu hijo José ha
venido a ti. Entonces Israel se esforzó y se sentó sobre la cama.
3 Y Jacob dijo a José: --El Dios Todopoderoso se me apareció en Luz, en la
tierra de Canaán y me bendijo
4 diciéndome: "He aquí, yo te haré fecundo y te multiplicaré, y haré que
llegues a ser una multitud de naciones. Yo daré esta tierra como posesión
perpetua a tu descendencia después de ti."
5 Y ahora, tus dos hijos, Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra
de Egipto antes de que yo viniese a ti en la tierra de Egipto, serán míos;
como Rubén y Simeón serán míos.
6 Pero tus descendientes que engendres después de ellos serán tuyos, y en
sus heredades serán llamados según el nombre de sus hermanos.
7 Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de
Canaán, en el camino, a corta distancia de Efrata; y allí la sepulté en el
camino de Efrata, es decir, de Belén.
8 Entonces Israel vio a los hijos de José y preguntó: --¿Quiénes son
éstos?
9 José respondió a su padre: --Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y
él dijo: --Por favor, acércamelos para que los bendiga.
10 Los ojos de Israel estaban tan debilitados por la vejez que no podía
ver. Hizo, pues, que ellos se acercaran a él; y él los besó y los abrazó.
11 Y dijo Israel a José: --Yo no esperaba ver tu cara, ¡y he aquí que Dios
me ha hecho ver también a tus hijos!
12 Entonces José los apartó de entre sus rodillas, y se postró con su
rostro a tierra.
13 Luego tomó José a ambos: a Efraín a su derecha (a la izquierda de
Israel), y a Manasés a su izquierda (a la derecha de Israel); y los acercó
a él.
14 Luego Israel extendió su mano derecha y la puso sobre la cabeza de
Efraín, que era el menor, y su izquierda la puso sobre la cabeza de
Manasés, cruzando sus manos a propósito, a pesar de que el primogénito era
Manasés.
15 Y bendijo a José diciendo: --El Dios en cuya presencia anduvieron mis
padres Abraham e Isaac, el Dios que me pastorea desde que nací hasta el
día de hoy,
16 el Angel que me redime de todo mal, bendiga a estos jóvenes. Sean ellos
llamados por mi nombre y por los nombres de mis padres Abraham e Isaac, y
multiplíquense abundantemente en medio de la tierra.
17 Al ver José que su padre ponía su mano derecha sobre la cabeza de
Efraín, le pareció mal, y tomó la mano de su padre para pasarla de la
cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.
18 José dijo a su padre: --Así no, padre mío, porque éste es el
primogénito. Pon tu diestra sobre su cabeza.
19 Pero su padre rehusó y dijo: --Lo sé, hijo mío, lo sé. También él
llegará a ser un pueblo y también será engrandecido. Pero su hermano menor
será más grande que él, y sus descendientes llegarán a ser una multitud de
naciones.
20 Y los bendijo aquel día diciendo: --Israel bendecirá en vuestro nombre,
diciendo: "Dios te haga como a Efraín y como a Manasés." Así nombró a
Efraín antes que a Manasés.
21 Luego Israel dijo a José: --He aquí yo estoy a punto de morir, pero
Dios estará con vosotros y os hará volver a la tierra de vuestros padres.
22 Yo te doy a ti una parte más que a tus hermanos, la cual yo tomé de
mano del amorreo con mi espada y con mi arco.
Génesis 49
1 Entonces Jacob llamó a sus hijos y les dijo: "Reuníos, y os declararé lo
que os ha de acontecer en los días postreros.
2 Reuníos y escuchad, hijos de Jacob; escuchad a vuestro padre Israel:
3 "Rubén, mi primogénito: Tú eres mi fortaleza y el principio de mi vigor;
principal en dignidad y principal en poder.
4 Porque fuiste inestable como el agua, no serás el principal. Porque
subiste a la cama de tu padre, y al subir a mi lecho lo profanaste.
5 "Simeón y Leví son hermanos; sus armas son instrumentos de violencia.
6 No participe mi alma en su consejo, ni mi honor se adhiera a su
asamblea. Porque en su furor mataron hombres, y en su desenfreno lisiaron
bueyes.
7 Maldito sea su furor, porque fue fiero, y su ira, porque fue cruel. Yo
los dispersaré en Jacob, y los esparciré en Israel.
8 "Judá, tus hermanos te alabarán. Tu mano estará sobre el cuello de tus
enemigos, y los hijos de tu padre se postrarán ante ti.
9 Eres un cachorro de león, oh Judá; vuelves de cazar, hijo mío. Se agacha
y se recuesta cual león; y como leona, ¿quién lo despertará?
10 El cetro no será quitado de Judá, ni la vara de autoridad de entre sus
pies, hasta que venga Siloh; y le obedecerán los pueblos.
11 Atando a la vid su borriquillo y a la cepa la cría de su asna, lava en
vino su vestidura y en sangre de uvas su manto.
12 Sus ojos están brillantes por el vino, y sus dientes blancos por la
leche.
13 "Zabulón habitará las costas de los mares. Será puerto de navíos, y su
extremo llegará hasta Sidón.
14 "Isacar es un asno de fuertes huesos, echado entre dos alforjas.
15 Vio que el lugar de descanso era bueno y que la tierra era placentera,
e inclinó sus hombros para cargar y se sometió al tributo laboral.
16 "Dan juzgará a su pueblo como una de las tribus de Israel.
17 Dan será como serpiente junto al camino, como víbora junto al sendero,
que muerde los cascos del caballo de modo que su jinete caiga hacia atrás.
18 "¡Espero tu salvación, oh Jehovah!
19 "Gad: Un batallón lo atacará; pero él les atacará por su espalda.
20 "Aser: Sus alimentos son suculentos; él producirá manjares dignos de un
rey.
21 "Neftalí es una venada suelta que tendrá hermosos venaditos.
22 "José es un retoño fructífero, retoño fructífero junto a un manantial;
sus ramas trepan sobre el muro.
23 Los arqueros le causaron amargura; le fueron hostiles los flecheros.
24 Pero su arco permaneció firme, y sus brazos se hicieron ágiles, por las
manos del Fuerte de Jacob; por el nombre del Pastor, la Roca de Israel;
25 por el Dios de tu padre, el cual te ayudará; y por el Todopoderoso,
quien te bendecirá: con bendiciones del cielo arriba, con bendiciones del
océano que se extiende abajo; con bendiciones de los senos y de la matriz.
26 Las bendiciones de tu padre sobrepasan a las de las montañas eternas, y
a los deleites de las colinas antiguas. Sean sobre la cabeza de José,
sobre la coronilla del príncipe de sus hermanos.
27 "Benjamín es un lobo rapaz: Por la mañana come la presa, y al atardecer
reparte el botín."
28 Todos éstos llegaron a ser las doce tribus de Israel, y esto fue lo que
su padre les dijo al bendecirlos; a cada uno lo bendijo con su respectiva
bendición.
29 Luego les mandó diciendo: "Yo voy a ser reunido con mi pueblo.
Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el
heteo;
30 en la cueva que está en el campo de Macpela, frente a Mamre, en la
tierra de Canaán, la cual compró Abraham a Efrón el heteo, junto con el
campo, para posesión de sepultura.
31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer, allí sepultaron a Isaac y
a Rebeca su mujer, y allí sepulté yo a Lea.
32 El campo y la cueva que está en él fueron adquiridos de los hijos de
Het."
33 Cuando acabó de dar instrucciones a sus hijos, recogió sus pies en la
cama y expiró. Y fue reunido con sus padres.
Génesis 50
1 Entonces José se echó sobre la cara de su padre, lloró sobre él y lo
besó.
2 José mandó a sus servidores, los médicos, que embalsamaran a su padre, y
los médicos embalsamaron a Israel.
3 Cumplieron con él cuarenta días, tiempo que duraba el proceso de
embalsamamiento, y los egipcios guardaron luto por él setenta días.
4 Y pasados los días de su duelo, José habló a los de la casa del faraón
diciendo: --Si he hallado gracia ante vuestros ojos, por favor, haced
llegar a oídos del faraón lo siguiente:
5 "Mi padre me hizo jurar diciendo: 'He aquí, que yo voy a morir; en el
sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás.'
Permite, pues, que suba yo ahora, sepulte a mi padre y regrese."
6 El faraón le respondió: --Sube y sepulta a tu padre, como él te hizo
jurar.
7 Entonces José subió a sepultar a su padre. Y con él subieron todos los
servidores del faraón, los dignatarios de su corte y todos los dignatarios
de la tierra de Egipto,
8 toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre.
Solamente dejaron en la tierra de Gosén a sus niños, sus ovejas y sus
vacas.
9 Subieron también con él carros y gente de a caballo, formando un
numeroso cortejo.
10 Llegaron hasta la era de Atad, que estaba al otro lado del Jordán, y
allí tuvieron una lamentación grande y muy fuerte. José hizo duelo por su
padre durante siete días.
11 Al ver los habitantes de la tierra, los cananeos, el duelo en la era de
Atad, dijeron: "¡Grande es este duelo de los egipcios!" Por eso fue
llamado Abel-mizraim el nombre de ese lugar, que está al otro lado del
Jordán.
12 Hicieron, pues, sus hijos con él, según les había mandado Jacob.
13 Sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán y lo sepultaron en la cueva
del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual, junto con el campo, Abraham
había comprado a Efrón el heteo, como una propiedad para sepultura.
14 Después que había sepultado a su padre, José volvió a Egipto junto con
sus hermanos y todos los que fueron con él para sepultar a su padre.
15 Y viendo los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron:
--Quizás José nos tenga rencor y nos devuelva todo el mal que le
ocasionamos.
16 Y enviaron a decir a José: --Tu padre nos mandó antes de su muerte que
te dijéramos:
17 "Así diréis a José: 'Por favor, perdona la maldad de tus hermanos y su
pecado, porque te trataron mal.'" Por eso, te rogamos que perdones la
maldad de los siervos del Dios de tu padre. José lloró mientras le
hablaban.
18 Entonces lloraron también sus hermanos, y postrándose delante de él le
dijeron: --Aquí nos tienes como siervos tuyos.
19 Pero José les respondió: --No temáis. ¿Estoy yo acaso en el lugar de
Dios?
20 Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien, para
hacer lo que vemos hoy: mantener con vida a un pueblo numeroso.
21 Ahora pues, no tengáis miedo. Yo os sustentaré a vosotros y a vuestros
hijos. Así les confortó y les habló al corazón.
22 José se quedó en Egipto con la familia de su padre. José vivió 110
años,
23 y vio José a los hijos de Efraín hasta la tercera generación. También
cuando nacieron los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron puestos sobre
las rodillas de José.
24 Luego José dijo a sus hermanos: --Yo voy a morir, pero Dios ciertamente
os visitará con su favor y os hará subir de esta tierra a la tierra que
juró dar a Abraham, a Isaac y a Jacob.
25 Entonces José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: --Ciertamente
Dios vendrá en vuestra ayuda; entonces vosotros haréis llevar de aquí mis
restos.
26 José murió a la edad de 110 años, y lo embalsamaron y lo pusieron en un
ataúd en Egipto.
(SRVA) |