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Esdras 1
1 En el primer año de Ciro, rey de Persia, y para que se cumpliese la
palabra de Jehovah por boca de Jeremías, Jehovah despertó el espíritu de
Ciro, rey de Persia, quien hizo pregonar por todo su reino, oralmente y
por escrito, diciendo:
2 Así ha dicho Ciro, rey de Persia: "Jehovah, Dios de los cielos, me ha
dado todos los reinos de la tierra y me ha comisionado para que le
edifique un templo en Jerusalén, que está en Judá.
3 Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, que su Dios sea con él, y
suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa de Jehovah Dios de
Israel; él es el Dios que está en Jerusalén.
4 Y a todo el que quede, en cualquier lugar donde habite, ayúdenle los
hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganado, con ofrendas
voluntarias, para la casa de Dios que está en Jerusalén."
5 Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de
Benjamín, los sacerdotes y los levitas, todos aquellos cuyo espíritu Dios
despertó para subir a edificar la casa de Jehovah que está en Jerusalén.
6 Todos los que estaban en los alrededores les ayudaron con objetos de
plata y de oro, con bienes, ganado y objetos preciosos, además de todas
las ofrendas voluntarias.
7 También el rey Ciro sacó los utensilios que eran de la casa de Jehovah y
que Nabucodonosor había sacado de Jerusalén y puesto en el templo de sus
dioses.
8 Ciro, rey de Persia, los sacó por medio del tesorero Mitrídates, el cual
se los dio contados a Sesbasar, dirigente de Judá.
9 Esta es la lista de ellos: 30 tazones de oro, 1.000 tazones de plata, 29
cuchillos,
10 más 30 tazas de oro, 410 tazas idénticas de plata y otros 1.000
utensilios.
11 Todos los utensilios de oro y de plata eran 5.400. Sesbasar los llevó
todos cuando los del cautiverio regresaron de Babilonia a Jerusalén.
Esdras 2
1 Estos son los hombres de la provincia que regresaron de la cautividad, a
quienes Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos a
Babilonia. Ellos volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad;
2 vinieron con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías, Mardoqueo,
Bilsán, Mispar, Bigvai, Rejum y Baaná. Lista de los hombres del pueblo de
Israel:
3 Los hijos de Paros eran 2.172.
4 Los hijos de Sefatías, 372.
5 Los hijos de Araj, 775.
6 Los hijos de Pajat-moab, por el lado de los hijos de Jesúa y Joab,
2.812.
7 Los hijos de Elam, 1.254.
8 Los hijos de Zatu, 945.
9 Los hijos de Zacai, 760.
10 Los hijos de Bani, 642.
11 Los hijos de Bebai, 623.
12 Los hijos de Azgad, 1.222.
13 Los hijos de Adonicam, 666.
14 Los hijos de Bigvai, 2.056.
15 Los hijos de Adín, 454.
16 Los hijos de Ater, por el lado de Ezequías, 98.
17 Los hijos de Bezai, 323.
18 Los hijos de Jora, 112.
19 Los hijos de Hasum, 223.
20 Los hijos de Gibar, 95.
21 Los hijos de Belén, 123.
22 Los hombres de Netofa, 56.
23 Los hombres de Anatot, 128.
24 Los hijos de Azmávet, 42.
25 Los hijos de Quiriat-jearim, de Cafira y de Beerot, 743.
26 Los hijos de Ramá y de Geba, 621.
27 Los hombres de Micmas, 122.
28 Los hombres de Betel y de Hai, 223.
29 Los hijos de Nebo, 52.
30 Los hijos de Magbis, 156.
31 Los hijos del otro Elam, 1.254.
32 Los hijos de Harim, 320.
33 Los hijos de Lod, de Hadid y de Ono, 725.
34 Los hijos de Jericó, 345.
35 Los hijos de Senaa, 3.630.
36 Los sacerdotes: Los hijos de Jedaías, de la casa de Jesúa, 973.
37 Los hijos de Imer, 1.052.
38 Los hijos de Pasjur, 1.247.
39 Los hijos de Harim, 1.017.
40 Los levitas: Los hijos de Jesúa y de Cadmiel, por el lado de los hijos
de Hodavías, 74.
41 Los cantores, hijos de Asaf, 128.
42 Los hijos de los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los
hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Hatita y los hijos de
Sobai, 139 en total.
43 Los servidores del templo: Los hijos de Zija, los hijos de Hasufa, los
hijos de Tabaot,
44 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padón,
45 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Acub,
46 los hijos de Hagab, los hijos de Salmai, los hijos de Hanán,
47 los hijos de Gidel, los hijos de Gajar, los hijos de Reayías,
48 los hijos de Rezín, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam,
49 los hijos de Uza, los hijos de Paséaj, los hijos de Besai,
50 los hijos de Asena, los hijos de Meunim, los hijos de los Nefusim,
51 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harjur,
52 los hijos de Bazlut, los hijos de Mejida, los hijos de Harsa,
53 los hijos de Barcos, los hijos de Sísara, los hijos de Tema,
54 los hijos de Nezíaj, los hijos de Hatifa.
55 Los hijos de los siervos de Salomón: Los hijos de Sotai, los hijos de
Soféret, los hijos de Peruda,
56 los hijos de Jaala, los hijos de Darcón, los hijos de Gidel,
57 los hijos de Sefatías, los hijos de Hatil, los hijos de
Poquéret-hazebaim y los hijos de Ami.
58 Todos los servidores del templo y los hijos de los siervos de Salomón
eran 392.
59 Estos son los que regresaron de Tel-mélaj, de Tel-jarsa, de Querub, de
Adón y de Imer, los cuales no pudieron demostrar su casa paterna ni su
linaje, si eran de Israel:
60 Los hijos de Delaías, los hijos de Tobías y los hijos de Necoda, 652.
61 De los hijos de los sacerdotes: Los hijos de Habaías, los hijos de Cos
y los hijos de Barzilai, quien había tomado por mujer a una de las hijas
de Barzilai el galadita, y fue llamado según el nombre de ellas.
62 Estos buscaron sus documentos genealógicos, pero no los hallaron; y
fueron excluidos del sacerdocio.
63 El gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más sagradas hasta
que hubiese sacerdote para usar el Urim y Tumim.
64 Toda la congregación en conjunto era de 42.360,
65 sin contar sus siervos y sus siervas, que eran 7.337. Ellos tenían 200
cantores, hombres y mujeres.
66 Sus caballos eran 736, sus mulos 245,
67 sus camellos 435 y sus asnos 6.720.
68 Algunos de los jefes de las casas paternas, cuando llegaron a la casa
de Jehovah que estaba en Jerusalén, hicieron ofrendas voluntarias para la
casa de Dios, para levantarla en su mismo sitio.
69 Según sus recursos dieron para el fondo de la obra 61.000 dracmas de
oro, 5.000 minas de plata y 100 túnicas sacerdotales.
70 Los sacerdotes, los levitas, algunos del pueblo, los cantores, los
porteros y los servidores del templo habitaron en sus ciudades; y todo
Israel en sus ciudades.
Esdras 3
1 Cuando llegó el mes séptimo, y los hijos de Israel ya estaban en las
ciudades, el pueblo se reunió como un solo hombre en Jerusalén.
2 Entonces se levantó Jesúa hijo de Josadac, con sus hermanos los
sacerdotes y con Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron
el altar del Dios de Israel, a fin de ofrecer sobre él holocaustos, como
está escrito en la ley de Moisés, hombre de Dios.
3 Construyeron el altar sobre su base, aunque tenían miedo de los pueblos
de estas tierras. Sobre él ofrecieron holocaustos a Jehovah, los
holocaustos tanto de la mañana como de la tarde.
4 Después celebraron la fiesta de los Tabernáculos, como está escrito.
Asimismo, ofrecieron diariamente el número de holocaustos de acuerdo a lo
establecido, cada cosa en su día.
5 Y después de esto ofrecieron el holocausto continuo, los sacrificios de
las lunas nuevas, los de todas las fiestas consagradas a Jehovah, y los de
todo aquel que hiciera una ofrenda voluntaria a Jehovah.
6 Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a
Jehovah, aunque aún no se habían colocado los cimientos del templo de
Jehovah.
7 Entonces dieron dinero a los canteros y a los carpinteros, así como
alimentos, bebida y aceite a los de Sidón y de Tiro, para que trajesen
madera de cedro desde el Líbano por mar a Jope, conforme a la autorización
que les había dado Ciro, rey de Persia.
8 En el mes segundo del segundo año de su llegada a la casa de Dios en
Jerusalén, comenzaron a edificar Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo
de Josadac, con el resto de sus hermanos los sacerdotes y con los levitas
y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén. Y pusieron al
frente de la obra de la casa de Jehovah a los levitas de 20 años para
arriba.
9 También Jesúa y sus hijos y sus hermanos, y Cadmiel y sus hijos, los
hijos de Hodavías, se pusieron a supervisar, como un solo hombre, a los
que hacían la obra de la casa de Dios. Igualmente los hijos de Henadad y
los hijos de éstos, y sus hermanos los levitas.
10 Mientras los constructores del templo de Jehovah colocaban los
cimientos, se pusieron de pie los sacerdotes, con sus vestiduras y con
trompetas, y los levitas hijos de Asaf portando címbalos, para alabar a
Jehovah según las instrucciones de David, rey de Israel.
11 Cantaban alabando y dando gracias a Jehovah. Y decían: "¡Porque él es
bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel!" Todo el
pueblo gritaba con gran júbilo, alabando a Jehovah, porque eran colocados
los cimientos de la casa de Jehovah.
12 Pero muchos de los sacerdotes, de los levitas, de los jefes de casas
paternas y de los ancianos que habían visto el primer templo lloraban en
alta voz cuando ante sus ojos eran puestos los cimientos de este templo,
mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría.
13 Y por causa del griterío, el pueblo no podía distinguir la voz de los
gritos de alegría de la voz del llanto del pueblo; pues el pueblo gritaba
con gran júbilo, y el bullicio se oía desde lejos.
Esdras 4
1 Cuando los enemigos de Judá y de Benjamín oyeron que los que habían
venido de la cautividad edificaban un templo a Jehovah Dios de Israel,
2 se acercaron a Zorobabel y a los jefes de las casas paternas, y les
dijeron: --Permitidnos edificar con vosotros; porque como vosotros,
buscamos a vuestro Dios, y a él hemos ofrecido sacrificios desde los días
de Esarjadón, rey de Asiria, que nos trajo aquí.
3 Pero Zorobabel, Jesúa y los demás jefes de las casas paternas de Israel
les dijeron: --No nos conviene edificar con vosotros una casa a nuestro
Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehovah Dios de Israel,
como nos lo mandó el rey Ciro, rey de Persia.
4 Entonces el pueblo de la tierra desmoralizaba al pueblo de Judá y lo
amedrentaba, para que no edificara.
5 Contrataron consejeros contra ellos para frustrar su propósito durante
todo el tiempo de Ciro rey de Persia, y hasta el reinado de Darío rey de
Persia.
6 Y en el reinado de Asuero, al comienzo de su reinado, escribieron una
acusación contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.
7 En los días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y sus
demás compañeros a Artajerjes, rey de Persia. El documento estaba escrito
en escritura aramea, y traducido al arameo.
8 El comandante Rejum y el escriba Simsai escribieron una carta contra
Jerusalén al rey Artajerjes, de esta manera.
9 Entonces escribieron el comandante Rejum, el escriba Simsai y sus demás
compañeros: los jueces, los oficiales, los funcionarios persas, los de
Erec, de Babilonia, de Susa (esto es, los elamitas),
10 y del resto de las naciones que el grande y glorioso Asnapar llevó
cautivos y los hizo habitar en la ciudad de Samaria y en otras de la
región de Más Allá del Río.
11 Esta es la copia de la carta que le enviaron: Al rey Artajerjes, de tus
siervos, la gente de Más Allá del Río. Ahora,
12 sepa el rey que los judíos que han venido de ti a nosotros, han llegado
a Jerusalén y están reedificando la ciudad rebelde y perversa. Están
restaurando los muros y reparando los cimientos.
13 Sepa ahora el rey que si esa ciudad es reedificada y los muros son
restaurados, ellos no pagarán tributos ni impuestos ni rentas, y el tesoro
real será perjudicado.
14 Y puesto que somos mantenidos por el palacio, no nos parece correcto
ver la deshonra del rey. Por eso hemos enviado para hacerlo saber al rey,
15 a fin de que se investigue en el libro de las memorias de tus padres.
Hallarás en el libro de las memorias y sabrás que esa ciudad es una ciudad
rebelde y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que desde tiempos
antiguos han surgido en ella sediciones; por lo que esa ciudad fue
destruida.
16 Nosotros hacemos saber al rey que si esa ciudad es reedificada y los
muros son restaurados, entonces la región de Más Allá del Río no será
tuya.
17 El rey envió esta respuesta: Al comandante Rejum, al escriba Simsai y a
sus demás compañeros que habitan en Samaria y en el resto de los lugares
de Más Allá del Río: Paz. Ahora,
18 el documento que nos enviasteis fue leído claramente en mi presencia.
19 También he dado órdenes, y se ha investigado y encontrado que esa
ciudad desde tiempos antiguos se levanta contra los reyes, que en ella se
fomenta la rebelión y la sedición,
20 que en Jerusalén hubo reyes fuertes que dominaban toda la región de Más
Allá del Río y que se les pagaban tributos, impuestos y rentas.
21 Ahora pues, dad órdenes para que cesen esos hombres y que no sea
reedificada esa ciudad, hasta que yo lo ordene.
22 Tened cuidado de no actuar con negligencia al respecto. ¿Por qué se ha
de incrementar el daño en perjuicio de los reyes?
23 Cuando la copia del documento del rey Artajerjes fue leída delante de
Rejum, del escriba Simsai y de sus compañeros, fueron apresuradamente a
Jerusalén, a los judíos, y con poder y fuerza les hicieron cesar.
24 Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén. Y
cesó hasta el segundo año del reinado de Darío, rey de Persia.
Esdras 5
1 Los profetas Hageo y Zacarías hijo de Ido profetizaron a los judíos que
estaban en Judá y en Jerusalén, en el nombre del Dios de Israel, que
estaba sobre ellos.
2 Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de
Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios en Jerusalén, y con
ellos estaban los profetas de Dios que les apoyaban.
3 En aquel tiempo vinieron a ellos Tatnai, gobernador de Más Allá del Río,
y Setar-boznai, con sus compañeros, y les dijeron así: "¿Quién os ha dado
orden para reedificar este templo y para restaurar estos muros?"
4 También les preguntaron: "¿Cuáles son los nombres de los hombres que
construyen este edificio?"
5 Pero el ojo de su Dios velaba sobre los ancianos de los judíos, y no les
hicieron cesar hasta que el informe llegara ante Darío, y respondieran con
un documento al respecto.
6 Copia de la carta al rey Darío que enviaron Tatnai, gobernador de Más
Allá del Río, Setar-boznai y sus compañeros, los oficiales de Más Allá del
Río.
7 Le enviaron un informe que estaba escrito de esta manera: Al rey Darío:
¡Toda paz!
8 Sepa el rey que fuimos a la provincia de Judá, a la casa del gran Dios,
que está siendo edificada con bloques de piedra. Las vigas están siendo
puestas sobre las paredes; la obra se hace con diligencia y prospera en
sus manos.
9 Entonces preguntamos a los ancianos diciéndoles de esta manera: "¿Quién
os ha dado orden para reedificar este templo y para restaurar estos
muros?"
10 También les preguntamos sus nombres para hacértelo saber, para
escribirte los nombres de los que están al frente de ellos.
11 Nos dieron respuesta diciendo: "Nosotros somos siervos del Dios de los
cielos y de la tierra, y reedificamos el templo que había sido construido
hace muchos años, el cual fue construido y terminado por un gran rey de
Israel.
12 Pero por cuanto nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos,
él los entregó en mano de Nabucodonosor el caldeo, rey de Babilonia, quien
destruyó este templo y llevó cautivo al pueblo a Babilonia.
13 No obstante, en el primer año de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro
dio una orden para que esta casa de Dios fuese reedificada.
14 También los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que
Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén y los había
llevado al templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de
Babilonia, y fueron entregados a un hombre llamado Sesbasar, a quien había
puesto como gobernador.
15 El le dijo: 'Toma estos utensilios, vé y deposítalos en el templo que
está en Jerusalén, y que la casa de Dios sea reedificada en su lugar.'
16 Entonces aquel Sesbasar vino a Jerusalén y reparó los cimientos de la
casa de Dios. Desde entonces hasta ahora se está edificando, pero aún no
se ha terminado."
17 Ahora pues, si al rey le parece bien, investíguese en la casa de los
archivos del rey que está allí en Babilonia, si es verdad que el rey Ciro
dio el decreto para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén, y mándenos
a decir la decisión del rey al respecto.
Esdras 6
1 Entonces el rey Darío dio una orden, y buscaron en la casa de los
archivos donde se depositaban los tesoros, allí en Babilonia.
2 Y en Acmeta, en la fortaleza que está en la provincia de Media, fue
hallado un rollo en el cual estaba escrito esto: Memoria:
3 En el primer año del rey Ciro, el rey Ciro dio un decreto acerca de la
casa de Dios que está en Jerusalén: "Que la casa sea edificada como un
lugar en el cual se ofrezcan sacrificios, y que sean colocados sus
cimientos. Será de 60 codos de alto y de 60 codos de ancho.
4 Tendrá tres hileras de bloques de piedra y una hilera de vigas nuevas, y
el gasto será pagado por la casa del rey.
5 También los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que
Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén y los había
llevado a Babilonia, serán devueltos e irán a su lugar, en el templo que
está en Jerusalén, y serán depositados en la casa de Dios."
6 Ahora pues, Tatnai, gobernador de Más Allá del Río, Setar-boznai y
vuestros compañeros, los oficiales que estáis en la región de Más Allá del
Río, apartaos de allí.
7 Dejad la obra de esta casa de Dios a cargo del gobernador de los judíos
y de los ancianos de los judíos, para que reedifiquen esta casa de Dios en
su lugar.
8 Por mí es dada la orden de lo que habéis de hacer con esos ancianos de
los judíos, para construir esta casa de Dios: Los gastos de aquellos
hombres sean puntualmente pagados de los recursos del rey, de los tributos
de Más Allá del Río, para que no cese la obra.
9 Se les dará cada día, sin falta, lo que sea necesario: novillos,
carneros y corderos para los holocaustos al Dios de los cielos, trigo,
sal, vino y aceite, conforme a lo que digan los sacerdotes que están en
Jerusalén,
10 para que ofrezcan sacrificios de grato olor al Dios de los cielos y
oren por la vida del rey y de sus hijos.
11 También he dado órdenes que a cualquiera que altere este decreto le sea
arrancada una viga de su casa, y él sea clavado, empalado en ella, y que
por ello su casa sea convertida en un montón de escombros.
12 Que el Dios que hizo habitar allí su nombre derribe a todo rey o pueblo
que extienda su mano para alterarlo o destruir esa casa de Dios que está
en Jerusalén. Yo, Darío, doy este decreto. Sea llevado a cabo con
diligencia.
13 Entonces Tatnai, gobernador de Más Allá del Río, Setar-boznai y sus
compañeros actuaron con diligencia, conforme había mandado el rey Darío.
14 Los ancianos de los judíos continuaron edificando y progresando de
acuerdo con la profecía del profeta Hageo y la de Zacarías hijo de Ido.
Así edificaron y terminaron por mandato del Dios de Israel y por mandato
de Ciro, de Darío y de Artajerjes, reyes de Persia.
15 Y este templo fue terminado el tercer día del mes de Adar del sexto año
del reinado del rey Darío.
16 Los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás que habían
vuelto del cautiverio celebraron con regocijo la dedicación de esta casa
de Dios.
17 Para la dedicación de esta casa de Dios ofrecieron 100 toros, 200
carneros, 400 corderos; y como sacrificios por el pecado de todo Israel,
12 machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel.
18 Luego establecieron a los sacerdotes en sus funciones, y a los levitas
en sus divisiones, para el servicio del Dios que está en Jerusalén,
conforme a lo escrito en el libro de Moisés.
19 Los que habían regresado del cautiverio celebraron la Pascua el 14 del
mes primero.
20 Puesto que los sacerdotes y los levitas se habían purificado a una,
todos estaban purificados. Entonces sacrificaron la víctima de la Pascua
por todos los que habían regresado del cautiverio, por sus hermanos los
sacerdotes y por sí mismos.
21 Los hijos de Israel que habían vuelto del cautiverio y todos los que se
habían adherido a ellos, apartándose de la inmundicia de las naciones de
la tierra, para buscar a Jehovah Dios de Israel, comieron
22 y celebraron con regocijo durante siete días la fiesta de los Panes sin
Levadura, porque Jehovah les había dado alegría y había predispuesto hacia
ellos el corazón del rey de Asiria, para fortalecer sus manos en la obra
de la casa de Dios, el Dios de Israel.
Esdras 7
1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia,
Esdras--hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilquías,
2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ajitob,
3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Merayot,
4 hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui,
5 hijo de Abisúa, hijo de Fineas, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, el
primer sacerdote--,
6 este Esdras, quien era escriba versado en la ley de Moisés, que Jehovah
Dios había dado, subió de Babilonia. El rey le concedió todo lo que pidió,
pues la mano de Jehovah su Dios estaba con él.
7 En el séptimo año del rey Artajerjes, también subieron a Jerusalén
algunos de los hijos de Israel y algunos de los sacerdotes, levitas,
cantores, porteros y servidores del templo.
8 Llegó a Jerusalén en el mes quinto del séptimo año del rey.
9 El primer día del mes primero había iniciado el viaje de retorno de
Babilonia, y el primer día del mes quinto llegó a Jerusalén, pues la
bondadosa mano de su Dios estaba con él.
10 Porque Esdras había preparado su corazón para escudriñar la ley de
Jehovah y para cumplirla, a fin de enseñar a Israel los estatutos y los
decretos.
11 Esta es la copia del documento que el rey Artajerjes dio al sacerdote y
escriba Esdras, escriba versado en los asuntos de los mandamientos de
Jehovah y en sus estatutos para Israel:
12 Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, escriba de la ley del
Dios de los cielos: Completa paz. Ahora,
13 he dado órdenes que cualquiera que en mi reino pertenezca al pueblo de
Israel, a sus sacerdotes y a sus levitas, y que quiera ir contigo a
Jerusalén, que vaya.
14 Porque eres enviado de parte del rey y de sus siete consejeros para
inspeccionar Judá y Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios, que está en
tus manos,
15 y para llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros presentan
como ofrenda voluntaria al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén.
16 Y asimismo, llevarás toda la plata y el oro que consigas en toda la
provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los
sacerdotes que voluntariamente ofrezcan para la casa de su Dios que está
en Jerusalén.
17 Por consiguiente, con este dinero comprarás con diligencia toros,
carneros, corderos, con sus ofrendas vegetales y sus libaciones, y los
ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios que está en Jerusalén.
18 Con el resto de la plata y del oro, haced lo que tú y tus hermanos
creáis conveniente hacer, conforme a la voluntad de vuestro Dios.
19 También los utensilios que te son entregados para el servicio de la
casa de tu Dios, los restituirás ante Dios en Jerusalén.
20 Y lo demás que se requiera para la casa de tu Dios, y que te
corresponda dar, dalo de la casa de los tesoros del rey.
21 Yo, el rey Artajerjes, he dado órdenes a todos los tesoreros que están
en la región de Más Allá del Río que todo lo que os pida el sacerdote
Esdras, escriba de la ley del Dios de los cielos, se le conceda de
inmediato:
22 hasta 100 talentos de plata, 100 coros de trigo, 100 batos de vino, 100
batos de aceite, y sal sin medida.
23 Todo lo que ha sido ordenado por el Dios de los cielos sea hecho
diligentemente para la casa del Dios de los cielos; pues, ¿por qué habría
de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos?
24 Además, os hacemos saber que nadie está autorizado a imponerles
tributo, ni impuesto ni renta a ninguno de los sacerdotes, levitas,
cantores, porteros o servidores del templo, ni a otros siervos de esta
casa de Dios.
25 Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría que tienes de parte de tu Dios,
designa magistrados y jueces que administren justicia a todo el pueblo que
está en la región de Más Allá del Río, a todos los que conocen las leyes
de tu Dios. Y a los que no las conocen, se las enseñaréis.
26 Cualquiera que no cumpla la ley de tu Dios y la ley del rey sea
diligentemente sentenciado a muerte, o a destierro, o a confiscación de
propiedades, o a prisión.
27 ¡Bendito sea Jehovah Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el
corazón del rey, para honrar la casa de Jehovah que está en Jerusalén!
28 Pues él inclinó hacia mí su favor delante del rey, de sus consejeros y
de todos los poderosos gobernadores del rey. Así me fortalecí, pues la
mano de Jehovah mi Dios estaba conmigo, y reuní a los principales de
Israel para que partieran conmigo.
Esdras 8
1 Estos son los jefes de las casas paternas y el registro de aquellos que
vinieron conmigo de Babilonia, cuando reinaba el rey Artajerjes:
2 De los hijos de Fineas, Gersón; de los hijos de Itamar, Daniel; de los
hijos de David, Hatús
3 de los hijos de Secanías; de los hijos de Paros, Zacarías, y con él
fueron inscritos 150 hombres.
4 De los hijos de Pajat-moab, Elioenai hijo de Zeraías, y con él, 200
hombres.
5 De los hijos de Zatu, Secanías hijo de Jahaziel, y con él, 300 hombres.
6 De los hijos de Adín, Ebed hijo de Jonatán, y con él, 50 hombres.
7 De los hijos de Elam, Jesaías hijo de Atalías, y con él, 70 hombres.
8 De los hijos de Sefatías, Zebadías hijo de Micael, y con él, 80 hombres.
9 De los hijos de Joab, Obadías hijo de Yejiel, y con él, 218 hombres.
10 De los hijos de Bani, Selomit hijo de Josifías, y con él, 160 hombres.
11 De los hijos de Bebai, Zacarías hijo de Bebai, y con él, 28 hombres.
12 De los hijos de Azgad, Johanán hijo de Hacatán, y con él, 110 hombres.
13 De los hijos de Adonicam, los últimos, éstos cuyos nombres son:
Elifelet, Jeiel y Semaías, y con ellos, 60 hombres.
14 De los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos, 70 hombres.
15 Los reuní junto al río que pasa por Ahava, y acampamos allí tres días.
Busqué entre el pueblo y entre los sacerdotes, pero no hallé allí a
ninguno de los hijos de Leví.
16 Entonces mandé buscar a Eliezer, a Ariel, a Semaías, a Elnatán, a
Jarib, a Elnatán, a Natán, a Zacarías y a Mesulam, hombres principales,
junto con Joyarib y Elnatán, que eran maestros.
17 Los envié a Ido, jefe en la localidad de Casifia, y puse en sus bocas
las palabras que habían de hablar a Ido y a sus hermanos, los servidores
del templo que estaban en la localidad de Casifia, para que nos trajesen
ayudantes para la casa de nuestro Dios.
18 Puesto que la bondadosa mano de nuestro Dios estaba con nosotros, ellos
nos trajeron un hombre entendido de los descendientes de Majli hijo de
Leví, hijo de Israel, es decir, a Serebías, que con sus hijos y sus
hermanos eran 18 personas.
19 También a Hasabías y con él a Jesaías, de los hijos de Merari, que con
sus hermanos y sus hijos eran 20 personas.
20 De los servidores del templo, a quienes David y los magistrados habían
puesto para el servicio de los levitas, consiguieron 220 servidores del
templo, todos los cuales fueron inscritos por nombre.
21 Entonces proclamé un ayuno allí junto al río Ahava a fin de humillarnos
en la presencia de nuestro Dios y pedirle un buen viaje para nosotros,
para nuestros niños y para todas nuestras posesiones.
22 Pues tuve vergüenza de pedir al rey una tropa de soldados y jinetes que
nos defendiesen del enemigo en el camino, porque habíamos hablado al rey
diciendo: "La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le
buscan, pero su poder y su furor están sobre todos los que le abandonan."
23 Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios acerca de esto; y él nos fue
propicio.
24 Luego aparté a doce de los principales sacerdotes: Serebías, Hasabías y
diez de sus hermanos con ellos.
25 Les pesé la plata, el oro y los utensilios, la ofrenda que para la casa
de nuestro Dios habían ofrecido el rey, sus consejeros, sus magistrados y
todos los que se encontraban de Israel.
26 Entregué en sus manos 650 talentos de plata, 100 talentos de plata en
utensilios y 100 talentos de oro.
27 Además, había veinte tazones de oro, de 1.000 dracmas, y dos vasos de
bronce bruñido muy bueno, apreciados como de oro.
28 Entonces les dije: "Vosotros estáis consagrados a Jehovah, y los
utensilios son sagrados. La plata y el oro son una ofrenda voluntaria para
Jehovah, Dios de vuestros padres.
29 Velad y guardadlos hasta que los peséis en Jerusalén, en las cámaras de
la casa de Jehovah, delante de los principales de los sacerdotes, de los
levitas y de los jefes de las casas paternas de Israel."
30 Así, pues, los sacerdotes y los levitas recibieron la plata, el oro y
los utensilios que habían sido pesados, para llevarlos a Jerusalén, a la
casa de nuestro Dios.
31 Y el 12 del mes primero partimos del río Ahava, para ir a Jerusalén. Y
la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del
enemigo y de los asaltantes en el camino.
32 Llegamos a Jerusalén y descansamos allí tres días.
33 Al cuarto día fueron pesados, en la casa de nuestro Dios, la plata, el
oro y los utensilios, y entregados a Meremot hijo del sacerdote Urías. Con
él estaba Eleazar hijo de Fineas, y con ellos los levitas Josabad hijo de
Jesúa y Noadías hijo de Binúi.
34 En aquella ocasión todo fue contado y pesado, y se registró el peso
total.
35 Al llegar del cautiverio, los que habían estado cautivos ofrecieron
holocaustos al Dios de Israel: 12 toros por todo Israel, 96 carneros, 77
corderos, 12 machos cabríos para sacrificio por el pecado; todo ello como
holocausto a Jehovah.
36 Luego entregaron los decretos del rey a los sátrapas del rey y a los
gobernadores de Más Allá del Río, los cuales prestaron apoyo al pueblo y a
la casa de Dios.
Esdras 9
1 Acabadas estas cosas, se acercaron a mí los magistrados y dijeron: "El
pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de los
pueblos de las tierras en cuanto a las abominaciones de los cananeos, los
heteos, los ferezeos, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los
egipcios y los amorreos.
2 Porque de las hijas de éstos han tomado mujeres para sí y para sus
hijos, y han mezclado la simiente santa con la de los pueblos de la
tierra. Y los magistrados y los oficiales han sido los primeros en
incurrir en esta infidelidad."
3 Al oír esto, rasgué mi vestidura y mi manto, me arranqué los pelos de mi
cabeza y de mi barba, y me senté consternado.
4 Luego se reunieron junto a mí todos los que temían la palabra del Dios
de Israel, a causa de la infidelidad de los del cautiverio; pero yo quedé
sentado y consternado hasta el sacrificio de la tarde.
5 A la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y con
mi vestidura y mi manto rasgados me postré de rodillas, extendí mis manos
a Jehovah mi Dios,
6 y dije: "Dios mío, estoy avergonzado y afrentado como para levantar mi
cara a ti, oh Dios mío; porque nuestras iniquidades se han multiplicado
sobre nuestras cabezas, y nuestra culpa ha crecido hasta los cielos.
7 Desde los días de nuestros padres hasta el día de hoy hemos tenido gran
culpabilidad, y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y
nuestros sacerdotes hemos sido entregados en mano de los reyes de otras
tierras, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a una vergüenza total,
como en este día.
8 Y ahora, por un breve momento, se ha mostrado la misericordia de Jehovah
nuestro Dios al dejarnos sobrevivientes libres y al darnos un punto de
apoyo en su lugar santo, para que nuestro Dios alumbre nuestros ojos, y
nos revitalice un poco en medio de nuestra servidumbre.
9 Porque hemos sido siervos, pero nuestro Dios no nos desamparó en nuestra
servidumbre, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia ante los
reyes de Persia, revitalizándonos para levantar la casa de nuestro Dios y
restaurar sus ruinas, y dándonos protección en Judá y en Jerusalén.
10 "Pero ahora, oh Dios nuestro, ¿qué diremos después de esto? Porque
hemos abandonado tus mandamientos
11 que mandaste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: 'La
tierra a la cual vais para tomarla en posesión es una tierra inmunda a
causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas tierras, que por sus
abominaciones la han llenado de su inmundicia de un extremo a otro.
12 Ahora pues, no daréis vuestras hijas a sus hijos, ni tomaréis sus hijas
para vuestros hijos. No procuraréis jamás la paz ni el bienestar de ellos,
para que seáis fortalecidos y comáis del bien de la tierra, a fin de que
la dejéis como heredad a vuestros hijos para siempre.'
13 "Pero después de todo lo que nos ha sobrevenido por nuestras malas
obras y por nuestra gran culpa, a pesar de que tú, oh Dios nuestro, nos
has castigado menos de lo que merecía nuestra iniquidad y nos has dado un
grupo de sobrevivientes como éste,
14 ¿hemos de volver a traspasar tus mandamientos y a emparentar con los
pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarás contra nosotros
hasta consumirnos, de modo que no quede un remanente ni sobrevivientes?
15 Oh Jehovah Dios de Israel, tú eres justo, pues hemos quedado
sobrevivientes como en este día. Henos aquí delante de ti, a pesar de
nuestra culpa; porque nadie puede permanecer en tu presencia, a causa de
esto."
Esdras 10
1 Mientras Esdras oraba y hacía confesión llorando y postrándose ante la
casa de Dios, se juntó a él una multitud muy grande de Israel: hombres,
mujeres y niños; y el pueblo lloraba amargamente.
2 Entonces intervino Secanías hijo de Yejiel, de los descendientes de
Elam, y dijo a Esdras: --Nosotros hemos actuado con infidelidad contra
nuestro Dios, pues hemos tomado mujeres extranjeras de los pueblos de la
tierra. Pero a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel.
3 Ahora pues, hagamos un pacto con nuestro Dios: Despediremos a todas las
mujeres y a los hijos nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de
los que temen el mandamiento de nuestro Dios. Hágase conforme a la ley.
4 Levántate, porque es tu responsabilidad. Nosotros estamos contigo;
esfuérzate y actúa.
5 Esdras se levantó e hizo jurar a los principales sacerdotes, a los
levitas y a todo Israel, que harían conforme a este consejo. Y ellos lo
juraron.
6 Luego Esdras se retiró de delante de la casa de Dios y entró en la
cámara de Johanán hijo de Eliasib. Allí fue, pero no comió pan ni bebió
agua, porque hizo duelo por esta gran infidelidad de los del cautiverio.
7 Entonces hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén, a todos los que
habían vuelto del cautiverio, para que se reuniesen en Jerusalén,
8 y que al que no viniese dentro de tres días, conforme al acuerdo de los
magistrados y de los ancianos, se le confiscarían todos sus bienes, y
sería separado de la asamblea de los que habían vuelto del cautiverio.
9 Así que todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en
Jerusalén en el plazo de tres días, el 20 del mes noveno. Y todo el pueblo
se sentó en el área abierta de la casa de Dios, temblando por motivo de
aquel asunto y a causa de la lluvia.
10 Entonces se levantó el sacerdote Esdras y les dijo: --Vosotros habéis
actuado con infidelidad, porque tomasteis mujeres extranjeras, añadiendo
así a la culpa de Israel.
11 Ahora pues, haced confesión a Jehovah, Dios de vuestros padres. Cumplid
su voluntad, y apartaos de los pueblos de la tierra y de las mujeres
extranjeras.
12 Entonces toda la congregación respondió y dijo en voz alta: --Sí,
haremos conforme a tu palabra.
13 Pero el pueblo es numeroso, y el tiempo es lluvioso; no tenemos fuerzas
para permanecer afuera. Además, no es una tarea de un día ni de dos,
porque somos muchos los que hemos transgredido en este asunto.
14 Que se queden nuestros magistrados en lugar de toda la congregación, y
que todos aquellos en nuestras ciudades que han tomado mujeres extranjeras
vengan en tiempos determinados, y junto con ellos los ancianos y los
jueces de cada ciudad, hasta que se haya apartado de nosotros el furor de
la ira de nuestro Dios por este asunto.
15 Sólo Jonatán hijo de Asael y Jaazías hijo de Ticva, apoyados por
Mesulam y Sabetai el levita, se opusieron a esto.
16 Así lo hicieron los que habían sido cautivos. Fueron apartados el
sacerdote Esdras y algunos hombres, jefes de sus casas paternas, todos
ellos designados por nombre. Y se sentaron el primer día del mes décimo
para investigar el asunto.
17 Y el primer día del mes primero concluyeron la investigación de todos
aquellos que habían tomado mujeres extranjeras.
18 De los hijos de los sacerdotes que habían tomado mujeres extranjeras
fueron hallados los siguientes: de los hijos de Jesúa hijo de Josadac y de
sus hermanos: Maasías, Eliezar, Jarib y Gedalías.
19 Ellos se comprometieron a despedir a sus mujeres, y su ofrenda por la
culpa fue de un carnero del rebaño, por su delito.
20 De los hijos de Imer: Hanani y Zebadías.
21 De los hijos de Harim: Maasías, Elías, Semaías, Yejiel y Uzías.
22 De los hijos de Pasjur: Elioenai, Maasías, Ismael, Natanael, Jozabad y
Elasa.
23 De los levitas: Jozabad, Simei, Quelaías (éste es Quelita), Petaías,
Judá y Eliezer.
24 De los cantores: Eliasib. De los porteros: Salum, Telem y Uri.
25 Asimismo de Israel: De los hijos de Paros: Ramías, Jezías, Malquías,
Mijamín, Eleazar, Malquías y Benaías.
26 De los hijos de Elam: Matanías, Zacarías, Yejiel, Abdi, Jeremot y
Elías.
27 De los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y
Aziza.
28 De los hijos de Bebai: Johanán, Hanaías, Zabai y Atlai.
29 De los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaías, Jasub, Seal y Ramot.
30 De los hijos de Pajat-moab: Adna, Quelal, Benaías, Maasías, Matanías,
Bezaleel, Binúi y Manasés.
31 De los hijos de Harim: Eliezer, Isías, Malquías, Semaías, Simeón,
32 Benjamín, Maluc y Semarías.
33 De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai,
Manasés y Simei.
34 De los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel,
35 Benaías, Bedías, Queluhi,
36 Vanías, Meremot, Eliasib,
37 Matanías, Matenai, Jaasai,
38 Bani, Binúi, Simei,
39 Selemías, Natán, Adaías,
40 Macnadebai, Sasai, Sarai,
41 Azareel, Selemías, Semarías,
42 Salum, Amarías y José.
43 De los hijos de Nebo: Jeiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadai, Joel y
Benaías.
44 Todos estos habían tomado mujeres extranjeras, y algunos tenían mujeres
que les habían dado hijos.
(SRVA) |
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