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2 Reyes 1
1 Después de la muerte de Acab, Moab se rebeló contra Israel.
2 Ocozías se cayó por la celosía de su sala en el piso superior, en
Samaria, y quedó malherido. Entonces envió mensajeros diciéndoles: --Id y
consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de esta enfermedad.
3 Entonces el ángel de Jehovah dijo a Elías el tisbita: --Levántate, sube
al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles: "¿Acaso no hay
Dios en Israel para que vosotros vayáis a consultar a Baal-zebub, dios de
Ecrón?
4 Por tanto, así ha dicho Jehovah: 'De la cama a la cual subiste no
descenderás, sino que ciertamente morirás.'" Entonces Elías se fue.
5 Y cuando los mensajeros regresaron al rey, éste les preguntó: --¿Por qué
habéis regresado?
6 Ellos le respondieron: --Un hombre vino a nuestro encuentro y nos dijo:
"Id, regresad al rey que os envió y decidle que así ha dicho Jehovah: '¿Acaso
no hay Dios en Israel, para que tú mandes a consultar a Baal-zebub, dios
de Ecrón? Por tanto, de la cama a la cual subiste no descenderás, sino que
ciertamente morirás.'"
7 Entonces él les preguntó: --¿Qué aspecto tenía aquel hombre que vino a
vuestro encuentro y os dijo estas palabras?
8 Ellos le respondieron: --Era un hombre velludo, que tenía ceñido un
cinto de cuero a la cintura. Entonces dijo: --El es Elías el tisbita.
9 Entonces Ocozías envió a Elías un jefe de cincuenta con sus cincuenta
hombres. Este fue a él, y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del
monte, y le dijo: --Oh hombre de Dios, el rey ha dicho: "¡Desciende!"
10 Elías respondió y dijo al jefe de cincuenta: --Si yo soy hombre de Dios,
que descienda fuego del cielo y te consuma a ti con tus cincuenta.
Entonces descendió fuego del cielo y lo consumió a él con sus cincuenta.
11 El rey volvió a enviarle otro jefe de cincuenta con sus cincuenta, y
éste le habló diciendo: --Oh hombre de Dios, el rey ha dicho así: "¡Desciende
pronto!"
12 Elías respondió y les dijo: --Si yo soy hombre de Dios, que descienda
fuego del cielo y te consuma a ti con tus cincuenta. Entonces descendió
del cielo fuego de Dios y lo consumió a él con sus cincuenta.
13 Volvió a enviar un tercer jefe de cincuenta con sus cincuenta. Aquel
tercer jefe de cincuenta subió, y al llegar se hincó de rodillas ante
Elías y le rogó diciendo: --¡Oh hombre de Dios, te ruego que sea de valor
a tus ojos mi vida y la vida de estos cincuenta siervos tuyos!
14 He aquí, ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos
primeros jefes de cincuenta con sus cincuenta. ¡Sea ahora mi vida de valor
a tus ojos!
15 Entonces el ángel de Jehovah dijo a Elías: --Desciende con él; no le
tengas miedo. Elías se levantó, fue con él al rey
16 y le dijo: --Así ha dicho Jehovah: "Por cuanto enviaste mensajeros a
consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón (¿acaso no hay Dios en Israel para
consultar su palabra?), por tanto, de la cama a la cual subiste no
descenderás, sino que ciertamente morirás."
17 Y Ocozías murió, conforme a la palabra de Jehovah que Elías había
hablado. En su lugar comenzó a reinar Joram, en el segundo año de Joram
hijo de Josafat, rey de Judá, porque Ocozías no tenía hijo.
18 Las demás cosas que hizo Ocozías, ¿no están escritas en el libro de las
crónicas de los reyes de Israel?
2 Reyes 2
1 Aconteció que cuando Jehovah iba a arrebatar a Elías al cielo en un
torbellino, Elías venía de Gilgal con Eliseo.
2 Y Elías dijo a Eliseo: --Por favor, quédate aquí, porque Jehovah me ha
enviado a Betel. Eliseo dijo: --¡Vive Jehovah, y vive tu alma, que no te
dejaré! Entonces descendieron a Betel.
3 Y los hijos de los profetas que estaban en Betel salieron al encuentro
de Eliseo, y le preguntaron: --¿Sabes que hoy Jehovah arrebatará a tu
señor por encima de tu cabeza? El respondió: --Sí, yo lo sé. Callad.
4 Elías le volvió a decir: --Eliseo, por favor, quédate aquí, porque
Jehovah me ha enviado a Jericó. Y él dijo: --¡Vive Jehovah, y vive tu
alma, que no te dejaré! Y fueron a Jericó.
5 Entonces los hijos de los profetas que estaban en Jericó se acercaron a
Eliseo y le preguntaron: --¿Sabes que hoy Jehovah arrebatará a tu señor
por encima de tu cabeza? Y él respondió: --Sí, yo lo sé. Callad.
6 Luego le dijo Elías: --Por favor, quédate aquí, porque Jehovah me ha
enviado al Jordán. Y él dijo: --¡Vive Jehovah, y vive tu alma, que no te
dejaré! Fueron, pues, los dos.
7 Y llegaron cincuenta hombres de los hijos de los profetas y se pararon
al frente, a lo lejos. También ellos dos se pararon junto al Jordán.
8 Entonces Elías tomó su manto, lo dobló y golpeó las aguas, las cuales se
apartaron a uno y a otro lado; y ambos pasaron en seco.
9 Y sucedió que cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: --Pide lo que
quieras que haga por ti, antes que yo sea arrebatado de tu lado. Eliseo
dijo: --Te ruego que pase a mí una doble porción de tu espíritu.
10 El dijo: --Has pedido algo difícil. Si me ves cuando sea arrebatado de
tu lado, te será concedido; si no, no.
11 Aconteció que mientras ellos iban y conversaban, he aquí un carro de
fuego con caballos de fuego los separó a los dos, y Elías subió al cielo
en un torbellino.
12 Eliseo, al verlo, gritó: --¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel, y
sus jinetes! Nunca más le vio. Y agarrando sus ropas, las rasgó en dos
partes.
13 Entonces Eliseo recogió el manto de Elías, que se le había caído, y
regresó. Luego, deteniéndose a la orilla del Jordán,
14 tomó el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas y dijo:
--¿Dónde está Jehovah, el Dios de Elías? Y cuando él también golpeó las
aguas, éstas se apartaron a uno y a otro lado; y Eliseo cruzó.
15 Lo vieron los hijos de los profetas que estaban en Jericó, al otro
lado, y dijeron: --¡El espíritu de Elías reposa sobre Eliseo! Entonces
fueron hacia él, se postraron ante él en tierra,
16 y le dijeron: --He aquí, con tus siervos hay cincuenta hombres
valerosos. Que vayan ellos y busquen a tu señor; no sea que el Espíritu de
Jehovah lo haya levantado y lo haya arrojado en alguna montaña o en algún
valle. El dijo: --No los mandéis.
17 Ellos insistieron hasta que sintiéndose él avergonzado, dijo:
--Enviadlos. Entonces enviaron a cincuenta hombres, los cuales lo buscaron
durante tres días, pero no lo hallaron.
18 Cuando volvieron a él, que se había quedado en Jericó, les dijo: --¿No
os dije que no fueseis?
19 Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: --He aquí, el lugar
de esta ciudad es bueno, como lo ve mi señor; pero las aguas son malas, y
la tierra es estéril.
20 Entonces él dijo: --Traedme una vasija nueva y poned en ella sal. Se la
trajeron.
21 Y salió al manantial de las aguas, echó dentro la sal y dijo: --Así ha
dicho Jehovah: "Yo saneo estas aguas, y no habrá en ellas más muerte ni
esterilidad."
22 Y así fueron saneadas las aguas hasta el día de hoy, conforme a las
palabras que Eliseo pronunció.
23 Después fue de allí a Betel; y cuando subía por el camino, salieron
unos muchachos de la ciudad y se burlaban de él diciéndole: --¡Sube,
calvo! ¡Sube, calvo!
24 Volviéndose hacia atrás, los vio y los maldijo en el nombre de Jehovah.
Entonces salieron dos osas del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de
aquellos niños.
25 De allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió a Samaria.
2 Reyes 3
1 Joram hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, en el año
18 de Josafat, rey de Judá; y reinó 12 años.
2 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, aunque no como su padre y su
madre, porque quitó la piedra ritual de Baal que había hecho su padre.
3 Sin embargo, persistió en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien
hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos.
4 Mesa, rey de Moab, que era ganadero, pagaba al rey de Israel como
tributo 100.000 corderos, más la lana de otros 100.000 carneros.
5 Pero sucedió que cuando murió Acab, el rey de Moab se rebeló contra el
rey de Israel.
6 Entonces el rey Joram salió de Samaria y pasó revista a todo Israel.
7 También fue y envió a decir a Josafat, rey de Judá: --El rey de Moab se
ha rebelado contra mí. ¿Irás conmigo a la guerra contra Moab? El
respondió: --Sí, iré. Yo soy como tú eres; mi pueblo es como tu pueblo, y
mis caballos son como tus caballos.
8 --Y añadió--: ¿Por qué camino iremos? Joram respondió: --Por el camino
del desierto de Edom.
9 Partieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom, y
dieron un rodeo de siete días, hasta que les faltó agua para el ejército y
para los animales que les acompañaban.
10 Entonces el rey de Israel dijo: --¡Ay! ¡Jehovah ha traído a estos tres
reyes para entregarlos en mano de los moabitas!
11 Y Josafat preguntó: --¿No hay aquí algún profeta de Jehovah, para que
consultemos a Jehovah por medio de él? Uno de los servidores del rey de
Israel respondió diciendo: --Aquí está Eliseo hijo de Safat, el que solía
verter agua en las manos de Elías.
12 Y Josafat dijo: --La palabra de Jehovah está con él. El rey de Israel,
Josafat y el rey de Edom fueron a él,
13 y Eliseo dijo al rey de Israel: --¿Qué tengo yo que ver contigo? ¡Vete
a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre! Pero el rey de
Israel le respondió: --No, porque Jehovah ha convocado a estos tres reyes
para entregarlos en mano de los moabitas.
14 Entonces Eliseo dijo: --¡Vive Jehovah de los Ejércitos, a quien sirvo,
que si yo no tuviese respeto por Josafat, rey de Judá, no te atendería ni
te miraría.
15 Pero ahora, traedme un músico. Sucedió que mientras el músico tañía, la
mano de Jehovah vino sobre Eliseo,
16 y éste dijo: --Así ha dicho Jehovah: "Haced varios diques en este
valle.
17 Porque así ha dicho Jehovah: No veréis viento ni lluvia, pero este
valle se llenará de agua; y beberéis vosotros, vuestros animales y vuestro
ganado."
18 Esto es poca cosa a los ojos de Jehovah; él también entregará a los
moabitas en vuestra mano.
19 Y destruiréis toda ciudad fortificada y toda ciudad importante.
Derribaréis todos los árboles buenos, cegaréis todos los manantiales de
agua y arruinaréis con piedras todo campo fértil.
20 Aconteció que por la mañana, a la hora en que se suele presentar la
ofrenda vegetal, he aquí que llegaron las aguas por el camino de Edom, y
la tierra se llenó de agua.
21 Cuando todos los de Moab oyeron que los reyes subían para combatir
contra ellos, convocaron a todos, desde los que apenas podían ceñirse las
armas en adelante, y se situaron en la frontera.
22 Cuando se levantaron temprano por la mañana y el sol resplandeció sobre
las aguas, los de Moab vieron desde lejos las aguas rojas como sangre.
23 Entonces dijeron: --Esto es sangre. Sin duda, los reyes han peleado
entre sí, y cada uno ha dado muerte a su compañero. ¡Ahora pues, Moab, al
botín!
24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los
israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron ante ellos. E
invadieron el país, matando a los de Moab
25 y desolando las ciudades. Cada uno echó su piedra en todas las tierras
fértiles, y las llenaron. También cegaron todos los manantiales de agua y
derribaron todos los árboles buenos, hasta que sólo Quir-jaréset quedó con
sus piedras, pero los que tiraban la honda la rodearon y la atacaron.
26 Cuando el rey de Moab vio que la batalla se le hacía demasiado difícil,
tomó consigo a 700 hombres que sacaban espada, para irrumpir contra el rey
de Edom; pero no pudieron.
27 Entonces él tomó a su hijo primogénito, el que había de reinar en su
lugar, y lo ofreció en holocausto sobre el muro. Y hubo gran ira contra
los israelitas, quienes se retiraron de allí y regresaron a su tierra.
2 Reyes 4
1 Entonces una mujer, que fuera esposa de uno de los hijos de los
profetas, clamó a Eliseo diciendo: --Tu siervo, mi marido, ha muerto. Tú
sabes que tu siervo era temeroso de Jehovah, pero el acreedor ha venido
para llevarse a mis dos hijos como esclavos suyos.
2 Y Eliseo le preguntó: --¿Qué puedo hacer por ti? Dime qué tienes en
casa. Ella respondió: --Tu sierva no tiene ninguna cosa en casa, excepto
un frasco de aceite.
3 El le dijo: --Vé y pide prestadas vasijas de fuera, de todas tus
vecinas, vasijas vacías; no pidas pocas.
4 Luego entra, cierra la puerta detrás de ti y de tus hijos, y vierte el
aceite en todas esas vasijas. Y cuando una esté llena, ponla aparte.
5 Ella se apartó de él y cerró la puerta detrás de sí y de sus hijos.
Ellos le traían las vasijas, y ella vertía el aceite.
6 Y sucedió que cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo:
--Tráeme otra vasija. Y le respondió: --No hay más vasijas. Entonces el
aceite cesó.
7 Luego ella fue y se lo contó al hombre de Dios, quien dijo: --Anda,
vende el aceite y paga tu deuda, y tú y tus hijos vivid de lo que quede.
8 Aconteció que cierto día pasaba Eliseo por Sunem. Y había allí una mujer
importante, quien le invitó insistentemente a comer. Y sucedía que cada
vez que él pasaba, entraba allí a comer.
9 Entonces ella dijo a su marido: --He aquí, yo sé que este hombre que
siempre pasa por nuestra casa es un santo hombre de Dios.
10 Hagamos un pequeño cuarto en la azotea, y pongamos allí una cama, una
mesa, una silla y una lámpara para él, a fin de que cuando venga a
nosotros, pueda quedarse allí.
11 Aconteció que cierto día él llegó por allí, subió al cuarto y se acostó
allí.
12 Entonces dijo a Guejazi, su criado: --Llama a esta sunamita. Cuando la
llamó, ella se presentó delante de él;
13 y Eliseo dijo a Guejazi: --Dile: "He aquí, tú te has preocupado de
nosotros con todo este cuidado. ¿Qué se puede hacer por ti? ¿Necesitas que
hable por ti al rey, o al jefe del ejército?" Pero ella respondió: --Yo
habito en medio de mi pueblo.
14 Eliseo preguntó: --¿Qué, pues, haremos por ella? Y Guejazi respondió:
--A la verdad, ella no tiene hijos, y su marido es viejo.
15 Entonces Eliseo dijo: --Llámala. El la llamó, y ella se detuvo a la
puerta.
16 Entonces él dijo: --El año que viene, por este tiempo, tú abrazarás un
hijo. Ella dijo: --¡No, señor mío, hombre de Dios! ¡No engañes a tu
sierva!
17 Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo al año siguiente, por el
tiempo que Eliseo le había dicho.
18 Cuando el niño creció, sucedió cierto día que fue a donde estaban su
padre y los segadores.
19 Y dijo a su padre: --¡Mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a su
criado: --Llévalo a su madre.
20 Lo tomó y lo llevó a su madre. El niño estuvo recostado sobre las
rodillas de ella hasta el mediodía; luego murió.
21 Entonces ella subió, lo acostó sobre la cama del hombre de Dios, cerró
la puerta y salió.
22 Después llamó a su marido y le dijo: --Te ruego que me mandes uno de
los criados y una de las asnas, para que yo corra hacia el hombre de Dios
y regrese.
23 El preguntó: --¿Para qué vas a verle hoy? No es luna nueva ni sábado. Y
ella respondió: --Paz.
24 Después hizo aparejar el asna y dijo a su criado: --Toma la rienda y
anda. No te detengas por mí en el viaje, a menos que yo te lo diga.
25 Ella se marchó y llegó a donde estaba el hombre de Dios, en el monte
Carmelo. Y sucedió que cuando el hombre de Dios la vio de lejos, dijo a su
criado Guejazi: --He allí la sunamita.
26 Ahora, por favor, corre a su encuentro y pregúntale: "¿Te va bien? ¿Le
va bien a tu marido? ¿Le va bien a tu hijo?" Y ella respondió: --Bien.
27 Cuando ella llegó al monte, al hombre de Dios, se asió de sus pies.
Guejazi se acercó para apartarla, pero el hombre de Dios le dijo:
--Déjala, porque su alma está en amargura. Jehovah me ha encubierto el
motivo, y no me lo ha revelado.
28 Ella dijo: --¿Acaso pedí yo un hijo a mi señor? ¿No te dije que no me
llenaras de falsas esperanzas?
29 Entonces él dijo a Guejazi: --Ciñe tus lomos, toma mi bastón en tu mano
y anda. Si encuentras a alguien, no le saludes. Si alguien te saluda, no
le respondas. Y pon mi bastón sobre la cara del niño.
30 La madre del niño dijo: --¡Vive Jehovah, y vive tu alma, que no me
apartaré de ti!
31 Entonces él se levantó y la siguió. Guejazi se adelantó a ellos y puso
el bastón sobre la cara del niño. Pero éste no habló ni reaccionó, de modo
que Guejazi volvió al encuentro de Eliseo y le dijo: --El niño no se ha
despertado.
32 Cuando Eliseo llegó a la casa, he aquí que el niño estaba muerto,
tendido sobre su cama.
33 Entonces entró, cerró la puerta detrás de ellos dos, y oró a Jehovah.
34 Después subió y se echó sobre el niño, su boca sobre su boca, sus ojos
sobre sus ojos, y sus manos sobre sus manos. Así se tendió sobre él, y el
cuerpo del niño entró en calor.
35 Luego se volvió y se paseaba por la casa de un lado a otro. Después
subió y se tendió sobre el niño, y el niño estornudó siete veces. Luego el
niño abrió sus ojos.
36 Entonces Eliseo llamó a Guejazi y le dijo: --Llama a esta sunamita. El
la llamó, y cuando ella entró, Eliseo le dijo: --Toma a tu hijo.
37 Cuando ella entró, se echó a los pies de él, y se postró en tierra.
Después tomó a su hijo y salió.
38 Eliseo regresó a Gilgal, cuando había hambre en el país. Los hijos de
los profetas estaban sentados delante de él. Entonces dijo a su criado:
--Pon la olla grande y prepara un guiso para los hijos de los profetas.
39 Uno de ellos salió al campo para recoger hierbas, y halló una vid
silvestre. Tomó de ella calabazas silvestres llenando su falda; y cuando
regresó, las cortó en tajadas echándolas en la olla del guiso, aunque no
sabía qué eran.
40 Luego lo sirvieron para que comieran los hombres. Pero sucedió que
cuando comían del guiso, ellos gritaron diciendo: --¡Oh hombre de Dios,
hay muerte en la olla! Y no lo pudieron comer.
41 Entonces Eliseo dijo: --Traed harina. La esparció en la olla y dijo:
--Sirve a la gente para que coman. Y ya no hubo nada malo en la olla.
42 Entonces vino un hombre de Baal-salisa, trayendo en su alforja
alimentos de primicias para el hombre de Dios: veinte panes de cebada y
espigas de grano nuevo. Y Eliseo dijo: --Da a la gente para que coma.
43 Y su criado respondió: --¿Cómo voy a poner esto delante de 100 hombres?
Pero él volvió a decir: --Da a la gente para que coma, porque así ha dicho
Jehovah: "Comerán, y sobrará."
44 Entonces él lo puso delante de ellos. Y comieron, y sobró, conforme a
la palabra de Jehovah.
2 Reyes 5
1 Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era un hombre muy importante
delante de su señor y tenido en gran estima, porque por medio de él
Jehovah había librado a Siria. El hombre era un guerrero valiente, pero
leproso.
2 Los sirios habían salido en incursiones y habían llevado cautiva de la
tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la esposa de Naamán.
3 Ella dijo a su señora: --¡Ojalá mi señor se presentase al profeta que
está en Samaria! Pues él lo sanaría de su lepra.
4 Naamán entró y habló a su señor, diciendo: --Así y así ha dicho la
muchacha que es de la tierra de Israel.
5 El rey de Siria le dijo: --Anda, vé, y yo enviaré una carta al rey de
Israel. Partió, pues, llevando consigo 10 talentos de plata, 6.000 siclos
de oro y 10 vestidos nuevos.
6 También llevó la carta para el rey de Israel, la cual decía así: Ahora,
cuando esta carta llegue a ti, sabrás que yo te he enviado a mi servidor
Naamán, para que lo sanes de su lepra.
7 Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus
vestiduras y dijo: --¿Acaso soy yo Dios, para dar la muerte o dar la vida,
y para que éste me envíe un hombre, a fin de que yo lo sane de su lepra?
¡Considerad, pues, y ved cómo él busca ocasión contra mí!
8 Pero sucedió que cuando Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de
Israel había rasgado sus vestiduras, envió a decir al rey: "¿Por qué has
rasgado tus vestiduras? ¡Que venga a mí, y sabrá que hay profeta en
Israel!"
9 Entonces Naamán llegó con sus caballos y su carro, y se detuvo ante la
puerta de la casa de Eliseo.
10 Y Eliseo le envió un mensajero que le dijo: --Vé, lávate siete veces en
el Jordán, y tu carne te será restaurada, y serás limpio.
11 Naamán se enfureció y se fue diciendo: --He aquí, yo pensaba que
seguramente él saldría, que puesto de pie invocaría el nombre de Jehovah
su Dios, y que moviendo su mano sobre el lugar, sanaría la parte leprosa.
12 ¿No son los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, mejores que todas
las aguas de Israel? ¿No podría yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dando
la vuelta, se iba enojado.
13 Pero sus siervos se acercaron a él y le hablaron diciendo: --Padre mío,
si el profeta te hubiera mandado alguna cosa grande, ¿no la habrías hecho?
Con mayor razón si él te dice: "Lávate y serás limpio."
14 Entonces él descendió y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme
a la palabra del hombre de Dios. Y su carne se volvió como la carne de un
niño pequeño, y quedó limpio.
15 Luego Naamán volvió al hombre de Dios, él con toda su comitiva. Llegó y
se detuvo delante de él, y dijo: --¡He aquí, yo reconozco que no hay Dios
en toda la tierra, sino en Israel! Ahora pues, acepta, por favor, un
presente de parte de tu siervo.
16 Pero Eliseo dijo: --¡Vive Jehovah, a quien sirvo, que no aceptaré nada!
Naamán le insistió para que lo aceptase, pero él rehusó.
17 Entonces Naamán dijo: --Si no, por favor, sea dada a tu siervo una
carga de esta tierra, que pueda ser llevada por un par de mulas; porque de
aquí en adelante tu siervo no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros
dioses, sino sólo a Jehovah.
18 Pero Jehovah perdone esto a tu siervo: Cuando mi señor entre en el
templo de Rimón para adorar allí, y él se apoye en mi brazo y yo me
incline en el templo de Rimón (cuando yo tenga que inclinarme en el templo
de Rimón), que Jehovah perdone esto a tu siervo.
19 Y le dijo: --Vé en paz. Cuando Naamán se alejó de él y había recorrido
cierta distancia,
20 Guejazi, criado de Eliseo, el hombre de Dios, pensó: "He aquí que mi
señor ha eximido a este sirio Naamán y no ha tomado de su mano las cosas
que él trajo. ¡Vive Jehovah, que ciertamente correré tras él y conseguiré
de él alguna cosa!"
21 Guejazi siguió a Naamán; y cuando Naamán vio que venía corriendo tras
él, se bajó del carro para recibirle y le preguntó: --¿Está todo bien?
22 Y él respondió: --Sí, pero mi señor me envía a decir: "He aquí, en este
momento han llegado a mí dos jóvenes de los hijos de los profetas, de la
región montañosa de Efraín. Te ruego que des para ellos un talento de
plata y dos vestidos nuevos."
23 Entonces Naamán dijo: --Dígnate aceptar dos talentos. El le insistió y
ató en dos bolsas dos talentos y dos vestidos nuevos. Y los entregó a dos
de sus criados para que los llevasen delante de él.
24 Cuando llegaron a la colina, él los tomó de sus manos y los guardó en
casa. Luego despidió a los hombres, y se fueron.
25 Entonces él entró y se puso de pie delante de su señor. Y Eliseo le
preguntó: --¿De dónde vienes, Guejazi? Y él respondió: --Tu siervo no ha
ido a ninguna parte.
26 Entonces Eliseo le dijo: --¿No estuvo allí mi corazón cuando el hombre
volvió de su carro a tu encuentro? ¿Es ésta la ocasión de aceptar dinero o
de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, vacas, siervos y siervas?
27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes,
para siempre. Entonces salió de su presencia leproso, blanco como la
nieve.
2 Reyes 6
1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: --He aquí que el lugar en
que habitamos contigo es demasiado estrecho para nosotros.
2 Permite que vayamos al Jordán, que tomemos de allí cada uno un tronco y
que nos hagamos allí un lugar donde podamos habitar. El dijo: --Id.
3 Luego uno dijo: --Por favor, dígnate venir con tus siervos. Y él
respondió: --Yo iré.
4 Entonces fue con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron los
árboles.
5 Pero sucedió que cuando uno de ellos estaba derribando un tronco, se le
cayó el hierro del hacha al agua, y dio voces diciendo: --¡Ay, señor mío!
¡Era prestada!
6 El hombre de Dios preguntó: --¿Dónde cayó? Le mostró el lugar. Y él
cortó un palo, lo echó allí e hizo flotar el hierro.
7 Entonces dijo: --Tómalo. Y él extendió la mano y lo tomó.
8 El rey de Siria estaba en guerra con Israel, y tomó consejo con sus
servidores, diciendo: --En tal y tal lugar estará mi campamento.
9 Pero el hombre de Dios mandó a decir al rey de Israel: "Guárdate de
pasar por tal lugar, porque los sirios van a descender allí."
10 Y el rey de Israel enviaba gente al lugar que el hombre de Dios le
indicaba y advertía, de modo que tomaba precauciones allí, no una ni dos
veces.
11 Entonces el corazón del rey de Siria se turbó por esto, y llamando a
sus servidores les preguntó: --¿No me declararéis vosotros quién de los
nuestros está de parte del rey de Israel?
12 Entonces respondió uno de sus servidores: --Ninguno, oh mi señor el
rey; sino que el profeta Eliseo, que está en Israel, le declara al rey de
Israel las palabras que hablas en tu dormitorio.
13 Entonces él dijo: --Id, mirad dónde está, y yo enviaré a capturarlo. Le
informaron diciendo: --He aquí, está en Dotán.
14 Y el rey envió allá gente de a caballo, carros y un gran ejército, los
cuales llegaron de noche y rodearon la ciudad.
15 Cuando el que servía al hombre de Dios madrugó para partir y salió, he
aquí que un ejército tenía cercada la ciudad con gente de a caballo y
carros. Entonces su criado le dijo: --¡Ay, señor mío! ¿Qué haremos?
16 El le respondió: --No tengas miedo, porque más son los que están con
nosotros que los que están con ellos.
17 Entonces Eliseo oró diciendo: --Te ruego, oh Jehovah, que abras sus
ojos para que vea. Jehovah abrió los ojos del criado, y éste miró; y he
aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y carros de fuego,
alrededor de Eliseo.
18 Y cuando los sirios descendieron hacia él, Eliseo oró a Jehovah y dijo:
--Te ruego que hieras a esta gente con ceguera. Y los hirió con ceguera,
conforme a la palabra de Eliseo.
19 Luego Eliseo les dijo: --Este no es el camino, ni ésta es la ciudad.
Seguidme, y yo os guiaré a donde está el hombre que buscáis. Entonces los
guió a Samaria.
20 Y sucedió que cuando llegaron a Samaria, Eliseo dijo: --Oh Jehovah,
abre los ojos de éstos para que vean. Jehovah abrió sus ojos, y miraron; y
he aquí que se hallaban en medio de Samaria.
21 Cuando el rey de Israel los vio, preguntó a Eliseo: --¿Los mato, padre
mío? ¿Los mato?
22 El le respondió: --No los mates. ¿Matarías a los que tomas cautivos con
tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y
beban, y se vuelvan a su señor.
23 Entonces les hizo un gran banquete. Y cuando habían comido y bebido,
los dejó ir; y se volvieron a su señor. Y las bandas armadas de Siria no
volvieron a hacer incursiones en la tierra de Israel.
24 Aconteció después de esto que Ben-hadad, rey de Siria, reunió todo su
ejército, y subió y sitió a Samaria.
25 Y he aquí que mientras la tenían sitiada, había mucha hambre en
Samaria, tanto que la cabeza de un asno era vendida por 80 siclos de
plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de paloma por 5 siclos de
plata.
26 Sucedió que cuando el rey de Israel pasaba por el muro, una mujer gritó
diciéndole: --¡Socórreme, oh mi señor el rey!
27 El dijo: --Si no te socorre Jehovah, ¿de dónde te he de socorrer yo?
¿De la era, o del lagar?
28 --El rey añadió--: ¿Qué quieres? Ella respondió: --Esta mujer me dijo:
"Entrega tu hijo para que lo comamos hoy, y mañana comeremos el mío."
29 Cocimos, pues, a mi hijo y lo comimos. Al día siguiente yo le dije a
ella: "Entrega tu hijo para que lo comamos." Pero ella ha escondido a su
hijo.
30 Sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la mujer, rasgó sus
vestiduras y pasaba así por el muro. Entonces el pueblo miró, y he aquí
que debajo llevaba cilicio sobre su cuerpo.
31 Luego dijo: --¡Así me haga Dios y aun me añada, si la cabeza de Eliseo
hijo de Safat queda hoy en su lugar!
32 Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con
él, cuando el rey envió a uno de sus hombres. Pero antes que el mensajero
llegase a él, Eliseo dijo a los ancianos: --¿Veis cómo este hijo de
homicida envía para que me quiten la cabeza? Mirad, pues, y cuando llegue
el mensajero, cerrad la puerta e impedidle la entrada. ¿No se oye tras él
el ruido de los pasos de su señor?
33 Mientras él estaba hablando con ellos, he aquí que el mensajero
descendía hacia él y dijo: "¡Ciertamente este mal proviene de Jehovah!
¿Qué puedo aún esperar de Jehovah?"
2 Reyes 7
1 Entonces Eliseo dijo: --Oíd la palabra de Jehovah: Así ha dicho Jehovah:
"Mañana a estas horas, en la puerta de Samaria, se venderá una medida de
harina refinada por un siclo, y dos medidas de cebada por un siclo."
2 El comandante, en cuyo brazo se apoyaba el rey, respondió al hombre de
Dios y dijo: --He aquí, aun cuando Jehovah hiciese ventanas en los cielos,
¿sería esto posible? Y él dijo: --¡He aquí que tú lo verás con tus ojos,
pero no comerás de ello!
3 Había cuatro hombres leprosos a la entrada de la puerta de la ciudad,
los cuales se dijeron unos a otros: --¿Para qué nos quedamos aquí hasta
morir?
4 Si decimos: "Entremos en la ciudad", el hambre está en la ciudad, y
moriremos allí; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Ahora pues,
vayamos y pasemos al campamento de los sirios. Si nos conceden la vida,
viviremos; y si nos matan, moriremos.
5 Al anochecer se levantaron para ir al campamento de los sirios. Y cuando
llegaron a un extremo del campamento de los sirios, he aquí que no había
nadie allí.
6 Porque el Señor había hecho que en el campamento de los sirios se oyera
el estruendo de carros, el estruendo de caballos y el estruendo de un gran
ejército, y se dijeron unos a otros: "He aquí, el rey de Israel ha
contratado contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los
egipcios para que vengan contra nosotros."
7 Así que se habían levantado y huido al anochecer dejando sus tiendas,
sus caballos, sus asnos y el campamento intacto. Y habían huido para
salvar sus vidas.
8 Cuando estos leprosos llegaron al extremo del campamento, entraron en
una tienda, comieron y bebieron y tomaron de allí plata, oro y ropa; y
fueron y los escondieron. Luego regresaron y entraron en otra tienda;
también de allí tomaron, y fueron y lo escondieron.
9 Luego se dijeron unos a otros: --No estamos haciendo bien. Hoy es día de
buenas nuevas, y nosotros estamos callados. Si esperamos hasta la luz de
la mañana, nos alcanzará la maldad. Ahora pues, vayamos, entremos y demos
la noticia a la casa del rey.
10 Entonces fueron y dieron voces a los porteros de la ciudad, y les
informaron diciendo: --Fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que
no había nadie, ni la voz de nadie, sino sólo caballos y asnos atados; y
las tiendas estaban intactas.
11 Los porteros lo proclamaron y lo anunciaron dentro de la casa del rey.
12 Entonces el rey se levantó de noche y dijo a sus servidores: --Yo os
diré lo que nos han hecho los sirios: Ellos saben que tenemos hambre y han
salido de sus tiendas para esconderse en el campo diciendo: "Cuando salgan
de la ciudad, los prenderemos vivos y entraremos en la ciudad."
13 Entonces intervino uno de sus servidores y dijo: --Que se tomen cinco
de los caballos que han quedado en la ciudad (a los que quedan les
sucederá como a toda la multitud de Israel que ha quedado en ella; les
sucederá como a toda la multitud de Israel que ya ha perecido), y mandemos
a ver.
14 Tomaron, pues, dos carros tirados por caballos; y el rey envió
mensajeros tras el ejército de los sirios, diciéndoles: --Id y ved.
15 Fueron tras ellos hasta el Jordán, y he aquí que todo el camino estaba
lleno de prendas de vestir y equipo que los sirios habían arrojado en su
apresuramiento. Los mensajeros volvieron e informaron al rey.
16 Entonces el pueblo salió y saqueó el campamento de los sirios. Y
sucedió que se vendía una medida de harina refinada por un siclo, y dos
medidas de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehovah.
17 El rey puso a cargo de la puerta de la ciudad a aquel comandante en
cuyo brazo se apoyaba. Pero el pueblo lo atropelló junto a la puerta; y
murió, conforme a lo que había dicho el hombre de Dios cuando el rey fue a
él.
18 Sucedió, pues, tal como el hombre de Dios había hablado al rey,
diciendo: "Mañana a estas horas, en la puerta de Samaria, se venderán dos
medidas de cebada por un siclo y una medida de harina refinada por un
siclo."
19 Aquel comandante había respondido al hombre de Dios y había dicho: "He
aquí, aun cuando Jehovah hiciese ventanas en los cielos, ¿sería esto
posible?" Y Eliseo le había dicho: "¡He aquí que tú lo verás con tus ojos,
pero no comerás de ello!"
20 Y así le ocurrió, porque el pueblo lo atropelló junto a la puerta, y
murió.
2 Reyes 8
1 Eliseo habló a aquella mujer a cuyo hijo había hecho revivir, diciendo:
--Levántate tú con toda tu familia y vé a residir donde puedas, pues
Jehovah ha llamado al hambre, y vendrá sobre la tierra durante siete años.
2 Entonces la mujer se levantó e hizo como le dijo el hombre de Dios. Ella
con su familia partió y se fue a residir en la tierra de los filisteos
durante siete años.
3 Y sucedió que cuando pasaron los siete años, la mujer volvió de la
tierra de los filisteos y fue a clamar al rey por su casa y por su campo.
4 El rey estaba hablando con Guejazi, el criado del hombre de Dios, y le
decía: --Cuéntame, por favor, todas las grandes cosas que ha hecho Eliseo.
5 Y sucedió que mientras él contaba al rey cómo había hecho revivir a un
muerto, he aquí la mujer, a cuyo hijo había hecho revivir, vino para
clamar al rey por su casa y por su campo. Entonces Guejazi dijo: --¡Oh mi
señor el rey! ¡Esta es la mujer, y éste es su hijo a quien Eliseo hizo
revivir!
6 El rey preguntó a la mujer, y ella se lo contó. Entonces el rey le
asignó un funcionario, diciendo: --Haz que le sean devueltas todas las
cosas que eran suyas, y todos los productos del campo, desde el día que
dejó el país, hasta ahora.
7 Después Eliseo fue a Damasco, y como Ben-hadad, rey de Siria, estaba
enfermo, le informaron diciendo: --El hombre de Dios ha venido aquí.
8 Entonces el rey dijo a Hazael: --Toma contigo un presente y vé al
encuentro del hombre de Dios; consulta a Jehovah por medio de él y
pregunta: "¿Sanaré de esta enfermedad?"
9 Hazael tomó consigo un presente de todo lo mejor de Damasco, cuarenta
camellos cargados, y fue a su encuentro. Cuando llegó, se detuvo delante
de él y dijo: --Ben-hadad, tu hijo, rey de Siria, me ha enviado para
preguntarte: "¿Sanaré de esta enfermedad?"
10 Eliseo le respondió: --Vé y dile: "¡Ciertamente sanarás!" Pero Jehovah
me ha mostrado que de cierto morirá.
11 Entonces el hombre de Dios se puso de pie y miró fijamente a Hazael,
hasta avergonzarlo. Y el hombre de Dios lloró.
12 Hazael le preguntó: --¿Por qué llora mi señor? El respondió: --Porque
sé el mal que harás a los hijos de Israel. Prenderás fuego a sus
fortificaciones, matarás a espada a sus jóvenes, estrellarás a sus niños y
abrirás el vientre a sus mujeres encintas.
13 Hazael dijo: --¿Qué es tu siervo sino un perro, para que haga semejante
cosa? Entonces Eliseo respondió: --Jehovah me ha mostrado que tú serás rey
de Siria.
14 Hazael se alejó de Eliseo y regresó a su señor, quien le preguntó:
--¿Qué te ha dicho Eliseo? El respondió: --Me dijo que ciertamente
sanarás.
15 Pero al día siguiente tomó un paño, lo empapó en agua y lo extendió
sobre la cara de Ben-hadad; y éste murió. Y Hazael reinó en su lugar.
16 En el quinto año de Joram hijo de Acab, rey de Israel, y siendo Josafat
rey de Judá, comenzó a reinar Joram hijo de Josafat, rey de Judá.
17 Tenía 32 años cuando comenzó a reinar, y reinó 8 años en Jerusalén.
18 El anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de
Acab, porque tenía por mujer a una hija de Acab. E hizo lo malo ante los
ojos de Jehovah.
19 Sin embargo, Jehovah no quiso destruir a Judá, por amor a su siervo
David. Porque había prometido darle una lámpara a él, y a sus hijos,
continuamente.
20 En sus días Edom se rebeló contra el dominio de Judá, y constituyeron
un rey sobre ellos.
21 Entonces Joram fue a Zaír con todos sus carros. Y sucedió que,
levantándose de noche, atacó a los edomitas que les habían cercado a él y
a los jefes de los carros; pero el pueblo huyó a sus moradas.
22 Así se rebeló Edom contra el dominio de Judá, hasta el día de hoy. Por
aquel tiempo, también Libna se rebeló contra su dominio.
23 Los demás hechos de Joram y todas las cosas que hizo, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
24 Joram reposó con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de
David. Y su hijo Ocozías reinó en su lugar.
25 En el año 12 de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar
Ocozías hijo de Joram, rey de Judá.
26 Ocozías tenía 22 años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en
Jerusalén. El nombre de su madre era Atalía hija de Omri, rey de Israel.
27 El anduvo en el camino de la casa de Acab. E hizo lo malo ante los ojos
de Jehovah, como la casa de Acab, porque había emparentado con la casa de
Acab.
28 Ocozías, con Joram hijo de Acab, fue a la guerra contra Hazael, rey de
Siria, en Ramot de Galaad. Los sirios hirieron a Joram,
29 y el rey Joram volvió a Jezreel para curarse de las heridas que le
habían ocasionado los sirios en Ramot, cuando combatía contra Hazael, rey
de Siria. Entonces Ocozías hijo de Joram, rey de Judá, descendió a Jezreel
para ver a Joram hijo de Acab, porque éste estaba enfermo.
2 Reyes 9
1 Entonces el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas y le
dijo: --Cíñete los lomos, toma este frasco de aceite en tu mano, y vé a
Ramot de Galaad.
2 Cuando llegues allá, verás allí a Jehú hijo de Josafat, hijo de Nimsi.
Entra, haz que se levante de entre sus compañeros y llévalo a una
habitación interior.
3 Luego toma el frasco de aceite y derrámalo sobre su cabeza diciendo:
"Así ha dicho Jehovah: 'Yo te he ungido rey de Israel.'" Luego abre la
puerta y escápate. ¡No esperes!
4 Aquel joven, el criado del profeta, fue a Ramot de Galaad.
5 Entonces entró, y he aquí que los jefes del ejército estaban sentados. Y
dijo: --Jefe, tengo un mensaje para ti. Jehú preguntó: --¿Para cuál de
todos nosotros? Y él respondió: --Para ti, jefe.
6 Jehú se levantó y entró en la casa, y el joven derramó el aceite sobre
su cabeza y le dijo: --Así ha dicho Jehovah Dios de Israel: "Yo te he
ungido rey del pueblo de Jehovah, de Israel.
7 Tú herirás a los de la casa de Acab, tu señor, para que yo vengue la
sangre de mis siervos los profetas y la sangre de todos los siervos de
Jehovah derramada por mano de Jezabel.
8 Toda la casa de Acab perecerá; exterminaré a todo varón de Acab en
Israel, tanto a los esclavos como a los libres.
9 Yo haré a su casa como a la casa de Jeroboam hijo de Nabat y a la casa
de Baasa hijo de Ajías.
10 Y a Jezabel la comerán los perros en la parcela de Jezreel. No habrá
quien le dé sepultura." En seguida abrió la puerta y huyó.
11 Después Jehú salió a donde estaban los servidores de su señor, y le
preguntaron: --¿Todo va bien? ¿Para qué vino a ti ese loco? Y él les dijo:
--Vosotros conocéis a ese hombre y sus palabras.
12 Ellos dijeron: --¡Mentira! ¡Decláranoslo, por favor! Y él dijo: --Así y
así me habló diciendo: "Así ha dicho Jehovah: 'Yo te he ungido rey de
Israel.'"
13 Entonces tomaron rápidamente cada uno su manto y lo tendieron debajo de
Jehú sobre las gradas desnudas. Luego tocaron la corneta y proclamaron:
--¡Jehú reina!
14 Así conspiró Jehú hijo de Josafat, hijo de Nimsi, contra Joram. Joram
había estado guardando Ramot de Galaad con todo Israel, por causa de
Hazael, rey de Siria.
15 Pero el rey Joram había regresado a Jezreel para curarse de las heridas
que le habían ocasionado los sirios cuando combatía contra Hazael, rey de
Siria. Entonces Jehú dijo: --Si es vuestro deseo, que nadie se escape de
la ciudad para ir a dar las noticias en Jezreel.
16 Luego Jehú mismo cabalgó y fue a Jezreel, porque Joram estaba allí, en
cama. También Ocozías, rey de Judá, había descendido para ver a Joram.
17 Entonces el centinela que estaba apostado en la torre de Jezreel vio al
grupo de gente de Jehú que venía, y dijo: --¡Veo un grupo de gente! Joram
dijo: --Toma un jinete y envíalo a su encuentro, y que les pregunte: "¿Hay
paz?"
18 Fue el jinete a caballo a su encuentro, y le dijo: --Así ha dicho el
rey: "¿Hay paz?" Y Jehú respondió: --¿Qué te importa a ti la paz?
¡Vuélvete conmigo! Entonces el centinela informó diciendo: --¡El mensajero
llegó hasta ellos, pero no regresa!
19 Envió otro jinete a caballo, el cual llegó hasta ellos y dijo: --Así ha
dicho el rey: "¿Hay paz?" Y Jehú respondió: --¿Qué te importa a ti la paz?
¡Vuélvete conmigo!
20 También el centinela informó diciendo: --¡Ese llegó hasta ellos, pero
no regresa! Y la manera de conducir del que viene es como la de Jehú hijo
de Nimsi, porque conduce como un loco.
21 Entonces Joram dijo: --¡Unce el carro! Cuando unció su carro, Joram rey
de Israel y Ocozías rey de Judá, cada uno en su carro, salieron al
encuentro de Jehú, y lo encontraron en la parcela de Nabot de Jezreel.
22 Y cuando Joram vio a Jehú, le preguntó: --¿Hay paz, Jehú? Y él
respondió: --¿Cómo va a haber paz, mientras continúen las fornicaciones y
las muchas hechicerías de tu madre Jezabel?
23 Entonces Joram, volviendo las riendas, huyó diciendo a Ocozías:
--¡Traición, Ocozías!
24 Pero Jehú puso la flecha en su arco e hirió a Joram por la espalda. La
flecha le atravesó el corazón, y él cayó sobre sus rodillas en su carro.
25 Luego Jehú dijo a Bidcar, uno de sus comandantes: --¡Tómalo y arrójalo
en la parcela del campo de Nabot de Jezreel! Acuérdate que cuando tú y yo
íbamos juntos cabalgando detrás de su padre Acab, Jehovah pronunció contra
él esta sentencia:
26 "Ciertamente vi ayer la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos, dice
Jehovah. Y tengo que darte la retribución en esta parcela, dice Jehovah."
Ahora pues, tómalo y arrójalo en la parcela, conforme a la palabra de
Jehovah.
27 Al ver esto Ocozías, rey de Judá, huyó por el camino de Bet-hagan, y
Jehú lo persiguió diciendo: --¡Matad también a ése! Y le hirieron en el
carro en la cuesta de Gur, junto a Ibleam; pero huyó a Meguido, donde
murió.
28 Entonces sus servidores le llevaron a Jerusalén en un carro, y le
dieron sepultura con sus padres en su sepulcro en la Ciudad de David.
29 En el año 11 de Joram hijo de Acab había comenzado a reinar Ocozías
sobre Judá.
30 Jehú fue después a Jezreel. Y cuando lo oyó Jezabel, se pintó los ojos,
arregló su cabello y miró por la ventana.
31 Cuando Jehú entraba por la puerta de la ciudad, ella dijo: --¿Cómo le
va a Zimri, asesino de su señor?
32 Jehú levantó la cara hacia la ventana y dijo: --¿Quién está conmigo?
¿Quién? Miraron hacia él dos o tres funcionarios,
33 y él les dijo: --¡Echadla abajo! La echaron, y parte de su sangre
salpicó la pared y los caballos, los cuales la atropellaron.
34 Luego entró, y después que comió y bebió, dijo: --Ocupaos de esa
maldita y sepultadla, pues es hija de rey.
35 Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella más que el
cráneo, los pies y las palmas de las manos.
36 Volvieron y se lo informaron. Y él dijo: --¡Esta es la palabra que
Jehovah habló por medio de su siervo Elías el tisbita, diciendo: "En la
parcela de Jezreel, los perros comerán la carne de Jezabel;
37 y el cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del
campo en la parcela de Jezreel, de modo que nadie pueda decir: 'Esta es
Jezabel.'"
2 Reyes 10
1 Acab tenía setenta hijos en Samaria. Y Jehú escribió cartas y las envió
a Samaria a los principales de la ciudad, a los ancianos y a los tutores
de los hijos de Acab, diciendo:
2 Ahora, cuando esta carta llegue a vosotros, puesto que tenéis con
vosotros a los hijos de vuestro señor, y tenéis con vosotros los carros,
los caballos, una ciudad fortificada y las armas,
3 mirad cuál es el mejor y más apto de los hijos de vuestro señor, y
ponedlo en el trono de su padre, y combatid por la casa de vuestro señor.
4 Pero ellos tuvieron mucho temor y se dijeron: "He aquí que dos reyes no
pudieron resistirle; ¿cómo podremos resistir nosotros?"
5 Entonces el administrador del palacio, el alcalde de la ciudad, los
ancianos y los tutores enviaron a decir a Jehú: "Nosotros somos tus
siervos y haremos todo lo que nos digas. No pondremos a ninguno como rey;
haz lo que te parezca bien."
6 Entonces les escribió una segunda carta diciendo: Si estáis de mi parte
y obedecéis mi voz, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro
señor y venid a mí mañana a estas horas, a Jezreel. Los hijos del rey,
setenta hijos varones, estaban allí con los principales de la ciudad que
los criaban.
7 Y sucedió que cuando les llegó la carta, tomaron a los hijos del rey y
degollaron a los setenta hijos varones. Luego pusieron sus cabezas en
canastas y las enviaron a Jehú, a Jezreel.
8 Entonces llegó el mensajero y le informó diciendo: --Han traído las
cabezas de los hijos del rey. Y él dijo: --Ponedlas en dos montones a la
entrada de la puerta de la ciudad, hasta mañana.
9 Cuando llegó la mañana, Jehú salió, se puso de pie y dijo a todo el
pueblo: --Vosotros sois inocentes. He aquí, yo soy el que ha conspirado
contra mi señor y lo he matado. Pero, ¿quién ha matado a todos éstos?
10 Sabed, por tanto, que de la palabra de Jehovah, de lo que ha hablado
Jehovah contra la casa de Acab, nada caerá a tierra; y que Jehovah ha
hecho lo que había dicho por medio de su siervo Elías.
11 Así Jehú mató a todos los que habían quedado de la casa de Acab en
Jezreel, a todos sus principales, a sus amigos íntimos y a sus sacerdotes,
hasta no dejarle ningún sobreviviente.
12 Jehú partió y se dirigió a Samaria, y en el camino llegó a Bet-equed de
los pastores.
13 Y Jehú encontró allí a los hermanos de Ocozías, rey de Judá, y les
preguntó: --¿Quiénes sois vosotros? Ellos respondieron: --Somos hermanos
de Ocozías y hemos descendido para saludar a los hijos del rey y a los
hijos de la reina madre.
14 Entonces él dijo: --¡Prendedlos vivos! Y después que los prendieron
vivos, degollaron junto al pozo de Bet-equed a cuarenta y dos hombres, sin
dejar con vida a ninguno de ellos.
15 Jehú partió de allí y encontró a Jonadab hijo de Recab, que venía a su
encuentro. Y después de saludarle, le preguntó: --¿Es recto tu corazón,
como mi corazón es recto con tu corazón? Jonadab respondió: --Sí, lo es.
Entonces Jehú dijo: --Si lo es, ¡dame la mano! Y le dio la mano. Luego le
hizo subir con él al carro,
16 y dijo: --Ven conmigo y verás mi celo por Jehovah. Y le hizo subir a su
carro.
17 Entonces, cuando Jehú llegó a Samaria, mató a todos los de Acab que
habían quedado allí, hasta exterminarlos, conforme a la palabra que
Jehovah había hablado a Elías.
18 Entonces Jehú reunió a todo el pueblo y les dijo: --Acab sirvió poco a
Baal; Jehú le servirá mucho.
19 Ahora pues, convocadme a todos los profetas de Baal, a todos sus
siervos y a todos sus sacerdotes, sin que falte ni uno; porque voy a
ofrecer un gran sacrificio a Baal. Cualquiera que falte no vivirá. Jehú
hacía esto con astucia, para destruir a los que rendían culto a Baal.
20 Entonces dijo Jehú: --¡Consagrad una asamblea festiva para Baal! Y
ellos la convocaron.
21 Entonces Jehú envió mensajeros por todo Israel, y todos los siervos de
Baal llegaron, sin que nadie dejase de venir. Y entraron en el templo de
Baal, el cual se llenó de extremo a extremo.
22 Entonces Jehú dijo al que estaba a cargo del vestuario: --Saca
vestiduras para todos los siervos de Baal. Y él sacó las vestimentas para
ellos.
23 Luego entró Jehú con Jonadab hijo de Recab en el templo de Baal, y dijo
a los siervos de Baal: --Buscad y ved que no haya aquí entre vosotros
ninguno de los siervos de Jehovah, sino sólo los siervos de Baal.
24 Cuando entraron para ofrecer los sacrificios y los holocaustos, Jehú
colocó afuera ochenta hombres diciéndoles: --¡Cualquiera que deje escapar
a alguno de los hombres que yo he puesto en vuestras manos, su vida
responderá por la de él!
25 Y sucedió que cuando ellos acabaron de hacer el holocausto, Jehú dijo a
los de su escolta y a los comandantes: --¡Entrad y matadlos; que no salga
ninguno! Los de la escolta y los comandantes los mataron a filo de espada
y los echaron fuera. Avanzaron hasta el interior del templo de Baal,
26 sacaron el árbol ritual del templo de Baal y lo quemaron.
27 Destrozaron la piedra ritual de Baal, destrozaron el templo y lo
convirtieron en letrina hasta el día de hoy.
28 Así Jehú erradicó a Baal de Israel.
29 Con todo eso, Jehú no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de
Nabat, quien hizo pecar a Israel. Jehú no se apartó de ir en pos de los
becerros de oro que estaban en Betel y en Dan.
30 Entonces Jehovah dijo a Jehú: --Porque has actuado bien haciendo lo
recto ante mis ojos y has hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que
estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la
cuarta generación.
31 Pero Jehú no se cuidó de andar con todo su corazón en la ley de Jehovah
Dios de Israel, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, quien hizo pecar
a Israel.
32 En aquellos días Jehovah comenzó a reducir a Israel. Hazael los derrotó
en todo el territorio de Israel,
33 desde el Jordán al oriente, en todas las tierras de Galaad, Gad, Rubén
y Manasés; y desde Aroer, que está junto al río Arnón, hasta Galaad y
Basán.
34 Los demás hechos de Jehú, todas las cosas que hizo y todo su poderío,
¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
35 Jehú reposó con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y su hijo
Joacaz reinó en su lugar.
36 El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria fue de 28 años.
2 Reyes 11
1 Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, se
levantó y exterminó a toda la descendencia real.
2 Pero Josabet, hija del rey Joram y hermana de Ocozías, tomó a Joás hijo
de Ocozías, lo sacó a escondidas de entre los hijos del rey a quienes
estaban dando muerte, y puso a él y a su nodriza en un dormitorio. Así lo
escondió de Atalía, y no fue muerto.
3 Y estuvo escondido con ella en la casa de Jehovah seis años. Entre
tanto, Atalía reinaba en el país.
4 Al séptimo año, Joyada trajo a los jefes de centenas de los careos y de
los de la escolta real, y los llevó con él a la casa de Jehovah. Entonces
hizo un convenio con ellos, les hizo prestar juramento en la casa de
Jehovah y les mostró al hijo del rey.
5 Y les mandó diciendo: --Esto es lo que habéis de hacer: Una tercera
parte de vosotros, los que entráis de turno el sábado, tendréis la guardia
de la casa del rey.
6 Otra tercera parte estará junto a la puerta Sur, y la otra tercera parte
estará en la puerta detrás de la escolta real. Así guardaréis el palacio
por turno.
7 Y dos partes de vosotros, todos los que salís de turno el sábado,
tendréis la guardia de la casa de Jehovah junto al rey.
8 Formaréis un círculo alrededor del rey, cada uno con sus armas en su
mano. Cualquiera que se meta en las filas morirá. Estaréis con el rey
cuando salga y cuando entre.
9 Los jefes de centenas hicieron conforme a todo lo que había mandado el
sacerdote Joyada. Tomaron cada uno a sus hombres, a los que habían de
entrar el sábado y a los que habían de salir el sábado, y fueron al
sacerdote Joyada.
10 El sacerdote dio a los jefes de centenas las lanzas y los escudos que
habían sido del rey David, y que estaban en la casa de Jehovah.
11 Entonces los de la escolta real se apostaron, cada uno con sus armas en
su mano, desde el lado sur del templo hasta el lado norte del templo,
entre el altar y el templo, alrededor del rey.
12 Luego Joyada sacó al hijo del rey, le puso la corona y le dio el
testimonio; y le proclamaron rey. Lo ungieron y le aplaudieron diciendo:
--¡Viva el rey!
13 Cuando Atalía oyó el bullicio de la escolta y de la gente, se acercó a
la gente en la casa de Jehovah.
14 Y cuando miró, he aquí que el rey estaba de pie junto a la columna,
según la costumbre. Los magistrados y los que tocaban las trompetas
estaban junto al rey. Todo el pueblo de la tierra se regocijaba y tocaba
las trompetas. Entonces Atalía rasgó sus vestidos y gritó:
--¡Conspiración! ¡Conspiración!
15 Luego el sacerdote Joyada dio orden a los jefes de centenas que estaban
al mando del ejército, y les dijo: --¡Sacadla de entre las filas; y al que
la siga, matadle a espada! Porque el sacerdote había dicho que no la
matasen en la casa de Jehovah.
16 Entonces le echaron mano, y cuando ella llegó a la casa del rey, por el
camino de la entrada de los caballos, allí fue muerta.
17 Joyada hizo un pacto entre Jehovah, el rey y el pueblo, de que serían
el pueblo de Jehovah. También hizo pacto entre el rey y el pueblo.
18 Después todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y lo
destruyeron. Rompieron por completo sus altares y sus imágenes, y delante
de los altares mataron a Matán, sacerdote de Baal. Luego el sacerdote
designó oficiales para la casa de Jehovah.
19 Después tomó a los jefes de centenas, a los careos, a los de la escolta
real y a todo el pueblo de la tierra; e hicieron descender al rey desde la
casa de Jehovah. Entraron en la casa del rey por el camino de la puerta de
los de la escolta real. Entonces el rey se sentó en el trono real.
20 Todo el pueblo de la tierra se regocijó, y la ciudad estaba en calma,
después que a Atalía le habían dado muerte a espada en la casa del rey.
21 Joás tenía 7 años cuando comenzó a reinar.
2 Reyes 12
1 Joás comenzó a reinar en el séptimo año de Jehú, y reinó 40 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Sibia, de Beerseba.
2 Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, todo el tiempo en que le
instruyó el sacerdote Joyada.
3 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún
ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.
4 Entonces Joás dijo a los sacerdotes: --Todo el dinero de las cosas
consagradas que se trae a la casa de Jehovah, tanto el dinero estipulado a
cada hombre (el dinero del rescate de las personas) como todo el dinero
que cada uno traiga voluntariamente a la casa de Jehovah,
5 tómenlo para sí los sacerdotes, cada uno de parte de su administrador, y
reparen ellos las grietas del templo donde éstas se encuentren.
6 Pero sucedió que hasta el año 23 del rey Joás, los sacerdotes aún no
habían reparado las grietas del templo.
7 Entonces el rey Joás llamó al sacerdote Joyada y a los demás sacerdotes,
y les dijo: --¿Por qué no reparáis las grietas del templo? Ahora pues, no
toméis el dinero de vuestros administradores, sino dadlo para reparar las
grietas del templo.
8 Los sacerdotes consintieron en no tomar dinero del pueblo, ni reparar
las grietas del templo.
9 El sacerdote Joyada tomó un cofre, le hizo una abertura en la tapa y lo
puso junto al altar, a la derecha, según uno entra en la casa de Jehovah.
Los sacerdotes que guardaban la puerta depositaban en él todo el dinero
que era llevado a la casa de Jehovah.
10 Y sucedía que cuando veían que había mucho dinero en el cofre, el
escriba del rey y el sumo sacerdote iban y contaban el dinero que se
hallaba en la casa de Jehovah, y lo guardaban en bolsas.
11 Entregaban el dinero contado en manos de los que hacían la obra, los
que estaban encargados de la casa de Jehovah; y ellos lo gastaban en pagar
a los carpinteros y a los constructores que reparaban la casa de Jehovah,
12 a los albañiles y a los canteros, y para la compra de madera y piedra
labrada, a fin de reparar las grietas de la casa de Jehovah, y para todo
lo que se gastaba en la reparación del templo.
13 Pero con el dinero que se llevaba a la casa de Jehovah no hacían tazas
de plata, ni despabiladeras, ni tazones, ni trompetas, ni ningún otro
objeto de oro ni de plata para la casa de Jehovah,
14 porque lo daban a los que hacían la obra y con él reparaban la casa de
Jehovah.
15 Tampoco se pedían cuentas a los hombres en cuyas manos era entregado el
dinero para darlo a los que hacían la obra, pues ellos actuaban con
honestidad.
16 El dinero del sacrificio por la culpa y el dinero del sacrificio por el
pecado no era traído a la casa de Jehovah, porque era para los sacerdotes.
17 Por aquel entonces subió Hazael, rey de Siria, combatió contra Gat y la
tomó. Luego Hazael decidió subir contra Jerusalén.
18 Y Joás, rey de Judá, tomó todas las cosas sagradas que habían
consagrado Josafat, Joram y Ocozías sus padres, reyes de Judá, las que él
mismo había consagrado y todo el oro que se halló en los tesoros de la
casa de Jehovah y de la casa del rey, y las envió a Hazael, rey de Siria.
Así se alejó éste de Jerusalén.
19 Los demás hechos de Joás y todas las cosas que hizo, ¿no están escritos
en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
20 Sus servidores se levantaron, hicieron una conspiración y mataron a
Joás en Bet-milo, en el camino que desciende a Sila.
21 Sus servidores Josacar hijo de Simeat y Jozabad hijo de Somer lo
hirieron, y murió. Luego lo sepultaron con sus padres en la Ciudad de
David. Y su hijo Amasías reinó en su lugar.
2 Reyes 13
1 En el año 23 de Joás hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar
Joacaz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria, y reinó 17 años.
2 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah y siguió tras los pecados de
Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel; no se apartó de ellos.
3 Por eso se encendió el furor de Jehovah contra Israel, y los entregó en
mano de Hazael, rey de Siria, y en mano de Ben-hadad hijo de Hazael, por
mucho tiempo.
4 Pero Joacaz imploró el favor de Jehovah, y Jehovah le escuchó, porque
vio la opresión de Israel, pues el rey de Siria los oprimía.
5 Entonces Jehovah dio un libertador a Israel, y salieron del dominio de
los sirios. Así habitaron los hijos de Israel en sus moradas, como antes.
6 Sin embargo, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam,
quien hizo pecar a Israel; y anduvieron en ellos. También el árbol ritual
de Asera seguía en pie en Samaria.
7 No le había quedado gente a Joacaz, salvo 50 jinetes, 10 carros y 10.000
hombres de infantería. Porque el rey de Siria los había destruido y los
había dejado como polvo de la trilla.
8 Los demás hechos de Joacaz, todas las cosas que hizo y su poderío, ¿no
están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
9 Joacaz reposó con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y su hijo Joás
reinó en su lugar.
10 En el año 37 de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Joás hijo de Joacaz
sobre Israel en Samaria, y reinó 16 años.
11 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. No se apartó de todos los
pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel, sino que
anduvo en ellos.
12 Los demás hechos de Joás, todas las cosas que hizo y el poderío con que
luchó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el libro de las
crónicas de los reyes de Israel?
13 Joás reposó con sus padres, y Jeroboam se sentó en su trono. Y Joás fue
sepultado en Samaria, con los reyes de Israel.
14 Eliseo se enfermó de la enfermedad de la que moriría. Entonces Joás,
rey de Israel, descendió a él y llorando en su presencia, dijo: --¡Padre
mío, padre mío! ¡Carro de Israel, y sus jinetes!
15 Eliseo le dijo: --Toma un arco y flechas. El tomó un arco y flechas,
16 y Eliseo dijo al rey de Israel: --Pon tu mano sobre el arco. Cuando
puso su mano, Eliseo puso sus manos sobre las manos del rey.
17 Luego dijo: --Abre la ventana que da al oriente. El la abrió, y Eliseo
dijo: --¡Tira! Y él tiró. Entonces Eliseo dijo: --¡Flecha de victoria de
Jehovah! ¡Flecha de victoria contra Siria! Porque derrotarás a Siria en
Afec, hasta acabar con ella.
18 Volvió a decir: --Toma las flechas. Las tomó, y Eliseo dijo al rey de
Israel: --¡Golpea la tierra! El golpeó la tierra tres veces y se detuvo.
19 Entonces el hombre de Dios se enojó contra él y dijo: --De haber
golpeado cinco o seis veces, entonces habrías derrotado a Siria hasta
acabar con ella. Pero ahora la derrotarás sólo tres veces.
20 Murió Eliseo, y lo sepultaron. Al año siguiente llegaron al país unas
bandas armadas de los moabitas.
21 Y aconteció que mientras algunos sepultaban a un hombre, he aquí que
vieron una banda armada y arrojaron al muerto dentro del sepulcro de
Eliseo. Y cuando el muerto cayó y tocó los restos de Eliseo, aquél revivió
y se puso de pie.
22 Hazael, rey de Siria, oprimió a los israelitas todos los días de
Joacaz.
23 Pero Jehovah fue generoso con ellos y les mostró misericordia. Se
volvió hacia ellos a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y no
quiso destruirlos ni echarlos de su presencia hasta ahora.
24 Después murió Hazael, rey de Siria, y su hijo Ben-hadad reinó en su
lugar.
25 Entonces Joás hijo de Joacaz volvió a tomar de mano de Ben-hadad hijo
de Hazael las ciudades que éste había tomado en la guerra, de mano de su
padre Joacaz. Tres veces lo derrotó Joás y recuperó las ciudades de
Israel.
2 Reyes 14
1 En el segundo año de Joás hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a
reinar Amasías hijo de Joás, rey de Judá.
2 Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 29 años en Jerusalén. El
nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén.
3 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, aunque no como su padre
David. Hizo conforme a todas las cosas que había hecho su padre Joás.
4 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún
ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.
5 Sucedió que cuando el reino se consolidó en su mano, mató a sus
servidores que habían herido de muerte al rey, su padre.
6 Pero no dio muerte a los hijos de los que le habían dado muerte,
conforme a lo que está escrito en el libro de la Ley de Moisés, donde
Jehovah mandó diciendo: Los padres no serán muertos por culpa de los
hijos, ni los hijos serán muertos por culpa de los padres; sino que cada
cual será muerto por su propio pecado.
7 El derrotó a 10.000 edomitas en el valle de la Sal. También tomó Sela
por medio de la guerra y la llamó Jocteel, hasta el día de hoy.
8 Por aquel entonces Amasías envió mensajeros a Joás hijo de Joacaz, hijo
de Jehú, rey de Israel, diciendo: "¡Ven, y veámonos las caras!"
9 Y Joás, rey de Israel, mandó a decir a Amasías, rey de Judá: "El cardo
que está en el Líbano mandó a decir al cedro que está en el Líbano: 'Da tu
hija a mi hijo por mujer.' Entonces pasó una fiera salvaje del Líbano y
pisoteó el cardo.
10 Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazón se ha envanecido.
Disfruta de tu gloria, pero quédate en tu casa. ¿Por qué provocas un mal
en que puedas caer tú y Judá contigo?"
11 Pero Amasías no quiso escuchar. Entonces Joás, rey de Israel, subió; y
se enfrentaron él y Amasías, rey de Judá, en Bet-semes, que pertenece a
Judá.
12 Los de Judá fueron derrotados ante Israel y huyeron, cada uno a su
morada.
13 Entonces Joás, rey de Israel, prendió en Bet-semes a Amasías, rey de
Judá e hijo de Joás, hijo de Ocozías; y vino a Jerusalén. Y abrió una
brecha en el muro de Jerusalén, desde la puerta de Efraín hasta la puerta
de la Esquina, 400 codos.
14 Luego tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que se hallaban
en la casa de Jehovah y en los tesoros de la casa del rey. También tomó
rehenes y regresó a Samaria.
15 Los demás hechos de Joás, las cosas que hizo, su poderío y cómo luchó
contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el libro de las
crónicas de los reyes de Israel?
16 Joás reposó con sus padres y fue sepultado en Samaria, con los reyes de
Israel. Y su hijo Jeroboam reinó en su lugar.
17 Amasías hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince años después de la
muerte de Joás hijo de Joacaz, rey de Israel.
18 Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el libro de las
crónicas de los reyes de Judá?
19 Hicieron una conspiración contra él en Jerusalén. Huyó a Laquis, pero
enviaron gente tras él a Laquis, y lo mataron allí.
20 Después lo llevaron sobre caballos, y fue sepultado en Jerusalén con
sus padres, en la Ciudad de David.
21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, que tenía 16 años de
edad, y lo proclamaron rey en lugar de su padre Amasías.
22 El reedificó Eilat y la restituyó a Judá, después que el rey reposó con
sus padres.
23 En el año 15 de Amasías hijo de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar en
Samaria Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, y reinó 41 años.
24 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, y no se apartó de todos los
pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel.
25 El restauró las fronteras de Israel, desde Lebo-hamat hasta el mar del
Arabá, conforme a la palabra que Jehovah Dios de Israel había hablado por
medio de su siervo, el profeta Jonás hijo de Amitai, de Gat-jefer.
26 Porque Jehovah vio la aflicción de Israel que era muy amarga, y que no
había nadie, ni esclavo ni libre, que diese ayuda a Israel.
27 Jehovah no había determinado borrar el nombre de Israel de debajo del
cielo; por eso los libró por medio de Jeroboam hijo de Joás.
28 Los demás hechos de Jeroboam, todas las cosas que hizo, el poderío con
que combatió y cómo restituyó Damasco y Hamat a Israel, ¿no están escritos
en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
29 Jeroboam reposó con sus padres, con los reyes de Israel. Y su hijo
Zacarías reinó en su lugar.
2 Reyes 15
1 En el año 27 de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo
de Amasías, rey de Judá.
2 Tenía 16 años cuando comenzó a reinar, y reinó 52 años en Jerusalén. El
nombre de su madre era Jecolía, de Jerusalén.
3 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas
que había hecho su padre Amasías.
4 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún
ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.
5 Jehovah hirió al rey, y quedó leproso hasta el día de su muerte,
habitando aislado en una casa. Jotam, hijo del rey, tenía a su cargo la
casa del rey y gobernaba al pueblo de la tierra.
6 Los demás hechos de Azarías y todas las cosas que hizo, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
7 Azarías reposó con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la
Ciudad de David. Y su hijo Jotam reinó en su lugar.
8 En el año 38 de Azarías, rey de Judá, Zacarías hijo de Jeroboam reinó
sobre Israel en Samaria seis meses.
9 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, como habían hecho sus padres.
No se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a
Israel.
10 Entonces Salum hijo de Jabes conspiró contra él, lo hirió en presencia
del pueblo y lo mató; y reinó en su lugar.
11 Los demás hechos de Zacarías, he aquí que están escritos en el libro de
las crónicas de los reyes de Israel.
12 Esta fue la palabra que Jehovah había hablado a Jehú, diciendo: "Tus
hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación." Y fue
así.
13 Salum hijo de Jabes comenzó a reinar en el año 39 de Azarías, rey de
Judá. Y reinó en Samaria un mes.
14 Entonces Menajem hijo de Gadi subió de Tirsa y fue a Samaria, e hirió a
Salum hijo de Jabes en Samaria; lo mató y reinó en su lugar.
15 Los demás hechos de Salum y la conspiración que hizo, he aquí que están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
16 Por aquel entonces Menajem atacó Tifsaj y a todos los que estaban en
ella y en sus territorios, desde Tirsa. La atacó porque no le habían
abierto las puertas, y abrió el vientre a todas sus mujeres encintas.
17 En el año 39 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Menajem hijo de
Gadi sobre Israel, y reinó 10 años en Samaria.
18 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. En todos sus días no se
apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a
Israel.
19 Entonces Tiglat-pileser, rey de Asiria, vino contra el país, y Menajem
dio a Tiglat-pileser 1.000 talentos de plata para que le ayudara a
consolidar el reino en su mano.
20 Menajem exigió el dinero a Israel, es decir, a todos los pudientes, 50
siclos de plata a cada uno, para dárselo al rey de Asiria. Así que el rey
de Asiria regresó y no se detuvo allí en el país.
21 Los demás hechos de Menajem y todas las cosas que hizo, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
22 Menajem reposó con sus padres, y su hijo Pecaías reinó en su lugar.
23 En el año 50 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Pecaías hijo de
Menajem sobre Israel en Samaria, y reinó dos años.
24 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. No se apartó de los pecados
de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel.
25 Contra él conspiró Pécaj hijo de Remalías, que era un comandante suyo;
e hirió a Pecaías en Samaria, en la ciudadela de la casa del rey, junto
con Argob y Arié. Con él iban cincuenta hombres de los hijos de Galaad. Le
dio muerte y reinó en su lugar.
26 Los demás hechos de Pecaías, y todas las cosas que hizo, he aquí que
están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
27 En el año 52 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Pécaj hijo de
Remalías sobre Israel en Samaria, y reinó 20 años.
28 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah. No se apartó de los pecados
de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel.
29 En los días de Pécaj, rey de Israel, vino Tiglat-pileser, rey de
Asiria, y tomó gente de Ijón, Abel-bet-maaca, Janóaj, Quedes, Hazor,
Galaad, Galilea y de toda la tierra de Neftalí; y la llevó cautiva a
Asiria.
30 Oseas hijo de Ela hizo una conspiración contra Pécaj hijo de Remalías,
y lo hirió y le dio muerte. Y reinó en su lugar en el año 20 de Jotam hijo
de Azarías.
31 Los demás hechos de Pécaj, y todas las cosas que hizo, he aquí que
están escritos en las crónicas de los reyes de Israel.
32 En el segundo año de Pécaj hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a
reinar Jotam hijo de Azarías, rey de Judá.
33 Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 16 años en Jerusalén. El
nombre de su madre era Jerusa hija de Sadoc.
34 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas
que había hecho su padre Azarías.
35 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún
ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos. El edificó la
puerta superior de la casa de Jehovah.
36 Los demás hechos de Jotam, y todas las cosas que hizo, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
37 En aquel tiempo Jehovah comenzó a enviar contra Judá a Rezín, rey de
Siria, y a Pécaj hijo de Remalías.
38 Jotam reposó con sus padres y fue sepultado con ellos en la Ciudad de
David, su padre. Y su hijo Acaz reinó en su lugar.
2 Reyes 16
1 En el año 17 de Pécaj hijo de Remalías, comenzó a reinar Acaz hijo de
Jotam, rey de Judá.
2 Acaz tenía 20 años cuando comenzó a reinar, y reinó 16 años en
Jerusalén. El no hizo lo recto ante los ojos de Jehovah su Dios, en
contraste con su padre David.
3 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a
su hijo, conforme a las prácticas abominables de las naciones que Jehovah
había echado de delante de los hijos de Israel.
4 Asimismo, ofreció sacrificios y quemó incienso en los lugares altos,
sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso.
5 Entonces Rezín, rey de Siria, y Pécaj hijo de Remalías, rey de Israel,
subieron a Jerusalén para hacer la guerra. Sitiaron a Acaz, pero no
pudieron vencerle.
6 En aquel tiempo Rezín, rey de Siria, recuperó Eilat para Siria, y echó
de Eilat a los judíos. Después los edomitas fueron a Eilat y habitaron
allí hasta el día de hoy.
7 Entonces Acaz envió mensajeros a Tiglat-pileser, rey de Asiria, para
decirle: "Yo soy tu siervo y tu hijo. Sube y defiéndeme de mano del rey de
Siria y de mano del rey de Israel, que se han levantado contra mí."
8 Acaz tomó la plata y el oro que se hallaban en la casa de Jehovah y en
los tesoros de la casa del rey, y envió al rey de Asiria un presente.
9 El rey de Asiria le atendió; subió el rey de Asiria contra Damasco, la
tomó y llevó cautivos a sus habitantes a Quir. Y también mató a Rezín.
10 El rey Acaz fue a Damasco, al encuentro de Tiglat-pileser, rey de
Asiria. Y cuando vio el altar que estaba en Damasco, el rey Acaz envió al
sacerdote Urías el diseño y el modelo del altar, conforme a toda su
construcción.
11 El sacerdote Urías construyó el altar de acuerdo con todo lo que el rey
Acaz había enviado de Damasco. Así lo hizo el sacerdote Urías antes que el
rey Acaz volviera de Damasco.
12 Cuando el rey volvió de Damasco y vio el altar, el rey se acercó a él y
ofreció sobre él un holocausto.
13 Quemó su holocausto y su ofrenda vegetal, derramó su libación y
esparció la sangre de sus sacrificios de paz sobre el altar.
14 El altar de bronce que estaba delante de Jehovah, él lo quitó de
delante del templo, de entre su altar y la casa de Jehovah, y lo puso en
el lado norte de su altar.
15 Luego el rey Acaz dio orden al sacerdote Urías, diciendo: "En el altar
grande quema el holocausto de la mañana y la ofrenda vegetal de la tarde,
así como el holocausto del rey y su ofrenda, el holocausto de todo el
pueblo de la tierra y su ofrenda y su libación. Esparce sobre él toda la
sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de
bronce será mío, para que yo determine."
16 Y el sacerdote Urías hizo conforme a todas las cosas que le ordenó el
rey Acaz.
17 El rey Acaz también desmontó los marcos de las bases de las pilas
móviles y quitó de encima de ellas las pilas. También bajó la fuente de
encima de los bueyes de bronce que estaban debajo de ella, y la puso sobre
el pavimento de piedra.
18 Asimismo, a causa del rey de Asiria, quitó de la casa de Jehovah el
dosel para el sábado que habían hecho en la casa y el pasadizo exterior
del rey.
19 Los demás hechos de Acaz, las cosas que hizo, ¿no están escritos en el
libro de las crónicas de los reyes de Judá?
20 Acaz reposó con sus padres y fue sepultado con ellos en la Ciudad de
David. Y su hijo Ezequías reinó en su lugar.
2 Reyes 17
1 En el año 12 de Acaz, rey de Judá, comenzó a reinar Oseas hijo de Ela
sobre Israel en Samaria, y reinó 9 años.
2 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, aunque no como los reyes de
Israel que habían reinado antes de él.
3 Salmanazar, rey de Asiria, subió contra él, y Oseas fue hecho su siervo
y le pagaba tributo.
4 Pero el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba, porque éste había
enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y porque no había pagado el
tributo anual al rey de Asiria. Por ello el rey de Asiria lo detuvo y le
metió preso en una cárcel.
5 Después el rey de Asiria invadió todo el país. Subió contra Samaria y la
sitió durante tres años.
6 En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, llevó cautivos
a los israelitas a Asiria y los estableció en Halaj y en el Habor, río de
Gozán, y en las ciudades de los medos.
7 Esto aconteció porque los hijos de Israel pecaron contra Jehovah su
Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto, del poder del faraón,
rey de Egipto, y porque veneraron a otros dioses.
8 También anduvieron según las prácticas de las naciones que Jehovah había
echado de delante de los hijos de Israel, y en las que establecieron los
reyes de Israel.
9 Los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehovah
su Dios; se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde las
torres de los centinelas hasta las ciudades fortificadas.
10 Se erigieron piedras rituales y árboles rituales de Asera sobre toda
colina alta y debajo de todo árbol frondoso.
11 Quemaron allí incienso en todos los lugares altos, así como las
naciones que Jehovah había desterrado de delante de ellos. Hicieron cosas
malas provocando a ira a Jehovah,
12 pues rindieron culto a los ídolos, acerca de los cuales Jehovah les
había dicho: "Vosotros no haréis tal cosa."
13 Jehovah advertía a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de
todos los videntes, diciendo: "Volveos de vuestros malos caminos y guardad
mis mandamientos y mis estatutos, conforme a toda la ley que mandé a
vuestros padres y que os envié por medio de mis siervos los profetas."
14 Pero ellos no obedecieron, sino que endurecieron su cerviz, como la
cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehovah su Dios.
15 También desecharon sus leyes y el pacto que él había hecho con sus
padres, y sus amonestaciones con que los había amonestado. Fueron tras la
vanidad y se hicieron vanos. Imitaban a las naciones que estaban a su
alrededor, de las cuales Jehovah les había mandado no actuar como ellas.
16 Abandonaron todos los mandamientos de Jehovah su Dios, se hicieron dos
becerros de fundición y un árbol ritual de Asera, se postraron ante todo
el ejército de los cielos y sirvieron a Baal.
17 Hicieron pasar por fuego a sus hijos y a sus hijas, practicaron los
encantamientos y las adivinaciones, y se entregaron a hacer lo malo ante
los ojos de Jehovah, provocándole a ira.
18 Por tanto, Jehovah se enojó en gran manera contra Israel, y los quitó
de su presencia. No quedó sino sólo la tribu de Judá.
19 Pero tampoco Judá guardó los mandamientos de Jehovah su Dios, sino que
anduvieron en las prácticas que Israel había establecido.
20 Jehovah desechó a toda la descendencia de Israel. Los afligió y los
entregó en mano de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.
21 Cuando arrancó a Israel de la casa de David, proclamaron rey a Jeroboam
hijo de Nabat; pero Jeroboam apartó a Israel de seguir a Jehovah y les
hizo cometer un gran pecado.
22 Los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que cometió
Jeroboam, sin apartarse de ellos,
23 hasta que Jehovah quitó a Israel de su presencia, como lo había dicho
por medio de todos sus siervos los profetas. E Israel fue llevado cautivo
de su tierra a Asiria, hasta el día de hoy.
24 El rey de Asiria trajo gentes de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y
de Sefarvaim; y las estableció en las ciudades de Samaria en lugar de los
hijos de Israel. Ellas tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus
ciudades.
25 Y aconteció, cuando comenzaron a habitar allí, que como no
reverenciaban a Jehovah, envió Jehovah contra ellas leones que las
mataban.
26 Entonces ellas enviaron a decir al rey de Asiria: "Las gentes que tú
trajiste cautivas y estableciste en las ciudades de Samaria no conocen la
costumbre del dios del país, y él ha enviado leones contra ellas. Y he
aquí que las matan, porque no conocen la costumbre del dios del país."
27 El rey de Asiria mandó decir: "Llevad allí a uno de los sacerdotes que
trajisteis cautivos de allá. Que vaya y habite allí, y que les enseñe la
costumbre del dios del país."
28 Entonces fue uno de los sacerdotes que habían sido llevados cautivos de
Samaria y habitó en Betel. El les enseñó cómo debían reverenciar a
Jehovah.
29 Pero cada pueblo seguía haciendo sus propios dioses y los ponía en los
santuarios de los lugares altos que habían hecho los de Samaria. Cada
pueblo hizo así en la ciudad donde habitaba.
30 Los hombres de Babilonia hicieron una imagen de Sucot-benot; los de
Cuta hicieron una imagen de Nergal; los de Hamat hicieron una imagen de
Asima;
31 los aveos hicieron imágenes de Nibjaz y de Tartac; y los de Sefarvaim
quemaban a sus hijos en el fuego en honor de Adramelec y Anamelec, dioses
de Sefarvaim.
32 También temían a Jehovah e hicieron para sí, de entre ellos mismos,
sacerdotes de los lugares altos, que oficiaban por ellos en los santuarios
de los lugares altos.
33 Temían a Jehovah, pero servían a sus dioses, según las prácticas de los
pueblos de donde habían sido trasladados.
34 Hasta el día de hoy persisten en sus prácticas antiguas: No temen a
Jehovah; no actúan conforme a sus estatutos ni a sus decretos, ni conforme
a la ley y los mandamientos que Jehovah mandó a los hijos de Jacob, a
quien puso por nombre Israel,
35 y con quienes Jehovah hizo un pacto y les mandó diciendo: "No temeréis
a otros dioses, ni los adoraréis, ni los serviréis, ni les ofreceréis
sacrificio.
36 Más bien, a Jehovah, que os sacó de la tierra de Egipto con gran poder
y con brazo extendido, a él temeréis, a él adoraréis y a él ofreceréis
sacrificios.
37 Cuidaréis siempre de poner por obra los estatutos, los decretos, la ley
y los mandamientos que escribió para vosotros; y no temeréis a otros
dioses.
38 No olvidaréis el pacto que hice con vosotros ni temeréis a otros
dioses.
39 Sólo temed a Jehovah vuestro Dios, y él os librará de mano de todos
vuestros enemigos."
40 Pero ellos no escucharon; antes bien, hicieron según su antigua
costumbre.
41 Así aquellos pueblos temían a Jehovah, y al mismo tiempo rendían culto
a sus imágenes. Lo mismo hicieron sus hijos y los hijos de sus hijos; como
hicieron sus padres, así hacen ellos hasta el día de hoy.
2 Reyes 18
1 Aconteció que en el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel,
comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz, rey de Judá.
2 Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 29 años en Jerusalén. El
nombre de su madre era Abi hija de Zacarías.
3 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas
que había hecho su padre David.
4 Quitó los lugares altos, rompió las piedras rituales, cortó los árboles
rituales de Asera e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho
Moisés, porque hasta aquel entonces los hijos de Israel le quemaban
incienso. Y la llamó Nejustán.
5 Ezequías puso su esperanza en Jehovah Dios de Israel. Ni antes ni
después de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá,
6 porque fue fiel a Jehovah y no se apartó de él, sino que guardó los
mandamientos que Jehovah había mandado a Moisés.
7 Jehovah estaba con él, y tuvo éxito en todas las cosas que emprendió. Se
rebeló contra el rey de Asiria y dejó de servirle.
8 Derrotó a los filisteos hasta Gaza y sus territorios, desde las torres
de los centinelas hasta la ciudad fortificada.
9 Aconteció en el cuarto año del rey Ezequías, que era el séptimo año de
Oseas hijo de Ela, rey de Israel, que Salmanazar, rey de Asiria, subió
contra Samaria y la sitió.
10 La tomaron al cabo de tres años; es decir, Samaria fue tomada en el
sexto año de Ezequías, que era el noveno año de Oseas, rey de Israel.
11 El rey de Asiria llevó cautivos a los israelitas a Asiria y los puso en
Halaj y en el Habor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos;
12 por cuanto no obedecieron la voz de Jehovah su Dios, sino que
quebrantaron su pacto. No escucharon ni pusieron por obra todas las cosas
que había mandado Moisés, siervo de Jehovah.
13 En el año 14 del rey Ezequías subió Senaquerib, rey de Asiria, contra
todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
14 Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria, en
Laquis: "Yo he fallado. Apártate de mí, y pagaré lo que me impongas." El
rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, 300 talentos de plata y 30
talentos de oro.
15 Entonces le dio Ezequías toda la plata que se hallaba en la casa de
Jehovah y en los tesoros de la casa del rey.
16 En aquel tiempo Ezequías desmanteló las puertas del templo de Jehovah y
sus marcos, que el mismo Ezequías, rey de Judá, había recubierto de oro, y
se los dio al rey de Asiria.
17 Después el rey de Asiria envió al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces,
con un poderoso ejército, desde Laquis al rey Ezequías, en Jerusalén.
Subieron y llegaron a Jerusalén. Y habiendo subido y llegado, se
detuvieron junto al acueducto del estanque de arriba, que está en el
camino del Campo del Lavador.
18 Luego llamaron al rey, y salieron hacia ellos Eliaquim hijo de
Hilquías, el administrador del palacio; Sebna, el escriba; y Jóaj hijo de
Asaf, el cronista.
19 Entonces les dijo el Rabsaces: --Decid a Ezequías que así ha dicho el
gran rey, el rey de Asiria: "¿Qué confianza es esa en que confías?
20 Tú has dicho tener plan y poderío para la guerra, pero sólo son
palabras de labios. Pero ahora, ¿en quién confías para que te hayas
rebelado contra mí?
21 He aquí que ahora tú confías en Egipto, en ese bastón de caña cascada,
que a cualquiera que se apoye sobre ella, le entrará por la mano y se la
atravesará. Así es el faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en
él.
22 Pero si me decís: 'Confiamos en Jehovah nuestro Dios', ¿no es éste
aquel cuyos lugares altos y cuyos altares ha quitado Ezequías, y ha dicho
a Judá y a Jerusalén: 'Delante de este altar adoraréis en Jerusalén'?"
23 Ahora pues, comprométete con mi señor, el rey de Asiria, y yo te daré
2.000 caballos, si acaso tú puedes proveer quienes cabalguen sobre ellos.
24 ¿Cómo podrás resistir a un oficial de uno de los más insignificantes
servidores de mi señor, confiando en Egipto por carros y jinetes?
25 Y ahora, ¿acaso he subido contra este lugar para destruirlo sin que
haya intervenido Jehovah? Jehovah me ha dicho: "Sube contra esa tierra y
destrúyela."
26 Entonces Eliaquim hijo de Hilquías, Sebna y Jóaj dijeron al Rabsaces:
--Por favor, habla a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos.
No hables con nosotros en hebreo, a oídos del pueblo que está sobre la
muralla.
27 Pero el Rabsaces les dijo: --¿Acaso me ha enviado mi señor para decir
estas palabras sólo a tu señor y a ti? ¿No les concierne también a los
hombres que están sobre la muralla, quienes, como vosotros, han de comer
sus propios excrementos y beber su propia orina?
28 Entonces el Rabsaces se puso de pie, gritó a gran voz en hebreo y habló
diciendo: --¡Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria!
29 Así ha dicho el rey: "No os engañe Ezequías, porque él no os podrá
librar de mi mano.
30 Tampoco os haga confiar Ezequías en Jehovah, diciendo: 'Ciertamente
Jehovah nos librará, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de
Asiria.'"
31 ¡No escuchéis a Ezequías! Porque así ha dicho el rey de Asiria: "Haced
la paz conmigo y rendíos a mí. Y comerá cada uno de su vid y de su
higuera, y beberá cada uno de las aguas de su pozo,
32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de
grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de aceite de olivo y de
miel. Así viviréis y no moriréis. No escuchéis a Ezequías, porque os
engaña diciendo: 'Jehovah nos librará.'
33 ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones libró su tierra de la mano
del rey de Asiria?
34 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de
Sefarvaim, de Hena y de Ivá? ¿Acaso libraron éstos a Samaria de mi mano?
35 ¿Cuáles de entre todos los dioses de estas tierras libraron sus tierras
de mi mano, para que Jehovah libre a Jerusalén de mi mano?"
36 Pero el pueblo calló y no le respondió ni una palabra, porque había una
orden del rey que decía: "No le respondáis."
37 Entonces Eliaquim hijo de Hilquías, el administrador del palacio;
Sebna, el escriba; y Jóaj hijo de Asaf, el cronista, fueron a Ezequías con
sus vestiduras rasgadas, y le declararon las palabras del Rabsaces.
2 Reyes 19
1 Aconteció que cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestiduras, y
cubierto de cilicio entró en la casa de Jehovah.
2 Luego envió, cubiertos de cilicio, a Eliaquim el administrador del
palacio, a Sebna el escriba y a los ancianos de los sacerdotes a donde
estaba el profeta Isaías hijo de Amoz.
3 Y le dijeron: --Así ha dicho Ezequías: "Este día es día de angustia, de
reprensión y de vergüenza; porque los hijos están a punto de nacer, pero
no hay fuerzas para dar a luz.
4 Quizás Jehovah tu Dios habrá escuchado todas las palabras del Rabsaces,
al cual ha enviado su señor, el rey de Asiria, para afrentar al Dios vivo;
y le reprenderá a causa de las palabras que Jehovah tu Dios ha escuchado.
Eleva, pues, una oración por el remanente que aún queda."
5 Fueron, pues, a Isaías los servidores del rey Ezequías,
6 e Isaías les dijo: --Así diréis a vuestro señor: "Así ha dicho Jehovah:
'No temas por las palabras que has oído, con las que me han injuriado los
criados del rey de Asiria.
7 He aquí, yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor y se volverá a su
tierra. Y haré que en su tierra caiga a espada.'"
8 Cuando el Rabsaces oyó que el rey de Asiria había partido de Laquis,
regresó y halló al rey combatiendo contra Libna.
9 Luego el rey oyó hablar acerca de Tirhaca, rey de Etiopía: "He aquí que
él ha salido para combatir contra ti." Entonces volvió a enviar mensajeros
a Ezequías, diciendo:
10 "Así diréis a Ezequías, rey de Judá: 'No te engañe tu dios, en quien tú
confías, al decirte que Jerusalén no será entregada en mano del rey de
Asiria.
11 He aquí, tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todos los
países, destruyéndolos por completo. ¿Y serás librado tú?
12 ¿Acaso los dioses de las naciones, que mis padres destruyeron, libraron
a Gozán, a Harán, a Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13 ¿Dónde están el rey de Hamat, el rey de Arfad y el rey de la ciudad de
Sefarvaim, de Hena y de Ivá?'"
14 Entonces Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros, y la leyó.
Luego Ezequías subió a la casa de Jehovah, y la extendió delante de
Jehovah.
15 Y Ezequías oró delante de Jehovah y dijo: "Oh Jehovah Dios de Israel,
que tienes tu trono entre los querubines: Sólo tú eres el Dios de todos
los reinos de la tierra; tú has hecho los cielos y la tierra.
16 Inclina, oh Jehovah, tu oído y escucha; abre, oh Jehovah, tus ojos y
mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir para afrentar
al Dios vivo.
17 Es verdad, oh Jehovah, que los reyes de Asiria han destruido las
naciones y sus tierras,
18 y que han entregado al fuego sus dioses y los destruyeron; porque éstos
no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y de piedra.
19 Ahora pues, oh Jehovah, Dios nuestro, por favor, sálvanos de su mano,
para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú, oh Jehovah,
eres Dios."
20 Entonces Isaías hijo de Amoz mandó a decir a Ezequías: "Así ha dicho
Jehovah Dios de Israel: 'He escuchado lo que me has pedido en oración
acerca de Senaquerib, rey de Asiria.
21 Esta es la palabra que Jehovah ha hablado acerca de él: "'La virgen
hija de Sion te menosprecia; hace burla de ti. Mueve su cabeza a tus
espaldas la hija de Jerusalén.
22 ¿A quién has afrentado e injuriado? ¿Contra quién has levantado la voz
y alzado tus ojos con altivez? ¡Contra el Santo de Israel!
23 "'Por medio de tus mensajeros has afrentado al Señor y has dicho: Con
la multitud de mis carros yo ascendí a las cumbres de los montes, a las
regiones más remotas del Líbano. Corté sus más altos cedros y sus cipreses
escogidos. Llegué hasta su morada más lejana, al bosque más exuberante.
24 Yo cavé y bebí aguas extranjeras, y con las plantas de mis pies hice
secar todas las corrientes de Egipto.
25 "'¿Acaso no lo has oído? Hace mucho tiempo que lo determiné; desde los
días de la antigüedad lo dispuse. Y ahora he hecho que suceda, para hacer
de las ciudades fortificadas montones de ruinas.
26 Y sus habitantes, sin poder hacer nada, son aterrorizados y
avergonzados. Son como la planta del campo o el verdor del pasto, como la
hierba de los terrados que es quemada antes de madurar.
27 "'Yo conozco tu sentarte, tu salir y tu entrar, y también tu furor
contra mí.
28 Porque te has enfurecido contra mí y tu arrogancia ha subido a mis
oídos, pondré mi gancho en tu nariz y mi freno en tus labios. Y te haré
regresar por el camino por donde has venido.'
29 "Y esto te servirá de señal, oh Ezequías: Este año comeréis de lo que
brote de por sí, y el segundo año de lo que crezca de aquello. Pero en el
tercer año sembrad y segad; plantad viñas y comed de su fruto.
30 Y los sobrevivientes de la casa de Judá, los que habrán quedado,
volverán a echar raíces por debajo y a dar fruto por arriba.
31 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sion los
sobrevivientes. ¡El celo de Jehovah de los Ejércitos hará esto!
32 "Por tanto, así ha dicho Jehovah acerca del rey de Asiria: 'No entrará
en esta ciudad; no tirará en ella ni una sola flecha. No vendrá frente a
ella con escudo, ni construirá contra ella terraplén.
33 Por el camino por donde vino, por él se volverá; y no entrará en esta
ciudad, dice Jehovah.
34 Pues defenderé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por
amor a mi siervo David.'"
35 Aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehovah e hirió a
185.000 en el campamento de los asirios. Se levantaron por la mañana, y he
aquí que todos ellos eran cadáveres.
36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó, y permaneció en
Nínive.
37 Pero sucedió que mientras adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus
hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de
Ararat. Y su hijo Esarjadón reinó en su lugar.
2 Reyes 20
1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Entonces el profeta
Isaías hijo de Amoz fue a él y le dijo: --Así ha dicho Jehovah: "Pon en
orden tu casa, porque vas a morir y no vivirás."
2 Entonces él volvió su cara hacia la pared y oró a Jehovah diciendo:
3 --Oh Jehovah, acuérdate, por favor, de que he andado delante de ti en
verdad y con corazón íntegro, y que he hecho lo bueno ante tus ojos.
Ezequías lloró con gran llanto.
4 Y sucedió que antes que Isaías saliese del patio central, le vino la
palabra de Jehovah, diciendo:
5 --Vuelve y di a Ezequías, el soberano de mi pueblo: "Así ha dicho
Jehovah, Dios de tu padre David: 'He oído tu oración y he visto tus
lágrimas. He aquí, te voy a sanar; al tercer día subirás a la casa de
Jehovah.
6 Añadiré quince años a tus días, y libraré a ti y a esta ciudad de mano
del rey de Asiria. Defenderé esta ciudad por amor a mí mismo y por amor a
mi siervo David.'"
7 Entonces Isaías dijo: --Tomad pasta de higos... La tomaron y la pusieron
sobre la llaga; luego sanó.
8 Entonces Ezequías preguntó a Isaías: --¿Cuál será la señal de que
Jehovah me sanará y de que subiré a la casa de Jehovah al tercer día?
9 E Isaías respondió: --Esta señal tendrás de parte de Jehovah, de que él
hará esto que ha dicho: ¿Puede avanzar la sombra diez gradas o retroceder
diez gradas?
10 Ezequías respondió: --Es cosa fácil que la sombra avance diez gradas;
pero no que retroceda diez gradas.
11 Entonces el profeta Isaías invocó a Jehovah, y él hizo que la sombra
retrocediese diez gradas, por las gradas que había avanzado en la gradería
de Acaz.
12 En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia,
envió cartas y un presente a Ezequías, porque había oído que Ezequías
había estado enfermo.
13 Ezequías se alegró por ellos y les mostró toda la casa de sus tesoros:
la plata, el oro, los perfumes y los ungüentos finos, su armería y todo lo
que había en sus depósitos. No hubo cosa que Ezequías no les mostrase en
su casa y en todos sus dominios.
14 Entonces el profeta Isaías fue al rey Ezequías y le preguntó: --¿Qué
dijeron aquellos hombres, y de dónde vinieron a ti? Ezequías respondió:
--Han venido de un país lejano, de Babilonia.
15 El preguntó: --¿Qué han visto en tu casa? Y Ezequías respondió: --Han
visto todo lo que hay en mi casa; nada hay en mis depósitos que no les
haya mostrado.
16 Entonces Isaías dijo a Ezequías: --Escucha la palabra de Jehovah:
17 "He aquí, vienen días en que todo lo que hay en tu casa, lo que tus
padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia. No
quedará nada, ha dicho Jehovah.
18 Y de tus hijos que procederán de ti, que tú habrás engendrado, tomarán
para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia."
19 Ezequías dijo a Isaías: --La palabra de Jehovah que has hablado es
buena. Porque pensó: "¿No habrá paz y estabilidad en mis días?"
20 Los demás hechos de Ezequías y todo su poderío, cómo construyó el
estanque y el acueducto, e introdujo las aguas en la ciudad, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
21 Ezequías reposó con sus padres, y su hijo Manasés reinó en su lugar.
2 Reyes 21
1 Manasés tenía 12 años cuando comenzó a reinar, y reinó 55 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Hefsiba.
2 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, conforme a las prácticas
abominables de las naciones que Jehovah había echado de delante de los
hijos de Israel.
3 Volvió a edificar los lugares altos que su padre Ezequías había
destruido. Erigió altares a Baal e hizo un árbol ritual de Asera, como
había hecho Acab, rey de Israel. Se postró ante todo el ejército de los
cielos y les rindió culto.
4 También edificó altares en la casa de Jehovah, de la cual Jehovah había
dicho: "En Jerusalén pondré mi nombre."
5 Edificó altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la
casa de Jehovah.
6 Hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la magia y la adivinación,
evocó a los muertos y practicó el espiritismo. Abundó en hacer lo malo
ante los ojos de Jehovah, provocándole a ira.
7 Puso la imagen tallada de Asera que había hecho, en la casa de la cual
Jehovah había dicho a David y a su hijo Salomón: "En esta casa y en
Jerusalén, que he elegido entre todas las tribus de Israel, pondré mi
nombre para siempre.
8 No volveré a desplazar los pies de Israel de la tierra que he dado a sus
padres, con tal de que procuren hacer conforme a todas las cosas que les
he mandado, y conforme a toda la ley que les mandó mi siervo Moisés."
9 Pero ellos no escucharon, y Manasés hizo que se desviaran, e hicieron lo
malo, más que las naciones que Jehovah había destruido ante los hijos de
Israel.
10 Entonces Jehovah habló por medio de sus siervos los profetas, diciendo:
11 "Por cuanto Manasés, rey de Judá, ha hecho estas abominaciones y ha
hecho más mal que todo el que hicieron los amorreos que le precedieron, y
ha hecho también pecar a Judá con sus ídolos,
12 por tanto, así ha dicho Jehovah Dios de Israel: 'He aquí, yo traigo tal
mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oiga le retiñirán ambos
oídos.
13 Extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa
de Acab, y limpiaré a Jerusalén como cuando se limpia un plato; se limpia
y luego se lo pone boca abajo.
14 Desampararé al remanente de mi heredad y lo entregaré en mano de sus
enemigos, y serán presa y despojo para todos sus enemigos.
15 Porque han hecho lo malo ante mis ojos y me han provocado a ira desde
el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy.'"
16 Aparte de esto, Manasés derramó muchísima sangre inocente, hasta llenar
Jerusalén de un extremo a otro, además de su pecado con el que hizo pecar
a Judá, para que hiciese lo malo ante los ojos de Jehovah.
17 Los demás hechos de Manasés, todas las cosas que hizo y el pecado que
cometió, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de
Judá?
18 Manasés reposó con sus padres y fue sepultado en el jardín de su casa,
en el jardín de Uza. Y su hijo Amón reinó en su lugar.
19 Amón tenía 22 años cuando comenzó a reinar, y reinó 2 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Mesulemet hija de Haruz, de Jotba.
20 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, como había hecho su padre
Manasés.
21 Anduvo en todo el camino en el que había andado su padre, rindió culto
a los ídolos a los que su padre había rendido culto, y se postró ante
ellos.
22 Abandonó a Jehovah, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de
Jehovah.
23 Los servidores de Amón conspiraron contra él y mataron al rey en su
casa.
24 Pero el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado
contra el rey Amón. Luego, en su lugar, el pueblo de la tierra proclamó
rey a su hijo Josías.
25 Los demás hechos de Amón, las cosas que hizo, ¿no están escritos en el
libro de las crónicas de los reyes de Judá?
26 Fue sepultado en su sepulcro, en el jardín de Uza. Y su hijo Josías
reinó en su lugar.
2 Reyes 22
1 Josías tenía 8 años cuando comenzó a reinar, y reinó 31 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Yedida hija de Adaías, de Boscat.
2 El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, y anduvo en todo el camino de
su padre David, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.
3 Sucedió que en el año 18 del rey Josías el rey envió a Safán hijo de
Azalías, hijo del escriba Mesulam, a la casa de Jehovah, diciendo:
4 --Vé al sumo sacerdote Hilquías y dile que vacíe el dinero que ha sido
traído a la casa de Jehovah y que los guardias de la puerta han recogido
del pueblo.
5 Que lo entreguen en manos de los que hacen la obra, los que están
encargados de la casa de Jehovah, para que lo entreguen a los que hacen la
obra en la casa de Jehovah, con el propósito de reparar las grietas de la
casa
6 (es decir, a los carpinteros, a los constructores y a los albañiles), a
fin de comprar madera y piedra labrada para reparar la casa.
7 Pero que no se les pida cuenta del dinero cuyo manejo se les confía,
porque ellos proceden con fidelidad.
8 Entonces el sumo sacerdote Hilquías dijo al escriba Safán: --He hallado
el libro de la Ley en la casa de Jehovah. E Hilquías entregó el libro a
Safán, y éste lo leyó.
9 Entonces el escriba Safán fue al rey y le dio informes diciendo: --Tus
siervos han vaciado el dinero que se halló en el templo, y lo han
entregado en manos de los que hacen la obra, los que están encargados de
la casa de Jehovah.
10 --Asimismo, el escriba Safán declaró al rey diciendo--: El sacerdote
Hilquías me ha dado un libro. Y Safán lo leyó en presencia del rey.
11 Y sucedió que cuando el rey escuchó las palabras del libro de la Ley,
rasgó sus vestiduras.
12 Luego el rey mandó al sacerdote Hilquías, a Ajicam hijo de Safán, a
Acbor hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías, el siervo del rey,
diciendo:
13 --Id y consultad a Jehovah por mí, por el pueblo y por todo Judá,
respecto a las palabras del libro que ha sido hallado. Porque grande es la
ira de Jehovah que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros
padres no han obedecido los mandamientos de este libro de hacer conforme a
todo lo que ha sido escrito acerca de nosotros.
14 Entonces el sacerdote Hilquías, Ajicam, Acbor, Safán y Asaías fueron a
la profetisa Hulda, esposa de Salum hijo de Ticva, hijo de Jarjas, guarda
de las vestiduras, la cual vivía en el Segundo Barrio de Jerusalén; y
hablaron con ella.
15 Y ella les dijo: --Así ha dicho Jehovah Dios de Israel: "Decid al
hombre que os ha enviado a mí,
16 que así ha dicho Jehovah: 'He aquí yo traeré el mal sobre este lugar y
sobre sus habitantes, es decir, todas las palabras del libro que el rey de
Judá ha leído.
17 Porque me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses,
provocándome a ira con todas las obras de sus manos. Por eso se ha
encendido mi ira contra este lugar, y no será apagada.'"
18 Así diréis al rey de Judá que os ha enviado para consultar a Jehovah:
"Así ha dicho Jehovah Dios de Israel con respecto a las palabras que has
escuchado:
19 'Por cuanto tu corazón se ha conmovido y te has humillado delante de
Jehovah cuando escuchaste lo que he pronunciado contra este lugar y contra
sus habitantes (que vendrían a ser objeto de horror y maldición), y por
cuanto rasgaste tus vestiduras y lloraste en mi presencia, yo también te
he escuchado, dice Jehovah.
20 Por tanto, he aquí que yo te reuniré con tus padres, y serás reunido en
tu sepulcro en paz. Tus ojos no verán todo el mal que traeré sobre este
lugar.'" Y ellos dieron la respuesta al rey.
2 Reyes 23
1 Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de
Jerusalén.
2 Luego el rey subió a la casa de Jehovah, y con él todos los hombres de
Judá, todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y
todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor. Y leyó a oídos de ellos
todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa
de Jehovah.
3 El rey se puso de pie junto a la columna e hizo pacto delante de
Jehovah, de andar en pos de Jehovah y de guardar sus mandamientos, sus
testimonios y sus estatutos con todo el corazón y con toda el alma, para
cumplir las palabras de este pacto escritas en este libro. Entonces todo
el pueblo se puso de pie a favor del pacto.
4 Entonces el rey mandó al sumo sacerdote Hilquías, a los sacerdotes de
segundo orden y a los guardias de la puerta, que sacasen del santuario de
Jehovah todos los objetos que habían sido hechos para Baal, para Asera y
para todo el ejército de los cielos. Los quemó fuera de Jerusalén en los
campos del Quedrón, e hizo llevar sus cenizas a Betel.
5 Quitó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían puesto
para que quemasen incienso en los lugares altos de las ciudades de Judá y
en los alrededores de Jerusalén; también a los que quemaban incienso a
Baal, al sol, a la luna, a los signos del zodíaco y a todo el ejército de
los cielos.
6 También sacó de la casa de Jehovah el árbol ritual de Asera, fuera de
Jerusalén, al arroyo de Quedrón; y lo quemó en el arroyo de Quedrón. Lo
redujo a polvo y arrojó su polvo sobre el sepulcro de los hijos del
pueblo.
7 Y destruyó las habitaciones de los varones consagrados a la prostitución
ritual, las cuales estaban en la casa de Jehovah, donde las mujeres hacían
tejidos para Asera.
8 Hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá y profanó los
lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta
Beerseba. Destruyó los altares de las puertas que estaban a la entrada de
la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, los cuales estaban a la
izquierda, según uno entra por la puerta de la ciudad.
9 Sin embargo, los sacerdotes de los lugares altos no subían al altar de
Jehovah en Jerusalén; sólo comían panes sin levadura entre sus hermanos.
10 También profanó el Tófet, que estaba en el valle del hijo de Hinom,
para que ninguno pasase por fuego a su hijo o a su hija en honor a Moloc.
11 Y quitó de la entrada de la casa de Jehovah los caballos que los reyes
de Judá habían dedicado al sol. Estaban junto a la cámara del funcionario
Natán-melec, que estaba en las dependencias. Y quemó en el fuego los
carros del sol.
12 También demolió los altares que los reyes de Judá habían hecho, que
estaban en la azotea de la Sala de Acaz, y los altares que Manasés había
hecho en los dos atrios de la casa de Jehovah. Los destrozó allí y arrojó
su polvo en el arroyo de Quedrón.
13 Profanó los lugares altos que estaban al este de Jerusalén, al sur del
monte de la Destrucción, los cuales había edificado Salomón, rey de
Israel, para Astarte, ídolo detestable de los sidonios; para Quemós, ídolo
detestable de Moab; y para Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón.
14 Destrozó las piedras rituales, cortó los árboles rituales de Asera y
llenó sus lugares con huesos humanos.
15 También destruyó el altar que había en Betel y el lugar alto que había
hecho Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel; destruyó ese
altar y el lugar alto. Quemó el lugar alto y lo convirtió en polvo, y
quemó el árbol ritual de Asera.
16 Y al volverse Josías, vio los sepulcros que estaban allí en el monte.
Entonces mandó sacar los huesos de los sepulcros y los quemó sobre el
altar para profanarlo, conforme a la palabra de Jehovah que había
proclamado el hombre de Dios que había anunciado estas cosas.
17 Después preguntó: --¿Qué es aquel monumento que veo? Y los hombres de
la ciudad le respondieron: --Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de
Judá y anunció estas cosas que tú has hecho contra el altar de Betel.
18 Entonces dijo: --Dejadlo. Nadie mueva sus restos. Así fueron
preservados sus restos junto con los restos del profeta que vino de
Samaria.
19 Josías también quitó todos los santuarios de los lugares altos que
estaban en las ciudades de Samaria, que habían hecho los reyes de Israel,
provocando a ira a Jehovah. Hizo con ellos conforme a todo lo que había
hecho en Betel.
20 Además, mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares
altos que estaban allí, y sobre ellos quemó huesos humanos. Después
regresó a Jerusalén.
21 Entonces el rey mandó a todo el pueblo, diciendo: --Celebrad la Pascua
a Jehovah vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en este libro del
pacto.
22 En verdad, no había sido celebrada una Pascua como ésta desde el tiempo
de los jueces que gobernaron a Israel, ni en todo el tiempo de los reyes
de Israel y de los reyes de Judá.
23 Esta Pascua a Jehovah fue celebrada en Jerusalén en el año 18 del rey
Josías.
24 Asimismo, Josías eliminó a los que evocaban a los muertos y a los
espiritistas, los ídolos domésticos, los ídolos repugnantes y todos los
ídolos detestables que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para
cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el
sacerdote Hilquías había hallado en la casa de Jehovah.
25 No hubo un rey antes de él que se volviera como él a Jehovah con todo
su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la
ley de Moisés; ni tampoco se levantó otro igual después de él.
26 Con todo eso, Jehovah no desistió del ardor de su gran ira, ya que su
ira se había encendido contra Judá, por todas las cosas con que Manasés le
había provocado.
27 Entonces dijo Jehovah: "También quitaré de mi presencia a Judá, como
quité a Israel. Desecharé esta ciudad que escogí, a Jerusalén, y la casa
de la cual había dicho: 'Allí estará mi nombre.'"
28 Los demás hechos de Josías y todas las cosas que hizo, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
29 En sus días el faraón Necao, rey de Egipto, subió contra el rey de
Asiria, junto al río Eufrates. El rey Josías fue a su encuentro, pero
cuando el faraón le vio, le dio muerte en Meguido.
30 Sus servidores lo pusieron en un carro y lo llevaron muerto de Meguido
a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro. Luego el pueblo de la tierra
tomó a Joacaz hijo de Josías, y le ungieron y le proclamaron rey en lugar
de su padre.
31 Joacaz tenía 23 años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en
Jerusalén. El nombre de su madre era Hamutal hija de Jeremías, de Libna.
32 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas
que habían hecho sus padres.
33 El faraón Necao lo encarceló en Ribla, en la tierra de Hamat, para que
no reinara en Jerusalén; e impuso sobre el país una multa de 100 talentos
de plata y un talento de oro.
34 El faraón Necao proclamó rey a Eliaquim hijo de Josías en lugar de
Josías su padre, pero le cambió su nombre por el de Joacim. Y tomó a
Joacaz y lo llevó a Egipto, donde murió.
35 Joacim pagó al faraón la plata y el oro, pero tuvo que imponer un
impuesto al país para dar el dinero conforme al mandato del faraón. Exigió
la plata y el oro al pueblo de la tierra, a cada uno según la estimación
de su patrimonio, para darlo al faraón Necao.
36 Joacim tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 11 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Zebuda hija de Pedaías, de Ruma.
37 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas
que habían hecho sus padres.
2 Reyes 24
1 En sus días subió Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim fue su
vasallo durante tres años. Luego cambió de parecer y se rebeló contra él.
2 Entonces Jehovah envió contra él tropas de los caldeos, de los sirios,
de los moabitas y de los amonitas; y las envió contra Judá para
destruirla, conforme a la palabra que Jehovah había hablado por medio de
sus siervos los profetas.
3 Ciertamente esto vino contra Judá por mandato de Jehovah, para quitarla
de su presencia por los pecados de Manasés, por todo lo que él había
hecho,
4 así como por la sangre inocente que había derramado; pues había llenado
Jerusalén de sangre inocente. Por eso Jehovah no estuvo dispuesto a
perdonar.
5 Los demás hechos de Joacim y todas las cosas que hizo, ¿no están
escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
6 Joacim reposó con sus padres, y su hijo Joaquín reinó en su lugar.
7 El rey de Egipto no volvió a salir de su tierra, porque el rey de
Babilonia había tomado todo lo que era del rey de Egipto, desde el arroyo
de Egipto hasta el río Eufrates.
8 Joaquín tenía 18 años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en
Jerusalén. El nombre de su madre era Nejusta hija de Elnatán, de
Jerusalén.
9 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas que
había hecho su padre.
10 En aquel tiempo los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia,
subieron contra Jerusalén; y la ciudad fue sitiada.
11 También Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino contra la ciudad, cuando
sus servidores la tenían sitiada.
12 Entonces Joaquín, rey de Judá, se entregó al rey de Babilonia, él con
su madre, sus servidores, sus oficiales y sus funcionarios. El rey de
Babilonia lo apresó en el octavo año de su reinado.
13 Luego sacó de allí todos los tesoros de la casa de Jehovah y los
tesoros de la casa del rey. Rompió en pedazos todos los utensilios de oro
que había hecho Salomón, rey de Israel, para la casa de Jehovah, como
Jehovah había dicho.
14 Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén: a todos los magistrados, a
todos los guerreros valientes (un total de 10.000 cautivos), y a todos los
herreros y artesanos. No quedó nadie, excepto la gente más pobre del
pueblo de la tierra.
15 También llevó cautivos a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey, a las
mujeres del rey, a los funcionarios del rey y a los poderosos del país;
los llevó cautivos de Jerusalén a Babilonia.
16 El rey de Babilonia llevó cautivos a Babilonia a todos los hombres de
guerra, que eran 7.000, a los artesanos, y herreros, que eran 1.000, y a
todos los valientes ejercitados para la guerra.
17 El rey de Babilonia proclamó rey en lugar de Joaquín a su tío Matanías,
y cambió su nombre por el de Sedequías.
18 Sedequías tenía 21 años cuando comenzó a reinar, y reinó 11 años en
Jerusalén. El nombre de su madre era Hamutal hija de Jeremías, de Libna.
19 El hizo lo malo ante los ojos de Jehovah, conforme a todo lo que había
hecho Joacim.
20 Ciertamente el furor de Jehovah estaba contra Jerusalén y Judá, hasta
que los echó de su presencia. Entonces Sedequías se rebeló contra el rey
de Babilonia.
2 Reyes 25
1 Y aconteció el 10 del mes décimo del noveno año de su reinado que
Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejército contra
Jerusalén. Luego acamparon contra ella y construyeron muros de asedio
contra ella en derredor.
2 La ciudad estuvo sitiada hasta el año 11 del rey Sedequías.
3 En el noveno día del mes cuarto prevaleció el hambre en la ciudad, y no
había alimentos para el pueblo de la tierra.
4 Entonces se abrió una brecha en la ciudad, y huyeron de noche el rey y
todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre
los dos muros, junto al jardín del rey, mientras los caldeos estaban junto
y alrededor de la ciudad. Se dirigieron hacia el Arabá,
5 pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y lo alcanzó en las
llanuras de Jericó; y todo su ejército fue dispersado de su lado.
6 Entonces prendieron al rey y lo llevaron ante el rey de Babilonia, en
Ribla, y éste pronunció sentencia contra aquél.
7 Degollaron a los hijos de Sedequías en su presencia. Y a Sedequías le
sacó los ojos, le aprisionó con cadenas de bronce y lo hizo llevar a
Babilonia.
8 El séptimo día del mes quinto del año 19 de Nabucodonosor, rey de
Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, servidor
del rey de Babilonia.
9 Incendió la casa de Jehovah, la casa del rey y todas las casas de
Jerusalén; incendió todo edificio grande.
10 Todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia
demolió los muros alrededor de Jerusalén.
11 Nabuzaradán, capitán de la guardia, hizo llevar cautivo al resto del
pueblo que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían
pasado al rey de Babilonia y al resto de la gente.
12 Sin embargo, el capitán de la guardia hizo quedar una parte de la gente
más pobre de la tierra, como viñadores y labradores.
13 Los caldeos destrozaron las columnas de bronce que estaban en la casa
de Jehovah, así como las bases de las pilas móviles y la fuente de bronce
que estaban en la casa de Jehovah; y se llevaron el bronce a Babilonia.
14 También se llevaron las ollas, las palas, las despabiladeras, los
cucharones y todos los utensilios de bronce con que servían.
15 El capitán de la guardia se llevó también los incensarios y los tazones
para la aspersión, tanto los de oro como los de plata.
16 En cuanto a las dos columnas, la fuente y las bases de las pilas
móviles que Salomón había hecho para la casa de Jehovah, no hubo manera de
pesar el bronce de todos estos objetos.
17 La altura de cada columna era de 18 codos. Encima tenían un capitel de
bronce de 3 codos de alto y alrededor, sobre el capitel, había una red y
granadas, todo de bronce. La segunda columna tenía una labor igual, con la
red.
18 El capitán de la guardia tomó también a Seraías, el sacerdote
principal; a Sofonías, el segundo sacerdote; y a tres guardias de la
puerta.
19 Y de la ciudad tomó a un funcionario que estaba encargado de los
hombres de guerra; a cinco hombres de los más íntimos del rey que se
hallaban en la ciudad y al escriba principal de la milicia, quien
reclutaba al pueblo de la tierra, y a sesenta hombres del pueblo de la
tierra que se hallaban en la ciudad.
20 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los tomó y los llevó ante el rey de
Babilonia, en Ribla.
21 El rey de Babilonia los hirió y los mató en Ribla, en la tierra de
Hamat. Así fue llevado cautivo Judá lejos de su tierra.
22 Sobre la gente que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dejado en la
tierra de Judá, el rey puso a Gedalías hijo de Ajicam, hijo de Safán.
23 Todos los jefes de los soldados, ellos y sus hombres (Ismael hijo de
Netanías, Johanán hijo de Carea, Seraías hijo de Tanjumet, de Netofa, y
Jazanías hijo de cierto hombre de Maaca) se enteraron de que el rey de
Babilonia había puesto por gobernador a Gedalías. Ellos y sus hombres
fueron a él en Mizpa.
24 Entonces Gedalías les juró a ellos y a sus hombres, diciéndoles: "No
tengáis temor a los servidores de los caldeos. Habitad en la tierra y
servid al rey de Babilonia, y os irá bien."
25 Pero aconteció en el mes séptimo que Ismael hijo de Netanías, hijo de
Elisama, de la descendencia real, fue con diez hombres, e hirieron y
dieron muerte a Gedalías y a los judíos y caldeos que estaban con él en
Mizpa.
26 Entonces todo el pueblo se levantó, desde el menor hasta el mayor, con
los jefes de los soldados, y se fueron a Egipto, porque tenían temor a los
caldeos.
27 Aconteció el 27 del mes duodécimo del año 37 de la cautividad de
Joaquín, rey de Judá, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el primer año
de su reinado, indultó a Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.
28 Habló con Joaquín amigablemente y puso su sitial más alto que los
sitiales de los reyes que estaban con él en Babilonia.
29 Cambió su ropa de prisión, y Joaquín comía en la presencia del rey
siempre, todos los días de su vida.
30 En cuanto a su ración, le fue dada una ración continua de parte del
rey, cada cosa en su día, todos los días de su vida.
(SRVA) |
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